Archivo de etiquetas| Poder Popular

El elefante de Troya, o sobre el derecho a practicar la explotación


Por Rogelio M. Díaz Moreno

La nueva Ley de Inversión Extranjera que regirá en Cuba se aprueba en estos momentos, por parlamentarios cuya postulación es totalmente turbia y se reúnen a puertas cerradas en el apartado Palacio de las Convenciones, sin la trasmisión en vivo de los medios de prensa. Ha provocado bastante revuelo y, es de prever, todavía levantará más.

Ahora quiero referirme a uno de sus puntos más álgidos, al que quisiera aportar la perspectiva que entiendo como revolucionaria y marxista. Como es sabido, la ley otorga todos los derechos habidos y por haber de explotación de trabajadores cubanos a los empresarios extranjeros. También se extiende este derecho a los empresarios de origen cubano, que residen en el exterior.

De acuerdo con cierta lógica, una persona acostumbrada al capitalismo se podría hacer la pregunta siguiente: ¿y por qué vuelven a quedar los cubanos, residentes en Cuba, excluidos de este derecho? Aquellas personas afortunadas, vecinas de Liborio pero mucho mejor dotadas, están naturalmente dolidas de que los dejen fuera del banquete. Ahí tenemos a Silvio Rodríguez, por ejemplo, al que evidentemente ya se le pasó la etapa de necio y ahora, vuelto más inteligente, no quiere tener menos oportunidades que Alfie Fanjul. Reclaman, pues, el “derecho” de explotar a sus compatriotas.

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Liborio en inversiones extranjeras: nada que aportar


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Los voceros del oficialismo en Cuba señalan, como una gran prueba de la democracia local, los procesos de discusión colectiva que se han realizado en determinadas ocasiones, alrededor de proyectos legislativos y otros documentos rectores de la política nacional. La influencia real de las opiniones populares en la conformación de estas políticas es harina de otro costal y, de eso, pocos privilegiados tienen alguna constancia.

No obstante, si la participación referida con todo y sus defectos es prueba de la calidad de la democracia cubana, qué se podría decir de los casos de leyes y procesos que se hacen sin siquiera este acto masivo de discusión. Así tenemos, por lo pronto, que en cuestión de unos días se va a aprobar –dese por sentado– una nueva Ley de Inversiones Extranjeras, en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional. Las altas autoridades nacionales, pareciera, no han apreciado en esta ocasión la necesidad por someter al criterio de Liborio la nueva política nacional en este campo.

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Sugiero otra política


Por Ramón García Guerra

Ésta es la política oficial.

El hecho que Granma haya publicado una nota aclaratoria sobre la venta de automóviles indica que el Gobierno tenía conciencia plena de que la medida era política.

Yo no me detendré en ese punto.

Cuando hablo de sentido político de la medida, aclaro, no limitó el análisis al efecto de aquella: es decir, el malestar que ha motivado ésta en la vieja clase media (VCM). [Creada por el régimen en los años ´70-80s, –base social de las reformas en curso– ahora esa VCM se haya colgada de la brocha.] No. Hablamos del sentido político que nace de la voluntad del Estado de modificar el pacto social (enfermo) que sostiene al régimen. Preciso lo dicho: no hablo de que lo que aquél se propone sea mejor o peor que lo que existe. Pienso, en cambio, que el dilema del Estado hoy es cómo cambiar el actual estado de cosas. En tal sentido han optado por la política del costo social mínimo .

La imagen del líder defensor de los oprimidos que se paraba en una tribuna y acusaba de miope político al tecnócrata de turno que hacía de chivo expiatorio ya no funciona. ¡Porque nadie en Cuba se traga esa historia!

[Insisto, la nota de Granma habla de cuán implicado está en esto el Partido.]

Entiéndase bien: Raúl Castro no va a descalificar en público al bodeguero que ha puesto al frente de las reformas; ni lo hará tampoco con el jefe de Campamento y Vivienda que hace de segundo en la Comisión .

Un gran amigo mío, cirujano, –quién fue llevado por su idealismo revolucionario a servir al mundo entero– siente que le han tirado la puerta en la cara y lo han dejado en la calle. Entonces poco le importó que el Estado se quedara con el 95% de sus ingresos. [“Es que… lo de menos es el auto”, me dice.] Confundió la ética médica: en su condición de médico revolucionario que estaría llamado a luchar en cualquier lugar en contra del dolor, con el deber de servir a una “patria” que es dibujada –según la ocasión– en las oficinas refrigeradas del Consejo de Estado. Pero el drama de mi amigo es compartido por miles de galenos en Cuba.

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¿Por qué las elecciones cubanas atraen poco interés?


Por Circles Robinson

HAVANA TIMES — El próximo 3 de febrero, Cuba realizará elecciones parlamentarias que tienen lugar cada cinco años. Es un proceso que pasa casi desapercibido, y hay razones para ello.

Las autoridades cubanas se preguntan a menudo, en voz alta, por qué sus elecciones parlamentarias apenas se mencionan en la prensa extranjera.

Quiero compartir algunas de las razones por las que el proceso de elección de legisladores provinciales y nacionales atrae tan poco interés en la Isla y prácticamente ninguno en el exterior.

La razón principal es que a los candidatos les tienen prohibido realizar campaña y no discuten ningún tema de interés para la población.

Los candidatos sólo están autorizados a pegar en algunos edificios y murales una hoja resumiendo sus vidas y las responsabilidades que han tenido.

Se le pide a los electores votar por ellos, pues fueron seleccionados por los comités de nominación como los más calificados para apoyar las políticas y programas del gobierno.

Los votantes no tienen idea si el candidato tiene alguna prioridad o nueva estrategia para enfrentar los problemas y preocupaciones de la ciudadanía, y si aprueban todas las políticas del gobierno o si tienen alguna crítica.

Aquí está la clave: son 612 los escaños de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y son 612 los candidatos preseleccionados. Para las diferentes asambleas provinciales del Poder Popular hay un total de 1.269 candidatos para 1.269 plazas.

Después, los miembros de la Asamblea Nacional elegirán un Consejo de Estado, entre ellos el presidente del país y varios vicepresidentes.

El sufragio en sí es muy sencillo. Inscribir es automático para todos los ciudadanos de 16 años o más, y más del 90 por ciento de la población vota de forma rutinaria. Acudir a las urnas es voluntario, pero muchos creen que los que no participan podrían enfrentar represalias futuras.

Los partidarios del proceso electoral cubano a menudo mencionan los abominables millones de millones de dólares de las campañas de Estados Unidos, como justificación para ir al otro extremo y no permitir que se realice cualquier tipo de campaña o recaudación de fondos.

En Cuba no existe el concepto de un político pagado, e incluso los legisladores nacionales no reciben compensación económica por su trabajo cívico, que por lo general implica dos breves sesiones de tres o cuatro días al año.

Debido a que prácticamente todas las decisiones se realizan como decretos ejecutivos del Consejo de Ministros, el Parlamento queda relegado a poner su sello en las decisiones ya tomadas, y en ocasiones ya implementadas.

Prácticamente todos los votos son unánimes y cualquier debate serio entre los miembros se lleva a cabo a puerta cerrada. Incluso es raro encontrar alguna abstención. Es decir, 612 diputados de manera rutinaria concuerdan con cada decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros.

Visto como una fortaleza por la mayoría de la dirección del Partido, este tipo de unidad no vale con un segmento creciente de la población cubana, especialmente la juventud, quienes a consecuencia son apáticos al proceso, incluso cuando votan para no llamar atención.

Internet y la Metatranca


Por Luis Rondón Paz

Hace un tiempo asistí al debate que convocó la revista Temas, esta vez el tópico fue sobre las “Redes sociales e Internet”, tema que me propició dudas por lo cual me ubiqué en tiempo y espacio para reflexionar un poco lo siguiente:

Según algunos especialistas del tema, en Cuba alegan que el problema fundamental de la desconexión es el bloqueo. Bueno, iré por partes.

Primero me tomare la libertad de opinar brevemente de algunos criterios expuestos, según algunas de las personas autorizadas. Para ellos internet es malo y las redes sociales son algo contraproducente para las personas del país. Algunos ven como peligroso que los jóvenes vean al “Facebook ” como la discoteca y Twitter como espacio de chismes en la red.

Mi pregunta viene de la siguiente forma: ¿Por qué entonces esas redes cuentan con tantxs usuarixs? Porque el crecimiento es diario y no es sólo para chismear o discotequear, ya que el uso que le den lxs usuarixs a estas herramientas tecnológicas esta en el objetivo que busquen. Hay muchas pruebas tangibles de que las redes sociales son más que lo que han expuesto sus detractores nacionales.

Seguimos en el atasco de Internet vs Intranet, donde Internet es lo que esta fuera de Cuba e Intranet es lo que esta dentro. Hay mucho debate inútil sobre si Cuba no tiene Intranet porque eso es una pequeña red, pero ¿acaso Cuba no es una pequeña red comparada con el resto del mundo? Sea pequeña o mediana, por qué la empresa de telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) no arma la “internet cubana” (desde el 2006 estoy oyendo el rumor del famoso NAP nacional pero concreto nada aún), pese a estar conectada por un cable de fibra óptica actualmente subutilizado, según informaciones proporcionadas de algunos especialistas del tema.

Quisiera ejemplificar la pertinencia de esta red con un ejemplo:

Este es un especialista en contabilidad que gana 600 pesos al mes, tiene dos empleos uno de profesor y otro en una empresa x en la cual tiene acceso a Internet, pero el necesita hacer una gran parte de su trabajo en casa ya que como esta la mayor parte del tiempo ocupado con los números en su trabajo apenas tiene tiempo de entrar a Google, sin contar que el acceso a redes sociales esta prohibido porque esto implica que la fuerza de trabajo este empleando el tiempo en otra tarea ajena a la producción.

Esta problemática se desglosa de la siguiente manera. Según mi análisis, este obrero en su casa no tiene teléfono fijo y para obtener el número debe pasar por un proceso burocrático extensivamente agotador.

Primero debe solicitar a la dirección de la empresa una carta dirigida al Poder Popular para que este se dirija a la dirección de Etecsa, entonces la empresa otorgue al Poder Popular las disponibilidades -con nombre y apellidos- de las personas elegidas para obtener el aparato, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones es una gestión perdida ya que siempre dicen en la mayoría de los casos que “no hay pares”, aunque existen unos dispositivos que a través de un cable pueden sacar hasta 4 números por la variación de las frecuencias en las que se pueden dividir la señal por la que transita un número telefónico. Sin embargo si esta persona hace un contrato con esta misma empresa en CUC, al mes ya el tiene el dichoso cable con un número telefónico asignado, sin hablar de las especulaciones que se hacen al respecto -si pagas aproximadamente 1 000 CUC- tendrás garantizada la instalación del mismo equipo.

Estos dos son prohibitivos teniendo en cuenta que la conversión del Cuc a por el Cup es uno por cada veinticuatro y no necesariamente tiene que ver con el bloqueo externo que las telecomunicaciones sean prohibitivas para los que necesitan hacer el uso de ellas. Otro dato interesante, la telefonía celular es igual de asfixiante, pero la gente tiene una inmensa necesidad comunicarse por lo que las corporaciones imperialistas que tienen el control del monopolio en infocomunicaciones ofertan y regulan a su propia conveniencia sin dar elementos objetivos de por qué tan restrictivos precios, solo hacen campañas en aras de incentivar la inflación y enriquecerse no importa el precio ya que como esta no tiene competencia no corre el riesgo de quebrar.

Bueno ya está identificado el problema de por que no se puede tener teléfono, ahora está el problema de la computadora. En las tiendas estas se venden con precios prohibitivos, sin embargo, existe una élite no profesional que vive de la circulación del dinero, obtienen este medio al instante sin saber que hacer con el y el que está directamente en la “producción” no puede por la prohibitividad del mismo que no concuerda con su salario.

Ahora el acceso a Internet:

¿Cómo se pretende otorgar acceso a Internet a la mayoría de las personas si uno de los problemas fundamentales no se han resuelto aún? Teniendo en cuenta lo prohibitivo que es el acceso a teléfono fijo y los medios de cómputo, supongamos que el personaje fue tocado por “la gracia divina” y se ganó una herencia, pudo comprar por la izquierda la linea para el teléfono fijo y por la derecha el ordenador, pero ahora necesitaría el acceso a la red de redes.

¿Cómo lo hará si para obtener acceso a esta los mecanismos reiteradamente siguen siendo igual de prohibitivos?

¿Qué tienen que ver estos precios con las limitaciones, por qué no se puede potenciar la explotación y uso productivo de la “Internet cubana”? Me parece que esto no representa un gasto tan alto. ¿Será que existe una tendencia de disfrazar la incompetencia de algunos funcionarios con mecanismos prohibitivos que en vez de sacar adelante el desarrollo tecnológico del país y potenciar una eficiencia mayor de las fuerzas productivas, lo que refuerzan es el estancamiento por medio de regulaciones prohibitivas de acceso al libre movimiento en las autopistas del “saber” con el fin de explotar a los clientes y obtener una mayor ganancia?

¿Entonces en definitiva cuál es el objetivo o cómo se pueden materializar los objetivos del tan cacareado programa de la informatización de la sociedad cubana?
¿Quién tiene que levantar las barreras para que estos objetivos puedan ser tangibles?
¿Para el cumplimiento de estos las intenciones son facilitar o prohibir?

Tomado de Espacio Cr0

Elecciones en Cuba: Breve conversatorio con muy singular candidat@


Por Pedro Manuel González Reinoso

 “Mi odiado público: ¡Basta de lanzarme kilos, medios y pesetas!, que me van a sacar un ojo. Tiren papelitos de colores que son inofensivos, con figuritas o numeritos grandes, y si son verdes, ¡mejor!”    (Lola Montes, travesti habanera en un espectáculo de sábado, en El Mejunje santaclareño de Ramón Silverio).

Hoy es domingo 21 de Octubre del 2012 (21-10-12, para los que siguen cabalísticamente a la numérica inversa, resulta una gran combinación de dígitos australes), y hay una ronda primera de elecciones de delegados, correspondiente al proceso respectivo del Poder Popular en Cuba. Como ocurre cada dos años, en el período previo a la sucesión parlamentaria establecido por Ley, hoy toca al ente gubernativo regional remozarse. Más, una particularidad inusual reviste, en esta ocasión, el habitualmente apacible transcurso del acto de fe, en el Colegio Electoral #1 de la Circunscripción 5, en Caibarién, provincia de Villa Clara. Y es que un homosexual confeso, travesti notorio, transexual plenipotenciario y archiconocido en el ámbito municipal por sus méritos humanos, su simpatía y su desplante ortodoxo, así como por la ostentación desprejuiciada de su preferencia (enarbolada cual estandarte durante toda la vida), más un largo historial de 48 años de adversidades, inadaptaciones, prevalencias y discretos triunfos en su patria, ha conseguido llegar a la prueba final que decidirá quién ha de representar con éxito a su barrio, durante el próximo período ordinario de selección de la magistratura. La asamblea local constituyente intentará, por nueva ocasión, decidir lo que va a pasar de interés para con los cubanos que residimos dentro de sus perímetros, además de armar con los elegidos en cada zona del poblado, su cuerpo gubernamental.

Redacto esta breve entrevista algunas horas antes de que se sepan los resultados de la votación. Cualesquiera que estos fueren, considero que lo sucedido con mi entrevistado hasta aquí, demuestra la irreversibilidad de los cambios sustanciales que se producen hoy en la Isla, muy a pesar de los criterios que blandan los reformistas implacables, los detractores (in)activos, y otros propulsores del lento o el rápido desarrollo de las transiciones del pensamiento insular, en su conjunto. Quiero dejar constancia de mi gratitud hacia esta persona que me recibió en su casa, con todos los problemas insolubles que le aquejan, con la modestia con que se le admira públicamente y la sobrada humildad con que asiste a cualquier requerimiento personal. Independientemente de lo que suceda hoy de tarde, ella o él son ya una victoria indiscutible de las transformaciones que ocurren de forma imparable en los sustratos de la nación y las que vendrán sin falta, seguidamente. No nos quepan dudas.

P: Comencemos por lo esencial: Nombre, Apellidos, lugar de nacimiento, profesión, etc. (No se le pregunta, por pudor o tacto, la edad a un candidato a delegado, aunque ya la he revelado antes sin quererlo, como consta además en tu planilla informativa frente al colegio, tratando de impresionar a los lectores con tu sencilla trayectoria).

R: Me llamo José Agustín Hernández González. Soy enfermero especializado en electrocardiogramas del Hospital Gral. María Escobar Laredo en Caibarién. Laboro allí desde hace 14 años. Primero como auxiliar de limpieza, luego como asistente de enfermería, más tarde como enfermero y ahora ya como técnico entrenado en esto que hago con los corazones ajenos: tratar de diagnosticarlos antes que se me apaguen en el monitor. Nací en el antiguo Central Azucarero Adela (hoy Heriberto Duquesne) pero muy pequeño me mudé para Sagua La Grande con mi madre, cuando hube terminado la educación primaria, pues mi padre no quiso saber mucho de mí, por tan evidente amaneramiento. Mi madre tenía que robarle dinero para que yo comiera, y me llevara algo extra cada 15 días de internamiento, a la escuela. No deseaba volver nunca a casa, por tal de no verlo sufrir con ganas de triturarme. Era un hombre de carácter muy fuerte. Resultaba en cambio tolerante para con los demás “raros” del pueblo, pero a mí me odiaba ferozmente. Entonces me bequé en un IPUEC(1) de San Juan de Los Remedios, ya crecidito, para poner distancias entre aquel central insoportable que nos hizo herederos de ninguna paternidad, y yo. A la saga de las mejores experiencias vivenciales que pudiera encontrar a mi paso, salí a caminar un día. Siempre digo que mi padre ha sido el peor enemigo que tuve… y no creo que esa justipreciación por dicha, me convierta en un ser inicuo al valorarlo así. Háganlo ustedes, a su estilo, cuando conozcan alguien parecido o les toque tener a buen tiro a un tipo como él. Leer Más…

Hacia un Poder Popular a la altura de los tiempos


Por Ovidio D´Angelo Hernández

Ovidio D’Angelo Hernández y Ramón García Guerra durante panel sobre Democracia

El tema de la gestión del Poder Popular, a todos los niveles – a propósito de los procesos eleccionarios que se están llevando a cabo-, constituye un asunto vital del ejercicio de la vida política del país. Recientemente, han aparecido en Cartas a la Redacción del periódico Granma algunos comentarios interesantes al respecto.

Con relación a las opiniones de A. Galindo y D. Morales del 5 y 26 de octubre, y de J. Fundora, R. Pérez y D. Cárdenas, del 2 de noviembre –avalados algunos por su experiencia directa en el ejercicio de la función de delegados populares-, considero que están abordando uno de los más sensibles temas de nuestra realidad sociopolítica, del que depende, en parte, el real funcionamiento democrático, participativo y protagónico de nuestra sociedad, para poder llegar a tener nuestro pueblo un rol decisorio y controlador en la política y la gestión estatal.

Aunque muchas veces se asume, de manera oficial, que tenemos un Poder Popular suficientemente efectivo y democrático, lo cierto es que su funcionamiento y sus bases fundantes, debemos mantenerlas en revisión constante, a la luz de los nuevos tiempos y de las nuevas visiones y necesidades ciudadanas.

Como dice R. Pérez, “no podemos considerar que el sistema electoral cubano ha llegado a su plena maduración”, lo cual vale para las funciones de gobierno a todos los niveles y, como el señala, respecto a la función de los delegados, como una figura central.

Comparto todas las inquietudes y propuestas. En mi caso, hablo desde mis propias experiencias en la participación de los distintos momentos de convocatoria popular. Me voy a referir a cuestiones que considero están en la base de ellas y hacia las que deberíamos mirar de manera desprejuiciada para elevar el Poder Popular a la altura que requieren estos tiempos:

1-  Hay una cuestión esencial de visibilidad que debe rescatarse. Salvo en poblaciones pequeñas, es muy probable que los ciudadanos no conozcan, realmente quienes son los miembros de la Asamblea Municipal, ni las funciones que realizan. Esto queda oscurecido en los canales institucionales y por el estilo de trabajo “interno”, de manera que se desconoce la proyección de tareas municipales y como los reclamos de la población están siendo colocados en la agenda, por lo que la población se puede sentir ajena de los actos de gobierno local. Leer Más…

No era el momento ni el lugar adecuado


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Hace unos minutos terminó la asamblea de nominación de candidatos de la circunscripción electoral a la que pertenezco. La ceremonia correspondió a la etapa en la que los vecinos proponen, en sus barrios, a personas que consideren aptas para desempeñar la alta responsabilidad de representar sus intereses en las Asambleas Municipales del Poder Popular. Los candidatos que resulten elegidos al final, integran además la cantera para escoger candidatos para las asambleas provinciales y el Parlamento nacional.

Aunque hasta ahora el papel de los delegados municipales y provinciales no haya parecido nada del otro mundo, si los proyectos de descentralización administrativa que se manejan en el país toman cuerpo, las asambleas regionales pueden llegar a adquirir una importancia capital. En todo caso, uno cree conveniente conocer de los detalles de estas votaciones. Así que, como muchos electores, hice uso de mi derecho y acudí al lugar a donde fuimos convocados los residentes de mi circunscripción para el ejercicio de la selección de candidatos.

El conductor de la reunión realizó la introducción esperada, con el destaque adecuado a la importancia del acto electoral, la invocación a los principios de la democracia socialista y demás. A continuación se invitó a los presentes a adelantar sus proposiciones. Un compañero realizó la suya, que al final fue la única. El proponente elogió a su selección como al típico hombre revolucionario, de los que dan el paso al frente por La Patria, etcétera, y a mí me picó la curiosidad porque no conocía al propuesto.

Hay que tener en cuenta que esta persona puede llegar a ser el representante de los intereses de mi barrio. Se supone que valdría la pena conocerlo, no solo en cuanto a lo que ha hecho, sino también saber cómo piensa y lo que cree que se deba hacer en el futuro. Así que pedí la palabra para felicitar al compañero y tratar de que nos expusiera algunas de sus opiniones sobre

En realidad no importa mucho sobre qué. Cuando el conductor de la asamblea de nominación vio por dónde yo iba, me cortó la palabra y me explicó que este no es el momento, ni el lugar adecuado para intercambiar con el candidato. Que para eso, me pareció entender, habrá tiempo. Al final el compañero fue electo por mayoría de votos y yo me quedé por ahora sin satisfacer mis dudas.

Algunos compañeros han expresado sus criterios de que el presente proceso eleccionario puede ser un buen momento para expresar su indignación y los anhelos de cambio, en función del avance del socialismo cubano hacia una real democratización y empoderamiento de la clase trabajadora. Yo mismo he reiterado mi insatisfacción con la legislatura saliente respecto a su incapacidad de aprobar una ley de cooperativas, una reforma migratoria, un código de familia, entre otros instrumentos que cimenten mejor los derechos de libertad, realización individual y colectiva, solidaridad, etc., que se aspira a consagrar en cualquier sistema legítimamente revolucionario y socialista. El poder solo tiene legitimidad y a esto nadie en su sano juicio se le ocurre oponerse explícitamente, cuando emana de la voluntad del pueblo. Yo no voy a perder la voluntad de hacer uso de los derechos que me reconocen la constitución y la legislación de este país, de conocer a candidatos nuevos que cumplan mejor su trabajo.

También en Cuba menos del 1% deciden



Por Pedro Campos

Se ha convertido en una consigna movilizadora de las mayorías en EEUU y el mundo capitalista, que menos del 1 % de su población, compuesto por millonarios, es quien verdaderamente tienen el poder económico y político y deciden todo lo importante en esos países.

El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba aprobó los Lineamientos para la política económica y social, que a su juicio deberán regir los destinos de Cuba. Dichos Lineamientos no fueron sometidos a votación de todo el Partido, ni desde luego a referendo popular. Los pocos cientos de delegados al Congreso, no llegaron ni al 0.05 % de la población.

Y esto se hace en nombre del artículo 5to de la Constitución, que reconoce el papel dirigente del Partido Comunista en la sociedad cubana; lo cual, en cambio, entra en contradicción flagrante y viola el espíritu de soberanía, democracia y republicanismo de toda la carta Magna y la letra específica de varios de sus artículos, tales como:

- el artículo 1ro que establece: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”.

- el artículo 3ro que señala. “En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.”

Hoy todo el sistema político-económico-social actual se sustenta en “el papel dirigente del PCC”, el cual funciona de acuerdo con el Centralismo Democrático, donde lo primero determina sobre lo segundo, lo cual trae por consecuencia que sea una pequeña elite dirigente la que determine y decida todo, no solo en el partido, sino en la sociedad.

No por gusto quienes ocupan los cargos principales del gobierno y el consejo de estado, son a la vez, los mismos que ocupan los cargos centrales en el partido.

Es, desde ese centro dirigente, de donde salen todas las leyes, que vienen además en forma de decretos, discutidas y aprobadas luego por la Asamblea Nacional. Ninguna ley es sometida a referendo popular como debería ser en una democracia directa, verdadera.

¿Y el sistema representativo del Poder Popular y su Asamblea Nacional? La Asamblea Nacional está compuesta por menos de mil diputados, menos del 0,01 %. El 50 % de sus candidatos, son designados desde “arriba” y el otro 50 % desde las comisiones electorales controladas por el partido en las provincias y aunque tienen iniciativa legislativa reconocida, en la práctica solo están para aprobar lo arriba dispuesto.

Hoy, es esa Asamblea Nacional, con diputados cuasi designados, la que elige al Consejo de Estado y al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros. No es el pueblo directamente quien lo hace.

De manera que puede afirmarse categóricamente, que también en Cuba, menos del 1 % de la población es el que está decidiendo los destinos de más de 11 millones de cubanos, el 99 y tanto % restante.

Es difícil, en las circunstancias actuales, establecer un camino para revertir esa situación. El que sea, tendría que ser pacífico y por medio del diálogo y la negociación. El sectarismo y la obcecación del partido-gobierno le impiden emprender esa ruta, a diferencia de la izquierda democrática y socialista que no está atada a dogmas, prejuicios ni exclusiones, partidaria y proponente de un diálogo nacional sin exclusiones.

Al respecto, recordamos que fue nuestro compañero Félix Guerra, poeta, escritor y periodista, comunista de siempre, quien en marzo del 2009 hizo un llamamiento al Congreso de la Nación y fue nuestro compañero Félix Sautié, periodista, economista, teólogo y comunista de siempre, también, quien escribió en el 2007 un libro con el título “Socialismo y reconciliación en Cuba. Una mirada desde adentro”.

Si queremos que ese 99 y tanto por ciento de la población participe de la decisión sobre sus destinos, si pretendemos que la socialización y democratización de la economía y la política, -el proceso revolucionario-, siga avanzando y se reduzcan las posibilidades de un retorno al régimen de oprobio y al capitalismo más vulgar y hediondo.

No queda más alternativa a la izquierda no dogmática, que promover, por ella misma, y llevar a vías de hecho, ese diálogo con todos y para el bien de todos, toda vez que el gobierno-partido no acepta el reto.

De ser la derecha la que encabece la crítica al modelo burocrático de corte neo-estalinista, la lucha por ese diálogo, por el respeto a los derechos de todos los cubanos, por la democratización del sistema político, por las libertades de expresión y asociación, por el libre acceso a internet, por la libertad de elección de los cubanos y por enfrentar las arbitrariedades del “socialismo de estado”, estarían garantizados la restauración del capitalismo privado, la democracia burguesa y el fin del intento socialista en Cuba.

Para quienes no lo entiendan: para evitar que eso pueda ocurrir, fue que algunos compañeros, participamos en la confección y firmamos el Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible”.

Publicado en Havana Times

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