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Alfredo GuevaraPor inspiración de muchos textos, de muchas cosas que uno ha ido descubriendo, y uno ha estudiado y vive la vida de la Revolución Cubana, sus problemas, sus dificultades… nosotros no hemos sido nunca (…) las revoluciones (ni la nuestra) son monolitos. Ninguna. Unas fuentes son más escondidas, otras más difundidas, pero siempre hay batallas internas y otras externas, ideológicas, concepciones…

También a veces oportunismo y ambición de los hombres. El ser humano es el camaleón más perfecto que haya inventado la naturaleza. Se sabe disfrazar de mil maneras, ocultar su pensamiento o soltarlo gradualmente según le conviene y pueda resistir las presiones externas. Y lo cierto es que hemos tenido de todo también en nuestro proceso revolucionario.
Pero este es el momento en que diga algo, que es mi pensamiento más firme, el que me ha mantenido, de que siempre en estos “no monolitos” hay abierta (o tal vez puede ser secretamente pero en nuestro caso no) una corriente principal. Y yo siempre he creído que, mientras yo sienta que la corriente principal es principal, todo lo demás puede ser resistido.
Yo creo que eso nos ha sostenido: una corriente principal transparente, pura, ansiosa de servir (lo cual no quiere decir que servir es siempre acertar), pero ansiosa de servir, de servir a sus propias convicciones, a sus propias ideas, y hemos llegado a este minuto.
Y, como estoy obseso con lo que está pasando, pues diré que este minuto es un minuto exaltante; todavía no lo vemos y tal vez no sé si yo lo veré. Puede durar unos meses, puede durar unos pocos años. Si dura mucho no sirve ya. Pero yo creo que hemos entrado en el período de la lucha (no diré que es la primera vez que es sistémica, pero yo creo que es la primera vez que se va a lograr de verdad) de la desestatización.
Todo lo vemos, todo lo leemos en un plano económico-productivo de salvación, pero yo creo que el fenómeno más interesante esta subyacente e irreversible: la desestatización de la sociedad cubana. La sociedad cubana saldrá, parece, de la prisión del Estado. El Estado soltará su presa, quiera o no quiera. ¿Por qué quiera o no quiera? Porque afortunadamente todo lo que puede pasar se hace a partir del poder.
Nosotros no tenemos una situación de otros países de América Latina que la [NO ESTÁ CLARO EN LA GRABACIÓN] echa a andar en forma seria. Nosotros hemos derrotado, en primer término, a la oligarquía complaciente y colonizada. Hemos derrotado a sus fuerzas armadas. Hemos sacado de nuestro territorio al imperio norteamericano. Y si podemos mantener este poder, podremos hacer lo que queremos.
¿Qué va a producir desgarramientos? ¿Qué está produciendo inseguridades, etc.? Sin duda. Ningún cambio radical puede producirse sin eso. Esto no quiere decir que estemos conformes con eso, pero no hay cambios ideales ni idealizables. Ahora lo que sí considero imprescindible, es que la sociedad cubana se libere del Estado; y que fue, va a ser y sea Sociedad.
Si esto (estoy describiendo sueños y un gran entierro) sucede (creo que va a suceder), entonces la sociedad cubana generará la propia [NO ESTÁ CLARO EN LA GRABACIÓN] que le permita vivir como sociedad.

(*) Fragmento transcrito de la intervención de Alfredo Guevara en el Panel de discusión:”Julio Antonio Mella: marxismo, herejía y heterodoxia. Propuestas de relecturas sobre su obra y su vida”, que sesionó el pasado 11 de diciembre de 2010 en el Pabellón Cuba como parte del programa de seminarios y espacio de debate del 32 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Participaron también en el panel Christine Hatzky (Alemania), Néstor Kohan (Argentina), Fernando Martínez Heredia (Cuba), y Ana Cairo (Cuba).
Sobre esta declaración puede leer en Havana Times
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