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Obreros griegos ocupan su fábrica para reabrirla y autogestionarla


Decidimos responder de esta manera al vernos sin trabajo, sin dinero y sin ayuda estatal. La factoria de cerámica VioMe, es la primera autogestionada del país

Por Héctor Estepae (Especial para EL MUNDO)

Salónica, 09/11/2013 – Seis años de recesión económica y casi 10 meses sin ingresos no han logrado acabar con la esperanza de Dimitris Nikolaidis. Sus recias manos apuntan hacia el cielo de Salónica mientras rememora más de un año de lucha: “Los griegos no podemos quedarnos en casa esperando a que Dios nos de algo. Ya lo hizo, y si no luchamos no vamos a poder cambiar nada”, explica el humilde electricista mientras suena de fondo la sinfonía metálica de una fábrica a pleno funcionamiento.

Dentro de sus grises muros trabajan sus compañeros. Desde hace unos meses, también son sus socios: Nikolaidis es uno de los 35 obreros al mando de VioMe, la primera fábrica “ocupada” y autogestionada de Grecia. Suyo es uno de los mayores ejemplos de aguante en el duro contexto de la crisis financiera helena.

A pesar de la reciente esperanza de recuperación producida por el acotamiento del déficit y la desaceleración de la recesión, la economía doméstica sigue resintiéndose por la bajada de salarios y el aumento de impuestos.

El desempleo, la cifra más temida, ha crecido hasta afectar al 27,6% de los ciudadanos. Ese escenario ha sido testigo de dramas como el aumento de los suicidios, pero también del florecimiento de alternativas a los sistemas de mercado y producción tradicionales como la de los obreros de Salónica: “Decidimos responder de esta manera al vernos sin trabajo, sin dinero y sin ayuda estatal”, expone Alekos Sideridis, otro de los trabajadores de VioMe.

Esas siglas son el acrónimo de Viomijaniki Metalleftiki. La fábrica funcionaba antaño como una filial de Philkeran-Johnson, el mayor fabricante griego de azulejos y materiales cerámicos para la construcción. Llegó a registrar hasta 2,7 millones de euros de beneficios en 2009 y 2010. La crisis acabó con la demanda y declaró una suspensión de pagos en mayo de 2011.

Sus trabajadores comenzaron entonces una lucha para mantener su empleo. La dirección de la empresa y el Gobierno desestimaron todas las alternativas presentadas por los obreros.

Entre ellas se contó una propuesta para comprar las acciones de la empresa. Desde su cierre la fábrica estuvo ‘ocupada’ por los trabajadores como modo de protesta y para evitar el robo de la maquinaria.

Fue en octubre de 2012, un mes después del fin del subsidio por desempleo anual entregado por las autoridades helenas, cuando establecieron una cooperativa de trabajadores bajo control total de la asamblea de obreros.

Hasta 35 de los 42 empleados de la plantilla decidieron hacerse con el control de la fábrica. Sus dueños no pasaban por allí desde el cierre y parecen haberse desentendido del lugar. Sí acudieron al juzgado para negarse a pagar compensaciones a los obreros.

Un problema de supervivencia

Esa salida fue para los trabajadores, según explican, la única posible: “Habíamos llegado al límite y el problema era la supervivencia”, enfatiza Sideris. No podían aguantar más: la cancelación de las pagas del paro les había abocado a la solidaridad de los vecinos. Quien podía les daba un paquete de espaguetis o un poco de dinero.

Hoy operan bajo la fórmula legal de un sindicato de trabajadoresy se organizan de manera democrática, sin jerarquías: “Cada uno está en su antiguo puesto de trabajo y hemos visto que las cosas pueden funcionar incluso mejor”, asegura Sideridis. Tienen presidente y tesorero, pero sólo por imperativo legal, aseguran. Su lema es “una acción, un trabajador”.

En febrero de 2013 comenzaron de nuevo la producción. Si pudieron hacerlo fue por el apoyo moral y económico de varios movimientos sociales no sólo en Grecia sino también en el extranjero, ante la aparente indiferencia del Gobierno y los sindicatos tradicionales.

La primera fase del plan de reapertura ha consistido en vender las existencias almacenadas. Los trabajadores quieren moverse ahora hacia la creación de nuevos productos con valor ecológico. La diversificación de la oferta de la fábrica es obligada debido al hundimiento del sector de la construcción en Grecia.

Todo ello lo están intentando conseguir con el importante hándicap de la falta de profesionales químicos: ninguno se quedó tras el cierre de la empresa. También afecta la difícil situación personal de cada trabajador después de un año sin ingresos por desempleo. Han debido sobreponerse a la oposición de sus familiares: muchos no entendían su forma de actuar. A pesar de ello han aprobado que si lo recaudado en estos meses excede sus previsiones, no se subirán el sueldo y utilizaran ese dinero para emplear a más trabajadores.

Por ahora están intentando vender sus productos mediante distribución directa en el punto de venta a través de los movimientos sin intermediarios surgidos en la Grecia de la crisis. Se quejan de que el Gobierno está intentando “estrangular” el proyecto negando las compensaciones de emergencia para desempleados sí desbloqueadas en otros casos similares a los suyos, pero aseguran que no se van a “rendir” ante el “chantaje financiero”.

El primer año va a ser crítico para la supervivencia de un sistema de autogestión cuya máxima expresión se ha dado en Argentina. El movimiento ha recibido el apoyo de conocidos activistas como Naomi Klein, protagonista de una visita a la fábrica el pasado 4 de junio. Varias fábricas cerradas de Grecia planean unirse a la iniciativa. El objetivo de los trabajadores de VioMe es extender la autogestión como una alternativa para intentar sortear la crisis del país.

Tomado de El Mundo

Coge tu capitalismo cubano aquí! (V)


Los sujetos están omitidos: Si TÚ produces, NOSOTROS tendremos más ingresos… (poster por el XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, en una calle habanera)

Coge tu capitalismo cubano aquí! (IV)


Entrada de la Editora Abril, de la Unión de Jóvenes Comunistas (justo frente al Capitolio)…

Vigencia del capitalismo


Por Félix Guerra

La vigencia del capitalismo hasta hoy día, su casi eterna contemporaneidad en agonía, se debe o puede deberse, básicamente, a algunos acontecimientos y realidades del mundo en que hemos vivido durante el pasado siglo XX. Pasemos lista.

EN PRIMER LUGAR

Su gran capacidad de reinventarse. De rehacerse a partir de una y otras crisis. De su habilidad de asimilación, estimulada siempre por recompensas diversas y ganancias mercantiles. Discurso, oratoria, publicidad y propaganda, arte, además de ideología, se reprograman así casi de forma cíclica y constante para prometer y facilitar nuevas expectativas sociales. Su arsenal ha estado dotado de variadas exitosas manera de alargar el estirón.

Su destreza y arte, con recursos de comunicación amplios, para utilizar tormentas de ideas al gran nivel social, que desataron en su momento desarrollos y consecuentes auges cíclicos de consumos, industria, agricultura, tecnología, ciencia, estética y finalmente de producción (no previstos en amplitud por teóricos de la economía ni clásicos del marxismo).

Su capacidad de refundarse económicamente, de acuerdo y con arreglo a las bases productivas en movimiento, tanto en aspectos sociales, culturales, científicas y tecnológicas, como en imaginerías y esperanzas. Leer Más…

Hugo Chávez, el Perón del siglo XXI


Por Veronica Smink (BBC Mundo, Argentina)

¿Perdurará el chavismo en Venezuela como lo hace el peronismo en Argentina?

Quiso ser Simón Bolívar, pero muchos creen que el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tenía más en común con otro histórico líder latinoamericano, el argentino Juan Domingo Perón.

El propio Chávez se autodefinió como un "peronista de verdad". "Me identifico en este hombre y este pensamiento que pidió que nuestros países dejen de ser factorías del imperialismo", afirmó en 2008, durante una de sus numerosas visitas a Buenos Aires.

No fue sólo la confrontación ideológica con Estados Unidos lo que compartieron las dos figuras. Tanto Chávez como Perón (1895-1974) fueron militares que llegaron a la presidencia de sus respectivos países sobre la base de un enorme apoyo popular. Se los describió muchas veces como poseedores de un carisma único –según algunos, mesiánico- que podía movilizar a enormes masas: la "marea roja" en un caso y los "descamisados" en el otro. Ambos centraron sus políticas en atender las necesidades de una clase social que hasta entonces había sido relegada: los más pobres. Y fueron acusados por sus detractores de crear, con sus planes sociales, una cultura asistencialista. Pero también ambos causaron una profunda división en sus sociedades, un amor y un odio que separó a familias, amigos y vecinos.

"En los primeros años de gobierno de Chávez, cuando se acentuaba la polarización entre venezolanos en contra o a favor de su figura, muchos lo comparaban con lo que pasó con el peronismo en Argentina", recuerda mi colega Vladimir Hernández, corresponsal de BBC Mundo en Buenos Aires.

A pesar de que han pasado casi 40 años desde la muerte de Perón, en 1974, su figura aún divide a los argentinos y suscita pasión y rechazo por igual.

Reviviendo a Perón

Pero más allá de las divisiones, no cabe duda de que dejó una profunda huella en los argentinos.

La muerte de Chávez tiene muchos ecos con la de Perón.

La enorme movilización social que generó la muerte de Chávez reavivó para muchos el recuerdo del fundador del peronismo. "Fue una de las imágenes más poderosas e impresionantes que conservo de mi infancia. Tenía sólo cuatro años, era muy pequeño, pero recuerdo perfectamente mirar en la televisión blanco y negro el cortejo fúnebre de Perón, seguido por una interminable marea de gente. Es una de esas imágenes imborrables en mi memoria", me contó el editor de BBC Mundo, Max Seitz.

Perón fue el único presidente de Argentina que gobernó tres veces. El líder bolivariano estaba por asumir su tercer mandato. Ambos fallecieron poco tiempo después de haber sido elegidos por última vez.

Los dos tuvieron gestiones longevas: Chávez gobernó durante 14 años (de 1999 a 2013) y Perón durante diez (1946-1955 y 1973-1974). Y ambos protagonizaron golpes de Estado antes de llegar al poder y fueron luego depuestos por golpes en su contra. El venezolano estuvo alejado del cargo solamente unos días, en 2002; Perón tardó 18 años en volver a la presidencia.

También los dos sufrieron encarcelaciones antes de llegar al poder. Chávez pasó dos años en prisión tras participar en el golpe de Estado fallido de 1992. Mientras que el encarcelamiento de Perón en la Isla Martín García, en 1945, y la movilización que llevó a su liberación, el 17 de octubre, fueron la piedra basal del peronismo. Los dos reformaron las Constituciones de sus respectivos países (Perón en 1949, Chávez, 50 años después), ampliando derechos laborales y sociales, modificando leyes electorales y sentando las bases jurídicas para expropiar empresas. Incluso tienen en común haber tenido lazos con cuestionados regímenes extremistas: en el caso de Perón con los nazis y Chávez con los líderes de Irán y Corea del Norte, entre otros.

Legado

Las coincidencias son innegables, como resaltó el periodista Andrés Oppenheimer en El Nuevo Herald. "Contrariamente a la suposición generalizada en los medios de prensa internacionales de que Chávez fue el heredero político del otrora líder guerrillero de Cuba, Fidel Castro, es muy posible que el difunto presidente venezolano pase a la historia como un fenómeno político más cercano al del hombre fuerte argentino Juan D. Perón", admitió Oppenheimer, habitualmente crítico del chavismo.

Pero lo que muchos se preguntan es si el legado de Chávez tendrá en Venezuela el mismo efecto que tuvo el peronismo, que sigue siendo la principal fuerza política en Argentina, casi siete décadas después de su surgimiento. Veintidós de los 30 años que transcurrieron desde el regreso de la democracia en Argentina estuvieron liderados por gobiernos peronistas. Y los únicos dos presidentes que no fueron de ese partido (Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, de la opositora Unión Cívica Radical) terminaron en crisis y no pudieron completar sus mandatos.

¿Mantendrá su unidad el chavismo?

No obstante, lo que caracterizó a los distintos mandatarios peronistas que gobernaron Argentina, desde Carlos Menem (1989-1999) hasta la actual jefa de Estado Cristina Fernández, es lo diverso de sus políticas, en algunos casos neoliberales, muy alejadas de las de Perón.

Para Oppenheimer, esa heterogeneidad podría verse también en Venezuela, lo que garantizaría la continuidad del chavismo por décadas. "De ahora en adelante, de forma muy parecida a lo que ocurrió en Argentina tras la muerte de Perón, la mayoría de los candidatos presidenciales se declararán ‘chavistas’, aun cuando desprecien al difunto ex oficial golpista que fue electo presidente", vaticinó.

Por su parte, el ex diputado peronista, Lorenzo Pepe, secretario general del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, cree que el legado de Chávez perdurará si América Latina logra mantener la unidad por la que tanto luchó el presidente venezolano. "Fue un sueño que nació con Perón, pero que recién Chávez pudo concretar", le dijo a BBC Mundo. Según Pepe, Chávez "tomó mucho de la doctrina peronista, es especial su política gubernamental volcada hacia los más desposeídos". Sin embargo, sostuvo que la gran diferencia entre ambos líderes fue la incapacidad del mandatario bolivariano de diversificar la economía venezolana, que sigue dependiente del petróleo. "Gran parte del motivo por el que perdura el legado de Perón tiene que ver con el proceso de industrialización que inició y que aún hoy deja sus huellas", completó.

Publicado en BBC Mundo

Un acercamiento a las celebraciones oficiales por el aniversario del barrio obrero de Pogolotti (y a la apatía popular)


Por Marcelo “Liberato” Salinas

1.

Tato Quiñones durante VI Foro Social Observatorio Crítico - Foto Isbel Díaz Torres

Tato Quiñones durante VI Foro Social Observatorio Crítico – Foto Isbel Díaz Torres

En la tarde del domingo 22 de febrero, asistí a un conversatorio sobre la contribución de la sociedad fraternal abakuá a la historia de Cuba, organizado por la Comisión Organizadora de los festejos por el 102 aniversario del barrio obrero de Pogolotti. Para el encuentro la Comisión barrial le encargó a Tato Quiñones que escogiera libremente una cuestión dentro de ese amplio tema.

La cita se produjo en los locales del centro deportivo Jesús Menéndez, del barrio de Pogolotti, en los terrenos de la antigua finca de la investigadora Lydia Cabrera, según me informó Tato Quiñones antes. ¡Qué sorpresa me llevé cuando entré a ese local! Nunca había puesto los pies dentro de ese centro deportivo y me sorprendió la magnificencia, la calidad constructiva, el uso de la luz natural, los vitrales y el concepto multipropósito que animó ese diseño, todo para disfrute popular.

Una piscina olímpica, diversas áreas deportivas bajo techo y al aire libre, cafetería, todo de una calidad prodigiosa. Pero lo que no me esperaba era que dentro del centro deportivo hubiera un cine-teatro con todas las de la ley, con capacidad para cientos de personas. De golpe, sentí toda lo que debió significar la revolución socialista de 1959 para los vecinos de este barrio, frente a una obra constructiva de estas proporciones para todos los vecinos sin restricciones, donde me cuentan que el Che Guevara se empeñó a fondo para llevar a término estas obras para 1963.

Medio siglo después esta espléndida construcción se sostiene por la inercia de su impecable calidad. Una piscina olímpica ya irremediablemente vacía; una cafetería amplia e iluminada, pero casi siempre mustia en su oferta más allá de ron y cigarros y vacía de vida social; un cine teatro abandonado, polvoriento, sin iluminación, pero que al menos conserva intacto sus asientos, es el panorama que presenta hoy el centro deportivo

2.

En el cine-teatro, rodeados del infaltable reggaetón que inundaba la explanada casi vacía de las áreas deportivas, se efectuó el conversatorio con Tato Quiñones, con la asistencia de unas 15 personas, la mayoría funcionarios de la Dirección Municipal de Cultura, abrumados por el inmenso vacío que rodeaba a los que allí nos encontrábamos. Casi todos mayores de 50 años, excepto una florecida adolescente que resultó ser una excelente declamadora. Ella, luego de hacer lo que le pidieron los guionistas del encuentro, se fue del local, a pesar de la insistencia de dos funcionarios. Leer Más…

Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista


Por Franck Gaudichaud (Inprecor/Viento Sur)

Cuando se acercan las elecciones regionales en la República Bolivariana y después del importante discurso nacional y el reciente anuncio del presidente Chávez de cara a su nueva operación por cáncer (www.rebelion.org/noticia.php?id=160514), publicamos este análisis -crítico y fraternal- del proceso de cambio en Venezuela. Este texto, escrito a finales de noviembre (después de una estadía en Venezuela para las elecciones presidenciales), intenta subrayar algunos puntos para el debate, desde la izquierda, temas tal vez más aún vigentes frente a la nueva y difícil coyuntura que se avizora para el pueblo bolivariano.

El domingo 7 de octubre Hugo Chávez festejaba su tercera victoria en las elecciones presidenciales, con el 55,1% de los sufragios, frente al 44,3% a favor de su principal adversario, el candidato neoliberal Henrique Capriles Radonski. La polarización política fue tal que los otros cuatro candidatos en liza quedaron literalmente barridos 1 . La popularidad, la capacidad de movilización y el liderazgo carismático de Chávez permanecen sólidamente demostrados, anclados y mayoritarios entre las y los “de abajo”; con una participación electoral que ha alcanzado niveles superiores al 80% del censo electoral. La manifestación de centenares de miles de personas (tal vez más de un millón) ocupando las calles de Caracas el jueves 4 de octubre, constituyó una incontestable demostración de vitalidad de la “revolución bolivariana” y también la omnipresencia del presidente a la hora de levantar el entusiasmo de la muchedumbre. Todo ello bajo los auspicios de un slogan de campaña pasablemente alejado del socialismo: “¡Chávez, corazón de la patria!”. Encontramos aquí sin duda la fuerza del nacionalismo popular tal como se ha encarnado en Venezuela: un “cesarismo” progresista y antiimperialista (en el sentido de Gramsci) o incluso esa “razón populista” post-neoliberal, descrita por Ernesto Laclau 2 , que ha conseguido crear, reconstruyéndola por arriba y por abajo, una nueva comunidad política popular en Venezuela, a lo largo de esta última década. Pero si hay fervor, no es solo el fruto de una “irracionalidad” política, como se puede leer continuamente en la prensa dominante, o de la simple emergencia plebeya discursiva.

Esta mística popular existe también gracias al balance social, muy real y bien comprendido, del proceso bolivariano: “A diferencia de lo que pasaba bajo los anteriores gobiernos, una gran parte de la renta petrolera ha sido utilizada para financiar la política social. Los (muchisimos) humildes que gritan ‘viva Chávez’ son la expresión, sin duda, de los millones de personas que acuden cada día a los distintos programas –Mercal, Pdval, Bicentenario, Farmapatria– donde pueden comprar productos de primera necesidad a precios subvencionados. Los jóvenes que se entusiasman –‘Chávez va a ganar’– piensan indudablemente en la política de inclusión y de educación llevada a cabo en todos los niveles, en los libros y ordenadores (los canaimitas) gratuitos que se les han distribuido. Los viejos que visten sus camisetas rojas lo hacen probablemente porque los 200.000 jubilados que tenían una pensión al final de la IV República se han convertido hoy día en 2.300.000. Cuando las madres de familia hablan con emoción del ‘comandante’ es porque las distintas ‘misiones’ puestas en marcha les han dado acceso a la salud, porque dos millones de ellas y sus familiares gozan del régimen de seguridad social. Que las familias que vivían en alojamientos precarios tomen partido, tampoco tiene nada de sorprendente: la Gran Misión Vivienda Venezuela, aunque creada demasiado tarde, ha construido decenas de miles de viviendas desde su inicio hace dieciocho meses 3 .

Según la Comisión Económica para América Latina de la ONU (CEPAL), Venezuela es el país con el descenso más espectacular de la pobreza en América Latina: entre 2002 y 2010, ésta ha pasado del 48,6% al 27,8%, y del 22,2% al 10,7% en lo que se refiere a la extrema pobreza. Además, el país posee actualmente uno de los más reducidos niveles de desigualdad de la región, lo que no es poco en el continente menos igualitario del planeta. Los cambios son por tanto muy palpables, muy lejos de los años neoliberales de la IV República (1958-1998). Habría que añadir a todo ello la creación de espacios de participación popular, sobre todo a través de los miles de Consejos comunales o de cooperativas campesinas surgidas de la reforma agraria; la reciente reforma del Código del Trabajo, el más progresista del continente 4 ; la implantación de uno de los salarios mínimos más elevados de la región o incluso el regreso de la discusión sobre la soberanía del pueblo, el socialismo y el anti-capitalismo, mucho más allá de las simples esferas militantes. El programa de campaña de Chávez se orientaba claramente en torno a estas cuestiones estratégicas. Las elecciones del domingo tenían también un evidente carácter geopolítico. Una derrota del candidato del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y de sus aliados del Gran Polo patriótico (incluyendo al Partido Comunista Venezolano) habría deteriorado en gran medida las relaciones de clases continentales, amenazando no sólo las conquistas sociales y democráticas de la última década, sino también la nueva autonomía relativa del Sur frente al imperialismo, la jovencísima Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), y acabando sobre todo con proyectos novedosos, aunque todavía balbuceantes o limitados, como el ALBA 5 o la Banca del Sur.

Sin embargo, esta nueva victoria electoral –muy clara e indiscutible- no puede esconder los múltiples problemas no resueltos después de 13 años de poder, los “dilemas” y las intensas contradicciones del proceso bolivariano, más allá de los discursos sobre “el socialismo del siglo XXI” (del que apenas se perciben unos contornos borrosos) 6 . Citemos algunos de los más flagrantes:

- La corrupción sigue siendo endémica, a todos los niveles institucionales (en particular al nivel de los gobernadores de los Estados federados), hasta el punto de que se puede hablar de un fenómeno estructural y enquistado, herencia de un Estado rentista y petro-depediente que no ha sido transformado.

- La burocracia, la ineficacia y la débil institucionalización de las políticas públicas, la falta de productividad de las empresas estatales, la rotación permanente de responsables en los ministerios y, como fue reconocido y repetido por el propio presidente durante la campaña, “la falta de seguimiento de los proyectos”, sobre todo de aquellos destinados a mejorar el acceso a la electricidad, a diversificar el modelo productivo o incluso a asegurar la soberanía alimentaria de un país que debe importar más del 75% de su alimentación.

- La inseguridad (sobre todo en las ciudades) y la amplitud de la criminalidad, que hace de Venezuela uno de los países con la mayor tasa de homicidios por arma de fuego ligera de todo el continente (excluyendo conflicto armado): una preocupación y un calvario cotidiano para los sectores populares, lo cual ha sido muy bien instrumentalizado por la derecha y la oligarquía, a pesar de algunos avances reales con la reciente reforma de la policía y el inicio de una toma en consideración del fenómeno.

- La debilidad de la estructuración del movimiento sindical, el fracaso –incluyendo la represión– de experiencias de control obrero y de cogestión (como en SIDOR o Sanitarios Maracay) 7 , el cuestionamiento de la independencia de la clase obrera, alimentada por la tentación permanente de un control por arriba del sindicalismo por parte del ejecutivo, verticalismo reforzado últimamente por las divisiones internas y la crisis de la UNETE (Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela) y la creación (en 2011) de la CSBT (Central Socialista Bolivariana de los Trabajadores), infeudada en el Ministerio de Trabajo.

- La cuestión de la omnipresencia de Hugo Chávez, calificada a veces como “hiperpresidencialismo”, y por tanto el nivel de personalización del poder, en un contexto –además– en que el presidente está gravemente enfermo de cáncer y considerablemente debilitado.

- El mantenimiento de un modelo de desarrollo (y de un Estado) rentista surgido de la paradójica “maldición” de la abundancia petrolera 8 : un modelo no duradero, basado esencialmente en la explotación de este recurso, y una economía capitalista mixta en la que más del 70% del PIB sigue en manos del sector privado 9 , mientras una casta –denominada “boli-burguesía”– se enriquece a la sombra de este maná y de una “derecha endógena” al gobierno, encarnada en algunos hombres fuertes (y riquísimos) como Diosdado Cabello (hoy día presidente de la Asamblea Nacional).

- La política exterior, particularmente hacia Oriente Medio, donde en nombre de una estrategia antiimperialista “campista”, Hugo Chávez ha decidido apoyar, contra viento y marea, a diversos gobiernos autócratas, cuando no sanguinarios, de la región; una estrategia renovada después de las elecciones, cuando el presidente en una conferencia de prensa renovó su amistad con Bachard El Assad frente a los “terroristas” y la OTAN.

Sin embargo, y así lo hemos podido constar en nuestra estancia en Caracas durante las últimas elecciones, cada vez hay más voces y colectivos provenientes del “chavismo crítico” que se hacen oír para renovar su apoyo consciente al proceso (y a sus conquistas) 10 , al mismo tiempo que denuncian su estancamiento y la falta de avances en muchos terrenos, explican también que si una parte del electorado popular ha decidido votar por Capriles lo ha hecho para expresar su descontento o su desconcierto. Como señala Patrick Guillaudat: “Observando de cerca los resultados, la victoria es frágil, a pesar del hecho de que Chávez haya ganado a Capriles en 22 de los 24 Estados del país. Entre las últimas elecciones presidenciales de 2006 y las de 2012, Chávez ha ganado 752.976 votos, mientras la oposición ganaba 2.175.984, o sea tres veces más. En los barrios populares de Caracas (Petare, 23 de Enero, La Vega…) el voto chavista ha bajado entre un 6% y un 9%. El mismo movimiento se da en las otras ciudades del país. Por otra parte, el recuento preciso de los votos de cada candidato, distribuidos partido a partido, muestra que más de una quinta parte de los votos obtenidos por Chávez se dirigen a partidos distintos al PSUV [...] El descontento o las críticas se han expresado también en un voto dirigido a organizaciones distintas del PSUV, sobre todo el PCV. En los días siguientes a las elecciones se lanzaron señales contradictorias. Por un lado, Chávez predica el diálogo y la apertura hacia la oposición. Por otro, militantes del PSUV piden una “rectificación” en el sentido de una profundización del proceso11 .

Es importante también señalar que el panorama de la oposición ha evolucionado mucho: se puede afirmar incluso, como hace el marxista Manuel Sutherland, que Capriles Radonski, candidato de la oligarquía y del imperialismo, es en cierta manera un “perdedor vencedor12 . El candidato de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), amplia coalición de una treintena de organizaciones (desde grupúsculos ex–maoístas a la extrema derecha), consiguió imponerse en las primarias frente a los grandes partidos históricos del “antiguo régimen”: COPEI (demócrata-cristiano) y Acción Democrática(socialdemócrata). Treintañero, procedente de la gran burguesía, dirigente de Primero Justicia (nuevo partido creado en 2000 con el apoyo de ultraconservadores estadounidenses) y muy activo durante el golpe de Estado de 2002, Capriles ganó en buena medida su desafío: imponiendo su estrategia, ha conseguido también rejuvenecer y dinamizar la imagen de la oposición, ha triunfado con brío en muchos mítines en todo el país. Todo esto lejos de la histeria semi-fascista de los años anteriores, llegando a hacer una campaña de propaganda con tonalidades de centro-izquierda, “humanista”, proclamándose cercano a Lula y vinculado al progreso social… al mismo tiempo que proponía un programa violentamente neoliberal 13 . Conclusión de Sutherland: “Capriles Radonski ha dado claramente la impresión de ser un rival que se prepara para tomar el poder a mediano plazo (2018), en un contexto electoral más favorable, esto es, en el momento en que el deterioro de la popularidad del chavismo como consecuencia del aumento de los problemas de la sociedad venezolana (inseguridad, elevado coste de la vida, paro, etc.) será determinante. Si las actuales tendencias electorales continúan evolucionando en estas direcciones por los dos campos, Capriles bien podría ser el próximo y más neoliberal presidente de Venezuela”.

Las elecciones regionales (elección de gobernadores y de parlamentos federados) de mediados de diciembre serán sin duda una nueva prueba para el campo bolivariano. Ya se siente cierto malestar en el seno del chavismo militante, frente a los candidatos escogidos, todos nombrados “por arriba”, y frente a los representantes de la dirección burocrática de un PSUV cada vez más alejado de su base, que proceden directamente del poder militar que rodea al presidente. Por ejemplo, en el Estado de Bolívar se encuentra Francisco Rangel Gómez, que aspira a una segunda reelección, a pesar de ser conocido por su feroz oposición feroz contra los obreros de SIDOR en el 2008; y en el Estado de Lara, el ex–gobernador y militar Luís Reyes Reyes sigue llevando los colores bolivarianos, aunque ha sido acusado por muchos movimientos sociales de ser responsable, en el pasado de violaciones a los derechos humanos.

A pesar de todo, y a pesar de este panorama abiertamente crítico (que nos parece indispensable a la hora de expresar nuestro internacionalismo tanto frente a la intensa campaña mediática antichavista 14 como frente a las oligarquías del sur y del norte), el pueblo bolivariano (y sus luchas) sigue vivo, dinámico, rebelde, dispuesto a sublevarse. El proceso no está muerto, ni mucho menos. Basta con recorrer los “ranchos” de las grandes ciudades, las calles de Caracas, las fábricas de Ciudad Guyana o el interior del país para darse cuenta. El “proyecto alternativo en tensión”, según denominación del politólogo y altermundista Edgardo Lander, sigue siendo un dato central de las coordenadas políticas de la actual Venezuela. Este proyecto, atravesado por una “tensión entre el control desde arriba y la autonomía por la base”, ha cristalizado en torno a la noción medular del conjunto del discurso político bolivariano: el “pueblo soberano15 . De éste dependerán precisamente los próximos meses. Según el editorialista de La Jornada, Guillermo Almeyra: “Quienes votan por Chávez no están ciegos frente a los problemas de la corrupción, del verticalismo, del burocratismo, de la dirección militar de un proceso que exige, por el contrario, la más amplia participación decisiva de la población, la discusión abierta de las distintas opciones posibles para resolver los grandes problemas, el control popular de las realizaciones y de las instituciones gubernamentales”. Y añade: “En lugar de presentar una candidatura independiente y antichavista, como la del combativo sindicalista Orlando Chirino, separando a los socialistas de los chavistas, la izquierda revolucionaria habría debido trabajar junto a los chavistas partidarios del socialismo para reforzar la autoorganización de los trabajadores y, tras la derrota de la derecha, librar batalla en mejores condiciones contra el verticalismo y los burócratas-tecnócratas que esperan la desaparición de Hugo Chávez para controlar el aparato de Estado. Porque las grandes batallas se librarán después del mes de octubre”.

Esta opción es compartida, en particular, por Marea Socialista, corriente anticapitalista del PSUV, de quien presentamos una entrevista aquí debajo. Durante las elecciones presidenciales, sus militantes –muy implicados en el movimiento sindical y en una parte del movimiento de jóvenes- lanzaron una campaña en base a las consignas “7 octubre: Chávez presidente; 8 octubre: liberar a la revolución de sus burócratas” y “¡Por un gobierno del pueblo trabajador sin capitalistas!”. Se habían reagrupado, en mayo de 2012, en el seno de la APR (Alianza Popular Revolucionaria) intentando construir una movilización bolivariana autónoma, no infeudada en las estructuras del Estado o del PSUV, junto a la organización campesina “Corriente Revolucionaria Bolivar y Zamora”, el Movimiento de Pobladores, la Asociación Nacional de Medios de Comunicación Comunitarios Libres y Alternativos (ANMCLA), Surco (colectivo de educación universitaria), organizaciones feministas, etc. Frente a las veleidades, de una parte del gobierno, de conciliación con la oposición o la oligarquía, que parece despuntar en las últimas semanas, estos sectores críticos subrayan que sólo las luchas sociales y la profundización de las conquistas democráticas, de las formas de participación autónoma y un control sobre la economía y sobre el funcionamiento del Estado, la creación de formas de poder popular real, podrán dar un contenido concreto a los llamamientos al “socialismo del siglo XXI”. Y comenzar a superar así los obstáculos y contradicciones del proceso bolivariano, sin permitir el retorno de los neoliberales y de los agentes de Washington al país. Se trata de la última oportunidad dentro de esta nueva secuencia política abierta, luego de 13 años en el poder. Y nada indica por ahora que sea la más probable, aunque sea la más deseable desde el punto de vista de los anti–neoliberales consecuentes y de los anticapitalistas.

NOTAS

(1) Orlando Chirino, sindicalista revolucionario, militante trotskysta y candidato del PSL (Partido Socialismo y Libertad), obtuvo solo 4140 votos (o sea 0,02% de los electores), sin lograr tener influencia alguna sobre el electorado popular. Ver los resultados: www.eleccionesvenezuela.com/resultados-elecciones-venezuela.php .

(2) E. Laclau, La razón populista, FCE, Buenos Aires, 2005.

(3) M. Lemoine, « Venezuela : les électeurs ont « confisqué » la démocratie », www.monde-diplomatique.fr , octubre 2012.

(4) Esta ley reconoce entre otras cosas amplios derechos para las mujeres trabajadoras; permite una importante reducción del tiempo legal de trabajo de 44 horas a 40 horas semanales (y 35 horas para el trabajo nocturno); el combate a la tercerización o el reforzamiento de la protección social y de los derechos laborales o a la huelga.

(5) Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP: www.alianzabolivariana.org .

(6) Leer: F. Esteban, S. Brulez, « Le laboratoire du socialisme du XXIe siècle cherche toujours la formule qui marche », Inprecor, n° 564-565, agosto 2010 y P. Stefanoni, « El triunfo de Chávez y el socialismo petrolero », Viento Sur, octubre 2012, http://vientosur.info/spip/spip.php?article7271 .

(7) A. Acosta, La maldición de la abundancia, Quito, Abya Yala, 2010.

(8) Ver los escritos de Víctor Álvarez, economista y exministro de las industrias de base y de las minas: Venezuela: ¿Hacia dónde va el modelo productivo?, Caracas, Centro Internacional Miranda, 2009.

(9) Incluso colectivos y militantes libertarios, como el intelectual crítico Roland Denis, llamaron a votar para Hugo Ch á vez, concientes del peligro que representaban Capriles y la MUD.

(10) Tout est à nous ! La Revue, diciembre 2012. Ver también: P. Guillaudat et P. Mouterde, Hugo Chávez et la révolution bolivarienne, M Editeur, Québec, 2012.

(11) M. Sutherland, « Retour sur la victoire de Chavez : radicalité vs. conciliation droitière », Apporea.org, octubre 2012 (consultado en francés en: www.avanti4.be ).

(12) Ver el análisis, muy difundido durante la campaña por el PSUV, del sociólogo Romain Mingus: El Nuevo Paquetazo, www.comandocarabobo.org.ve/el-nuevo-paquetazo .

(13) Leer el informe « Venezuela » del colectivo ACRIMED (Acción Crítica Medios) – Paris: www.acrimed.org/rubrique179.html .

Fuente: Revista Inprecor – www.orta.dynalias.org/inprecor/ – noviembre de 2012 – Traducción de Viento Sur (www.vientosur.info/spip/spip.php?article7478)

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