Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


A continuación reproducimos en nuestro idioma una interesante carta elaborada y firmada por Stephen Zunes, Noam Chomsky, Howard Zinn y otros académicos, activistas, escritores y artistas radicales, en apoyo a Gene Sharp y a las instituciones que promueven la Acción Estratégica No Violenta. Consideramos relevante la información aquí contenida en relación –por un lado- con las recientes revelaciones de Wikileaks que evidencian el descrédito absoluto de las tradicionales vías de subversión utilizadas por los imperialistas, y –por el otro- con algunas interpretaciones simplistas de tales revelaciones, que nuevamente llevan la marca de la pretensión de generalizar la supuesta equivalencia entre estrategia no violenta y manipulación imperialista. Recordemos además que la no violencia activa ha sido históricamente una formidable arma de combate en pos de la justicia, de la moral, de los derechos tanto de las grandes mayorías populares como de las minorías excluidas, siempre en contra del conformismo y la defensa de los privilegios establecidos. Por ello, su estudio y la construcción de estrategias con base en ese método de combate han de constituir un ámbito distinguido en la investigación académica comprometida con “los pobres de la tierra”. Pues se trata justamente de los pobres, y no de quienes en uso de sus privilegios intentan manchar el ideal de la protesta no violenta con vínculos políticos asimétricos o con difamaciones deletéreas.
Traducción del inglés:

En junio de 2008, por iniciativa de Stephen Zunes, profesor de la Universidad de San Francisco, fue circulada entre intelectuales y activistas con protagonismo tanto en EE.UU. como internacional la carta que aparece a continuación; constituye una respuesta a las críticas que se han fabulado en torno a la labor de Gene Sharp y la Albert Einstein Institution. La carta-respuesta primeramente fue publicada en el sitio web del Profesor Zunes (http://www.stephenzunes.org/petition/), y actualmente está disponible en la web de la Albert Einstein Institution (www.aeinstein.org).

Carta Abierta en Apoyo a Gene Sharp y la Acción Estratégica No Violenta

Como estudiosos y activistas en duradera oposición a los esfuerzos del gobierno de EE.UU. de derrocar, socavar, subvertir, o intervenir de otros modos, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otras naciones, deseamos proyectarnos públicamente en defensa del Dr. Gene Sharp y la Albert Einstein Institution.

Dr. Sharp ha sido ampliamente reconocido como uno de los expertos más avanzados en materia de la acción estratégica no violenta. Se desempeña como fundador e investigador principal de la Albert Einstein Institution, una pequeña organización sin fines de lucro dedicada al estudio y la utilización del conflicto no-violento en defensa de la libertad, la justicia y la democracia.

Durante el pasado año y medio, Dr. Sharp y la Albert Einstein Institution han sido objeto de una serie de acusaciones falsas por parte de gobiernos extranjeros de haber recibido orientaciones y apoyos financieros de la administración Bush, de haber trabajado con la CIA y de involucrarse en actividades con el propósito de promover el imperialismo norteamericano. Estas y otras acusaciones infundadas también han aparecido en varios artículos que en meses recientes se divulgaron por varios sitios web progresistas y en otros espacios, bajo el supuesto de que tales infundios eran ciertos. Nosotros, sin embargo, rechazamos categóricamente todas esas afirmaciones.

Nosotros estamos al tanto de, y nos oponemos rotundamente a, los esfuerzos del National Endowment for Democracy [“Contribución Nacional a la Democracia”] (NED), el International Republican Institute [Instituto Internacional
Republicano] (IRI), así como otros financiados por el gobierno de EE.UU., para hacer avanzar propósitos estratégicos y económicos estadounidenses bajo el disfraz de “promoción de la democracia”. Reconocemos, sin embargo, que Dr. Sharp y la Albert Einstein Institution NO forman parte de tal agenda.

Lejos de constituir instrumentos del imperialismo, las investigaciones y escritos del Dr. Sharp han inspirado –tanto en EE.UU. como en todo el mundo- a generaciones enteras de activistas progresistas: pacifistas, sindicalistas, feministas, ambientalistas, luchadorxs por los derechos humanos y por la justicia social.

Ha existido también un corto número de individuos que se han aprovechado de los recursos ofrecidos por Dr. Sharp y la Albert Einstein Institution, cuyo compromiso con la justicia e igualdad es cuestionable. Sin embargo, la naturaleza de la labor que desarrolla la Institución es trans-partidista, pues su trabajo atraviesa las delimitaciones y concepciones políticas, poniendo los recursos que elabora a disposición virtualmente de cualquiera quien se interese en aprender sobre la acción estratégica no violenta. Por ende, el proveer a particulares de materiales educativos y consultas acerca de la acción estratégica no violenta no debe ser interpretado equivocadamente como un apoyo a la agenda política de tales individuos, o como evidencia de colaboración con cualquier gobierno. Al igual que sucede con las acusaciones falsificadas recientemente aparecidas con respecto a la labor del International Center on Nonviolent Conflict [Centro
Internacional de Conflicto No Violento] (ICNC), el Center for Applied Nonviolent Actions and Strategies [Centro para Acciones y Estrategias No
Violentas] (CANVAS), y otros grupos similares, los críticos confunden la disposición de la Albert Einstein Institution de proveer información genérica sobre la historia y las dinámicas de la acción estratégica no violenta, con los nefastos esfuerzos del gobierno estadounidense de subversión contra los gobiernos extranjeros que sostienen posturas de crítica frente a los propósitos hegemónicos de EE.UU. y a las políticas económicas neoliberales.

Aparte de un par de donaciones de entrega única de NED e IRI (muy anteriores al inicio del mandato de la Administración Bush) en función de traducciones de algunos de los escritos teóricos del Dr. Sharp, la Albert Einstein Institution nunca recibió ningún dinero de ningún gobierno o entidad financiada por un gobierno. Tampoco el Dr. Sharp ni la Albert Einstein Institution colaboran con la CIA, el NED, o cualquier agencia gubernamental o con financiamiento gubernamental de EE.UU.; tampoco el Dr. Sharp ni la Albert Einstein Institution han provisto jamás apoyos financieros o logísticos a grupos opositores en ningún país; tampoco el Dr. Sharp ni la Albert Einstein Institution han tomado jamás partido en conflictos políticos ni se han involucrado en acciones de planeamiento estratégico con ningún grupo.

La Albert Einstein Institution opera desde la casa del Dr. Sharp con un presupuesto casi insignificante y una plantilla de dos empleados –el propio Dr. Sharp y un joven administrador-, no poseyendo capacidad de llevar a cabo intrigas internacionales de las cuales falsamente se le acusa.

A diferencia de algunos proyectos de “promoción democrática” financiados por EE.UU. que dan asistencia a élites pro-occidentales en sus esfuerzos de construcción vertical de instituciones desde arriba hacia abajo, y en sofisticadas campañas políticas con el fin de tomar el poder estatal, la Albert Einstein Institution, ICNC, CANVAS y grupos relacionados trabajan primariamente con activistas de bases populares que pretenden empoderar a la sociedad civil mediante la acción directa no violenta independientemente de las relaciones de sus gobiernos particulares con EE.UU.

En un nivel más fundamental, los ataques recientes contra Dr. Sharp, Albert Einstein Institution y grupos similares representan una tremenda falta de entendimiento sobre la naturaleza de la acción no violenta estratégica en la lucha por las libertades políticas.

En realidad, aquellos que intentan desacreditar las recientes luchas no violentas de los pueblos contra los regímenes autocráticos tildándolas como algo que se instiga y se controla por las potencias occidentales, son individuos que no hacen más que atreverse a manifestar explícitamente su franco desprecio a la capacidad cívica de millones de personas que han puesto sus cuerpos en las líneas de fuego, buscando lograr la justicia y la libertad de pensar por sí mismxs, o jugar decisivos papeles protagónicos en la determinación del futuro de sus naciones. Los EE.UU. no son más responsables de las recientes revoluciones liberales democráticas no violentas en Europa Oriental que la Unión Soviética de las revoluciones izquierdistas armadas que poco antes emergieron en Centroamérica.

Todas las insurrecciones populares no violentas que lograron el éxito han estado arraigadas en la convicción de las mayorías populares de que sus gobernantes carecían de legitimidad, y sus sistemas políticos de entonces eran incapaces de recuperar la justicia, y por lo tanto tales gobernantes o sistemas habían dejado ya de merecer cualquier obediencia o cooperación por parte de los respectivos pueblos. A diferencia de un golpe militar o cualquier otro esfuerzo de los usualmente apoyados por EE.UU. con el fin de lograr un “cambio del régimen”, para cualquier insurrección no violenta es virtualmente imposible lograr el éxito si el liderazgo del movimiento y su agenda no poseen el apoyo de la mayoría de la población.

Las rebeliones populares no violentas que condujeron al derrumbe de los regímenes corruptos y autoritarios en Serbia, Georgia y Ucrania durante los últimos 10 años –al igual que movimientos similares que derrocaron a dictaduras sustentadas por EE.UU. en las Filipinas, Chile, Mali, Bolivia y otros países en décadas anteriores- fueron el resultado de acciones independientes protagonizadas por los pueblos de aquellas naciones, que se comprometieron con el combate por sus derechos. Por consiguiente, ni a Gene Sharp ni a ningún otro actor foráneo –trátese de individuos, organizaciones o gobiernos- se les puede acreditar legítimamente el mérito o la culpa por las victorias populares.

La lucha no violenta ha sido históricamente el arma de lxs pobres y excluidxs, arma con cuyo uso se han logrado ventajas estratégicas en el combate contra poderosas y bien acomodadas élites usualmente dotadas de capacidades muy superiores de desplegar acciones de violencia contra tales sectores pobres y excluidos. Por ello resulta irónico que algunxs autoroclamadxs defensorxs de los pueblos oprimidos se dediquen a difamar contra los movimientos populares no violentos, calificándolos tontamente como instrumentos del imperialismo yanqui y del capital global.

Por todo ello, llamamos a todas las gentes con consciencia a rechazar las falsas elucubraciones contra Gene Sharp, el Instituto Albert Einstein y otros grupos que promueven la acción no violenta estratégica; a continuar la lucha contra el imperialismo yanqui en todas sus manifestaciones; y, a apoyar los movimientos democráticos de los pueblos que se involucran en acciones no violentas por las causas de los derechos humanos y la justicia social tanto en los Estados Unidos como en todo el mundo.

Firmantes – las afiliaciones organizacionales son sólo para fines de identificación [y aparecen en el idioma original –Nota del traductor]

1. Howard Zinn. Escritor, historiador
2. Noam Chomsky. Massachusetts Institute of Technology
3. George Lakey. Swarthmore College
4. Paul Ortiz. University of California – Santa Cruz
5. Mary Bull. Greenwood Earth Alliance
6. Richard Deats. Fellowship of Reconciliation
7. Mubarak Awad. Nonviolence International
8. Scott Kennedy. Resource Center for Nonviolence
9. Patrick Coy. Kent State University
10. David Hartsough. Peaceworkers
11. Stephen Zunes. University of San Francisco
12. Frida Berrigan. World Policy Institute
13. Bill Sutherland. Pan-Africanist activist
14. Greg Bates. Common Courage Press
15. Elizabeth McAllister. Jonah House
16. Sandino Gomez. Brown Berets
17. Matt Meyer. Peace & Justice Studies Association
18. Michael Beer. Nonviolence International
19. Seelan Palay. Artista & Activista
20. Dr Clinton Fernandes. University of New South Wales
21. Daniel Hunter. Training for Change
22. Evan Weissman. Dramaturgo, profesor de No Violencia
23. Nanlouise Wolfe. Resource Center for Nonviolence
24. Kathleen S Pearce. Ciudadano particular
25. Howard Clark. War Resisters´ International
26. Daniel Ellsberg. Truth-telling Project
27. Bert Garskof. Quinnipiac University
28. Joseph J. Fahey. Manhattan College
29. Sam Diener. Co-Editor, Peacework Magazine, AFSC
30. Randy Schutt. Vernal Education Project
31. Marc Pilisuk. Saybrook Graduate School
32. David Finke. Activista por la Paz y los Derechos Civiles
33. Barry L. Gan. St. Bonaventure University
34. Esther Franklin. Retired Ed. Consultant
35. Jacob Freeze. http://jacobfreeze.com
36. Christine Schweitzer. Institute for Peace Work and Nonviolent Conflict Transformation, Germany.
37. Andrew Rigby. Coventry University, UK
38. Jørgen Johansen. Coventry University
39. Martin Arnold. Arbeitsgruppe Guetekraft
40. Bob Manizza. Ciudadano
41. Shel Horowitz. Business Ethics Pledge
42. Karen Monroe. VSYR
43. John Sniegocki. Xavier University – Cincinnati
44. James A. Joyce. Profesor retirado de Estudios de Paz y Justicia
45. Dan Clore. The Soylent Green Party
46. B. Allan Ross. United Gay Force
47. Stephen R. Shalom. William Paterson University
48. Galia Goodman. Galia Graphics
49. Herbert Standing. Historiador de Iowa
50. Robert A. Irwin. Massachusetts Institute of Technology
51. Jacqueline Haessly. Peacemaking Associates
52. George & Lillian Willoughby. 60 años de activismo no violento por el cambio social.
y 86 personas más, en los cinco continentes, para un total de 138 firmas.

Anuncios