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Diálogos francos ante encrucijadas complejas


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Este sábado termina, acá en La Habana, el evento Fe Religiosa, institucionalidad nacional y modelos sociales. Yo llevaba un buen tiempo, a decir verdad, ocupado con el peso que tienen en nuestra sociedad, esos temas de salario y el papel del trabajo. Esta aventura me ha desviado – aparentemente – de ese menester y me apresuro a ofrecer algunas “filtraciones” a los amables seguidores del Observatorio Crítico (OC).

El evento es auspiciado por la Arquidiócesis de La Habana, y cuenta con la eficiente conducción del equipo de Espacio Laical. Con gran deferencia, extendieron la invitación a los miembros del OC, que hemos tenido así la valiosa oportunidad de participar en los debates que se desarrollan en el antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio.

En primer lugar, extendamos el testimonio de los homenajes rendidos a una figura venerada de la cultura y la sociedad cubana, Mons. Carlos Manuel de Céspedes. Los y las participantes no han escatimado elogios respecto a la vida y aportes del religioso cubano, de grata recordación por estos lares.

A partir de este momento, téngase en cuenta que no podemos hacer un resumen lo suficientemente abarcador de todo lo que ha sucedido, y falta por suceder, en este evento. Las memorias del mismo ocuparán todo un número de la publicación Espacio Laical¸ al que ya le extiendo mi total recomendación.

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Tesis del Comité Ejecutivo Internacional del CIT


La situación mundial y tareas para el CIT

19/12/2013

Documento discutido, enmendado y votado en la reciente reunión del Comité Ejecutivo Internacional (CEI) del CIT, que tuvo lugar en Bélgica durante la primera ciudad de diciembre.

mundosocialista.net

1) El último CEI concluyó que estamos “viviendo uno de los períodos más dramáticos de la historia”. Este estaría marcado por movimientos de masa de la clase trabajadora en Europa, estremecimientos continuos en el mundo neocolonial, particularmente en el Medio Oriente; la reemergencia de la clase trabajadora en Sudáfrica; expectativas de importantes desarrollos en los USA a partir de las elecciones, a la vez de cambios en China y Asia en general, así como un giro significativo de la situación en América Latina. Europa Oriental y Rusia también fueron proclives a contemplar movimientos masivos de oposición a los parásitos capitalistas, corruptos, ladrones y mafiosos. El ímpetu para todo ello sería la continuación de la crisis económica capitalista mundial después de los 1930s. Además, enfatizamos el rol crucial del CIT en esta situación. A pesar de algunas dificultades nuestras, originadas en complicaciones circunstanciales, fuimos capaces de intervenir en movimientos listos a estallar y, durante el proceso, atraer algunos de los mejores trabajadores y jóvenes a nuestra bandera.

2) No sufrimos decepciones cuando movimientos convulsos – dominados por la clase trabajadora, la que lideró la población urbana y masas rurales pobres – se desarrollaron en Turquía, Brasil, Egipto y Sudáfrica. Esto fue correspondido por la amarga y airada resistencia a través de sucesivas huelgas y demostraciones de la clase trabajadora europea contra las continuas y brutales medidas de austeridad. Ocupaciones masivas de plazas ocurrieron en Turquía, seguidas de acciones por la misma clase obrera. Junto a Brasil, Egipto, y sin olvidar Sudáfrica, ¡estos representaron probablemente los mayores movimientos de masas en la historia, y ciertamente los mayores de la clase trabajadora! Leer Más…

Ustedes y los demás


No tienen plan, no tienen proyecto que no sea mantener el poder a toda costa y costo. Pragmatismo puro y duro desde el poder total.

Por Pedro Campos. pedrocampos313

A Ustedes: El Presidente Raúl Castro, la dirección de su gobierno/partido, sus militares de la actualización.

La llamada actualización que Ustedes han puesto en marcha, impuesta al partido y a la sociedad cubana, en virtud del antidemocrático artículo V de la Constitución sobre el papel rector del partido comunista en la sociedad, barnizado con el sesgado método de la consulta vertical dirigida, no solo se ha hecho desconociendo y violando los intereses de las mayorías, sino que, a cada paso, ha evidenciado su objetivo principal: fortalecer el monopolio estatal de la política y la economía que una elite político-militar detenta hace más de medio siglo.

Son Ustedes y los demás. Los demás: todos nosotros, el pueblo, por Ustedes explotado, reprimido, humillado, vilipendiado, calumniado, culpado de los desastres provocados por Ustedes.

No tienen plan, no tienen proyecto que no sea mantener el poder a toda costa y costo.

Las medidas de la actualización que en algún sentido benefician a los demás, nosotros, el pueblo, tienen un fondo pragmático de beneficios mayores para Ustedes y cuando ha resultado que los intereses de Ustedes han sido afectados en algo por las nuevas medidas, éstas vienen ya montadas con limitaciones o de inmediato vienen los retrocesos.

Veamos algunos ejemplos que no dejan lugar a duda.

La apertura de los servicios de telefonía celular, hoteles para turistas e internet, dieron a las corporaciones militares la oportunidad de recaudar grandes sumas de moneda convertible, CUC, pues todos esos servicios se ofertan solo en esa moneda. Pero al mismo tiempo estos servicios se han concedido con limitaciones sobre algunos de sus aspectos que, en opinión de Ustedes, puede afectar sus intereses.

Así la telefonía celular, del monopolio ETECSA controlado ya por los militares, no solo les sirve para conocer las conversaciones de todos los usuarios, sino cuando es del interés de Ustedes dejan en apagón telefónico a los opositores. De Internet ni hablar, además de las páginas precilladas que no se pueden abrir por seguridad nacional, dado el precio -prohibitivo para las mayorías-, poco o nada aporta a los demás que no pueden acceder por razones económicas. Hay determinadas instalaciones turísticas que siguen vedadas a los cubanos, como lo son las de algunos cayos que alguna vez, o todavía, fueron o son cotos privados de la alta jerarquía.

Las nuevas leyes migratorias, si bien ofertan una apertura en cuanto a las salidas al exterior, el gobierno se ha reservado el derecho de limitarlo cuando lo estime necesario, mientras que siguen vigentes las mismas regulaciones que afectan a los cubanos residentes fuera del país y persisten los altos costos de los trámites migratorios. No obstante, Ustedes han recibido altos ingresos por el cobro de los pasaportes y demás trámites migratorios generados por esa legislación. Dinero cuyo monto y destino, -por cierto- nunca se ha informado a la población.

La ley sobre experimentos cooperativos no va más allá de los ensayos que están haciendo con entidades económicas que por alguna razón los benefician a Ustedes, sea para salirse de empresas irrentables o para arrendar alguna que sí brinda dividendos, como el caso del Restaurante La Divina Pastora, a algún peje gordo del o vinculado al gobierno.

El reparto de tierras estatales a privados, les ha servido a Ustedes para desmontar muchas UBPC, Empresa Básica de Producción Cooperativa, que nunca fueron cooperativas ni nada por el estilo y de paso denigrar el concepto de cooperativismo; entregar las mejores tierras con regadíos y acceso a carreteras a leales y simpatizantes del gobierno, a capitalistas agrícolas que demandaban ampliar sus haciendas, y según informaciones de la propia prensa oficial, posibilitaron a algunos administradores regionales de tierras designados por Ustedes, lucrar con este reparto que manejaban a su arbitrio.

Dijeron que iban a impulsar el trabajo por cuenta propia para facilitar empleo a los cientos de miles de despedidos de las empresas estatales, pero nunca han permitido el trabajo libre individual en todos los renglones, ni a todos los técnicos, ni profesionales y solo recientemente han autorizado a los graduados en los años 60 a ejercer por cuenta propia. Es decir a los profesionales viejitos de 70 años, cuando ya no pueden. Las limitadas actividades autorizadas están cargadas de impuestos directos e indirectos.

Más recientemente, en esta misma dirección, después que permitieron a los vendedores de ropas importar privadamente muchos artículos de Ecuador, México, Panamá, EEUU y Europa, fabricar y adaptar instalaciones, un decreto y dale con los edictos- impide que se venda ropa que no sea cocida por los propios vendedores. Algo simplemente insólito que busca eliminar de un porrazo la competencia que exitosamente hacen a los monopolios militares, los vendedores privados.

Autorizaron a los maestros a dar repasos privadamente; pero Granma critica los educadores que hacen esa labor al terminar sus clases: un problema ideológico.

Con la medicina, uno de los pocos logros alcanzados por el pueblo en este último medio siglo, con tal de ganar varios millones para el estado autoritario controlado por militares, a costa de exportar médicos y profesionales de la medicina mal pagados, no les ha importado que los hospitales y policlínicos hayan quedado con déficit de profesionales y especialistas que convierten en un calvario la atención y el tratamiento de los pacientes cubanos.

Más recientemente cierran los cines particulares de 3D y las salas de videojuegos, unos de los pocos entretenimientos en muchos barrios, porque el estado es el que debe decidir cómo la gente debe entretenerse.

Na, que todo lo de Ustedes es palante y patras, según les convenga o les parezca. Pragmatismo puro desde el poder total.

El más flamante de los anuncios gubernamentales sobre la unificación monetaria, parece una nota redactada por un especialista de la desinformación y la creación del caos, pues en vez de ofrecer confianza y tranquilidad a los ciudadanos, ha desatado la especulación y la desesperación entre muchos cubanos sobre sus implicaciones para las economías familiares y especialmente entre, los que tienen algún dinero en el banco en algunas de las dos monedas nacionales.

No es ingenua coincidencia que hayan anunciado la unificación monetaria cuando también informan del impulso que pretenden dar a la inversión extranjera a propósito del megaproyecto del Mariel. Todo el mundo sabe que el relajo monetario que tiene formado el estado cubano es un serio problema para atraer la inversión externa.

En fin que Ustedes todo lo hacen pensando en Ustedes, en sus ganancias, en sus instituciones, en su aparato burocrático. Las consecuencias para los demás, los trabajadores, el pueblo, poco les importa.

Ahora apuestan neoplattistamente, -¡qué paradoja de la historia!-, a que el capital internacional y especialmente el de EEUU, al que tanto han combatido y culpado de todos los males de este mundo, les saquen las castañas del fuego y vengan sus turistas y millonarios en sus yates de paseo a invertir en Cuba, a comprar haciendas y a jugar golf, con los hijos de las nueva buro-burguesía; y aspiran a fabulosas entradas para el estado por medio del amplio mercando a través del mega puerto/proyecto de El Mariel, todo bajo control y para beneficio de Ustedes y de sus deseados socios imperialistas.

¿Y para los demás qué ofrecen? Maquilas, explotación, prohibiciones, miseria, despedidos, altos impuestos, edictos que no leyes democráticas y nuevo código del trabajo para que los empleadores, -eufemismo de explotadores capitalistas-, decidan, hagan y deshagan con los indefensos trabajadores. Así ofertan un mundo de posibilidades a los inversionistas para que expriman a los trabajadores libremente.

¡Vaya comunistas que en lugar de estimular el trabajo libre asociado, promueven y facilitan la libre explotación asalariada!

Ustedes se han convertido en una casta que ha traicionado los intereses populares, los ideales democráticos por los cuales el pueblo se unió para derrocar la tiranía batistiana y las esperanzas socialistas que se despertaron en los trabajadores en los 60.

Entre Ustedes y el pueblo, por culpa de vuestras políticas antisocialistas, se ha abierto un abismo al parecer insalvable. Nada aceptan que no sea lo que Ustedes creen que les beneficia. Ustedes no se han dado cuenta que se han convertido en una Nueva Derecha que desarrolla políticas antipopulares del peor corte capitalista.

A Ustedes la historia no los absolverá. Pero los que tengan todavía un ápice de pueblo en su corazón, un recuerdo de Camilo, de Girón o la Alfabetización, o de tantas y tantas otras batallas populares por la Revolución que nos creímos, que pertenece a todos y no a un grupito, tienen todavía la oportunidad de rectificar y oponerse al rumbo neo-liberar, pro-capitalista, de derecha y de corte anexionista de la actualización y de asumir los anhelos populares de paz, democracia, libertad y concordia que ha estado siempre en el epicentro de los intereses populares cubanos.

Socialismo por la vida.

La biografía del Ché Guevara que no se va a publicar en Cuba


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Un amigo me permitió tomar prestado su ejemplar de la biografía, escrita por Paco Ignacio Taibo II, sobre Ernesto Guevara, conocido universalmente como el Che. En pocos días acumulé mucho material para meditaciones.

Varias de las obras de Taibo II, consecuente intelectual revolucionario mejicano, han sido publicadas en Cuba. Algún despistado podría esperar, entonces, que su descripción de la trayectoria del Ché Guevara fuera editada eventualmente para el público cubano.

Tristemente, esto no ocurrirá, mientras la actual estructura totalitarista cubana mantenga el poder. Este libro sobre el Ché le resultaría en exceso lacerante; revelador y condenador de las lacras de una burocracia gobernante cuya conducción, según confesión del presidente Raúl Castro, ha llevado a nuestro país al borde del abismo.

Desde el punto de vista humano, resulta fascinante recorrer las páginas que describen al Ché adolescente y joven. Taibo II aporta abundancia de estampas poco conocidas en Cuba. Se destaca el precio que la enfermedad hace pagar al asmático; el avance de una voluntad indomable, y el desarrollo de una personalidad de rasgos difíciles, con ese desapego de ermitaño feroz hacia las cuestiones mundanas, que tanto contribuyeron a la leyenda posterior. También sorprende la intensidad de movimientos de un protagonista que parece asumir una road movie como forma de vida y recordar que en Cuba apenas se hace mención de uno entre muchos viajes, el famoso que hace con Alberto Granados.

A los que gustan de mantener una imagen purista de los prohombres, disgustará seguramente el carácter bohemio de esta etapa de Guevara, capaz de inspirar malas ideas en los jóvenes cubanos. Tampoco sus relaciones con mujeres no solamente las conocidas aquí son descritas como un modelo puritano.

El lector cubano, naturalmente, acrecentará su interés cuando llegue a la etapa de los contactos del Ché con los cubanos. Desde temprano en este libro, empiezan a caer palos sobre el entonces Partido Socialista Popular (PSP). Según varias fuentes, el PSP jugó un papel que dejó bastante que desear en el enfrentamiento a la dictadura de Fulgencio Batista. Por parte del Ché, durante la etapa de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, se revela también una crítica a su incapacidad para apreciar la importancia del rol que jugó la parte del movimiento insurreccional conocido como el llano.

Pero lo que resulta inadmisible para la casta que luego se instauraría en Cuba, la razón por la cual esta biografía no será publicada aquí, es la revelación de la incompatibilidad entre el carácter guevariano y el totalitarismo burocrático establecido posteriormente a 1959. La historia cubana oficialista establece que la actitud sectaria, estalinista, fue apenas una desviación de una fracción del PSP, corregida ejemplarmente por Fidel Castro; Aníbal Escalante, el malo del cuento, fue adecuadamente castigado. Sin embargo, según Taibo II y todos los que sufrieron luego el quinquenio gris o fueron reprimidos de alguna manera por no comulgar con las políticas impuestas verticalmente no se hizo mucho para que, en cada ciudadano, se cumplieran las promesas de democracia y libertades políticas hechas antes del triunfo de 1959.

Esto no demerita la tremenda hazaña de levantar de la miseria a capas enteras del pueblo cubano, especialmente en el campo. Como tampoco se pueden obviar los obstáculos resultantes de la inmediata reacción, desatada por el imperialismo yanqui, con su secuela de agresiones, atentados terroristas y patrocinio de invasiones militares. En todo caso estos méritos pertenecen, en nuestra opinión, a los anónimos protagonistas que hicieron posible cada escalón, y que sufrieron pacientes cada revés y cada posposición del paraíso prometido.

No es entonces el menosprecio por el correcto pelado o afeitado, el escarnio de una vestimenta o de la moralina sexual hechos por el Ché, lo más temen nuestros burócratas que inspire a las nuevas generaciones. Lo más revolucionario y herético en esta biografía es la insubordinación guevariana a los acatamientos jerárquicos. Es la incitación a la polémica sobre cada aspecto que no esté claro para todos, conducida con sinceridad, transparencia e igualdad de condiciones en el debate. Es la libertad de cuestionamiento de los dogmas y su corrección en cuanto se revelan defectuosos. Es el concepto más puro de igualdad, ese concepto de cero privilegios para los dirigentes, que pareciera que el Ché ha sido el único alto dirigente en defender y practicar consecuentemente en el transcurso de los años.

Otra arista peliaguda fue la actitud del Ché ante la Unión Soviética y el campo socialista de entonces. Si bien creyó, aparentemente, en versiones bastante edulcoradas de aquellas historias que mal disimulaban el estalinismo y sus secuelas, sí desconfió profundamente de la conducción burocrática e hipertrofiada del aparato estatal soviético. El Ché fue uno de los que favorecieron el acercamiento a aquel polo, por razones de convicción y de estrategia de la revolución cubana, pero a través de un análisis crítico de sus logros y dificultades.

La actividad política del Ché Guevara descrita por el cronista, en esos primeros años posteriores al triunfo de la revolución cubana de 1959, fueron demostrativos de los principios enunciados. Taibo II recibió testimonios de que esto le costó ser blanco de campañas por izquierdista, por parte de la vieja guardia del PSP. Por haberse confiado ciegamente en la capacidad organizativa de esos cuadros, se revela en este libro, el Ché previó el advenimiento de una etapa negra. Para colmo, el Ché tuvo muestras de aprecio hacia la obra de León Trotsky, y esto debía ser del conocimiento de quienes proscribieron en Cuba la impronta del camarada bolchevique.

¿Qué pasaría si se tomaran en serio las ideas del Ché sobre cambiar las políticas y los cuadros, al nivel que fuesen, cuando sus resultados los revelaran incapaces de resolver los problemas enfrentados? Literalmente, según el libro de Taibo II, al plantear un número de problemas económicos, expresó: Los culpables somos nosotros y hay que decirlo francamente […] Hombre, que nos condenen, que nos cambien, que nos fusilen, que hagan cualquier cosa, pero el problema está aquí

¿Qué pasaría si se tomaran en serio sus críticas al papel pasivo de los sindicatos, convertidas en meras correas de trasmisión sin prestigio ni autoridad, tales que mejor sería que se disolvieran? ¿Qué pasaría si se practicara el adagio guevariano: Contrarrevolucionario es aquel que lucha contra la revolución, pero también es contrarrevolucionario el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después consigue dos carros, […] que después tiene todo lo que no tiene el pueblo?

Claro, que si ello se cumpliera, no habría problemas para editar, en Cuba, esta biografía de Ernesto Ché Guevara.

La emancipación de los trabajadores: Una causa perenne


El Comité por una Internacional de los Trabajadores reconoce actuación del Observatorio Crítico en pro del empoderamiento de la ciudadanía

Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Los grandes intereses capitalistas que prevalecen en las sociedades contemporáneas, han conseguido una relativa prevalencia y hegemonía de sus mensajes e ideologías. La fuerza de la repartición imperialista del mundo, el peso abrumador del aparato mediático y propagandístico, unidos a la monumental estafa que significó el llamado socialismo real, han permitido este resultado. Un vistazo más profundo revela, no obstante, poderosas reservas de fuerzas y esperanzas para los explotados de la tierra.

Las causas no pueden ser más elocuentes. La crisis económica golpea hasta a sectores antaño considerados a salvo, con sus secuelas de desempleo, empobrecimiento, desamparo y hasta olas de suicidios. En el Tercer Mundo, grandes masas pelean por la inoperancia de los sistemas que prometían el progreso pero han producido, fundamentalmente, mayores catástrofes ambientales y ecológicas que todo lo conocido anteriormente. Por otra parte, el asombroso desarrollo tecnológico moderno, la acelerada conectividad e intercambio de nuestro planeta, también incentivan la identificación e integración de los esfuerzos globales en pro de cambiar las reglas del juego por otras más justas y humanas.

En un marco que se anticipó a la caída del Muro de Berlín, específicamente en abril de 1974, surgió el Comité por la Internacional de los Trabajadores, CIT. Los simpatizantes del hoy Partido Socialista británico fueron los impulsores de esta iniciativa, inspirados en el legado de las luchas de los trabajadores de los siglos XIX y XX.

El CIT percibió el daño que las políticas estalinistas infligían en el seno de los movimientos obreros internacionales. Se imponía la necesidad de desarrollar estrategias de democratización de los partidos que representaran a los explotados, de elaborar programas políticos coherentes con los anhelos de libertad y justicia social. Tales movimientos deben tener inexorablemente un carácter internacionalista, que abarque cada rincón en donde exista un trabajador con la capacidad de beneficiarse y aportar por la causa de sus hermanos de clase en todo el planeta. Estas ideas beben de las fuentes, como es natural, de los clásicos del marxismo, Marx, Engels, Lenin, Trotsky, y reconociendo los modernos desarrollos de los pensamientos altermundistas, ecologistas y progresistas de todo el mundo.

Con estas motivaciones, se produce el involucramiento de los compañeros del CIT en causas de luchas obreras y populares en numeros países. En el escenario contemporáneo no se perciben las condiciones para el desarrollo impetusoso y masivo de un movimiento tipo Internacional Socialista, con partidos de masas trabajadoras coordinando a escala global la ofensiva contra el neoliberalismo. Eso no quiere decir que no se presentan innumerables escenarios de intensos enfrentamientos. Actualmente, en múltiples lugares se manifiestan arremetidas de los explotadores, desesperados por mantener sus menguantes márgenes de ganancia, y esto evidencia la necesidad de la resistencia, tanto más efectiva cuanto más consciente, profunda y globalizadamente logre procederse.

En estos trajines, maduran las condiciones para la organización de movimientos populares, capaces de aprender de los errores del pasado, desmarcarse de ultraizquierdismos u oportunismos que dieron al traste con intentonas del pasado. Al mismo tiempo, se torna estratégica la unión, a nivel internacional, de fuerzas de movimientos con intereses similares. A este fin dedica la CIT sus mayores esfuerzos.

En el caso particular de nuestro país, la CIT nos ha manifestado su identificación con los principios anticapitalistas y de democratización ciudadana que propulsamos en el seno del Observatorio Crítico. La amistad entre nuestros movimientos se entreteje, entonces, con naturalidad, y tiene amplia arena para construir empeños comunes.

En el mes de diciembre de este año, tendrá lugar la reunión del Comité Ejecutivo Internacional del CIT. A este impresionado servidor se le asignó la tarea de representar al Observatorio Crítico. Hemos considerado, en nuestros análisis colectivos, emplear estas oportunidades para divulgar nuestros empeños. Particularmente, expondremos nuestros testimonios sobre la lucha más candente que se nos ha planteado en los últimos tiempos, acerca de la necesidad de dar un vuelco total al propuesto Código del Trabajo, al cual encontramos como una amenaza fatal para el desarrollo futuro del socialismo en nuestro país.

El mejor servicio al enemigo imperialista


La contribución del gobierno de los históricos a los objetivos políticos de EEUU en Cuba, a costa del pueblo cubano, el convidado de piedra en ese raro convite.

Por Pedro Campos. pedrocampos313@yahoo.es

La política hacia Cuba de los últimos gobiernos de EEUU, se ha manifestado en una doble dirección: por un lado, se ha caracterizado por mantener y arreciar las regulaciones del bloqueo que afectan directamente al gobierno cubano (financiamiento internacional, créditos, comercio y otros) y, por otro, han ido aflojando las restricciones más relacionadas con la población como el envío de remesas, la venta de alimentos y los viajes de los cubano-americanos a Cuba.

Los objetivos estratégicos de esta política son impedir el desarrollo de una sociedad socialista en este hemisferio, demostrando su inviabilidad económica, desacreditarla ante los pueblos del continente y mostrar, paralelamente, una imagen humanitaria hacia el pueblo cubano, que edulcore y compense el histórico y criminal bloqueo económico, teniendo en cuenta, tanto los intereses de los votantes cubanos del exilio tradicional, como los de las posteriores oleadas de inmigrados.

El gobierno cubano, constantemente ha tratado de tergiversar esa estrategia, propalando el supuesto interés de EEUU en crear condiciones para una intervención militar directa en Cuba, a fin de destruir el proceso revolucionario.

Pero, hace muchos años, éste quedo estancado en un decadente capitalismo monopolista de estado, que concentró la propiedad aún más que el capitalismo clásico, solo que en manos de la entelequia burocrática denominada estado, mientras las relaciones de producción no traspasaron el umbral de la explotación asalariada.

Lo que pudo ser y nunca fue socialismo, ni la sociedad con todos y para el bien de todos, se convirtió en un bodrio neoestalinista, burocrático, autoritario y contrarrevolucionario que el imperialismo y el gobierno histórico, por igual se empeñan en seguir llamando socialismo.

La propaganda sobre la supuesta invasión yanqui sirvió y sirve, esencialmente, para tratar de justificar la represión del pensamiento y el activismo diferentes, sean de centro, derecha o izquierda, acusarlos de responder a los propósitos imperialistas, presentar internacionalmente una imagen revolucionaria que concite solidaridad y para avalar el mantenimiento de una casta militar y de seguridad, encargada de sostener a la élite burocrática del gobierno-partido-estado y su corrupto-corruptor modelo económico.

Sin embargo, tal sofisma está en contradicción con las verdaderas intenciones de los gobiernos norteamericanos, pues en caso de tal intervención militar directa el socialismo cubano no demostraría su inviabilidad, sino que sería interrumpido-derrotado por la agresión imperialista, no por sí mismo.

Contrasentido que sí parece satisfacer el sueño catastrofista de algunos gobernantes cubanos, que han demostrado preferir que la revolución cubana sea destruida por el imperialismo, antes que reconocer el fracaso de su socialismo, que achacan al bloqueo imperialista.

Pero en definitiva el único culpable del estancamiento del proceso revolucionario cubano en ese burdo capitalismo monopolista de estado, quien ha estado y está impidiendo el avance del socialismo, de la democratización de la sociedad, del ejercicio del poder por el pueblo y los trabajadores, del desarrollo de las formas de producción libremente asociadas, del cooperativismos, del trabajo libre individual, del desarrollo económico y del mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo es el propio gobierno/partido/estado, que lleva más de medio siglo en el poder insistiendo en su socialismo estatal, un sin sentido demostrado y fracasado en todas partes.

Y así, con su resistencia a avanzar en un proceso de democratización de la política y socialización de la economía, hacia el verdadero socialismo, tratando de maquillar con la actualización su fracasado y decadente socialismo estatal, el gobierno de los históricos está prestando una invalorable contribución a la estrategia política de su declarado enemigo. No afirmo que haya sido su intención, pero sí lo que ha logrado.

Esta rara coincidencia se explica por la naturaleza anti-socialista que comparten el imperialismo y el modelo estado-céntrico de corte neoestalinista impuesto en Cuba.

Y como para que no queden dudas del buen servicio a la causa imperialista, la pomposa actualización emprende una limitada restauración del capitalismo privado de la cual espera alimentarse el gobierno junto al amplio comercio con el enemigo y sus inversiones vía proyecto Mariel, maquiladoras, marinas, zonas residenciales para millonarios y campos de golf-, en busca de agua y carbón para su engendro estatalista en franca decadencia. Algo que parece imposible sin el levantamiento del bloqueo.

Como complemento, para estimular la tan deseada inversión extranjera, ahora el anteproyecto del código del trabajo que se pretende aprobar por la CTC y el parlamento, viene a garantizarle a los explotadores del trabajo asalariado, que los trabajadores cubanos serán los menos protegidos de este mundo ante sus desmanes.

Una estrategia revolucionaria digna del neoplattismo más abyecto y cínico: Piensen por un momento en que se hagan realidad tales proyectos. ¿Se imaginan un millón de turistas , negociantes y maleantes norteamericanos, muchos con sus yates y cadillacs, paseándose por todo El Archipiélago, comprando mansiones, empresas, hoteles, restaurantes, centrales azucareros, jugando golf, tomando güisqui en cualquier esquina de La Habana , generando prostitución, drogas, juegos y todo tipo de corrupción? ¿Y qué sería eso sino una anexión real o virtual? ¿Para eso se hicimos esta revolución?

En buena lid, la actualización serviría para avalar que el camino más corto para llegar al capitalismo, sería el socialismo, como expresó el defensor del neoliberalismo Carlos Alberto Montaner, quien ahora no disimula su entusiasmo con las privatizaciones que promueve la actualización. (Ver su reciente artículo Los mitos y los dulces sueños).

En fin que a EEUU poco le ha costado desarrollar su estrategia cubana, puesto que el mismo gobierno-partido-estado, se ha encargado de hacerle el trabajo y demostrar la inviabilidad de este socialismo que nunca ha sido, con sus políticas absurdas, dogmáticas, estado-céntricas, anti-económicas, antidemocráticas, represivas y anti-populares, en resumen antisocialistas, que han llevado a descapitalizar y destruir la economía cubana, a degenerar valores sociales, a estancar el crecimiento de la población y a promover la salida del país de talentos científicos, culturales, deportistas y otros.

Desde luego que EEUU se ha encargado de facilitar y ayudar al gobierno cubano en esa faena, con sus amenazas, sus presiones, su bloqueo, su ley de ajuste cubano y demostrando todo el tiempo ante el pueblo cubano sus buenas intenciones de ayudarlo democráticamente a deshacerse del gobierno socialista que ha sumido La Isla en el actual desbarajuste: porquerías del impudor imperialista.

En definitiva, el gobierno de EEUU debe agradecer a su par cubano, porque en Cuba muchos no quieren oír hablar de socialismo; mientras que en América Latina, hace muchos años, los pueblos y gobiernos de la región decidieron no emprender aventuras como las cubanas y los que hablan de socialismo, tienen cuidado de tomar distancia de la forma en que se ensayó en Cuba. Y para otro día dejo los resultados del estimulo cubano a los movimientos extremistas y violentos en el continente.

Pero en el Imperio, unos no están dispuestos a levantar el bloqueo al gobierno, mientras los Castros aparezcan al frente del mismo o no se abran claras perspectivas de democratización, por los costos políticos que traería. Y otros lucen dispuestos a apoyar la limitada transición capitalista que conlleva la actualización, aunque se mantenga el sistema político autoritario, por simple utilitarismo mercantil o agradecimiento.

El pueblo cubano, el convidado de piedra en este abigarrado convite que lleva ya más de medio siglo, el que en definitiva ha tenido que soportar tantas arbitrariedades de ambos, sabrá sacar sus adecuadas conclusiones y, en algún momento, encaminar soberanamente- sus propios derroteros.

Socialismo por la vida.

Se ruega a todos los destinatarios, dar la mayor divulgación posible.

Los dirigentes viejos ¿eligen también a los nuevos?


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Este discurso del 26 de julio era demasiado importante: aniversario redondo, en Santiago de Cuba, y muchos dignatarios extranjeros. Esta vez, el presidente Raúl Castro no le cedería el estrado al nuevo vicepresidente del país, Miguel Díaz Canel, como ya se lo había cedido en años anteriores a José R. Machado Ventura, por esta misma fecha.

Además de los homenajes y agradecimientos de rigor a las personas, los países y las ciudades, hubo un breve comentario para mí el de mayor relevancia sobre lo que nos toca y estamos viviendo. La generación histórica, afirmó, va cediendo su lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza, basada en la capacidad demostrada de seguir el rumbo de la Revolución. El paso irremediable del tiempo ha impuesto una necesidad sobre el gobierno cubano actual, que reconoce y explica está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de la nación.

Precisamente, se puede decir que Díaz Canel es un ejemplo de esa renovación. Y, efectivamente, ando molesto.

Se pudiera considerar que el poder último de un mandamás no se prueba durante su mandato. Se puede considerar, por ejemplo, que el poder último radica en establecer, para cuando llega la hora de retirarse, quién hereda el cetro para convertirse, a su vez, en el nuevo mandamás. Como siempre, yo me cuestiono: ¿en qué consiste, quién dirige y cómo se maneja el proceso de transferencia?

El General en Jefe, dice otorgarle la mayor importancia a las instituciones, para el funcionamiento ordenado del país. Sin embargo, vuelve a obviar olímpicamente que ninguna institución, ningún dirigente, ningún rumbo de ningún gobierno tendrán jamás una fuente mayor de legitimidad, de respeto y de poder, que la democracia. La representación legítima de la voluntad del pueblo. Acatar la soberanía de la nación, servir al representado, así se resume el papel que debe desempeñar todo gobierno, especialmente los que se presuman de revolucionarios y socialistas. No puede ser que se trate de que una generación histórica haya conquistado un lugar de poder, de preponderancia aunque tenga un nombre bonito como vanguardia y ahora vaya cediendo este lugar al relevo de casta correspondiente.

El espacio Democracia, el espacio donde la ciudadanía elije, evalúa y, si fuera preciso, revoque, a los dirigentes que mejor estime que le servirá, está al parecer proscrito del discurso oficial. ¿Qué hay con los mecanismos del Poder Popular, que no es que sean un verdadero poder democrático pero sí lo que más se parece? Qué va, había demasiado sol en ese estrado santiaguero para perder tiempo hablando de cosas que no fueran serias.

Pero el caso es que otros opinadores no tenemos porqué estar de acuerdo con la forma con la que este proceso ocurre. Ninguna hornada de mandamases nuevos, elegidos a dedo por los mandamases viejos, podrá reclamar legitimidad para un liderazgo así trasmitido. Ni llamar con un mínimo de credibilidad a disciplinas, controles, consagraciones. Ninguna nueva hornada de dirigentes podrá reclamar legitimidad, si no se somete y acata los principios de las sociedades compuestas por personas con iguales derechos. Y estos principios pasan indefectiblemente por el sufragio universal, donde cada ciudadano viejo o joven, hombre o mujer, de cualquier raza, creencia espiritual, orientación sexual, región, etcétera, juzgue según sus méritos y capacidades, a los que se deben convertir en sus servidores. La potestad de juzgar y seleccionar a los presentes y los próximos dirigentes, reside únicamente en la totalidad del electorado.

Únicamente el respeto a este principio democrático tan obvio, por cierto, puede proteger con efectividad a esa unidad de todos los cubanos dignos. Unidad que resulta tan importante y no solo para el actual presidente.

Otro gran pastel secreto y otra arbitrariedad colosal


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

No hace ni seis meses nuestro joven canciller, Bruno Rodríguez, le explicaba a los cubanos residentes en Estados Unidos las razones por las que no podían invertir en su país de origen. Cuentan, ahora, que otro funcionario diplomático les anda explicando cómo se prepara una ley de inversiones diferente, que sí les permitirá esta posibilidad.

En algún momento los analistas habrá que reconocer que este gobierno está sacudiendo hasta los cimientos mismos del viejo sistema bueno, al menos en su parte económica. Sin embargo, siempre encontramos que cada transformación adolece del mismo elemento: la falta de elaboración interactiva y democrática entre gobierno, trabajadores, intelectuales y todos los interesados en general. Cuando aterrice este nuevo meteoro, la sociedad civil cubana se va a desayunar con un nuevo plato, en cuyo cocido no tuvo arte ni parte, a pesar del mucho interés que obligatoriamente le despierte.

Para empezar a acumular desordenadamente algunas opiniones, empezaré con la parte de justicia. Hay que alegrarse de que haya cesado la discriminación de los nacionales emigrados, puesto que hace rato se les otorgaba en exclusiva a los extranjeros esta importante potestad.

Después, se deben señalar otras posibles ventajas para muchos. Estará la entrada de capital al país; la fortuna de estrechar relaciones con los familiares allende el mar, y de aportes valiosos para aliviar la estrechez económica. Tampoco se puede pasar por alto que cada inversor cubano-americano será una voz más, opuesta a aquellas legislaciones de los propios Estados Unidos, que aprietan económicamente la economía cubana, como el embargo/bloqueo, la persecución de las actividades financieras cubanas por el resto del mundo, las restricciones de viajes contra los ciudadanos cubano-americanos, entre otras.

O sea, que aquí hay muchas potencialidades de beneficio, tanto para inversores como para los otros participantes de las nuevas iniciativas que se podrán generar. Pero, ahí mismo es donde hay que tener grandes cuidados.

Los emigrados cubanos con capital para invertir en su patria, lo han acumulado o reproducido en una sociedad radicalmente diferente de la nuestra. No me interesa ahora juzgar o comparar o decir que una es mejor y otra peor; simplemente es necesario partir del hecho de que las filosofías de vida a un lado y otro del estrecho de la Florida son bien distintas. Y la cooperación entre ambas esferas, es necesaria, justa y prometedora; pero por el hecho innegable de las diferencias socio-económicas, debe ser conducida cuidadosamente.

Los adalides de nuestro gobierno, como bien sabemos, se venden como los mejores y únicos posibles conductores de estos procesos. Para el lado de acá, abajo y a la izquierda, nos reservan el derecho de acatar y aplaudir. Por supuesto, nosotros guardamos otras opiniones. En lo que ganamos los medios para ejercer mayor influencia, las divulgamos y explicamos con toda la sinceridad, objetividad y sentido de la urgencia que somos capaces de despertar.

Quien aduzca que el secreto es necesario para el buen término de ciertas empresas, se ganaría un rotundo mentís, puesto que ya se conoce de las conversaciones del gobierno con la emigración sobre este tema. En todo caso, el secreto es para los de acá, para que no se produzca un clima de cuestionamiento, de opinión o presión popular. Que muchos motivos tendría el pueblo para desear prepararse con antelación.

El emigrante cubano, inversionista en Cuba, insistirá naturalmente en reglas parecidas a las del espacio donde obtuvo su capital: la tierra de los capitalistas más poderosos y experimentados del mundo, y el trono del neoliberalismo. Esto vuelve aún más irónicas, si cabe, las declaraciones oficiales de que el actual proceso de reformas es para perfeccionar y actualizar el socialismo. A ver qué perspectivas habría de convencer a Saladrigas y compañía, de que vengan para ayudar al comunismo en Cuba. No señor. Esto será una relación de negocios. El escándalo sería mayúsculo, si se revela la existencia de un espacio de negociaciones entre gobierno cubano y junta de capitalistas cubano-americanos, más consolidado que con los propios trabajadores de aquí.

Porque, obviamente, a los cubiches del Archipiélago no nos tocará otro papel que el de poner la mano de obra. Y, para negociar en nombre de los trabajadores cubanos, no parece que el mejor representante sea un gobierno que nos mantiene con salarios microscópicos, nos niega el derecho de huelga, de organizarnos independientemente, y cierra sin escrúpulos las empresas que no dejen suficientes ganancias. Que se queda con las tres cuartas partes, o más, de los ingresos por los cooperantes en el extranjero. Que desvía hacia sí los salarios devengados por los que trabajan para firmas extranjeras, y los sustituye por una suma en la devaluada moneda nacional. Menos todavía puede hablar, en nombre de trabajadores como este servidor, una central sindical sumisamente plegada a la autoridad suprema.

Con esos representantes, el recelo obvio es que nos vuelva a tocar la parte estrecha del embudo; aportar la mano de obra de alta calificación, a cambio del 5 o tal vez el 10% de lo que sería un salario normal. Y reclamar derechos laborales como el camino más expedito hacia la puerta de salida.

Tampoco me parece un disparate cuestionar si, en la nueva ley de inversiones, se han tomado las provisiones necesarias para atajar las manifestaciones que podrían producirse, de discriminación por motivos de raza, género, orientación sexual o cualquier otra, lesiva a la dignidad humana.

Y para cerrar estos apresurados borrones, cabe preguntar si una ley como esta no obliga a replantear otros asuntos más o menos relacionados. Por ejemplo, la fundamentada queja de estos mismos emigrados, sobre los problemas con el pasaporte y los permisos de entrada a su país, que serían aún más injustas ahora que se les está recibiendo su dinero en inversiones además de las ya acostumbradas remesas. O sinsentidos como la proscripción de los deportistas emigrados. ¿Se imaginan que Dayron Robles pueda gerenciar un hostal en Cuba, y el INDER le siga negando competir, ya sea por su patria o por donde estime conveniente? ¿Qué Yasiel Puig opere una academia deportiva turística en Varadero, pero no pueda integrar la selección nacional de béisbol al torneo Clásico Mundial?

En resumen, que todos los que cortan el bacalao en este asunto, cometen otro atropello contra los derechos del pueblo cubano, al administrar unilateralmente la importante cuestión.

Quiénes deben dirigir el Partido


Por Pedro Campos

El actual sistema de designaciones viola los principios democráticos del propio partido e impide que tengamos dirigentes capaces de identificar los problemas y resolverlos

El Primer Secretario del PCC y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el General de Ejército, Raúl Castro acaba de expresar en el VII Pleno del Comité Central que “los dirigentes partidistas tienen que ver los problemas y avizorar el futuro”, según Granma de hoy 3 de julio de 2013. Por ahora me limito a comentar ese planteamiento.

Debería ser al revés, Presidente: Los que identifican los problemas, buscan y encuentran las soluciones y ven el futuro son los que deben encabezar el Partido. Pero no, Ustedes siguen designando a los leales a Uds., no importa que no sean capaces de ver nada, resolver nada, ni de identificar nada.

El sistema de designaciones, -basado en las informaciones que recogen o inducen sus variados órganos de la seguridad del estado-, impuesto por la “dirección histórica” al Partido, en violación de los principios democráticos de elección de abajo hacia arriba, es el que impide que tengamos dirigentes capaces de identificar los problemas y darle solución.

La rectificación es simple: no designen a más ningún dirigente, no propongan ni nombren Uds. mismos a los nuevos miembros del CC, a los dirigentes provinciales y municipales, ni que sean estos los que impongan dirigentes en los núcleos a través de sus “instructores”. Dejen que sean las bases las que propongan y elijan. Leer Más…

Otro encuentro con Juan el Bobo


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Con Juan el Bobo me pasa, que cada vez que lo veo, quiero salir corriendo para otro lado. ¿Ustedes saben lo que me espetó el otro día?
-Hola Rogelio, ¿cuántos partidos políticos hay en Cuba?
-¡Ay mi madre, tú me quieres complicar la vida! ¿Tú no sabes que en Cuba hay un solo partido político legal?
-Bueno, pero es que he estado viendo las noticias de los congresos de la FEU y la CTC, y pensé que podían ser partidos.
-No, Juan el Bobo, no lo son. La FEU es la organización de los estudiantes universitarios, y la CTC es la central sindical.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué entonces, por ejemplo, cuando veo lo de la FEU en el Granma o en el Juventud Rebelde, lo que salen son arengas sobre apoyar al gobierno? Yo esperaría que la directiva de una organización de estudiantes estuviera atenta a las preocupaciones de los jóvenes universitarios sobre su presente y futuro.
-Será por eso que en esos mismos periódicos se puede leer, aunque con sutileza, cómo las brigadas y la dirigencia de la FEU andan por caminos totalmente diferentes. El caso es que, por esos propósitos de defender lo que los dirigentes llaman indestructible unidad revolucionaria, la FEU tiene en sus estatutos acatar a la UJC, que es la organización juvenil del Partido. Eso significa que obedece la agenda del Partido que es siempre defender la política del Estado, o del Gobierno, no sé bien.
-¿Aún cuando esa política les cueste desunir la base y a la dirigencia de la FEU? ¿Qué pasa si los estudiantes piensan en hacer otra organización? ¿Tú conoces alguna ley que lo prohiba?
-¿Tú ves, Juan el Bobo? Por eso yo me tengo que molestar contigo, porque te la pasas complicándome la vida. En Cuba no puede haber otra organización de estudiantes, está prohibido y punto. Yo no sé cuál es la ley, ni quién la hizo, el caso es que a nadie en su sano juicio se le ocurre hacer eso. Para empezar, le pueden aplicar aquello de Universidad para los revolucionarios, y ponerlo de paticas en la calle.
-¿Aunque sostenga que su organización va a ser verdaderamente revolucionaria, porque va a ser sincera con los integrantes?
-Aún así. Y si no tienes nada más que decirme, voy tumbando.
-No, no, espera. Tengo que hacerte una última pregunta. ¿Cuántas CTC hay?
-Hombre, ¿cómo que cuántas? ¡Una sola, naturalmente!
-Ah, perdón. Es que yo veo que hay una CTC en las empresas estatales. Esa dice pone como su principal labor, que los trabajadores sean eficientes, trabajadores, ahorradores, que combatan las ilegalidades, vaya, que defiendan también los planes del gobierno, aunque sea para despedirlos. Por eso me suena como otro partido político.
-Bueno, eso ha sido común en todos los países que aplicaron el modelo soviético. ¿Qué tiene de raro?
-A lo mejor nada. Por cierto, los periódicos también dan a entender de esta CTC algo parecido a lo de la FEU, que para muchos de sus miembros es una cosa formalista, que le prestan poca atención, cotizan nada más, o hacen como que se reúnen y ya.
-Me pregunto por qué será debo confesar que se me escapó la ironía, y Juan el Bobo la notó. El continuó, entusiasmado:
-Pero es que también oigo cuando dicen que la CTC quiere llegar a los cuentapropistas, conversando y ganándose su confianza, convenciéndolos que les conviene estar representados y que alguien defienda sus intereses. Por eso pensé que podía haber otra CTC y me quería borrar de la mía para apuntarme en esa otra.
-¡Ya basta, Juan el Bobo! ¡Tú lo que me vas a embarcar! ¡Buenos días, y no me dirijas más la palabra hasta que no se te pasen esos pensamientos disidentes de la cabeza!
-¡Oye, no, espera, mira, yo no quería!
No oí el resto de lo que dijo Juan el Bobo. Qué va, yo no comparto con esos elementos.

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