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Observatorio Crítico entrega a la CTC nacional consideraciones sobre Anteproyecto de Código Laboral


En el día de hoy (15 de octubre), se entregó a nombre del Observatorio Crítico (OC) en la sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), un compendio de análisis, críticas y sugerencias de modificación al Anteproyecto de Código Laboral.

Está previsto que el citado Anteproyecto sea discutido en la próxima sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Por indicación de las autoridades superiores, que nunca están muy definidas para estos menesteres, se orientó discutirlo en asambleas de los sindicatos afiliados a la CTC en todo el país, durante un período que vencía precisamente este día 15.

La actividad y fundamentos del OC condujeron a sus miembros al natural involucramiento en este proceso de discusión, tanto en los centros laborales respectivos de cada uno, como en actividades y reuniones públicas, seminarios y actividad en los medios alternativos de divulgación, la blogosfera e internet. Como parte de este proceso, se elaboró en nuestro seno, de manera colectiva, democrática y consensuada el documento aquí referido.

El documento fue recibido por la compañera Xiomara Enríquez, de la esfera de Asuntos Laborales, y remitido a Mirta Daulinó, de la oficina de Atención a la Población, en la sede de la dirección nacional de la CTC. Recoge, de la manera más clara que fuimos capaces, el amplio diapasón de preocupaciones que nos provoca este proyecto, que ya han sido ampliamente comentadas en nuestros escritos.

Obviamente, no tenemos ninguna seguridad de que nuestros criterios sean tomados en cuenta por los artífices de este proyecto. Más importancia le otorgamos, de hecho, a la posibilidad de divulgar tan ampliamente como seamos capaces, nuestra postura en defensa de los intereses de las personas trabajadoras, aquella gran mayoría que no dispondrá de los poderes administrativos sobre centros económicos estatales ni privados. En este empeño acumulamos tropiezos, sorpresas, experiencias, encontramos colectivos y pensamientos afines, y esperamos contribuir al fortalecimiento de este tipo de movimiento en la sociedad cubana.

A continuación, reproducimos el texto que fue entregado esta tarde a la CTC nacional.

Anteproyecto de Código de Trabajo: Análisis, críticas y sugerencias de modificación

Redacción:
Deyni Terry Abreu
Yasmin Portales Machado
Dmitri Prieto Samsónov
Ramón García Guerra
Rogelio Díaz Moreno
(En representación del colectivo Observatorio Crítico de Cuba, observatoriocritico)

Observaciones generales:

En una República socialista, el Código del Trabajo debe considerarse uno de los principios rectores de mayor importancia, y su alcance marca lo relacionado con la vida de toda la ciudadanía. Más que cualquier otra ley, debe ser únicamente inferior en jerarquía a la Constitución del país, a la que no debe contradecir.

Es fundamental que este documento mantenga, proclame y defienda con la mayor firmeza, desde las primeras líneas y artículos, el principio de que el trabajo es un deber y un derecho de toda la ciudadanía, y la responsabilidad de toda la sociedad de velar por la existencia de posibilidades para cada quien de ganarse la vida decorosamente, realizando su aporte a la sociedad al tiempo que también se tributa a la realización personal.

Los derechos y deberes de quienes trabajan no deben diferenciarse según trabajen en el sector estatal o privado. El Código debe establecer una base de igualdad, de condiciones y garantías para toda la ciudadanía.

La manera que el lenguaje del documento se propone para incluir los géneros masculino y femenino no es la óptima. Mejor que decir siempre el trabajador o el empleador y advertir al principio que ello debe incluir ambos géneros, es emplear las expresiones trabajadores y trabajadoras, quien trabaja, empleadores y empleadoras, quien emplea.

Es preciso dedicar un apartado de este documento a relaciones de trabajo no remuneradas, las que abarcan el voluntariado y el trabajo reproductivo doméstico. En ambos casos debe quedar refrendado el carácter e importancia de estas labores, tan importantes como las del trabajo remunerado aunque no reciban una recompensa en salario. Deben quedar protegidos adecuadamente, incluidos bajo el paraguas de la seguridad social. Se considerará el caso de trabajo voluntario, con aporte de la ciudadanía de un barrio determinado, con recursos aportados por una o más empresas. También deben encontrar su lugar en el código las relaciones de trabajo remuneradas por sistemas distintos al salarial, como pudieran ser los basados en la repartición de utilidades (ya empleado fácticamente en algunas empresas gastronómicas por cuenta propia) y en diversos sistemas de Economía social, incluyendo las cooperativas. Si no hay aún posibilidad de regular taxativamente las situaciones jurídicamente relevantes derivadas de tales sistemas, debe preverse una reserva de ley, pero en ningún caso dejar fuera esas posibilidades por cuanto las mismas aportan nuevas dimensiones a la socialización de la economía.

El papel de los sindicatos en el Estado Socialista debe ser más activo que lo propuesto en este documento. En varios momentos la participación del Sindicato se limita a dar un parecer que será solamente oído, sin una necesidad perentoria de ser incorporado con peso decisivo en las distintas decisiones. Esto debe cambiar en todas las ocasiones en que aparezca.

Análisis por secciones y artículos:

Artículo 1: Contradice los artículos 14 y 21 de la Constitución, que proscriben la explotación del hombre por el hombre. Es necesario declarar, explícitamente, suficientes garantías para que el empleo de quienes trabajan por entidades empresariales privadas se realice con suficientes mecanismos de compensación -tales que, a pesar de que se establezcan nuevas relaciones de explotación en nuestro país, quienes trabajen reciban suficientes garantías de tipo laboral, social, etcétera-.
Por otra parte, la concepción de Estado a la que hace referencia es más propia de la Constitución cubana de 1976 que a la actualizada de 1992, necesariamente más moderna y acorde con los nuevos tiempos. Es correcto sin embargo que se añada el reconocimiento del trabajo como DERECHO de la ciudadanía, en consonancia con los instrumentos internacionales de DDHH.

Artículo 2: Este es un buen espacio para incluir el trabajo doméstico.
En el inciso (a), donde se definen las discriminaciones, es más adecuado decir percepción de racialidad en lugar de raza que, como se sabe, es un concepto erróneo y discriminador.
Es preciso mencionar explícitamente la discriminación por orientación sexual e identidad de género, puesto que, de no incluirse, parece que tienen menos importancia que el resto.
Es preciso, igualmente, incluir la discriminación por origen geográfico de la persona.
En el inciso (d), debe incorporar la participación popular en los cálculos del gobierno, para definir el salario mínimo. Debe establecerse que su valor no podrá ser nunca inferior al de la Canasta Básica.
El inciso (k) es sexista por su forma y enfoque. Deben reconocerse los derechos de paternidad responsable.
No es correcto pensar que se conceden, como si fueran privilegios. Las mujeres tienen derechos, simplemente, que se deben respetar.
En el inciso (m), eliminar la palabra estatal, para que se entienda que quienes trabajan tienen derecho a controlar la gestión de las empresas en todos los espacios, no solo en el estatal.
Entre este artículo y el siguiente, debe incluirse uno que busque asegurar la equidad étnica, de género y territorial en la estructura de empleo.

Artículos 5 y 8: Referidos a espacios donde el Código de Trabajo no se aplica igual. Es necesario establecer los límites en los que las instancias involucradas (Fiscalía, Contraloría, Aduana, MinFAR, MININT) pueden variar los preceptos establecidos y qué compensaciones deben recibir quienes trabajan en esos lugares a cambio de condiciones posiblemente más estrictas.

Artículo 9: Debe considerarse la posibilidad del autoempleo (tanto individual como colectivo), puesto que ahí se definen los sujetos de las relaciones laborales, y el autoempleado debe tener su personalidad jurídica establecida. Acá entendemos por autoempleo no el actual trabajo por cuenta propia que cuando intervienen más de una persona- suele enmascarar tanto relaciones de explotación salarial como otras igualmente deletéreas, de explotación familiar marcada por relaciones de género asimétricas, sino aquellas formas de gestión del trabajo humano donde quien(es) trabajan y quien(es) emplean corresponden a un mismo conjunto de una o más personas, coincidiendo así individuos trabajadores y emprendedores que formarían una sola entidad legal sin relación de subordinación por medio. También es un espacio útil para valorizar el trabajo doméstico-reproductivo. Se puede insertar un inciso 9-c), para reconocer los trabajos no remunerados como el doméstico-reproductivo y el voluntario.

Artículo 10: Quitar la palabra asalariados al final del párrafo 1, ya que también existen los trabajos voluntarios, reproductivos, etc.

Artículo 11: Es asimétrico al poner la responsabilidad solo sobre la persona empleadora. Añadir: Quien trabaja, los sindicatos y colectivos laborales tienen el derecho de hacer cumplir la legislación del Trabajo y de formular las demandas correspondientes ante quien emplea y los órganos competentes.

Artículo 12: Limita algo que el artículo 13 establece de una manera más general. Lo adecuado es entonces dejar solamente el artículo 13.

Artículo 15: Los incisos d) y e) debe estar más reforzados, para que se apliquen también al caso del trabajo en el sector no estatal.

En este capítulo II, debe insertarse un artículo para establecer explícitamente que las disposiciones sobre el derecho de quienes trabajan a organizarse en estructuras que les representen y defiendan sus derechos, son válidas en las todas las esferas privadas, estatales, domésticas, etcétera, por igual.

Artículo 24: (Capítulo III), eliminar el segundo párrafo. De hecho, debe prohibirse explícitamente el contrato verbal. En su lugar, para actividades eventuales, proponer el empleo de una proforma simplificada, previamente aprobada por el sindicato del ramo, con el cumplimiento de garantías mínimas.

Artículo 26: Inciso b), aclarar que no se pueden realizar contratos temporales para sustituir trabajadores que estén haciendo uso del derecho de huelga.

Artículo 30: Establece el empleo del Expediente Laboral. Debe eliminarse este documento que internacionalmente es considerado como invasión de la privacidad de quienes trabajan.

Artículo 31: Inciso c), da margen para la discriminación y contradice el inicio de ese mismo artículo. Además afecta la posibilidad de emplearse por primera vez a jóvenes. Debe eliminarse, y sobra entonces el último párrafo. El inciso b) también afecta las posibilidades de quienes son jóvenes. Debe eliminarse esa formulación.

Artículo 32: Debe modificarse, para que el jefe no pueda retirar arbitrariamente la idoneidad de quien trabaja, puesto que solo tiene que auxiliarse de un órgano asesor. El órgano asesor planteado no tiene un peso decisivo real, solo puede aconsejar, así que quien trabaja está en indefensión. Ampliar el peso decisor de los sindicatos y del colectivo laboral en general.

Artículo 34: En combinación con el Artículo 35: debe aclararse que quien emplea, debe hacerse responsable de organizar y costear los estudios de capacitación del personal que sean de su interés para el proceso productivo, en tiempo que cuente como de trabajo estándar, pague sueldo, acumule vacaciones. El estudio que sea solo de interés personal de quien trabaja, ese no será responsabilidad de quien emplea, pero estará cubierto por el derecho de pedir licencias sin sueldo, al igual que las razones deportivas o culturales que se mencionan más adelante en el documento. Se sustituirá la frase tiempo libre por tiempo fuera de la jornada laboral remunerada, pues si se trata de estudios, no es tiempo libre.

Artículo 37: No se protege suficientemente a quien trabaja de los traslados arbitrarios, ni de los efectos a largo plazo de situaciones de desastre que afecten por más de 180 días su puesto laboral.

Artículo 38: Aclarar lo que se entiende por Fuerza Mayor y se presta para contrasentidos.

Artículos 45-48: Deben incluir cláusulas de indemnización a quien trabaja cuyo empleo se elimina por decisión o a conveniencia de quien le emplea. Debe establecerse una pensión de desempleo y la obligación de la gestión de reubicación.

Capítulo VII, sección de Relaciones de Trabajo entre personas naturales
Las legislaciones de trabajo no deben estar separadas según esfera estatal o privada, en todo caso quienes trabajan deben estar protegidos por el mismo cuerpo de derechos independientemente de si lo hacen para un particular (entidad privada) o para el Estado. Especialmente el artículo 67, inciso b), es el peor ya que deja indefenso a quien trabaja, frente a quien le emplea, que le puede despedir a voluntad y sin otra obligación.
El despido de quienes trabajan en la esfera privada debe ser tratado con las mismas garantías que en la esfera estatal, con respecto a búsqueda de puestos para reubicación, recapacitación, pensión o indemnización del desempleado, posiblemente a cargo de la Seguridad Social con base a los impuestos que pagan quienes trabajan y quienes emplean. En todo caso debe preverse el rol decisivo de la organización sindical y de los colectivos laborales en general. Un detalle tremendamente importante que falta en el Anteproyecto es la exigencia a que entidades empleadoras no estatales estén obligadas a concertar convenios colectivos de trabajo con la totalidad de quienes laboran para ellas.

Deben crearse Órganos de Justicia Laboral de Base (OJLB), a nivel de Consejo Popular para que atiendan los reclamos y conflictos en la esfera privada, previendo los casos de pequeñas unidades económicas que se acojan a esta facilidad por no tener capacidad para unos OJLB propios, o bien prever la posibilidad de utilizar para tales litigaciones OJLBs ya existentes en entidades laborales geográficamente próximas, con la debida participación sindical.

Capítulo IX, sobre el régimen de trabajo y descanso.
Los días feriados o festivos, Navidad y Viernes Santo, favorecen en particular a la fe cristiana, lo que excluye a las religiones de otros orígenes como las afro-ancestrales. Esto es asimismo violador de la Constitución, que establece el carácter laico del Estado e impone la igualdad de tratamientos para todas las religiones en el artículo 8. Se impone un tratamiento equitativo de días feriados para los distintos cultos. En el caso de los cultos de origen africano hay varios días que se pueden proponer como feriados o festivos. Se puede solicitar el asesoramiento de los creyentes e instituciones como la Asociación Yoruba de Cuba, las organización de la religión Bantu, las fraternidades Abakuá, etcétera, para definir cuál o cuáles se deben poner en igualdad de condiciones con los de la tradición cristiana. Aun así, hay varias fechas de verdadero alcance ecuménico, como podría ser el 8 de septiembre en cuya celebración coinciden devotos católicos y afro-ancestrales, así como los días que conmemoran a San Lázaro y a Babalú Ayé; a Santa Bárbara y a Shangó; a San Francisco y a Orula, etc., las cuales podrían ser declaradas feriadas. El 27 de noviembre debe ser mencionado no sólo como Día de Duelo Estudiantil, sino como Día del Duelo Estudiantil y de la Descolonización Histórica en honor de los 5 héroes negros anónimos que dieron sus vidas por los estudiantes asesinados en la fecha, hecho que fue escamoteado por la historiografía burguesa colonizada.

Capítulo X, sobre salarios

Artículo 106: Cambiar oído el parecer de las secciones sindicales por incorporado el parecer de las secciones sindicales.

Artículo 112: Incorporar licencias educativas en el inciso f), que establece derechos a licencias deportivas y culturales. Lo educativo, obviamente, pertenece a lo cultural, pero hay que dejarlo explicitado.

Capítulo XI, sobre protección y seguridad.

Artículo 131: Cambiar oído el parecer del sindicato por incorporado el parecer del sindicato.

Artículo 136: La organización sindical no solo puede, sino que debe exigir el derecho a intervenir por quien trabaja en peligro en su puesto laboral.

Capítulo XIII

Artículo 162: La aplicación del sistema de Justicia Laboral establecido debe ser en toda Cuba, no solamente en las entidades estatales.

Artículo 167: La gestión de conflictos se debe tratar de manera más general. Lo adecuado será sacar el primer escalón de la gestión de conflictos fuera de las instituciones directas. Debe realizarse bajo la sombrilla de organizaciones sindicales a nivel municipal con papel de mediación. Esta instancia se pronunciará con vista a arreglo del conflicto. De no funcionar el arreglo se acudirá entonces a los tribunales.

Capítulo XIV, sobre convenios colectivos de trabajo.

Artículo 173: Llevar la negociación del Convenio Colectivo a nivel municipal, a cargo de las secciones sindicales municipales y de obligatorio cumplimiento en todo el municipio, tanto para la esfera estatal como la privada.

Artículo 174: Las estipulaciones del Convenio colectivo de trabajo se basará también en los planes económicos del Estado, los planes de los Órganos locales del Poder Popular y el criterio del Sindicato.

Capítulo XV, Inspección del Trabajo

Se creará una Oficina Nacional del Trabajo, adscrita pero no subordinada al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con funciones de investigación e inspección, sin fuerza vinculante pero que emita certificaciones que autoricen la continuidad de la actividad laboral en el lugar.
Esta Oficina mantendrá estudios periódicos y públicos sobre el trabajo, que aborden las posibles desigualdades persistentes: perfil laboral por racialidad percibida, sexo, origen social o geográfico, orientación sexual e identidad de género, y otras discriminaciones que se puedan presentar, con vistas a su mejor análisis y enfrentamiento.

Consideración Final:
Consideramos que en su forma actual, el Anteproyecto del Código de Trabajo NO DEBE ser aprobado por la Asamblea Nacional de Poder Popular, por contener disposiciones que contradecirían la Constitución de la República y otras contradictorias entre sí, así como por pretender separar la esfera laboral en dos ámbitos distintos, con sus propias normas cada uno (estatal y no estatal) mientras a quienes trabajan les atañen un mismo conjunto de derechos sin diferencia de circunstancias del tipo de empresa (principio que debe aparecer explícitamente reconocido como prohibición a discriminar por ese causal).
Consideramos asimismo que debe ser ampliada la discusión del Anteproyecto, tanto a espacios institucionales de sectores sociales específicos (estudiantes: FEEM, FEU; mujeres: FMC; discapacitad@s: ACLIFIM, ANSOC, ANCI; grupos de intereses especiales: CENESEX, ARAAC; comunidades: CDR, Consejos Populares; empresariales: Cámara del Comercio, cooperativas; profesionales: ANEC, UNJC, UNEAC, UPEC, ACAA) así como en la prensa, de manera abierta y respetando la diversidad de criterios (periódicos Granma y JR, TV, Radio).
Debido a la trascendental importancia de este documento, que va a determinar los principios por los cuales se regirá la actividad laboral en los próximos años, y que influirá por tanto en la vida de todos los cubanos de una manera esencial, se debe someter a referendo para su aprobación o no, por todos los electores de la nación.

Ni opiniones ni sugerencias


Nota publicada por la Redacción Digital del periódico Trabajadores, el 6 de octubre pasado

En mi centro laboral no se leyó el Anteproyecto de Código de Trabajo en su totalidad, ni se nos permitió opinar o sugerir sobre otros capítulos que son de gran interés para todos los trabajadores, manifestó a nuestra sección Buzón Abierto Idania Quintero Rodríguez, empleada de la tienda Variedades Galiano, en el municipio capitalino de Centro Habana.
En una misiva postal, la lectora señaló que solo se dieron a conocer algunos artículos que, según los dirigentes del sindicato de Comercio y Gastronomía en el municipio y la provincia que asistieron, eran los que nos podían interesar, porque los otros no tenían nada que ver con nuestra actividad.
Al darse por terminada la reunión protesté, pues un documento de ese tipo debe ser analizado en su totalidad. Por tal razón, la dirigente sindical municipal destacó que yo había deslucido el debate, y la representante provincial consideró mi actitud como una falta de respeto.
Además, ella había pedido que la reunión se hiciera después del horario laboral; pero rechazaron su solicitud, porque tenían familia que atender. Sugiere Quintero que se tenga en cuenta esta queja, un hecho que tuvo lugar en un centro donde no existe convenio colectivo de trabajo desde el 2007, pues plantean que está a nivel de empresa y unidad básica, por lo que nosotros los trabajadores lo desconocemos.

Trabajo y Democracia en Cuba: Voces, silencios y miedos


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Como habrán notado las personas que visitan más asiduamente nuestro portal, los miembros del Observatorio Crítico prestamos una tremenda atención a los procesos que ocurren actualmente en nuestro país, particularmente alrededor de la proposición y discusión del Anteproyecto de Código Laboral. En este momento, consideré que bien valía la pena referirnos a algunas notables voces que se han expresado o callado elocuentemente en el panorama nacional.

Alguien con suficiente curiosidad, se preguntará de dónde salió la idea de que el país necesitaba actualizar el código viejo. Y no encontrará ninguna fuente que le indique un origen entre las personas trabajadoras. Si estas tienen un especial interés común, más bien se trata del imperioso clamor por elevar los salarios, cuyo paupérrimo nivel ha sido reconocido por el presidente del país, general en jefe Raúl Castro.

La máxima dirección sindical, cuyos oídos permanecen pétreamente sordos a tales demandas, despliega sin embargo una inusitada actividad en este asunto de la discusión del nuevo código. De aquí que su actitud vuelve a lucir impostada, mera voz de muñeco de ventrílocuo al servicio de los que verdaderamente cortan el bacalao acá en Cuba. La verborrea abundante de los exégetas de siempre no logra animar el tétrico panorama: en los centros de trabajo que conocemos, hemos recogido la misma impresión de enajenación, fatalismo e indiferencia entre los trabajadores, que apenas se han molestado en conocer los acápites del Código que más los van a afectar.

Otro silencio de lo más revelador es el de los grupos de la disidencia tradicional, por llamarlos de alguna manera que todos identifiquen fácilmente. Estas personas, que acostumbran a criticar y demonizar todo lo procedente del gobierno, permanecen esta vez plácidamente al margen. Y nos resulta evidente que la causa de este silencio debe estar relacionada con la felicidad de encontrar que el gobierno que todavía proclama defender el socialismo les facilita, espontáneamente, una parte importante de sus programas políticos, dígase, la ampliación y el fortalecimiento de las estructuras capitalistas en Cuba.

Ahora, no todo ha sido silencio, ni el Observatorio Crítico ha sido el único en percibir los mortales peligros que presenta el engendro de marras. No hace mucho llegó a nuestras manos un documento preparado por trabajadores de la empresa de la goma de San José de las Lajas, municipio cubano de gran actividad industrial. Este colectivo fue de los que no se resignaron a quedarse con los brazos cruzados y elaboraron un concienzudo estudio sobre la peligrosa evolución que significa el nuevo documento. Donde más me impresionaron, fue al señalar un hecho que yo había pasado por alto por mi desconocimiento del Código viejo: la nueva mentalidad que nos pretenden imponer abandona el principio de que el trabajo es un deber, así como un derecho, para toda la ciudadanía del país.

Como periodista de medios oficiales, Francisco Rodríguez Cruz, Paquito el de Cuba, ha hecho, desde Trabajadores, un loable trabajo al destacar cuántas lagunas debe solventar también el documento en materia de protección de minorías y sectores discriminados. Finalmente, José Alejandro Rodríguez publicó, en su columna de Juventud Rebelde, un trabajo de mérito excepcional, que demuestra a la vez que acrecienta el tremendo prestigio que se ha ganado este valiente redactor. Rodríguez ha sentido un número de preocupaciones, extraordinariamente parecidas a las nuestras, y demostró el nervio necesario para plasmarlas en la edición del 28 de septiembre del periódico, bajo el título La luz de la discrepancia. Estas preocupaciones se relacionan con los aires neoliberales del proyecto de Código de Trabajo y la necesidad de acción por parte de organizaciones sindicales de mucha más valía que las actuales, para proteger un poco a las vapuleadas masas, humildes y trabajadoras, que son apartadas cada vez más del protagonismo en el proyecto de país que tiene la clase burocrática, autoritaria, dirigente cubana.

Este sábado, un valioso miembro de nuestro grupo, Isbel Díaz Torres, ha sido citado por la policía por un motivo que desconocemos, pero presumimos relacionado con nuestra actividad pública de crítica contra el famoso proyecto de Código Laboral. Obviamente, todo el Observatorio Crítico es partícipe de la zozobra de nuestro hermano y comparte el resultado y sus consecuencias. De poseer la necesaria ecuanimidad y discernimiento, el oficial u oficiales que lo interroguen no podrán sino reconocer la justicia de nuestros argumentos; nuestro compromiso con una causa que puede ser la de cualquier familiar, compatriota nuestro y de ellos mismos.

Con un muy humano sentimiento de miedo, esperamos a ver qué sucede. Mi opinión personal es que presionarnos, por divulgar públicamente nuestros criterios, sería tan disparatado como arrestar a todos los vendedores de la edición del 28 de septiembre pasado del Juventud Rebelde, luminoso portador de la discrepancia de José Alejandro Rodríguez. Por montones de razones, a pesar de nuestros miedos, persistimos en nuestra actitud, pues el miedo mayor, el que sí nos moviliza y compulsa a la acción, es el de que se concrete el advenimiento del sistema neoliberal en nuestro suelo, y que no se haya siquiera sembrado la semilla de las futuras luchas, resistencias y seguras victorias populares.

Rechazo público a proyecto de restauración capitalista


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno y Dmitri Prieto Samsónov. Fotografías de Isbel Díaz Torres

Porque estamos en contra de la explotación capitalista. Porque rechazamos los intentos de despojar a la clase trabajadora de sus conquistas, alcanzadas a lo largo de décadas y siglos de arduas luchas. Porque repudiamos las maniobras de quienes intentan retornar, a Cuba, un sistema de dominación basado en el egoísmo, la enajenación, la discriminación y la represión de las libertades de la ciudadanía.

Con todas estas razones como fondo, integrantes del Observatorio Crítico fuimos en la mañana de este domingo, 29 de septiembre de 2013, al céntrico parque habanero de El Curita. Concretamente, se trataba de debatir y llegar a consensos sobre las actitudes a tomar ante una propuesta legislativa que parece favorecer tanto a los intereses de sectores de la burocracia gobernante, como de quienes abogan abiertamente por un futuro capitalista para Cuba. El proyecto de Código Laboral, de probable aprobación en la próxima sesión del Parlamento cubano, es el pilar alrededor del cual pueden enlazarse cordialmente los proyectos de futuro de esos polos de nuestro panorama político que suelen aparecer como opuestos: el de quienes que empujan el proyecto de Código y el de los otros, que guardan sobre él un silencio cómplice.

Las cláusulas del muy cuestionable proyecto de Ley laboral aportan todas las condiciones para el florecimiento de las relaciones de explotación, incluso más descarnada que en muchos de los países llamados capitalistas. A la vuelta de más de cincuenta años de un proceso declarado socialista, estamos abocados a una reforma laboral que empodera fuertemente a la empresa privada (nacional hoy disfrazada de trabajo por cuenta propia- y extranjera) con nuevas posibilidades para la clásica explotación de trabajo asalariado; y con una reducción tal del poder y los derechos de los trabajadores y sindicatos, que constituye el ensueño de los patrones capitalistas del mundo. Estas posibilidades son actualmente el objeto de la nuestra más intensa campaña de crítica y denuncia, como puede encontrarse en nuestras recientes publicaciones y como hacemos público en todos los espacios que se ponen a nuestro alcance.

A grandes rasgos, estas fueron las motivaciones y el hilo conductor de la actividad. Se repartieron volantes entre los transeúntes, y eran de apreciar las expresiones de repudio cuando se les preguntaba si deseaban el regreso del capitalismo. La campaña que llevamos a cabo, guardamos la convicción, deberá conducir al mayor número de personas posible, a replantearse la actitud de apatía con que se abre paso al eventual proceso de desmantelamiento de los derechos de la clase trabajadora. Ante el ordenamiento de la nueva clase capitalista y su política, atomizadora de las resistencias individuales y colectivas al autoritarismo y la burocracia, levantamos la bandera de una sociedad auto-organizada por trabajadoras y trabajadores libres, que no es una ilusión trasnochada para almas inocentes, sino el proyecto trascendental de un pueblo laborioso, luchador y crítico, que decide sus destino en cada centro de trabajo y cada comunidad, con la solidaridad como lema central.

La actividad no estuvo exenta de la vigilancia policial y al terminar, cuando empezábamos a dispersarnos, agentes de la policía reclamaron su identificación a varios de nuestros compañeros. Los agentes, numerados con las chapillas 06466, 06281 y 06241, tomaron nota cuidadosa de los datos de identidad de estos compañeros, pero se negaron a informar acerca de alguna razón concreta para este acto.

Por nuestra parte, nos corresponde mantener la firmeza que exigen el valor y la justeza de la causa que defendemos. No nos conduce ningún afán de protagonismo egocéntrico, y nos encantaría que los nuestros fueran apenas unos más, entre muchas voces y brazos alzados en pro de la defensa, desarrollo y profundización del sistema social que se requiere para lograr un mundo mejor. A pesar del éxito temporal de la nueva burguesía, en la desmovilización de la resistencia popular, apreciamos que la población humilde y trabajadora mantiene igual rechazo al capitalismo y al autoritarismo, y en distintos lugares del país ya se han elevado protestas contra lo que pudiera llegar a ser una nueva estafa. Cada ciudadano o ciudadana puede ofrecer su aporte en esta causa.

Consideramos que en su forma actual el Proyecto de Código NO PUEDE SER APROBADO porque atenta contra conquistas esenciales de las clases trabajadoras de Cuba y Nuestra América.

Rechacemos la aprobación de este Código, por ser restaurador del capitalismo en su forma más descarnada, por sus contradicciones, discriminaciones, omisiones y graves violaciones constitucionales.

Afirmemos el derecho a la autogestión de quienes trabajan y al autogobierno en la sociedad toda.

Exijamos la publicación de todos los Reglamentos asociados a esta ley sean públicamente evaluados y discutidos.

Exijamos agregar regulaciones sobre el derecho a huelga y la lucha sindical por el aumento de salarios y todos los derechos legítimos de quienes trabajan.

Cualquier propuesta final debe ser sometida a Referendo Popular.

Para hacer llegar sus sugerencias escriba a:

Observatoriocrítico cubacontracapital

Parque El Curita, Centro Habana, 29 de septiembre de 2013.

Defiéndanse contra… mis enemigos


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Un nuevo corto audiovisual presenta, al ciudadano cubano, a proyectarse más activamente ante lo que se puede apreciar como maltrato en determinadas instituciones del Estado.

Toda la trama ocurre en el salón de espera de una institución indeterminada, donde una secretaria guarda el orden, atrincherada en un inexpugnable buró. Ante ella, un grupo de personas aguarda, presumiblemente, para realizar alguna gestión burocrática. Algo raro se aprecia en sus rostros, que tienen la boca borrada.

Una persona aparece por el fondo y hace entrega de un paquete a la secretaria. Obviamente, un soborno que le abre las puertas a la solución de su problema. Tan solo una persona de entre los que aguardan, único que no aparece con la boca borrada, se activa en contra de la alteración. Frota los rostros de los demás, lo que les devuelve a la normalidad. Los rescata así de la condición de ciudadanos indefensos al abuso, y pareciera triunfará al fin la justicia.

Cuánta desfachatez.

La tesis subyacente de este corto es que la principal causa del maltrato es la indolencia de los funcionarios de menor rango. Que el deterioro ocurre en el piso más bajo de la pirámide verticalista del sistema cubano, y que los ciudadanos interesados tienen el poder y el deber de arreglar el problema. Algo similar he visto publicado, respecto al tema de los timos a los consumidores en diferentes mercados de alimentos o mercancías industriales. La prensa oficialista insiste en que lo único que debe hacer el consumidor, para resolver su problema, es defender sus derechos a ese nivel.

Solo que no es así.

Empecemos con la suposición de que la secretaria, y el resto de los funcionarios de la institución del primer episodio, cumplieran disciplinadamente su papel en el último eslabón de una cadena institucional, sin aceptar sobornos o componendas. Los ciudadanos que allí acuden seguirán bastante indefensos frente a la parafernalia de leyes, resoluciones, circulares, prohibiciones, regulaciones, etcétera, que enyugan sus vidas con todo el peso de una burocracia totalitarista.

Añadamos a esto que los ciudadanos acuden a cada uno de estos lugares, a sabiendas de que tratan con poderes superiores. Que van a intercambiar con la fuerza del Estado, que siempre tiene la razón. Que las estructuras formalmente previstas para la reclamación contra abusos, están a cargo de los mismos intereses responsables por los abusos en primera instancia.

Enfrentarse personalmente al funcionario que tiene las llaves de la solución de tu problema es, entonces, una mala idea. Para colmo, los dolientes que acuden a la oficina no se reconocen entre sí, no se tienen por tanto confianza. Pueden imaginar, perfectamente, que los demás harán lo que puedan por resolver egoistamente su problema. Están atomizados, divididos, más allá del intercambio o el diálogo intrascendente o hasta indignado, frente a un abuso que se sufre en común. Es exactamente igual al dilema del prisionero. Y es el resultado de la imposición de un sistema donde predomina el más fuerte, desde una posición de poder establecida, o fomentada, o permitida por la gestión del mismo Estado.

Los funcionarios de la burocracia, los vendedores y administradores de mercados, los decisores ene temas de Vivienda, Comunicaciones, Salud, Educación, Empleo… manifiestan por demás una notable unidad. Por el contrario, las posibilidades de resolver mediante amistades, sobornos, etcétera, tienden cuñas de desunión entre los desiguales estratos de solicitantes, usuarios, clientes, estudiantes, pacientes… El héroe que saca en el mercadito su pesa para comprobar la mercancía es mirado con asombro y preocupación por posibles represalias. La persona trabajadora teme alzar la voz en el puesto de trabajo. El infeliz que no conoce a nadie ni tiene un peso para regalar un cucurucho de maní, languidece tras décadas de gestiones para que el sistema, al que ha dedicado una vida de trabajo, le arregle la azotea de la casa en peligro de derrumbe. Si acaso, alguien envía una carta a un medio de prensa que la publica con gran alharaca. Esto, en ocasiones, tiene la capacidad de generar una reacción puntual, pero no amenaza la continuidad del problema.

Ah, pero qué distinto sería si los consumidores, estudiantes, pacientes, solicitantes, no tuvieran reparos en acudir a una asociación de defensa de sus derechos. O fundarla, cuando lo que exista no satisfaga sus necesidades. Una red, o más de una, auto organizada por los interesados, horizontal y democrática, con el reconocimiento jurídico legítimo en cualquier sociedad que se precie de democrática. Independiente de los poderes del Estado-Gobierno, solo obediente al interés de la población, que es el interés de la nación.

No sería el bálsamo milagroso cúralo todo, pero la protección de los derechos de los ciudadanos tendría mucho que ganar con ese tipo de estructuras. Su actuar, a través de debates, reclamaciones, negociaciones o conflictos legales cuando no quede otro camino, obligaría a replantear las condiciones de atención a los trajinados de hoy. Condiciones que irían más allá del mero tramitar de una cuestión o mecanismo burocrático: se produciría el cuestionamiento mismo de la validez de esos mecanismos agobiantes, que restan libertad a la persona. Las instituciones del Estado-Gobierno tendrían que empezar a escuchar y acatar las voluntades populares, en cuanto a acercar la solución de los problemas de la vida cotidiana, en vez de fabricar otros.

Por supuesto, que unas estructuras así están muy lejos de los intereses de unos estratos autoritaristas interesados en mantener y perfeccionar su privilegiada situación. Tal amenaza es inadmisible. ¿La ciudadanía se encuentra insatisfecha por el nivel de los servicios que la acompañan? Eso también es una amenaza para las altas autoridades, pero no tanto como el empoderamiento de la ciudadanía. De eso nada. Que se desgaste el ciudadano, luchando desnudo contra el tenderillo y el inspector corrupto. Y así se matan dos pájaros de un tiro, porque ese inspector sobornable y ese tenderillo también perjudican la placidez y los réditos del dominio. Defiéndanse, ciudadanos, parecen decir. Pero, cuidadito: solo contra aquellos que también me representen problemas a mí; nunca contra mí.

Por suerte, esto no podrá ser siempre así.

Criminalizan el uso de la redes sociales en el estado Español; y militante del Chavismo revindica medida


Por: J Rivas SR CIT Venezuela. Ccs. 25sept’14

Gobierno del Estado Español aprueba una reforma de ley en el código penal que criminaliza hasta con 1 año de cárcel a personas que, a través de las redes sociales, estimulen la alteración del orden público.

Hoy como a las 2:30 pm (Hora en Caracas, Venezuela, según mi reloj) en la emisora FM 102.3 la emisora de radio de la Asamblea Nacional, en el programa: Salsa con Nicolás Rivero, este compañero dio un tips de noticias que desde Socialismo Revolucionario condenamos.

Resulta que el gobierno de derecha del estado español, dirigido por Rajoy, acaba de hacer una reforma en el código penal de este país donde se criminaliza hasta por 1 año de cárcel a las personas que, a través de las redes sociales como Facebook, Twitter, etc. envíen mensajes que inciten a la alteración del orden público.

Esta medida es un reflejo del temor de la clase dominante del estado español por los movimientos que se vienen desarrollando en este país, a partir de la experiencia del movimiento de los indignados. Lo lamentable es que el compañero del programa de radio, afecto al proceso bolivariano que dirige hoy el presidente Nicolás Maduro, apoye este tipo de medidas y, adicionalmente, estimula a través de su programa que una medida como esa debería aplicarse en Venezuela.

Es grave que compañeros que se identifican como revolucionarios y defiende la idea del socialismo, asuman estas posiciones en el marco de una defensa incondicional de un proceso que tienes claras contradicciones o desviaciones como el venezolano; pretenda aplaudir tal medida como si mañana cuando el pueblo y la clase trabajadora se levante contra el reformismo, el burocratismo, la corrupción que carcome hoy la llamada revolución bolivariana, le vamos a tildar de fascistas y terrorista solo por el simple hecho de ejercer legítimamente su derecho a la protesta.

No se puede meter en un mismo saco a los sedicioso que, con clara intenciones reaccionarias, quieren joder el país; con los que quieren una revolución verdadera.
En este caso no solidarizamos desde ya con los trabajadores y los jóvenes del estado Español que se levanten contra esta medida brutal de represión de las libertades democráticas que se pretende implementar en el estado Español.

Condenamos las pretensiones de oportunista de personas en Venezuela que, quizás para llegar a la mieles del poder corrupto y burocrático, se hacen eco de tales medidas…

Compañero Nicolás Rivero ¡rectifique!

La subida del transporte viene cantada


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Tengo la impresión de que una nueva subida del precio del tansporte público en Cuba no se hará esperar mucho.

El precio formal del pasaje, para los ómnibus urbanos, es de 40 centavos de peso, en la llamada moneda nacional. El equivalente, unos 2 centavos de dólar, podría parecer ínfimo, hasta que uno averigua lo que recibe el trabajador cubano como salario: el equivalente a aproximadamente 20 dólares.

Pero si el precio formal es de esos 40 centavos, pagarlo cuesta bastante más trabajo que eso. Uno debe echar las correspondientes monedas en la alcancía del ómnibus. El chofer, además de su estresante labor, debe presionar a los pasajeros a pagar y su remuneración depende de lo que recaude. Pero la moneda fraccionada, en este país, solo se puede encontrar en los bancos, y hacer para ello largas y tediosas colas. Y los bancos están abiertos, sobre todo, durante el mismo horario de trabajo que el resto de los centros laborales. Anteriormente existía, en la guagua u ómnibus, la figura del conductor, que siempre contaba con suficiente menudo para el vuelto, pero esta fue proscrita por las altas autoridades, bajo el argumento de que estos le robaban al Estado gran parte de la recaudación. La mayoría de los ciudadanos, entonces, entrega resignada una moneda o billete de un peso, o mira entre lastimero y desafiante al chofer y no paga. Yo, particularmente, alterno ambas acciones, como para lograr una especie de balance, y además pido bastantes aventones o botellas.

Independientemente de esto, el deterioro del servicio se acentúa sin remedios. El ministerio de transporte ha dispuesto varias medidas paliativas, que no soluciones, y todas tienen un denominador común: el precio más alto. Para empezar, están las guaguas llamadas de trabajadores como si las otras fueran para los vagos. Estas otras guaguas deben trasladar a los trabajadores de ciertos centros de trabajo; fuera de ese horario, cubren irregularmente recorridos públicos, al precio de un peso. La mayoría del público se agolpa para abordarlas y paga feliz el abono, ante el alivio que suponen en una parada de ómnibus atestada y sin otras perspectivas. Total, si también pagan el mismo peso en la guagua que debía valer solo 40 centavos.

Por otra parte, también se han establecido recorridos con otros ómnibus que cobran 5 pesos. Una parte de estos trabaja bajo un régimen cooperativo y también son muy anhelados, a tal punto que rara vez se logran abordar por las limitaciones establecidas en la cantidad de pasajeros.

Volvamos al problema del pasaje de los ómnibus principales, los 40 centavos, el peso y el vuelto. Cada vez que se plantea el problema por la parte oficialista es para culpar a la holgazana y falta de ética población, por no abonar disciplinadamente los 40 centavos. Nadie se acuerda del principio el cliente siempre tiene la razón y que si un servicio cuesta tanto, yo no tengo por qué pagar más que eso. La responsabilidad de tener cambio para mi perfectamente legal moneda de pago, debe ser o debería ser del que ofrece el servicio, ¿no es así?

Las autoridades se han negado a aplicar otros sistemas reconocidos que funcionan en todo el mundo, como billetes prepagados, tarjetas magnéticas, etcétera, bajo el pretexto de la dificultad de la inversión inicial. Como si esto no costara menos de la milésima parte de lo que se invierte en adquirir los nuevos vehículos, y podría arreglar inmediatamente el problema de la recaudación.

Es verdad que, a 40 centavos, el pasaje está fuertemente subsidiado, desde el punto de vista de precios y costos. Pero desde el punto de vista del trabajador que gana la miseria que gana, más bien está equilibrado. Y vale la pena recordar que las ventajas de mantener subsidiado el precio del transporte público se han percibido en una tonga de países capitalistas. Más allá de la ayuda a los sectores de menores ingresos, está el hecho de que se facilite la actividad productiva, se contribuya a la protección del medio ambiente y se alivian las avenidas de gran volumen de tránsito. Pero me temo que el burdo discurso liberal de nuestros modernos reformistas va a ignorar también estos elementos.

El problema y la solución, me temo, se encarrilan al camino más fácil: uniformizar el precio del pasaje a un peso, y punto. Tal vez se haga alguna reorganización en las terminales, tales que los choferes queden aún más comprometidos a través de su salario, con el pago del pasaje por los pasajeros. De tal suerte, las autoridades se quitan de arriba el problema, poniendo una parte del pueblo a enfrentarse a otra.

No importa que esto signifique, para quien trabaja en el resto de los sectores laborales, un aumento del 250% o más del costo de su transporte habitual, para ir al trabajo más que nada. Vendrá oficialmente esta merma de poder adquisitivo, que en la práctica ya está prácticamente implementada. Y no cuenten con que el sindicato, la federación de mujeres, o los comités de vecinos en los barrios, eleven algún tipo de protesta.

Viene a la mente, como recuerdo esperanzador, que en la Cuba contemporánea sí se logró revertir, una vez, una maniobra encarecedora del pasaje. En Santiago de Cuba, la combativa negativa de la ciudadanía logró revertir un pretendido incremento de precios en el servicio de pasaje de los cocheros particulares de aquella ciudad. ¿Se podrá replicar esta experiencia, cuando se trate del servicio administrado por el Estado?

La emancipación de los trabajadores: Una causa perenne


El Comité por una Internacional de los Trabajadores reconoce actuación del Observatorio Crítico en pro del empoderamiento de la ciudadanía

Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Los grandes intereses capitalistas que prevalecen en las sociedades contemporáneas, han conseguido una relativa prevalencia y hegemonía de sus mensajes e ideologías. La fuerza de la repartición imperialista del mundo, el peso abrumador del aparato mediático y propagandístico, unidos a la monumental estafa que significó el llamado socialismo real, han permitido este resultado. Un vistazo más profundo revela, no obstante, poderosas reservas de fuerzas y esperanzas para los explotados de la tierra.

Las causas no pueden ser más elocuentes. La crisis económica golpea hasta a sectores antaño considerados a salvo, con sus secuelas de desempleo, empobrecimiento, desamparo y hasta olas de suicidios. En el Tercer Mundo, grandes masas pelean por la inoperancia de los sistemas que prometían el progreso pero han producido, fundamentalmente, mayores catástrofes ambientales y ecológicas que todo lo conocido anteriormente. Por otra parte, el asombroso desarrollo tecnológico moderno, la acelerada conectividad e intercambio de nuestro planeta, también incentivan la identificación e integración de los esfuerzos globales en pro de cambiar las reglas del juego por otras más justas y humanas.

En un marco que se anticipó a la caída del Muro de Berlín, específicamente en abril de 1974, surgió el Comité por la Internacional de los Trabajadores, CIT. Los simpatizantes del hoy Partido Socialista británico fueron los impulsores de esta iniciativa, inspirados en el legado de las luchas de los trabajadores de los siglos XIX y XX.

El CIT percibió el daño que las políticas estalinistas infligían en el seno de los movimientos obreros internacionales. Se imponía la necesidad de desarrollar estrategias de democratización de los partidos que representaran a los explotados, de elaborar programas políticos coherentes con los anhelos de libertad y justicia social. Tales movimientos deben tener inexorablemente un carácter internacionalista, que abarque cada rincón en donde exista un trabajador con la capacidad de beneficiarse y aportar por la causa de sus hermanos de clase en todo el planeta. Estas ideas beben de las fuentes, como es natural, de los clásicos del marxismo, Marx, Engels, Lenin, Trotsky, y reconociendo los modernos desarrollos de los pensamientos altermundistas, ecologistas y progresistas de todo el mundo.

Con estas motivaciones, se produce el involucramiento de los compañeros del CIT en causas de luchas obreras y populares en numeros países. En el escenario contemporáneo no se perciben las condiciones para el desarrollo impetusoso y masivo de un movimiento tipo Internacional Socialista, con partidos de masas trabajadoras coordinando a escala global la ofensiva contra el neoliberalismo. Eso no quiere decir que no se presentan innumerables escenarios de intensos enfrentamientos. Actualmente, en múltiples lugares se manifiestan arremetidas de los explotadores, desesperados por mantener sus menguantes márgenes de ganancia, y esto evidencia la necesidad de la resistencia, tanto más efectiva cuanto más consciente, profunda y globalizadamente logre procederse.

En estos trajines, maduran las condiciones para la organización de movimientos populares, capaces de aprender de los errores del pasado, desmarcarse de ultraizquierdismos u oportunismos que dieron al traste con intentonas del pasado. Al mismo tiempo, se torna estratégica la unión, a nivel internacional, de fuerzas de movimientos con intereses similares. A este fin dedica la CIT sus mayores esfuerzos.

En el caso particular de nuestro país, la CIT nos ha manifestado su identificación con los principios anticapitalistas y de democratización ciudadana que propulsamos en el seno del Observatorio Crítico. La amistad entre nuestros movimientos se entreteje, entonces, con naturalidad, y tiene amplia arena para construir empeños comunes.

En el mes de diciembre de este año, tendrá lugar la reunión del Comité Ejecutivo Internacional del CIT. A este impresionado servidor se le asignó la tarea de representar al Observatorio Crítico. Hemos considerado, en nuestros análisis colectivos, emplear estas oportunidades para divulgar nuestros empeños. Particularmente, expondremos nuestros testimonios sobre la lucha más candente que se nos ha planteado en los últimos tiempos, acerca de la necesidad de dar un vuelco total al propuesto Código del Trabajo, al cual encontramos como una amenaza fatal para el desarrollo futuro del socialismo en nuestro país.

En el Observatorio Crítico enfrentamos la violencia sin parcialidades ni oportunismos


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Recientemente salió publicado en el medio Havana Times, para luego ser reproducido en nuestro propio sitio, el escrito de Alfredo Fernández, “Carta abierta a escritoras inconsecuentes”. Varios miembros del Observatorio Crítico estimamos que nuestros lectores merecen conocer una respuesta a los criterios emitidos por el Sr. Fernández.

La idea central del material que aludimos es que ciertas personas, mujeres escritoras cubanas para más señas, adoptaron una actitud criticable; en primer lugar, por defender una sanción penal emitida contra el escritor Ángel Santiesteban, acusado de maltratos físicos a su esposa; y, en segundo lugar, por abstenerse de defender el derecho de la actriz Ana Luisa Rubio, que declara haber sido víctima de un abuso semejante por individuos a los que no se ha perseguido. Entre el grupo criticado, se encuentra una integrante de nuestro Observatorio, así que nos toca darnos por aludidos.

Sepa el Sr. Fernández que los miembros del Observatorio Crítico hemos hecho, del enfrentamiento a la violencia y todas las formas de abuso, uno de los emblemas más respetados en nuestro accionar. Cuando llega a nuestro conocimiento la noticia de uno de estos hechos lamentables, nuestra solidaridad se posiciona inexorablemente del lado de la víctima y nuestra condena se expresa, inequívoca, contra el agresor. Esto sucede independientemente de los colores políticos de las partes en conflicto pues, a diferencia de otras voces, consideramos que la justicia, legal y moral, no debe conocer de dobles raseros.

Independientemente de ello, en una sociedad opaca a la información como la cubana, con frecuencia es difícil conocer los hechos y los acontecimientos precisos. La versión oficialista se proyecta siempre en el polo opuesto a la de los grupos de la disidencia y la verdad se resiente de la ausencia de investigaciones independientes, confiables para el público. A título personal, considero que el Estado-gobierno cubano es el principal responsable de ese déficit informativo. Las razones de ello ahora no vienen al caso, pero terminan por arrojar grandes sospechas sobre las actitudes de este último. Sin embargo, las estrechas relaciones de algunos individuos de la oposición tradicional reveladas por Wikileaks con los poderes del gobierno estadounidense, también debilitan la credibilidad del bando opuesto. Con frecuencia, uno se elabora una interpretación mixta, guiado por la experiencia y el conocimiento de las capacidades de los dos polos.

El enfrentamiento a todas las manifestaciones de violencia prosperará en la medida en la que obliguemos a las autoridades a actuar con mayor transparencia. Con frecuencia será necesario enfocarse en casos particulares, el de árboles aislados, pero sin perder de vista el cuadro general, el del bosque. Una mayor transparencia en el caso de Ángel Santiesteban, por ejemplo, hubiera permitido la constatación de las declaraciones de la víctima, de los doctores que la atendieron, de si por fin los testigos que sí pero no. El criterio público podría formarse en base a algo más sólido y, quienes lo cuestionaran, quedarían como charlatanes. Hoy día, la verdad concreta la conocen solo algunos protagonistas más cercanos del hecho. Los demás, que se pronuncian en uno u otro sentido, lo hacen porque confían en los seres humanos que conocen o porque así les conviene por sus propios intereses, y su conciencia les juzgará.

En el caso de la actriz Ana Luisa Rubio existe la denuncia, por una parte, de la agresión de la que aquella habría sido víctima; y por otra, que las autoridades policiales dejaron sin investigar los hechos. Aunque hablo a título personal, reitero, puedo afirmar contundentemente que el criterio de todos los miembros del Observatorio Crítico es que todas las personas son titulares de derechos inalienables cuya protección, bajo los sistemas estatales actuales, es responsabilidad de las fuerzas del orden del gobierno que esté establecido. Independientemente de las filiaciones de la denunciante y de los denunciados, aquella tiene todo el derecho de exigir la investigación de los hechos en los que habría resultado tan lamentablemente agredida. La responsabilidad de llevarla a cabo, de manera exactamente igual a la que pondrían en práctica en el caso de cualquier otro ciudadano, cae sobre los agentes del orden. De fallar en este deber, aun cuando fuera falsa la versión de Ana Luisa, los agentes de la policía se harían cómplices de las actitudes de violencia y agresión física cometidas contra todas las personas indefensas, en cualquier lugar, vivienda, institución, en cualquier municipio, ciudad o escenario rural de nuestro país. Actitudes que merecen el repudio de todas las personas honestas y que, está demás decirlo, son fuertemente condenadas por todos los miembros del Observatorio Crítico.

Ni el disfraz de perseguido político disculpa actos delitos de este tipo, ni una posible condición de disidente de la víctima los vuelve menos graves. Una vez más, hay que repetir que las leyes de aplicación selectiva son meras herramientas del autoritarismo y de la ley del más fuerte, situación caótica y odiosa que todos debemos repudiar.

Los miembros del Observatorio respetamos profundamente estos preceptos. Nuestros propósitos abarcan tanto la defensa teórica y general de esta posición, como el manifestarnos en su defensa, en ocasiones puntuales de alguna significación que se ponen a nuestro alcance. En este proceso, procuramos alejarnos de parcialidades en su aplicación, como las que lastran y mucho las actuaciones de otros agentes.

La oposición a las agresiones y al ejercicio de la violencia contra seres indefensos es, para nosotros, una postura de principios, no un estandarte oportunista para servir agendas equívocas. Los sinsabores que ello nos asegura son asumidos por nosotros sin alegría, pero con orgullo. De esta suerte, contribuimos nuestro poquito a transformar el país en que hemos elegido quedarnos, trabajar, sufrir y amar, en pro de nosotros mismos, nuestros seres queridos y nuestros hermanos de toda la nación.

El mejor servicio al enemigo imperialista


La contribución del gobierno de los históricos a los objetivos políticos de EEUU en Cuba, a costa del pueblo cubano, el convidado de piedra en ese raro convite.

Por Pedro Campos. pedrocampos313@yahoo.es

La política hacia Cuba de los últimos gobiernos de EEUU, se ha manifestado en una doble dirección: por un lado, se ha caracterizado por mantener y arreciar las regulaciones del bloqueo que afectan directamente al gobierno cubano (financiamiento internacional, créditos, comercio y otros) y, por otro, han ido aflojando las restricciones más relacionadas con la población como el envío de remesas, la venta de alimentos y los viajes de los cubano-americanos a Cuba.

Los objetivos estratégicos de esta política son impedir el desarrollo de una sociedad socialista en este hemisferio, demostrando su inviabilidad económica, desacreditarla ante los pueblos del continente y mostrar, paralelamente, una imagen humanitaria hacia el pueblo cubano, que edulcore y compense el histórico y criminal bloqueo económico, teniendo en cuenta, tanto los intereses de los votantes cubanos del exilio tradicional, como los de las posteriores oleadas de inmigrados.

El gobierno cubano, constantemente ha tratado de tergiversar esa estrategia, propalando el supuesto interés de EEUU en crear condiciones para una intervención militar directa en Cuba, a fin de destruir el proceso revolucionario.

Pero, hace muchos años, éste quedo estancado en un decadente capitalismo monopolista de estado, que concentró la propiedad aún más que el capitalismo clásico, solo que en manos de la entelequia burocrática denominada estado, mientras las relaciones de producción no traspasaron el umbral de la explotación asalariada.

Lo que pudo ser y nunca fue socialismo, ni la sociedad con todos y para el bien de todos, se convirtió en un bodrio neoestalinista, burocrático, autoritario y contrarrevolucionario que el imperialismo y el gobierno histórico, por igual se empeñan en seguir llamando socialismo.

La propaganda sobre la supuesta invasión yanqui sirvió y sirve, esencialmente, para tratar de justificar la represión del pensamiento y el activismo diferentes, sean de centro, derecha o izquierda, acusarlos de responder a los propósitos imperialistas, presentar internacionalmente una imagen revolucionaria que concite solidaridad y para avalar el mantenimiento de una casta militar y de seguridad, encargada de sostener a la élite burocrática del gobierno-partido-estado y su corrupto-corruptor modelo económico.

Sin embargo, tal sofisma está en contradicción con las verdaderas intenciones de los gobiernos norteamericanos, pues en caso de tal intervención militar directa el socialismo cubano no demostraría su inviabilidad, sino que sería interrumpido-derrotado por la agresión imperialista, no por sí mismo.

Contrasentido que sí parece satisfacer el sueño catastrofista de algunos gobernantes cubanos, que han demostrado preferir que la revolución cubana sea destruida por el imperialismo, antes que reconocer el fracaso de su socialismo, que achacan al bloqueo imperialista.

Pero en definitiva el único culpable del estancamiento del proceso revolucionario cubano en ese burdo capitalismo monopolista de estado, quien ha estado y está impidiendo el avance del socialismo, de la democratización de la sociedad, del ejercicio del poder por el pueblo y los trabajadores, del desarrollo de las formas de producción libremente asociadas, del cooperativismos, del trabajo libre individual, del desarrollo económico y del mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo es el propio gobierno/partido/estado, que lleva más de medio siglo en el poder insistiendo en su socialismo estatal, un sin sentido demostrado y fracasado en todas partes.

Y así, con su resistencia a avanzar en un proceso de democratización de la política y socialización de la economía, hacia el verdadero socialismo, tratando de maquillar con la actualización su fracasado y decadente socialismo estatal, el gobierno de los históricos está prestando una invalorable contribución a la estrategia política de su declarado enemigo. No afirmo que haya sido su intención, pero sí lo que ha logrado.

Esta rara coincidencia se explica por la naturaleza anti-socialista que comparten el imperialismo y el modelo estado-céntrico de corte neoestalinista impuesto en Cuba.

Y como para que no queden dudas del buen servicio a la causa imperialista, la pomposa actualización emprende una limitada restauración del capitalismo privado de la cual espera alimentarse el gobierno junto al amplio comercio con el enemigo y sus inversiones vía proyecto Mariel, maquiladoras, marinas, zonas residenciales para millonarios y campos de golf-, en busca de agua y carbón para su engendro estatalista en franca decadencia. Algo que parece imposible sin el levantamiento del bloqueo.

Como complemento, para estimular la tan deseada inversión extranjera, ahora el anteproyecto del código del trabajo que se pretende aprobar por la CTC y el parlamento, viene a garantizarle a los explotadores del trabajo asalariado, que los trabajadores cubanos serán los menos protegidos de este mundo ante sus desmanes.

Una estrategia revolucionaria digna del neoplattismo más abyecto y cínico: Piensen por un momento en que se hagan realidad tales proyectos. ¿Se imaginan un millón de turistas , negociantes y maleantes norteamericanos, muchos con sus yates y cadillacs, paseándose por todo El Archipiélago, comprando mansiones, empresas, hoteles, restaurantes, centrales azucareros, jugando golf, tomando güisqui en cualquier esquina de La Habana , generando prostitución, drogas, juegos y todo tipo de corrupción? ¿Y qué sería eso sino una anexión real o virtual? ¿Para eso se hicimos esta revolución?

En buena lid, la actualización serviría para avalar que el camino más corto para llegar al capitalismo, sería el socialismo, como expresó el defensor del neoliberalismo Carlos Alberto Montaner, quien ahora no disimula su entusiasmo con las privatizaciones que promueve la actualización. (Ver su reciente artículo Los mitos y los dulces sueños).

En fin que a EEUU poco le ha costado desarrollar su estrategia cubana, puesto que el mismo gobierno-partido-estado, se ha encargado de hacerle el trabajo y demostrar la inviabilidad de este socialismo que nunca ha sido, con sus políticas absurdas, dogmáticas, estado-céntricas, anti-económicas, antidemocráticas, represivas y anti-populares, en resumen antisocialistas, que han llevado a descapitalizar y destruir la economía cubana, a degenerar valores sociales, a estancar el crecimiento de la población y a promover la salida del país de talentos científicos, culturales, deportistas y otros.

Desde luego que EEUU se ha encargado de facilitar y ayudar al gobierno cubano en esa faena, con sus amenazas, sus presiones, su bloqueo, su ley de ajuste cubano y demostrando todo el tiempo ante el pueblo cubano sus buenas intenciones de ayudarlo democráticamente a deshacerse del gobierno socialista que ha sumido La Isla en el actual desbarajuste: porquerías del impudor imperialista.

En definitiva, el gobierno de EEUU debe agradecer a su par cubano, porque en Cuba muchos no quieren oír hablar de socialismo; mientras que en América Latina, hace muchos años, los pueblos y gobiernos de la región decidieron no emprender aventuras como las cubanas y los que hablan de socialismo, tienen cuidado de tomar distancia de la forma en que se ensayó en Cuba. Y para otro día dejo los resultados del estimulo cubano a los movimientos extremistas y violentos en el continente.

Pero en el Imperio, unos no están dispuestos a levantar el bloqueo al gobierno, mientras los Castros aparezcan al frente del mismo o no se abran claras perspectivas de democratización, por los costos políticos que traería. Y otros lucen dispuestos a apoyar la limitada transición capitalista que conlleva la actualización, aunque se mantenga el sistema político autoritario, por simple utilitarismo mercantil o agradecimiento.

El pueblo cubano, el convidado de piedra en este abigarrado convite que lleva ya más de medio siglo, el que en definitiva ha tenido que soportar tantas arbitrariedades de ambos, sabrá sacar sus adecuadas conclusiones y, en algún momento, encaminar soberanamente- sus propios derroteros.

Socialismo por la vida.

Se ruega a todos los destinatarios, dar la mayor divulgación posible.

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