Rendición de cuentas en Cuba: ¿quién rinde? y ¿qué cuentas? (1)


Por Michel Fernández Pérez

El proceso de rendición de cuentas en Cuba está generalmente asociado al que realizan los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular (AMPP) ante sus electores, pero en nuestro país el proceso de rendición de cuentas abarca mucho más que eso. En el presente artículo se analizan las bases constitucionales y legales de este proceso en Cuba, cómo se ha implementado el mismo y, además, se realizan propuestas para su perfeccionamiento.

Desde el punto de vista conceptual se entiende como “rendición de cuentas” el proceso mediante el cual un individuo u organización tiene la obligación de exponer, explicar o justificar las acciones realizadas en un período de tiempo en el manejo o toma de decisiones sobre una cuestión o cuestiones determinadas que se le confiaron para que administrara o decidiera, ante los sujetos u organizaciones a los que se subordina[1].

El diseño constitucional de la rendición de cuentas

Como se conoce, la Constitución cubana estructura el Estado bajo el principio de la “unidad de poderes”[2] en el que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) es el órgano supremo de poder del Estado (Art. 69 Const.)[3]. Este “poder supremo” le viene conferido por el pueblo, que de acuerdo al artículo 3 de la Constitución, es donde reside la soberanía y del que dimana todo el poder del Estado, del que la ANPP es su representante y la que expresa su voluntad soberana (Art. 69 Const.).

b) las masas populares controlan la actividad de los órganos estatales, de los diputados, de los delegados y de los funcionarios;

c) los elegidos tienen el deber de rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados de sus cargos en cualquier momento;

e) los órganos estatales inferiores responden ante los superiores y les rinden cuenta de su gestión;

El citado inciso B reafirma el principio de la soberanía popular, ya que todos los órganos del Estado y el gobierno, incluidos los funcionarios (en otras palabras, la burocracia), son “controlados” por el pueblo. La gran pregunta es cómo este principio se manifiesta en la práctica política, como el pueblo “controla” a todos los dirigentes y funcionarios. Desde el punto de vista deontológico queda claro que la voluntad del poder constituyente (aquel que aprobó la Constitución) es que el pueblo tenga el máximo poder.

En el inciso C se establece la obligación de rendir cuentas de los elegidos, pero a diferencia de cómo estaba regulado en ese mismo inciso del artículo 66 de la Constitución antes de la reforma de 1992, no se dice ante QUIÉN deben rendir cuentas. El inciso C, anterior a la reforma constitucional de 1992, decía que rendían cuenta ante sus electores. Antes de la reforma de 1992 solo se elegían directamente por el pueblo los delegados a las AMPP; los diputados de la ANPP y los delegados de las asambleas provinciales eran elegidos por las AMPP. En ese sentido, los delegados de las AMPP siempre han rendido cuenta de su gestión ante los electores y los delegados provinciales y los diputados debían rendir cuenta ante las AMPP que los eligió.

El inciso E ratifica la estructura de subordinación vertical, obligando a todos los órganos de menor jerarquía a rendir cuenta ante su superior.

Basándose en esos principios, el artículo 75 constitucional, que establece las atribuciones de la ANPP, dispone en el inciso Q, que la ANPP conoce, evalúa y adopta las decisiones pertinentes sobre los informes de rendición de cuenta que le presenten el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros, el Tribunal Supremo Popular, la Fiscalía General de la República y las Asambleas Provinciales del Poder Popular (APPP).

Mientras que el artículo precedente (art.74), regula que el Consejo de Estado es responsable ante la ANPP y le rinde cuenta de todas sus actividades.

Por otra parte, el artículo 85 establece el deber de los diputados a la ANPP de rendir cuentas del cumplimiento de sus funciones, según lo establecido en la ley, remitiendo a una ley complementaria que regularía el proceso de rendición de cuentas de los diputados.

Siguiendo el principio de la supremacía de la ANPP, el artículo 99 dispone claramente que el Consejo de Ministros (gobierno) es responsable y rinde cuenta, periódicamente, de todas sus actividades ante esta.

A nivel de órganos locales del poder popular, el artículo 105 establece que las APPP conocen y evalúan los informes de rendición de cuenta, de su órgano de Administración (gobierno provincial) y de las AMPP, siguiendo los principios de subordinación vertical y de subordinación de los órganos ejecutivos-administrativos a los órganos electivos.

En ese mismo sentido, el artículo 106 dispone que las AMPP conocen y evalúan los informes de rendición de cuenta, de su órgano de Administración (gobierno municipal) en base al principio expuesto en el párrafo anterior de subordinación de los órganos ejecutivos-administrativos a los órganos electivos.

El artículo 115, regula la rendición de cuentas de los delegados provinciales en el mismo sentido que los diputados, remitiendo a una ley complementaria para su regulación.

El artículo 114 de la Constitución, que establece las obligaciones de los delegados a las AMPP, regula expresamente que estos rinden cuenta ante sus electores (inciso C). Esta es la razón legal por la que se realizan en todo el país a este nivel las reuniones de rendición de cuentas. Es significativo que este sea el único puesto electivo al que se establece constitucionalmente la obligatoriedad de rendir cuenta ante sus electores. En el caso de los otros puestos electivos (delegados provinciales y diputados) se remite a la ley complementaria para definir ante quién, cómo y cuándo estos rendirán cuenta.

Otro aspecto muy importante respecto a la ejecución del control popular de los órganos del Estado es que constitucionalmente se establece que las sesiones de todas las asambleas (nacional, provincial y municipal) son públicas (art. 80 y 107) excepto por razón de interés de Estado o que se traten asuntos referidos al decoro de las personas. A nivel constitucional no se regula nada respecto a la publicidad de las sesiones de otros órganos del Estado y el gobierno.

Los artículos 125 y 130 establecen la obligatoriedad de rendir cuenta de los tribunales y del Fiscal General, remitiendo a la ley complementaria la forma y la periodicidad con se realizará.

Implementación legal del texto constitucional

Como vimos anteriormente, en muchas ocasiones el texto constitucional remite a la ley para regular la forma y la periodicidad con que se debe rendir cuentas.

Comenzando el análisis verticalmente encontramos que en el caso del Consejo de Estado (que representa a la ANPP entre uno y otro período de sesiones), este le rinde cuenta a la ANPP de todas sus actividades y es responsable ante ella, según el artículo 74 de la Constitución.

El Reglamento de la ANPP, de fecha 25 de diciembre de 1996, dedica el artículo 97 a la rendición de cuentas del Consejo de Estado, utilizando una redacción imprecisa ya que dice que rinde cuenta sobre “las actividades generales realizadas en el período que se determine”, a diferencia del artículo 74 constitucional que dice claramente “todas sus actividades”. En este artículo se limita el mandato constitucional a rendir cuenta de todo a solo las actividades generales y no está definido legalmente qué se entiende por “actividades generales”.

Más interesante resulta aún la forma en que el Reglamento establece la forma de control de los Decretos Leyes y los acuerdos del Consejo de Estado, donde el citado artículo 97 del Reglamento de la ANPP establece que “dará cuenta de los decretos-leyes y acuerdos adoptados” a la ANPP. Nótese que se utiliza el verbo “dar” en lugar de “rendir” que es el que se utiliza en la Constitución. No existe ninguna definición legal sobre qué diferencias existen entre “dar cuentas” y “rendir cuentas”, lo que sin dudas, desde el punto de vista del significado de ambas palabras, “dar” implica que el que da está en posición de poder sobre el que recibe y el que “rinde” está por debajo o subordinado respecto al que está rindiendo. Por ello, la Constitución dice expresamente que todos los órganos del Estado y el gobierno le “rinden” cuenta a la ANPP, porque es el órgano supremo de poder del Estado. Esto pudiera parecer una cuestión de mera retórica legal sino fuera por las consecuencias prácticas de estas disposiciones, que se analizarán más adelante, y que debilitan el rol de la ANPP como órgano supremo.

No se encontró ninguna otra disposición legal sobre el procedimiento en que el Consejo de Estado le rinde cuentas a la ANPP, quizás esto debería estar regulado en el Reglamento del Consejo de Estado, que según el artículo 90, inciso P, de la Constitución, tiene la facultad de aprobar, cosa que no ha ocurrido hasta la fecha.

En el caso del Consejo de Ministros, como se mencionó anteriormente, el artículo 99 constitucional establece que el Consejo de Ministros es responsable y rinde cuenta, periódicamente, de todas sus actividades ante la ANPP.

El artículo 98 del Reglamento de la ANPP expresa que el Consejo de Ministros rinde cuenta cuando determine la ANPP mediante información sobre las cuestiones que aquella considere y que dicha información es expuesta por quien designe el Presidente del Consejo de Ministros. Como se puede apreciar, la regulación de la rendición de cuentas del gobierno es poco precisa, ya que deja a decisión de la propia ANPP cuándo el Consejo de Ministros debe rendir cuentas y deja a su interpretación qué se entiende por “periódicamente”, elementos estos que han tenido consecuencias en la práctica política.

En este caso también se cuenta con la disposición normativa complementaria que es el Decreto Ley No. 272 “De la organización y funcionamiento del Consejo de Ministros” de 16 de julio de 2010. Este Decreto Ley transcribe el contenido del artículo 99 constitucional, en su artículo 7[4] y en el artículo 13 inciso G, se establece como una atribución del Consejo de Ministros que este prepara el informe de rendición de cuentas a presentar ante la ANPP. Al ser este Decreto Ley una norma complementaria de la Constitución se esperaba que precisara el procedimiento de la rendición de cuentas del Gobierno[5] ante la ANPP, sin embargo solo repite el indeterminado “periódicamente” que dice la Constitución. Por tales razones, no hay ninguna precisión legal de cómo, cuándo y de qué forma el Consejo de Ministros rinde cuenta ante la ANPP, solamente se acota que la propia ANPP determinará cuándo se hace.

Respecto a la rendición de cuentas de las APPP, de los tribunales y la Fiscalía, están reguladas en los artículos 99 y 100, en el sentido que la ANPP decide cuándo estas deben rendir cuentas.

El artículo 101 del Reglamento de la ANPP regula la rendición de cuentas de otros organismos del Estado, en el que se dispone que la ANPP tiene la facultad de exigir que un organismo del Estado “le rinda informe de su gestión”. Como se aprecia en la redacción de este artículo no se utiliza el concepto de rendición de cuentas, sino el de rendir informe de su gestión, sin ninguna otra precisión legal sobre el significado de este término y en que difiere de la rendición de cuentas. Lo relacionado con esta forma específica de rendición de cuenta de los organismos del Estado no está regulado expresamente en la Constitución, aunque si es perfectamente coherente con el rol de la ANPP como órgano supremo de poder.

Sin dudas, el cambio estructural más importante del sistema político cubano, después de la reforma de 1992, es la creación de la Contraloría General de la República, mediante la Ley No. 107 “De la Contraloría General de la República de Cuba” del 1rode agosto de 2009. En esta ley se crea la Contraloría como “un órgano estatal, estructurado verticalmente en todo el país, que se le subordina jerárquicamente a la ANPP, al igual que al Consejo de Estado”[6], con la misión de “auxiliar a la ANPP y al Consejo de Estado, en la ejecución de la más alta fiscalización sobre los órganos del Estado y del Gobierno.” Como queda claro en estas definiciones, la Contraloría está ubicada jerárquicamente por encima del gobierno y de todo el aparato ejecutivo administrativo y solo se subordina a los órganos de poder más importantes, la ANPP y el Consejo de Estado.

En ese sentido, la Ley No. 107, en su artículo 5, establece claramente la forma en que la Contraloría le rendirá cuentas a la ANPP y al Consejo de Estado. A diferencia de las otras regulaciones en esta materia que eran imprecisas, en este caso sí se regula expresamente que la Contraloría tiene que rendir cuentas a la ANPP o al Consejo de Estado como mínimo una vez en cada legislatura y todas las demás veces que estos órganos determinen, además de establecer la obligación de que anualmente presente al Consejo de Estado un balance de su trabajo en ese período. La regulación de la rendición de cuentas está, además, especificada muy concretamente en el Reglamento de la Ley No. 107 “De la Contraloría General de la República de Cuba” aprobado por el Consejo de Estado el 30 de septiembre de 2010. Por otra parte, la Resolución No. 60 “Normas del Sistema de Control Interno” del 1ro de marzo de 2011, dictada por la Contraloría, establece como parte del sistema de control interno la rendición de cuentas, dentro del componente Información y Comunicación[7].

En el caso de la Contraloría, al ser un órgano estatal que no estaba previsto en la Constitución, quizás desde el punto de vista jurídico-formal, hubiese sido más acertado realizar una reforma de la Constitución para su constitución, pero lo que sí es contrario al espíritu de su creación y a su rol dentro del sistema político, es que se excluyen de su control dos importantes ministerios (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Ministerio del Interior), los que continúan aplicando sus normas internas de control y solamente tienen la obligación de informar sus acciones de control, al menos una vez al año, al Contralor General y el Presidente del Consejo de Estado puede disponer cuando considere que la Contraloría realice acciones de control a estas instituciones[8].

Desde el punto de vista de la rendición de cuentas, lo establecido en las disposiciones normativas relacionadas con la Contraloría es mucho más claro y preciso que las que tienen que ver con los otros órganos del Estado y el gobierno.

A continuación se analizará cómo está regulada la rendición de cuentas de las personas que son electas directamente por el pueblo (diputados, delegados provinciales y delegados municipales).

Como se mencionó anteriormente, en el caso de los diputados y de los delegados provinciales la Constitución remite a una ley complementaria para regular cómo estos rinden cuentan. Las disposiciones normativas en este sentido son los Reglamentos de la ANPP[9] y de las AMPP[10].

Tanto para los diputados como para los delegados provinciales, se regula que estos deben rendir cuenta por lo menos una vez en el período para que fueron electos ante la AMPP del territorio que representan, así mismo se faculta a las AMPP para requerir que estos rindan cuentas en otras ocasiones.

En este caso se mantuvo la forma en que los diputados y los delegados provinciales rendían cuenta antes de la reforma de 1992, es decir, rinden cuenta ante la AMPP y no ante quien los elige, que es el pueblo. Como se dijo anteriormente, antes de 1992 las AMPP, eran las que elegían a los diputados y delegados provinciales. Esto guarda relación con la modificación del inciso C, del artículo 68 de la Constitución (antes de la reforma artículo 66) en el que se eliminó que los elegidos tenían el deber de rendir cuenta ante sus electores y se utilizó la fórmula de rendir cuenta de su actuación, sin precisar ante QUIÉN. Sin dudas esto fue un retroceso de los mecanismos de control y participación ciudadana, ya que los elegidos deben rendir cuenta ante quienes los eligen.

Por último, la figura del delegado a las AMPP, más asociada en la conciencia colectiva nacional al que rinde cuentas de su gestión, sí tiene constitucionalmente establecido que debe rendir cuenta ante sus electores y el Reglamento de las AMPP regula este proceso en los artículos 59, 60 y 61. En los mencionados artículos, de una forma acertada, se reglamenta el proceso de rendición de cuentas del delegado, que como mínimo tiene que rendir cuenta dos veces en el año de su gestión personal y está obligado a mantener un vínculo permanente con sus electores. Desde el punto de vista legal, no hay dudas que el proceso de rendición de cuentas mejor regulado es el de los delegados a las AMPP y es el que se ha venido implementando desde la fundación de los órganos del poder popular[11].

La figura del delegado a las AMPP es la más democrática del sistema político cubano, partiendo desde su elección, rendición de cuentas y posibilidad de revocación; sin embargo, su actuar práctico está muy limitado, ya que tiene muy pocas facultades concretas de decisión en temas esenciales para la comunidad, funcionando más bien como un tramitador o intermediario de los reclamos populares ante los órganos de gobierno local.

Notas:

[1] Sobre el concepto de rendición de cuentas puede consultar el artículo “¿Qué es la rendición de cuentas?”, Schedler, Andreas (2004). Cuadernos de transparencia, (IFAI) (3), en https://works.bepress.com/andreas_schedler/6/download/

[2] El principio de la “unidad de poder” estaba expresamente regulado en el artículo 66 de la Constitución antes de la reforma de 1992, junto con el de “centralismo democrático”, posterior a esa reforma ambos principios fueron eliminados, pero como se mantuvo la misma forma de estructuración del Estado, el principio de “unidad de poder” se mantiene aunque no esté reconocido expresamente.

[3] Artículo 69: La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.

[4]Artículo 7.-De la rendición de cuenta.- El Consejo de Ministros es responsable y rinde cuenta, periódicamente, de todas sus actividades ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. (Decreto Ley No. 272/2010)

[5] Artículo 95.-El Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituye el Gobierno de la República (Constitución de la República).

[6] Artículo 1.1 de la Ley No. 107 “De la Contraloría General de la República de Cuba”

[7] Artículo 13, inciso C de la Resolución No. 60 “Normas del Sistema de Control Interno” de 1ro de marzo de 2011, dictada por la Contraloría General de la República.

[8] Disposición Especial Octava, Ley No. 107 “De la Contraloría General de la República de Cuba”

Publicado en: https://cubaposible.com/rendicion-cuentas-cuba-quien-rinde-cuentas-i/

El debate de ideas y la indigencia de pensamiento en Cuba


Por Marlene Azor Hernández

He leído en el blog de Iroel Sánchez y en el blog de la Joven Cuba un debate de enfrentamientos personales en los que se dirime clasificaciones arbitrarias de “revolucionario”, “contrarrevolucionario” y políticos de “centro”. Nadie define que es cada cosa y todos se lanzan sospechas y acusaciones infundadas. Este fratricidio sectario es el resultado de la ignorancia de lo que se discute siempre atravesado por lo que define el discurso oficial del momento.

El gobierno define en su prensa que hay que atacar la mano tendida de Barack Obama, y todos replican con comentarios adicionales la consigna del momento. Hasta un periodista afrocubano utiliza un término racista para referirse al presidente Obama.

El gobierno cubano hace silencio sobre el muro en la frontera con México que el presidente Donald Trump impone a su vecino con el dislate, además, de que México pague la construcción de la nueva barrera a la inmigración latinoamericana. Los jóvenes blogueros hacen el mismo silencio y nadie ni siquiera sospecha que esto es un asunto que los implica como ciudadanos cubanos: ¿Qué hacen los países del ALBA contra el muro? Ni se reúnen ni se pronuncian solidarios con México. ¿Es esto ser revolucionario?

La prensa oficial cubana determina que las becas internacionales, los financiamientos externos de las disímiles ONG que existen en EEUU y el resto del mundo, y los viajes a eventos internacionales son “maniobras contrarrevolucionarias contra Cuba” y allá van los jóvenes intelectuales “revolucionarios” a replicar el discurso oficial sin tomar distancia de las ordenanzas del PCC. Ninguno se pregunta por qué estas prohibiciones medievales que conspiran efectivamente contra la libertad de movimiento, pensamiento, y ejercicio libre de la libertad individual. Todos han sido amaestrados a que, como estamos rodeados de capitalismo, salir y enterarse en la práctica del resto del mundo es contaminarse de un raro virus que existe en el exterior y que atenta contra la “Revolución” —palabra del discurso oficial que nada tiene que ver con la realidad del país.

Este espíritu autárquico y tribal —el “otro” es siempre enemigo y no adversario o diferente al que hay que respetar— embrutece, crispa e infantiliza a los jóvenes que no tienen información alternativa a la oficial y no conocen su propia realidad por la mordaza sistemática al pensamiento crítico en la prensa oficial y en las Ciencias Sociales en Cuba, generación tras generación.

La diversidad de ideas y posiciones es condenada siempre que el gobierno no se pronuncie a favor y el círculo de entendimiento se va cerrando hasta quedar en el vacío la posibilidad de comprenderse mutuamente. Todos terminan crispados y atacándose de manera personal. No hay ninguna solución a la discrepancia porque no se explicitan las ideas, sino que se mantienen las palabras vacías o mal llenadas de contenido para “sospechar del otro” desde el punto de vista personal y político.

Los sucesivos escarnios personales o grupales en los cuales no existe solidaridad

Cuando expulsan a los profesores universitarios Omar Everleny y Julio Antonio Fernández Estrada sólo unos se pronuncian contra las expulsiones y todos los demás se mantienen en un silencio cómplice con los atropellos. Cuando expulsan a los demás profesionales: químicos, biólogos, dramaturgos, especialistas en arte, incluyendo al periodista que reportó las palabras de la subdirectora del periódico Granma, algunos son solidarios y la mayoría guarda silencio. Cuando Iroel Sánchez ataca a Cuba posible por sus propuestas, otros pocos se pronuncian por defender el pensamiento independiente y otros muchos pasan a atacar a sus colegas como “enemigos” políticos. Cuando Periodismo de Barrio es atacado, unos defienden a sus colegas y otros atacan la independencia de ir a Baracoa porque “debían recoger escombros y no realizar su trabajo de periodistas”. Cuando atacan a Fernando Ravsberg unos lo defienden, otros lo denigran porque una tortuga se incluye en la imagen de la bandera nacional, dicho sea de paso, excelente imagen del estado actual del gobierno cubano. ¿A dónde conduce este mediocre, insensible y superficial guirigay?

Las palabras “revolucionario”, “contrarrevolucionario” y político de “centro” en estos debates y la ignorancia.

Según la descripción del concepto por Enrique Ubieta Gómez, publicado en el Granma y Cubadebate hace unos meses, el revolucionario es muchas cosas positivas por su rebeldía y espíritu crítico, pero sumiso a las órdenes y criterios del gobierno cubano en cada momento. Eso se desprende de su artículo, aunque no lo diga con estas palabras.

Luego entonces el revolucionario es aquel que coincide con las directivas del PCC en cada momento por muy descabelladas que puedan ser para los propios intereses, valores y aspiraciones personales y colectivas. Esta sumisión a los dictámenes de un partido en el poder es lo contrario al carácter revolucionario que definió el marxista Erich Fromm. Me dirán los jóvenes que ellos no asumen a este autor, pero mejor, se lo leen primero y luego discrepen.

Así el “revolucionario” ataca a todos los demás porque no siguen la línea del PCC del momento. Esto es fanatismo tribal y lo contrario al pensamiento analítico crítico. La falta de independencia y de libertad de raciocinio, también de información y formación condena a estos jóvenes a la “disciplina” y sumisión cual soldados de un ejército de fanáticos repitiendo consignas y castigando a los que se salen de la línea del momento. Me recuerdan en eso a la propaganda de ISIS y sus consignas “primarias, axiomáticas” que proponen el paraíso mientras llevan la guerra contra los “infieles” que son todos los que no compartan su visión del mundo incluyendo a los propios musulmanes que les condenan.

La palabra contrarrevolucionario sirve en este debate para descalificar toda discrepancia de la línea del discurso oficial del momento. Así, es contrarrevolucionario aceptar becas internacionales, viajar a eventos internacionales para debatir sobre temas jurídicos, de los regímenes políticos, sobre los Derechos Humanos o sobre los problemas económicos sociales, culturales y políticos del país. También se es contrarrevolucionario si se acepta financiamiento de las numerosas ONG estadounidenses, europeas o latinoamericanas. La represión física e ideológica en el país para estos jóvenes no existe, aunque sus víctimas sean los sectores más humildes del país, mujeres, afrocubanos y de los sectores rurales del país, pero también, muchos de sus profesionales. Pretenden ser “revolucionarios” por sumisión, desinformación y mucha ignorancia. ¿Quién es el ideal “revolucionario”, Sucelys Morfa González desaforada gritando mentiras en Panamá y hoy miembro del Consejo de Estado? En realidad, ¿creen los jóvenes del debate que pueden atraer a algún joven a ser “revolucionario” con este referente premiado?

El centrismo político

En este debate el centrismo político se define por lo que no es. El centrismo es contrarrevolucionario porque propone los Derechos Humanos económicos sociales culturales civiles y políticos refrendados por Naciones Unidas. El gobierno cubano firmó los dos Pactos que los contiene, pero no quiere ratificarlos. La ignorancia sobre los Derechos Humanos, todos, y la prohibición a discutirse en la opinión pública nacional, así como el tabú para utilizar el término de sociedad civil forma parte de la línea política impuesta desde el gobierno. Por lo tanto, ser revolucionario es defender el control monopólico directo estatal de la economía, aunque la práctica demuestre el desastre. Ser revolucionario es alabar el antidemocrático e incompetente PCC que impone la agenda de discusión y documentos de espaldas a la realidad del país. Me refiero al 79 % de sus Lineamientos incumplidos en un quinquenio y a los límites del “socialismo real” soviéticos impuestos en la Conceptualización, en el Plan de desarrollo hasta 2030 y al nuevo código de trabajo. Me refiero también al descalabro de la planificación centralizada que propicia y mantiene el caos y la corrupción en el país, cumpliéndose planes a la mitad del año y desviándose recursos para el bien de cada funcionario encargado. Nada de estos problemas discuten los jóvenes implicados en el debate, por desinformación, ignorancia y sumisión al discurso oficial o lo resumen en el término de burocracia que no definen tampoco y que nadie entiende cómo llegó esta “maldita e inasible” a apropiarse del poder. Mediocridad, censura y desconocimiento es todo lo que contiene el “debate” sobre la burocracia en Cuba por la mordaza a la opinión pública de la nación. El gobierno resume la solución del asunto por la Contraloría de la República y esta se declara incompetente para mejorar el control cada año.

La deshumanización de los jóvenes del debate

Para estos jóvenes “los errores históricos del gobierno cubano” no deben ni discutirse, ni pedir perdón, ni indemnizar a sus víctimas. Hablar de ellos es hacer contrarrevolución. Miles y millones de cubanos atropellados por políticas erráticas, deben ser vistos como los “efectos colaterales” que ellos mismos critican por cinismo, en las guerras del mundo. Como no lo vivieron en carne propia y la información sobre los atropellos no la tienen completa, banalizan los atropellos y olvidan las víctimas históricas y actuales. Esta falta de empatía y solidaridad con sus semejantes y esta banalización de las represiones anteriores y actuales les hacen comportarse como especies de psicópatas incapaces de sentir compasión por los compatriotas injustamente atropellados. Por eso las solidaridades son siempre puntuales y de unos pocos, nunca los mismos, y los ataques son siempre tumultuosos y sin discernimiento en la blogosfera que se considera a sí misma “socialista” y “revolucionaria”, y no ha dejado de ser profundamente estalinista, conservadora y reaccionaria, y, además, profundamente antihumanista por su falta de solidaridad con sus propios compatriotas.

Hay cuestiones del alma que pasan por encima de todo

Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,


Crónicas Cubanas. Con Motivo de Armando Hart y su pasión por Cuba

Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores de Crónicas Cubanas:
Hace pocos días, después de haber estado por dos semanas de
tratamiento médico con aguas termales en el prestigioso balneario cubano de Ciego Montero en la provincia de Cienfuegos, como primera actividad pública de nuevo presente en mi Habana que suspira, asistí a un acto convocado por el Centro de Estudios Martianos para homenajear a Armando Hart; y les confieso que no pensé, antes de mi asistencia, en los profundos choques emocionales que iba a vivir en aquel encuentro.

Armando Hart, por encima de cualquier otro criterio existencial, ha sido una personalidad de la política, de la cultura, la ética e incluso la espiritualidad, determinante en mi vida, lo que por encima de cualquier concepción política cuando ya he cumplido 78 años, no puedo negar y nunca negaré en el tiempo de vida que me queda sobre la tierra. En este orden de pensamiento, debo decir que en mi criterio muy personal, la Historia se asume completa y de forma integral, o no es de utilidad alguna; y Armando Hart, para mi persona muy particular, ha tenido un incidencia profunda aunque él no lo sepa todavía, en mis sentimientos patrióticos, en mi ética, en mis concepciones sobre lo que es un periodismo honrado en favor de la verdad objetiva e incluso en mi pensamiento político, crítico y cargado de rebeldías, que algunos esquemáticos, grises y detenidos en el tiempo me recriminan.

Paso, pues, por encima de las concepciones y criterios de Tirios y Troyanos, que todo lo ven a favor o en contra de sus esquemas y concepciones dogmáticas con las que observan al mundo y a los personas. La vida es más que todos esos criterios empobrecedores de la naturaleza y de la espiritualidad. Es como una vez la describió Goethe en “Fausto”: “gris es la teoría y solo es verde el árbol de la vida”. Armando Hart lo considero personalmente parte de lo verde de mi árbol de la vida. Y que me disculpen los que piensen lo contrario, yo respeto sus criterios como les pido que respeten los míos no coincidentes.
Sigue leyendo

Para hacer trascendente lo revolucionario de Cuba (II)

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,


Por Rogelio M. Díaz Moreno

La figura de Fidel Castro (FC) generó y generará una intensa polarización. Poderosos intereses involucrados se vieron afectados de una u otra forma, en los escenarios afectados por la vida de aquel. Por largo tiempo, resultarán impracticables balances y análisis objetivos sobre su legado. Sin embargo, el proceso conocido como revolución cubana ha de tener claves, sentidos trascendentes, que lo han vuelto reconocido y diferente de la “normalidad” del capitalismo tercermundista. Es una necesidad estratégica, tanto para las urgencias de hoy como para la vida de mañana, buscar tales elementos; aprehender “lo revolucionario” sucedido acá.

Reivindicar democracias reales, la igualdad y respeto a todas las vidas humanas, la supremacía de las comunidades de personas sobre el capital, son hoy reivindicaciones que, en Cuba, presentan aspectos muy especiales. Encima, el acontecer nuestro, nos guste o no, tiene en vilo muchas fuerzas en todo el mundo, progresistas y reaccionarias. Nuestro futuro, indisolublemente ligado a la evolución de
acontecimientos a escala mucho mayor, también significa fortuna o tragedia para innumerables seres humanos.

La premisa del oficialismo sobre la excepcionalidad del Gran Jefe acarrea ella misma un riesgo nefasto. Cualquier variante de culto personal tiene, como reverso, una naturaleza reaccionaria y fatalista, incapaz de evolucionar y salir adelante en circunstancias siempre nuevas, dialécticas, desafiantes. Si existiera un ser tan divino y tan único, el proyecto que deje al partir se quedaría sin fuerzas ni luces y empezaría a derrumbarse.
Sigue leyendo

Para hacer trascendente lo revolucionario de Cuba (I)

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Por Rogelio M. Díaz Moreno

No cabe duda que el acontecimiento noticioso del pasado año 2016, en Cuba, fue el fallecimiento del ex –presidente, Fidel Castro.

Recuerdo que cerca de la medianoche del 25 de noviembre, me encontraba de paseo con unas amistades. Íbamos por la Quinta Avenida, del municipio Playa, en la capital, cuando nos pasaron por al lado unos jóvenes, casi adolescentes. Aparentemente, salían de algún centro recreativo nocturno.

Espontáneamente, se nos acercaron y nos dieron, muy ufanos, la noticia. Al haberse extendido con anterioridad, varias veces, tal rumor, no le dimos mucho crédito. A la mañana siguiente, ya se pudo comprobar la veracidad del hecho.

Aquellos jóvenes me impresionaron como superficiales; imprudentes, como mínimo. Ellos no tenían forma de saber quiénes éramos nosotros. En el peor de los casos, podían haberse tropezado con agentes de seguridad, que les hicieran pasar un mal rato. Juzgando siempre por las apariencias, no provenían precisamente de un estrato que sufriera pobrezas materiales. Luego, con esa juventud, ¿qué podían haber vivido, que les hiciera aborrecer a una persona, mayormente inactiva desde que ellos eran tiernos bebés?
Sigue leyendo

Desalojan La Karakola en Ciudad de México

Etiquetas

, , ,


dfALERTA.

Compas, en estos momentos están desalojando a los compañerxs del espacio La Karacola Global, un espacio de encuentro orientado al arte y cultura, son en su mayoría ASDSL* y solidarios con las luchas abajo y a la izquierda.
La Karacola es también un espacio Tomado desde hace 10 años, pues se encuentra en un edificio abandonado desde 1985.
El supuesto motivo, que el edificio es muy viejo y corren peligro sus habitantes.
Hay numerosos cuerpos de seguridad en el lugar.
Informan que todxs los compañerxs de la Karacola se encuentran bien.
Solicitamos difusión y solidaridad con el espacio y los compañerxs cayendo al lugar (frente a la fuente de las Cibeles).

http://karakolaglobal.blogspot.com/

* ASDSL: siglas para denominar a Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del EZLN, que plantea realizar una Campaña nacional en México para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa de lucha nacional y de izquierda, y por una nueva Constitución.

El Guardabosques, una publicación suicida


Ecologista cubano Pedro Manuel González Reinoso, integrante del colectivo El Guardabosques, es asediado por la policía política por distribuir boletín ambiental.

El Guardabosques

Por Pedro Manuel González Reinoso

pedryDesde hace unos años me sumé encantado al proyecto ecologista El Guardabosques de la mano de su director y activista principal, el biólogo Isbel Díaz Torres.

Junto al Observatorio Critico Cubano organizamos jornadas de Perma-Cultura y eventos diversos de carácter participativo tratando de ganar adeptos con el único fin de engrandecerlo y masificarlo.

Siempre pensando en lo desactualizado que puede estar el lector promedio de noticias de todo tipo, especialmente del tema medioambiental, el que depredamos con nuestros animalizados actos existenciales conscientemente o no.

La tarea de divulgación corre de la mano de sus componentes y contribuyentes mismos, así la labor se redondea en el sitio web, más la paginita-resumen impresa que circula escasamente en la isla ávida de conocimientos provechosos y tolerancia.

presentacion-guardabosquesPues bien, ese acto de entrega gratuita a potenciales lectores en la vía pública, muestra de nuestra soberanía ciudadana, puede llevarte a…

Ver la entrada original 109 palabras más

Ley de aguas vulnera recursos naturales en Cuba


El Guardabosques

Por Isbel Díaz Torres

La nueva embotelladora Sierra Canasta. Foto: trabajadores.cu

El Parlamento cubano aprobará una nueva ley que intenta ordenar la gestión de las aguas terrestres en el país y ajustarla a los diseños económicos promovidos por la élite en el poder.

El texto pretende hacer un uso “integrado y sostenible” de estos recursos, y buscará “maximizar el bienestar económico y social, sin comprometer la salud o conservación de los ecosistemas vitales”.

También reconoce el acceso al agua potable y el saneamiento como “derecho humano esencial”, y hace alusión al “uso racional del agua y su reutilización”.

Compromete al Ministerio de Salud Pública a “mantener la vigilancia sobre el cumplimiento de las normas en el manejo del alcantarillado sanitario” y a los gobiernos locales a “trabajar por la protección de las aguas terrestres y la reducción de su contaminación”.

No obstante, bien sabemos que esas son palabras que caben…

Ver la entrada original 642 palabras más