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Expresiones desbordadas de espiritualidad, Semana Santa 2014


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Hace algún tiempo el Ateísmo Científico ha sido superado en Cuba como política de Estado; sin embargo, aún se mantiene presente en las secuelas causadas por los daños infligidos durante muchos años a la espiritualidad de las personas, muy especialmente a sus creencias y prácticas religiosas, así como a sus costumbres y tradiciones.

En este orden de cosas podemos encontrarnos también que aún pervive un ateísmo sostenido dentro de ciertas instancias que realizan un control sistemático sobre las entidades religiosas, el pensamiento y la expresión de las ideas así como de la espiritualidad de la población cubana, muy en especial las manifestaciones públicas de religiosidad que además han sido muy afectadas con motivo del paso del tiempo por causa del ateísmo al centro de todo, a pesar de las fortalezas espirituales del pueblo cubano que se ha resistido y se resiste a dejar a un lado sus creencias y sentimientos religiosos pasando por encima de medidas administrativas, compulsiones y campañas ateísticas; y, que ha protagonizado explosiones de espiritualidad reiteradas en esta Semana Santa 2014; entre otras relacionadas con la Patrona de Cuba que se deben destacar a pesar del tiempo transcurrido, tales como las manifestadas masivamente a lo largo y ancho de nuestra geografía durante la peregrinación de la Virgen Mambisa por todo el país en el año 2011 cuyos ecos aún resuenan de Oriente a Occidente.

La Semana Santa es una de esas conmemoraciones religiosas cargadas de espiritualidad popular que se pretendieron desterrar de los sentimientos y de la vida cotidiana del pueblo cubano; pero ello ha sido inútil porque en definitiva, desde hace algún tiempo cada año aumentan esas expresiones de espiritualidad propias de la Cuaresma y de la Semana Santa, muy especialmente durante sus inicios el Domingo de Ramos, lo que de nuevo viví en este 2014, ocasión en que el pueblo desborda los templos católicos en búsqueda de su ramo bendito con el deseo manifiesto en creyentes y no creyentes, que asisten a las iglesias en ese día tan señalado para buscar un signo sacramental que les estimule espiritualmente a continuar adelante en la vida monótona en que nos encontramos enquistados. Esa es la explicación que personalmente encuentro a estas explosiones de espiritualidad durante mis vivencias en las mismas, las que no me pierdo desde que comenzaron a manifestarse; y que en los últimos años, se han ido desbordando cada vez más.

He vivido y vivo intensamente lo que está sucediendo al respecto de la espiritualidad popular que ha salido de sus enclaustramientos para manifestarse en templos, casas, plazas públicas y calles, lo he visto por dentro, he participado y lo testimonio. Ese es el propósito de esta Crónica sobre la Semana Santa 2014 en la que se han repetido las expresiones en los templos colmados de un público que crece cada vez más y aumenta en los que posteriormente continúan participando con sistematicidad.

No puedo tampoco obviar la cada vez más pública presencia de muchos cubanos y cubanas vestidos con las ropas que identifican sus creencias propias de la religiosidad popular cubana y/o exhibiendo atributos de esa religiosidad popular, que pululan por nuestras calles, parques y plazas. Eso nadie en su sano juicio podría negarlo.

Todo ello constituye un creciente interés respetuoso y muchas veces participativo por lo religioso, que cada año se hace más masivo dentro del pueblo que colma los templos católicos durante la Semana Santa tal y como ha sucedido en los últimos días en Cuba; y, que lo hacen también con otras expresiones religiosas, pero en este caso concreto me refiero a la Semana Santa 2014 que el ateísmo trató de que se olvidara para siempre y ha sucedido todo lo contrario.

Pienso que ante estos hechos concretos que no se pueden negar, dado su espontaneidad y masividad, los que han pujado por prohibir espiritualidades e imponer ideas deberían reconocer su fracaso, no continuar en sus empeños y hacerse definitivamente a un lado porque la vida es movimiento y se ha demostrado que no se puede detener al arbitrio de hechos voluntariosos contra natura como ha sido negarle a las personas el ejercicio de su espiritualidad sea la que sea, católica, protestante o de cultos populares de origen africano y sincréticos, así como otros más que sería muy extenso relacionar, todos los cuales son consubstánciales como expresión espiritual correspondiente a la condición humana.

Así lo he vivido, así lo pienso y así lo manifiesto con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto! el martes 22 de abril del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=320941

Carlos Manuel en la Casa que no se acaba… y su última lección


Por Félix Sautié Mederos

CRÓNICAS CUBANAS

Vivir mochos anos tiene sus compensaciones pero también nos crea algunas angustias quizás tan intensas como pudieran ser las compensaciones a que me refiero, porque con el paso del tiempo he podido constatar con gran crudeza que nos vamos quedando muy solos en este Valle de Lágrimas según se define al mundo en la oración de la Salve. Esto que expreso para comenzar una crónica que me sale del alma y que necesariamente tengo que escribirla con un tono muy personal y sentido, lo planteo por el padre Carlos Manuel de Céspedes; para mí siempre Carlitos desde que a finales de la década de los años 40 del Siglo pasado, coincidimos en el Colegio de los Hermanos Maristas del habanero barrio de La Víbora y posteriormente en la Acción Católica así como en múltiples empeños más. Es un sentimiento que la vida me presenta recurrentemente en la medida que avanzan los años y mis compañeros de generación se van marchando al otro mundo a donde todos iremos algún día. Leer Más…

Velo de mi amiga Yasmín bajo ataque


Yasmin junto a los miembros de Arcoiris Paquito el de Cuba, Negra Cubana Tenía que ser, Norge Espinosa, e Isbel Díaz

Sucedió hace unos días en un transporte público habanero, ante la vista de todos. A mi amiga y colega Yasmín S. Portales Machado, un adolescente la atacó halándola por el velo que usa comúnmente, y casi la hace caer.

El muchacho, de unos quince años, la emprendió con Yasmín desde que subió al ómnibus, y haló su velo, ante el asombro e indignación de mi amiga y el también colega Luis Rondón, que la acompañaba.

Ambos reprendieron al chico, señalando la falta de respeto y violación de las más elementales normas de civilidad. “No hay que cogerlo para tanto…” dijo cínicamente el agresor.

Pero eso no fue todo. Unas paradas después, cuando el adolescente se disponía a abandonar la guagua, volvió otra vez sobre Yasmín y de un violento halón por el velo le hizo perder el equilibrio, y estuvo a punto de caer. Leer Más…

En el adviento 2013, la esperanza de Francisco


Por Félix Sautié Mederos
CRÓNICAS CUBANAS

Cada año cuando el calendario litúrgico nos sumerge en el tiempo de Adviento, que para los no creyentes no tiene significación alguna pero que para los cristianos constituye un período de recuento y penitencia en espera por el nacimiento del Mesías que anuncia un Reino de Paz , Justicia y Amor, el misterio de lo que está por venir me embarga con gran fascinación porque pienso que en el significado de ese término litúrgico nos va nada menos que la mismísima posibilidad de continuar sobreviviendo actualmente, en un medio generalizado en nuestro mundo contemporáneo de angustias y desesperanzas del cual Cuba no es una excepción ni mucho menos.

El Adviento, tal y como se ha expresado con insistencia, engendra una esperanza esperanzadora que los cristianos renovamos muy especialmente durante los cuatros domingos preparatorios que lo conforman, en espera del nacimiento de un niño que no envejece porque forma parte esencial del misterio del Dios vivo y presente, tras el cual podremos encontrar el sumun de todas las utopías que dan razón de ser a la vida humana y que nos estimulan a seguir adelante en nuestro peregrinaje terrenal con una impronta de amor y solidaridad. Leer Más…

La Esperanza NO defrauda, III


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Realización, nuevo orden, familia, patria y jóvenes

Finalizo mis comentarios sobre la Pastoral “La Esperanza no defrauda” con mis sentimientos junto al pueblo mexicano en solidaridad espiritual con su dolor por causa de los desastres naturales que lo han asolado en estos días.

Estamos ante uno de los documentos sobre la realidad cubana más profundos y abarcadores de los últimos tiempos, que en mi criterio debería ser analizado y valorado más allá de las contingencias e incluso de los prejuicios que algunos mantienen sobre la Iglesia. Una de las características esenciales que encuentro en el texto en cuestión es su lenguaje misericordioso, cercano y cargado del amor evangélico. Con ese lenguaje en un estilo sencillo y comprensible los Obispos han recogido anhelos, angustias y sufrimientos esenciales con que vivimos los cubanos en esta época. Antes de exponer lo que me falta por comentar quiero reiterar el carácter trascendental que le concedo, y decir que es una Pastoral conjunta de los Obispos que se plantea para que se mantenga vigente durante un largo período de tiempo como criterio, consejo y/o enseñanza, tal y como ha sucedido con la Pastoral El amor todo lo espera emitida en 1993 cuyos planteamientos en general poseen una vigencia que llega hasta nuestros días.

Los obispos con su lenguaje no ofensivo han puesto sobre la mesa sin cortapisas ni frases de compromiso, muchos de los problemas importantes que sufre la población cubana sin recibir esperanza de soluciones por parte de quienes tienen la obligación de ocuparse de esos asuntos. En esta crónica final al respecto de la Pastoral, quiero referirme a sus planteamientos dirigidos a la necesidad imprescindible de lograr la realización personal; de un nuevo orden político; de un diálogo que abra camino a la esperanza; del papel de Cuba en medio del concierto de naciones; y de la familia y los jóvenes como esperanza de la Patria. No puedo citar todo el texto. Creo que lo importante es incitar a su lectura, estudio y análisis.

La realización personal es una necesidad impostergable actualmente en crisis generalizada, especialmente entre los jóvenes; y los Obispos cubanos plantean que: “Cualquier proyecto social debe abrir espacios a los proyectos de vida personal y familiar de los ciudadanos y deben armonizarse mutuamente. Al no haber correspondencia entre el proyecto social y el personal se genera la frustración, y éste es uno de los factores que potencian el deseo de emigrar…”. Más adelante continúan afirmando también con una cita de la Carta Pastoral El amor todo lo espera del año 1993, que: “…más que medidas coyunturales de emergencia, se hace imprescindible un proyecto económico de contornos definidos, capaz de inspirar y movilizar las energías de todo el pueblo.”; y a renglón seguido, comentan que: “Las aspiraciones de superación personal deben ser alentadas para lograr así una sociedad civil vigorosa que será siempre un bien necesario…”.

En un acápite específico plantean directamente que “Las esperanzas de un futuro mejor incluyen también un nuevo orden político” y afirman con frases explícitas “Como ha venido ocurriendo en el aspecto económico, creemos imprescindible en nuestra realidad cubana una actualización o puesta al día de la legislación nacional en el orden político…” Además continúan precisando que: “Debe haber derecho a la diversidad con respecto al pensamiento, a la creatividad, a la búsqueda de la verdad. De la diversidad surge la necesidad del diálogo”.

De inmediato desarrollan un acápite titulado “El diálogo entre cubanos abre un camino a la esperanza”, en el cual el planteamiento más relevante en mi criterio lo expresan con la cita de una frase del Papa Francisco en Brasil recientemente: “Cuando los líderes de diferentes sectores me piden un consejo, mi respuesta es siempre la misma, diálogo, diálogo. El único modo que una persona, una familia, una sociedad crezca; la única manera que la vida de los pueblos avance es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar, y todos pueden recibir algo bueno a cambio”.

Del acápite titulado “Cuba en el concierto de las naciones: motivo de esperanza” destaco el párrafo que plantea “…el pueblo cubano no puede verse privado de los vínculos con los otros pueblos, que son necesarios para el desarrollo económico, social y cultural”. En cuanto a “la familia y los jóvenes como esperanza de la Patria” expresan que “La familia como institución natural está llamada a ser escuela de humanidad y transmisora de los valores que enaltecen a la persona y la capacitan para una sana y constructiva vida social”. A los jóvenes, entre otras cuestiones importantes, le reiteran el planteamiento de Félix Varela: “No hay patria sin virtud ni virtud con impiedad” y quiero resaltar además la cita que recogen de una frase del Papa Juan Pablo II a los jóvenes cubanos: “…sean fuertes por dentro, grandes de alma, ricos en los mejores sentimientos, valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza…”. Finalmente termina la Pastoral con una frase de esperanza: “El viento que impulsa la nave de la Iglesia es el soplo del Espíritu Santo, quien también la protege, fortalece y santifica. Conducidos así por la gracia de Dios, miramos al futuro con esperanza y “la esperanza no defrauda” (Rom. 5,5).

Finalmente, reitero la conveniencia de su estudio por la significación que tiene. Así lo pienso, así lo afirmo con mis respetos por quien piense diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 1 de octubre del 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=271890

Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#

Anhelos y libertad de la población, La Esperanza no defrauda II


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Nota: Confecciono esta crónica en momentos que el pueblo mexicano sufre los embates de la naturaleza por causa de ciclones que han traído consigo destrucción, sufrimientos y muerte. Ante estas tragedias quiero expresar mi dolor, mi solidaridad y mis votos por su recuperación.

II
La Pastoral “La esperanza no defrauda” recientemente emitida por los Obispos católicos cubanos, tal y como expresé en una anterior crónica en POR ESTO!, constituye un documento trascendental dirigido a los cubanos sin distingo alguno en el Día de la Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, según se plantea en uno de sus párrafos retomando una frase de la Carta Pastoral “El amor todo lo espera” emitida el 8 de septiembre de 1993, que afirma un reconocimiento tácito de la Iglesia local hacia el sentimiento de unidad y de solidaridad que ha animado tradicionalmente a la población cubana y que la Iglesia asume al incluirse expresamente como parte de la frase que cito textual:“los cubanos nos hemos encontrado siempre juntos, sin distinción de razas, clases u opiniones en un mismo camino: el camino que lleva al Cobre”.

En este orden conceptual, considero necesario reconocer que la historia de la devoción popular a la Virgen de la Caridad reproduce la historia del surgimiento de las esencias básicas de nuestra nacionalidad, porque fue una devoción que comenzó entre Barajagua y Santiago del Prado en el Oriente de nuestro país hace 400 años, manifestada con especial singularidad dentro de los estamentos más humildes del pueblo criollo, los esclavos libertos, los indios cubanos y sus descendientes indígenas, muchos de ellos en su conjunto trabajadores de las minas de cobre en aquella región. Esta devoción con el tiempo le dio continuidad a los sentimientos patrios de cubanía como ninguna otra tradición hasta nuestros días. La Virgen de la Caridad en esa época desde antes que Cuba fuera libre e independiente y aún ahora ha sido y aún opino que es escudo y símbolo de la Patria cubana. Por tanto, considero que en el calendario no hay ningún otro día más propicio como la conmemoración Patronal del 8 de septiembre para plantearse esas reflexiones pastorales a que me refiero tan profundamente cubanas, populares y analíticas que incluyen proposiciones importantes además de y sobre las realidades que sustentan los anhelos y las angustias de todos los cubanos.

En esto radica el valor simbólico de esperanza y el compromiso con lo popular de los mensajes de los Obispos cubanos emitidos con motivo de la fecha del 8 de septiembre día de la Reina y Patrona de Cuba. Continúo en consecuencia, con mis consideraciones al respecto de “La Esperanza no defrauda”, porque encuentro muchas cuestiones importantes que merecen ser destacadas. Considero que estamos ante un digno y necesario esfuerzo del Magisterio de la Iglesia Católica cubana por promover y sembrar la esperanza entre los cubanos en los momentos más necesarios, como lo hizo cuando proclamó la Pastoral El Amor todo lo espera y el Documento final del ENEC en el que afirmó textualmente que quiere ser “Una Iglesia Encarnada, que comparta con su pueblo las luchas y los logros, las angustias y los gozos. Iglesia pobre, desprendida del poder, deseosa de servir, que pone su confianza en la acción renovadora del Espíritu…” (Mensaje Final del Encuentro Nacional Eclesial Cubano, ENEC, 8 de septiembre de 1986. Documento Final, página 14).

Me remito a estos antecedentes históricos porque “La esperanza no defrauda” es una expresión eclesial de reclamos y anhelos de la población que se propone abrir un camino de esperanza tal y como lo expresa en uno de sus subtítulos en donde plantea que “La palabra divina y humana de la Iglesia anima nuestra esperanza” y dice textualmente que “Es así como, al observar la realidad que vivimos, al escuchar y sentir en nosotros los anhelos, las esperanzas y las frustraciones de los hijos de Dios en esta tierra, con la confianza puesta en el Señor y alentados en el amor de Nuestra Madre de El Cobre, los obispos de Cuba estamos presentando a nuestros fieles y a todos los cubanos este mensaje”.

A continuación desarrollan otro de tema de muy especial importancia en la actualidad cubana del momento en el sentido que “El común destino de los bienes materiales y la libertad son fuente de esperanza”; al respecto comienzan por decir que: “Entre las diferentes opciones que se presentan en la búsqueda del bien común la Iglesia opta por aquella que promueve la libertad responsable del hombre” lo que considero una afirmación de primordial valor estratégico para el presente tan afectado y carente de libertades y el futuro mejor posible que todos los cubanos estamos llamados a construir. En este acápite encontramos dos afirmaciones más sobre los bienes materiales que considero muy significativo citar: “Toda la humanidad y en ella, nosotros los cubanos estamos llamados a disfrutar de aquella libertad querida por Dios que permite al hombre obtener para sí y para su familia los frutos de un trabajo digno y participar en las decisiones que le afectan en su futuro personal, familiar y social…El gobierno por otra parte tiene la obligación de procurar el bien de todos los ciudadanos y la mejor manera de lograrlo es teniendo en cuenta los justos intereses de cada grupo humano o región que compone nuestra sociedad…El Estado participativo debe sustituir definitivamente al Estado paternalista…”

Con sus expresas afirmaciones los obispos cubanos sellan un compromiso ético de acompañamiento y participación en el camino del pueblo cubano en pos de una mayor y verdaderamente efectiva libertad responsable y plantean un reclamo a favor de la necesidad de alcanzar una participación más activa del pueblo en la forja de su presente y de su futuro; Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el viernes 27 de septiembre del 2013.

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¡Viva la Virgen de la Caridad!, ya vienen los mariachis…


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

El pasado 8 de septiembre me levanté muy temprano para participar en la jornada de la aurora en la Basílica Menor de la Caridad del Cobre, Santuario Diocesano de Occidente ubicado en Centro Habana, era su día patronal; y, lo que entonces viví, no puedo dejar de testimoniarlo en mis Crónicas Cubanas. Realmente fue más de lo que me esperaba de acuerdo con similar experiencia de años anteriores. En mi criterio se iba a producir un crecimiento de participantes, pero no me imaginé que pudiera manifestarse el abarrote de personas que me encontré allí a horas tan tempranas de la mañana. Aquello en mi opinión sólo podría superarlo la cada vez más creciente presencia popular en las habituales procesiones vespertinas que desde la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II en enero 1998 y su preparación previa, nuevamente cada 8 de septiembre han estado manifestándose como consecuencia de la eliminación de las prohibiciones que se establecieron en los años 60 por la ya derogada política de ateísmo científico. Leer Más…

Que sean fieles por siempre…


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

La Habana es una ciudad con contornos mágicos; para algunos es como un centro emisor del surrealismo que supera a la realidad misma, con sus edificios sostenidos por una estática urbanística milagrosa, que se mantienen en pie con hidalguía y orgullo en espera de los tiempos que superarán la destrucción a que se quiso condenarla. Las penurias, las desidias y los castigos contra natura no han podido domeñarla, ni tampoco los flujos migratorios desbordados de quienes buscan en sus calles, parques y sobrecargadas casas un futuro a toda costa y la colman por todas partes sobrepasando sus posibilidades de asentamiento.

La Habana siempre ha resistido y resistirá aún por encima de quienes la han maltratado tanto, porque La Habana es así, gallarda y erguida, guardiana del corazón de Cuba en donde se sostiene nuestra cubana razón de ser; tal y como se le denomina hoy con mucha frecuencia: la Capital de todos los cubanos, los de adentro y los de afuera sin excepción alguna para pesar de los que estrechamente la conciben distinto. Con estas consideraciones quiero comenzar mi testimonio de un hecho quizás imperceptible para muchos que, para mí, fue en cambio símbolo espiritual de fe en la vida y en el futuro que tenemos por delante.

Confieso que estos sentimientos me embargaron hace algunos días mientras que caminaba desde mi casa en Centro Habana rumbo a la Catedral de San Cristóbal de La Habana. Avanzaba en la línea recta trazada por la calle Ánimas que atravesando al Paseo del Prado y a la Avenida de Egido desde la esquina del antiguo Cuartel de Caballería hoy parte del Museo de Bellas Artes, nos conduce directo al costado de la antigua Iglesia de San Ignacio, que preside la gran Plaza de la hoy S.M.I Catedral de San Cristóbal de La Habana. Me refiero a un trayecto cuajado de edificios e historias que cada vez que lo recorro revive mi emoción y amor por La Habana en que nací y en donde espero morir. Atravesé entonces por el medio de un panorama que se alza por encima de los dolores y angustias de una ciudad que se ha resistido y se resiste a ser sepultada por los odios y rencores que tanto la han hostigado.

Iba para participar en una liturgia extraordinaria en la que dos jóvenes diáconos habaneros rellollos se iban a ordenar sacerdotes. Sus nombres característicos de la época: Frankis y Dariel. Sus lemas de ordenación “Aquí estoy Señor, sacerdote para siempre quiero ser” y “Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permanecer en mi amor” (Juan 15,9). Me refiero a una verdadera manifestación del espíritu y de la vida, en medio de un tanto más de lo mismo que día a día es roto por la obra restauradora que recupera al Capitolio, al antiguo Teatro Martí, al Paseo del Prado y a la Avenida del Puerto. Un verdadero renacer de una vieja ciudad que nunca ha podido ser extinguida.

Me movía pues a través de aquellos grandes contrastes rumbo a un acto de fe por la vida, de esa fe que puede mover montañas y que algunos creen que podrán vencer, pero que por días avanza hacia a un futuro en el que habrán de ahogarse los odios y los desamores.

Quizás para algunos burócratas y descreídos Frankis y Dariel son sólo dos frágiles jóvenes que poco podrían hacer con la labor pastoral que iniciarán. Los que así piensan no entienden que ese día ellos se iban a convertir como dice la canción litúrgica en un sacramento viviente… enviados por el Padre a difícil y ardua tarea… Si perseveran en su vocación y así lo espero yo, mucho podrán hacer para la sanación espiritual de un pueblo con grandes angustias y anhelos que necesita de la fe y del amor como del oxígeno para la vida. No sólo de pan vive el hombre, dijo Jesús, y ellos impartirán el pan de vida que alimentará al amor que lo puede todo. Esas cosas del Espíritu no son comprendidas por quienes piensan que podrán impedir los cambios y las reformas que tanto necesitamos los cubanos de hoy para el renacer material y espiritual de nuestra patria querida.

Aquella mañana del sábado de San Pedro y San Pablo del 2013, el templo estaba repleto de fieles junto a los familiares y amigos de aquellos jóvenes diáconos que iban a abrirse a una nueva dimensión del espíritu. El ruido fuerte e intermitente de un martillo mecánico desde el exterior se unía con la música y las canciones del coro. Todo aquello conformó una singular armonía de ecos proyectados hacia el futuro, con señales de que La Habana estaba viva y que vencería todos los obstáculos, dentro de un trasfondo de renovación espiritual transportado además por los ecos romanos de Francisco en sus empeños de alimentar la fe que moverá montañas.
No podía dejar de escribirles a mis lectores esta crónica con mi testimonio de que la vida siempre renacerá, porque no le van a faltar promotores del espíritu que la mantenga siempre viva y valga la redundancia de los términos existenciales.

Así lo experimenté y así lo testimonio con mi felicitación y mis mejores deseos para los dos nuevos sacerdotes habaneros: Frankis y Dariel. Lo escribo como siempre lo hago, con mis respetos para quienes piensen diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el sábado 6 de julio 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=253775

Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#

Consejo de Iglesias de Cuba y derechos humanos


Por Isbel Díaz Torres

rastafaris-cubanosTres preguntas relacionadas con los derechos humanos formulé al Reverendo Oden Marichal, representante del Consejo Nacional de Iglesias el pasado 26 de abril, durante un foro debate online sobre el tema, en el sitio de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU).

  1. ¿Qué opina el Consejo sobre las iniciativas para refrendar el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.
  2. ¿Por qué a seguidores de otras religiones, como los rastafaris, no se les permiten los mismos derechos que a las iglesias cristianas, y ni siquiera pueden registrarse oficialmente?
  3. ¿Qué opina Ud. sobre el limitadísimo acceso a los medios de divulgación (radio y TV) que ofrece el estado cubano a las iglesias cubanas?

El sacerdote expresó sus reservas de que el Consejo de Iglesias de Cuba se pronuncie sobre las iniciativas de la sociedad civil cubana para refrendar el derecho al matrimonio gay.

Según el pastor “el Consejo no ha abordado el tema y, desgraciadamente, tardará mucho en abordarlo”, y agregó que “no podemos olvidar que las iglesias en Cuba, como en muchos lugares alrededor del mundo, son conservadoras sobre el tema. Ese es el caso de las iglesias cubanas: las que están dentro del Consejo y las que no están”.

Vale aclarar que el Consejo de Iglesias congrega a varias denominaciones cristianas, pero no incluye a la Iglesia Católica, la cual, por su parte, sí ha dejado clara su postura de franco rechazo a que tales derechos para la comunidad LGBT cubana puedan concretarse.

No obstante, Oden Marichal hizo lo que él llamó “una declaración personal”, al expresar que si de él dependiera “hoy mismo estaría refrendado el derecho al matrimonio del mismo sexo. Esa es una opción y un derecho de las personas y de las parejas”. Leer Más…

La teología de Francisco es la de Amós, más que la de Marx


Icono Cristiano-ortodoxo del Profeta Amós

Por Juan Arias

“El papa es más de gestos y símbolos, de ejemplos personales, de denuncias al poder, que de defensa de ideologías ultrapasadas”

A casi un mes de pontificado, los teólogos de la liberación andan un tanto desconcertados con el papa Francisco. ¿Pueden considerarlo o no como uno de ellos? De hecho las preguntas más inquietantes acerca del nuevo papa, el primer latinoamericano, cuna de la Teología de la Liberación, se refieren a su teología.

No es fácil encuadrar la ideología religiosa de Francisco. Los teólogos de la liberación, incluido Leonardo Boff, máximo exponente de dicha teología en América Latina, lo han recibido con un aplauso. Por ahora. Otros mantienen aún sus dudas. Lo cierto es que cada papa ha expresado un tipo diferente de teología. Ha habido papas tridentinos, tomistas, agustinianos, aristotélicos, enrrocados más en la teología que se elaboró tras haberse echado la Iglesia en manos del Imperio Romano y haber heredado de él pompa y poder, que en la teología pura y llana del evangelio. Que fue la de Francisco de Asís.

Las teologías de laboratorio, que mal rozan lo social se pierden en las famosas discusiones bizantinas y medievales, como la que pretendía saber si los ángeles tenían sexo.

La teología de Jesús de Nazareth fue doble. Con los pobres usó la teología de la felicidad: no soportaba su dolor ni les pedía que se lo ofrecieran a Dios para ganarse el cielo. “Curaba a todos”, dicen los textos sagrados. Y a los muertos los resucitaba. Multiplicaba el vino en las bodas para que siguiera la alegría y no imponía ayunos y penitencias a sus discípulos como hacía Juan Bautista. Con los poderosos, su teología era diferente. Usaba con ellos la teología de la “denuncia y del ejemplo”. Gritaba al rey “No te es lícito”. Y decía a los suyos: “Los que se visten de seda están en los palacios reales”. El vestía como los pobres. La forma que Jesús usaba contra lo que el marxismo llama de estructuras injustas, no era ideológica, ni de incitación a la lucha de clases. Era testimonial. Curar a un leproso, cuyas llagas eran vistas como castigo divino, era la mayor bofetada al poder tanto civil como religioso. Como lo era el lavar los pies a los apóstoles. O defender a la adúltera contra los fariseos que pedían su lapidación en nombre de la ley judaica.

Y Jesús poseía, en medio a su fuerte sentido de justicia hacia los arrinconados por el poder, una no menos fuerte fe en que Dios estaría siempre de parte de los últimos y no en los salones del poder. Dios sería siempre la garantía de los pisoteados por las injusticias sociales. La teología del papa Francisco parece nutrirse menos en la esencia de la Teología de la Liberación, que se inspiró, en su nacimiento, en la ideología social del marxismo que ve en las estructuras del poder la causa del mal del mundo.

La teología de Francisco se nutre más en la teología del profeta Amós, aquel pastor que ni siquiera pertenecía a la casta de los profetas y que fue quién con más dureza arremetió contra los mecanismos de explotación y opresión campesina llevados a cabo por los reyes opresores. Amós, sin embargo, arremetió tanto contra las injusticias sociales como contra los pecados de idolatría de su pueblo. Y para él, al final, como para Jesús ocho siglos después, Dios seguiría siendo el verdadero libertador de los oprimidos. No cabía en Amós, ni en el profeta de Nazareth, la moderna teología del ateísmo. Dios seguía siendo el centro de la vida: para castigar al opresor y para proteger al oprimido. Amós fue llamado el “profeta de los pobres”. Curiosamente como hoy Francisco es llamado el “papa de los pobres”. En esta vertiente, Francisco se enlaza con una parte de la Teología de la Liberación, que coloca como prioritaria la “opción por los pobres”.

Quizás se distancie de los instrumentos tomados por dicha teología del marxismo para luchar contra la injusticia social. No en vano, en sus conversaciones con el rabino Skorka, Bergoglio, le recuerda varias veces al profeta Amós y sus invectivas contra los poderosos de su tiempo y la defensa a ultranza de la justicia y de los perseguidos y “triturados” por el poder. Le dice Francisco al rabino que si los sacerdotes y obispos de hoy “usaran el lenguaje del profeta Amós” la misma Iglesia “se escandalizaría”, dada la dureza de sus palabras contra los opresores de los campesinos pobres de entonces.

A los teólogos de la liberación les gusta Francisco porque pide a la Iglesia que se “manche los pies de barro” en la búsqueda de los más desamparados. Quizás les guste menos cuando afirma que las ideologías, tanto del comunismo como el capitalismo, son igualemente idolátricas. El comunismo deifica su ideología absolutista y el capitalismo la explotación de los recursos, arrodillándose y haciendo que nos arrodillemos ante el dios del consumo. En ambos extremos, Dios aparece ausente.

En Francisco hay más evangelio que ideología; le interesan sobre todo las lágrimas de los oprimidos. Y Dios, para él, como para los profetas bíblicos, sigue siendo la garantía de esperanza libertadora de los pobres. Francisco es quizás más Amós que Marx, en su lucha contra las injusticias sociales. Para Francisco, la religión, vista y practicada en la línea del profeta Amós, no es el opio de los pobres sino su garantía de redención.

Es posible que las caravanas de pobres de América Latina entiendan mejor la teología “amosiana” de Francisco, enjugador de lágrimas y misionero de periferias, que la teología de la Liberación, que aún habiendo hecho la opción primordial por los pobres, sigue en este continente, más cercana a las clases pensantes que a las que luchan por el pan de cada día.

El arzobispo brasileño, Helder Cámara, gran defensor de los oprimidos, solía decir, criticando al poder: “Cuando doy comida a los pobres, me llaman santo. Cuando les pregunto por qué tienen hambre, me tildan de comunista”. Tenía razón. El problema es que hoy el comunismo está más preocupado en defender su poder y sus privilegios que en interesarse por qué hay aún gente que sigue pasando hambre. Quizás sea eso lo que advierta el papa Francisco que está inaugurando en la Iglesia una nueva teología, hecha más de gestos y símbolos, de ejemplos personales, de denuncias al poder con nombre y apellidos, que de defensa de ideologías ultrapasadas.

Publicado en El País (11 de abril de 2013)

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