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Mal comienzo para el Intercambio Estudiantil Cuba-EE.UU


Por Arturo López-Levy

17 de enero – Un gran revuelo ha causado en la comunidad cubano-americana la llegada de un grupo de estudiantes vinculados a la oposición en la isla para estudiar en el Miami Dade College (MDC). Los recién llegados cuentan con becas sufragadas por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) a través de la Fundación de Derechos Humanos (FDH), una sucursal de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).

La “Fundación“, como se le conoce en medios cubanos, es como los Borbones franceses después de Napoleón-”ni olvidan ni aprenden nada”. Es la organización dirigida por la familia Mas (la presidencia se pasa de padre a hijo), a la que el presidente Obama ha dedicado más espacio en sus andares electorales y de recaudación de fondos. Ha sido también, desde su creación por Jorge Mas Canosa, la expresión más eficiente del pensamiento plattista, cabildeando la aprobación de las leyes Torricelli y Helms-Burton. Es también una organización que ha tenido una rama paramilitar encargada de coordinar acciones de carácter violento contra Cuba, incluyendo el apoyo a Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, connotados terroristas anticastristas.

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Más sobre asociacionismo irregular: un caso de buena salud


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Poco después de publicar mi último libelo sobre asociaciones adelantadas en nuestro patio, me percaté que había pasado por alto la que más de cerca me toca. Enseguida le encontré un nombre adecuadísimo, fíjense: Asociación de Trabajadores (Paupérrimos) de la Medicina, o la ATRAPAME.

Enseguida se entiende de qué va el asunto. Somos el personal que labora en la atención médica, ya sean médicos, técnicos u otros profesionales. Como regla general, no poseemos ingresos regulares en moneda convertible y nuestros salarios en moneda nacional son un decir, en un país cada vez más caro y con menos subsidios; de ahí lo de paupérrimos. El esperado aumento de salario que se nos anunció, según mi cálculo, será apenas un ajuste de inflación según los precios al inicio de este milenio y los de ahora. Como en aquellos años ya estábamos bastante cerca del fondo de la pirámide socio-económica cubana, no se puede decir que hayamos progresado mucho.

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Asociacionismo irregular en Cuba: los adelantados del mercado


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Como en casi todas partes, en la sociedad cubana ocurren fenómenos que se escapan de lo previsto y de lo legal. Sin el conocimiento de estos componentes, cualquier análisis de nuestra compleja situación resultaría incompleto. Para conocerlos a fondo es necesario, por otra parte, despojarse de ideas preconcebidas y moldes rígidos que, raramente, responden a la realidad. En este comentario voy a comentar someramente una especie de coordinaciones gremiales, irregulares pero no por ello menos sólida, que se han creado al margen de las políticas y autorizaciones del gobierno; idealmente, saldrá con una pizca de buen humor.

Cuando se lidia cotidianamente con el transporte en las calles de nuestra capital, se percibe rápidamente una de estas realidades, que podríamos bautizar como la Asociación de Choferes de Almendrones (1), o ACHA. La influencia de esta asociación es tal, que los precios de este servicio de transporte suben (con frecuencia) o bajan (rara vez, pero ha sucedido) de manera totalmente simultánea entre los límites del Cotorro y Playa Baracoa, o sea, en toda la provincia de La Habana y más allá también. Asimismo, existe un total consenso entre las rutas establecidas que estos vehículos pueden seguir. El investigador que se adentre un poco más que esta mirada, forzosamente superficial, podrá descubrir otras condiciones. Por ejemplo, el precio del combustible que se contrabandea por aquí y por allá; los términos de contratos mediante los cuales, los dueños de varios vehículos los alquilan a otros choferes; cómo se lidia con los inspectores y la ONAT y los policías en estas irregulares circunstancias y así por el estilo. El accionar de este colectivo de personas, no cabe duda, los distingue como una verdadera ACHA.

Otras personas que trabajan de no oficializado acuerdo son los que expenden mercancías en los mercados agropecuarios. El equivalente a una Asociación de Vendedores de Mercados Agropecuarios, o AVEMA, tiene una coordinación tal sobre las presentaciones y precios de las mercancías que parece de ciencia ficción, por lo sólidas y extendidas, para este país donde no existen esas redes de telecomunicaciones ni juntas de negociantes institucionalizadas a ese nivel. Obviamente, su actividad se ejerce en el más puro sentido de obtener las mayores ventajas para sus ventas, así que a los consumidores nos cuesta hasta el Ave María, el no disponer de una contrapartida para el caso.

Los que viajan más entre provincias pueden percibir una última alianza a la que quiero referirme, esta de carácter inter gremial. La podríamos nombrar como la Asociación de Conductores de YUTONG y Operadores de Paladares en Carretera, con la abreviatura ACONYUTOPAC. Esta perfecta simbiosis, semejante a nombre inca y establecida a nivel nacional, consiste en que los choferes de los autobuses proporcionan clientes a los restaurantes particulares y reciben su recompensa correspondiente, en efectivo o en especie. Los establecimientos gastronómicos pertenecientes al Estado salen muy mal parados, por no saber adaptarse a las circunstancias del mercado al que el Gobierno abrió la puerta y tendió la alfombra. A los clientes de pocos recursos tampoco les conviene este arreglo que encarece los viajes, así que ya será hora de que establezcan sus propias coordinaciones para defenderse como mejor aprendan a hacer. Y mejor no se pongan a esperar orientación o autorizaciones, como no las esperaron los anteriores porque, como en todos los casos, aquellos con la más enérgica iniciativa tendrán siempre las de ganar.

(1) Almendrón es un término coloquial cubano para los automóviles estadounidenses que se importaron a Cuba hasta el año 1960 aproximadamente.

Cuba roja, Mensaje al futuro


Por Dean Luis Reyes

Tenía que ocurrir. Las versiones acerca de la Historia de la Revolución Cubana han sido, por norma general, la Historia oficial. Esto, cuando semejante relato ha existido. Una norma de mucho tiempo fue que, por lo menos en los textos de la cultura artística, pero también en los resúmenes historiográficos acerca de diversas experiencias cubanas, pareciera que todo se detuviera en 1959. Los exámenes con carácter de balance y resumen de acontecimientos sucedidos en lo adelante escasean o adquieren el carácter de summa monolítica, sin matices ni mucho menos contradicciones.

Pero decía antes que tenía que ocurrir. Ismael Perdomo, un realizador cuyo trabajo junto a Santiago Álvarez lo curtió para que, a través de la década del noventa, desarrollara su propia obra documental, lleva años inmerso en la realización de una serie de cinco horas que resume el medio siglo de experiencia socialista cubana. Cuba roja es su título y este crítico ha podido ver los dos primeros capítulos, ambos terminados, preliminarmente, en 2010. Los últimos están en fase de finalización mientras escribo. Leer Más…

Prosperidad para quiénes


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Con el tradicional triunfalismo de nuestra prensa, mezclado con los nuevos aires de demagogia reformista, presenta el diario Juventud Rebelde su artículo sobre los resultados del Censo efectuado en nuestro país el año pasado. A partir del
título y un puñado de tablas con promedios estadísticos, se intenta convencer al lector de que el país experimenta un proceso maravilloso, y que comienza a florecer el bienestar de sus habitantes.

Tal vez si el título hubiera sido un poco menos pretencioso, no nos hubiera motivado a asentar aquí un puñado de cuestionamientos. Unos cuantos de los índices y estadísticas que presentan en el material, no pueden enarbolarse como señal de llegada de bienestar sino con una muy alta dosis de cinismo. En última instancia, se puede hablar de una magra disminución de la situación de precariedad que viven tantos compatriotas. Por ejemplo, los muchos que, después de 60 años del Programa del Moncada, todavía no poseen una vivienda digna y se hacinan en cuarterías sin baño propio, o carecen de acceso a agua corriente.

Se lanzan al ruedo de Juventud Rebelde, además de estos datos sobre las viviendas, unos índices de posesión de equipos electrodomésticos, como para ilustrar que los cubanos estamos muy bien apertrechados. Pero no me convencen. Para empezar, los periódicos cubanos se la pasan hablando mal de lo que ellos tildan de consumismo, que consistiría en el consumo de artículos como esos. ¿Se volvieron buenos, ahora que llegan a nuestras manos? Y antes que nada, ¿de verdad llegan a nuestras manos?

Cuando me dicen que existen 0.78 televisores en color por cada vivienda y 0.2
aparatos en blanco y negro , ¿es eso un verdadero índice de prosperidad, u otro
valor más de precariedad? Porque lo que indica es que hay menos de uno, del tipo que sea, por cada hogar. Lo mismo pasa con los refrigeradores. Yo sé que hay
países que están mucho peor. Pero no me pretendan convencer que estamos en algún
lugar aventajado. Y si vamos a la cifra de teléfonos, ya sean fijos o celulares, nos hundimos en los niveles más retrasados que se pueda encontrar en el mundo. La de automóviles ni se dice aunque yo no sea fanático de ese medio de transporte, no deja de ser un indicador de boyancia material.

Lo más triste del caso es pensar que, en la época del capitalismo, podíamos hacernos envidiar en cuanto a esos mismos promedios por unos cuantos países de Europa, como España o Portugal. Es verdad que en aquella época, las desigualdades implicaban una masa de cubanos hundidos en la miseria, el tiempo muerto, el desempleo crónico, la desnutrición y el analfabetismo. Porque, como
se sabe, los promedios en abstracto son ciegos a las diferencias sociales. No es propaganda comunista, se puede encontrar en encuestas de organizaciones como la Agrupación Católica Universitaria.

Y eso es lo otro y más escandaloso que no se refiere en el artículo de Juventud
Rebelde. Se habla de un crecimiento de bienestar, como si este alcanzara a todos por igual. Como si no se acrecentaran cada día las desigualdades de nuestra sociedad. Yo sí creo, porque lo puedo ver a cada paso, cómo en este país, los panes y los peces se multiplican en las canastas de unos cuantos. Sin embargo,
por aquellas residencias que todos sabemos, que tienen un televisor, reproductor de video y un aire acondicionado por habitación; en donde todos los residentes
tienen uno o dos teléfonos celulares, entre otras condiciones, ¿cuántas familias existen en niveles de marginalidad y pobreza, para equilibrar los promedios exhibidos con tanta autosatisfacción en el periódico? ¿La saciedad de unos se puede promediar con el hambre de otros? ¿Los pies descalzos de los niños que pululan ya en tantos barrios se compensan con los tenis de marca que portan un número de afortunados?

¿Actualización hacia el pasado? Si se analiza entre líneas la mismísima prensa oficial, se pueden apreciar algunas consecuencias del rumbo reformista actual. Me pregunto qué tipo de prosperidad implica el cierre de los pequeños centros escolares en zonas de difícil acceso, los mismos que antaño eran un motivo de orgullo del sistema educativo cubano. Esta misma falta de prosperidad parecen
sufrir algunas escuelas de arte y centros de atención de salud racionalizados, sobre todo aquellos a los que asisten los parientes pobres de Liborio. Todos estos eran símbolos de lo que se entendía, hasta hace poco, como prosperidad, en el socialismo. !Perdón, lo olvidaba!, el socialismo es un modelo obsoleto,
como explicó el papa Benedicto cuando vino aquí, y ningún periodista oficialista le llevó la contraria.

Una figura tan comprometida con el régimen como Raúl Antonio Capote observa con preocupación que las mujeres llevan las de perder en este proceso de prosperidad de timbiriche y reguetón. Aunque algunos quisieron linchar al escritor Roberto Zurbano por su atrevimiento, quedó en evidencia nuevamente la falta de capacidad del sistema de eliminar la brecha racial en la sociedad cubana. Yo entiendo que hablen de prosperidad aquellos que pasan sus vacaciones en Golf resorts en Varadero, o hasta en París y Nueva York, pero, qué tipo de prosperidad le toca al que solo le queda el insalubre y peligroso Malecón, o al no menos peligroso empleo del alcohol como medio recreativo más ahora que la espada de las prohibiciones cae alegremente sobre cuales quiera medios particulares de holganza. Y ni un médico chino especialista en malabares con
distintas monedas parece capaz de arreglar el problema de la ínfima remuneración salarial de la población trabajadora cubana sin acceso a monedas fuertes. Y si pensamos en la reducción continua de la subvención de los alimentos racionados, o en los ancianos sin otro sostén que su minúscula pensión, escarbando en los basureros nos preguntamos, angustiados, dónde ven los periodistas la dichosa prosperidad.

Me parece prematuro, cuanto menos, ponernos a hablar de prosperidad general,
para las personas trabajadoras de Cuba, en las condiciones que estas atraviesan. Espero que la redacción de Juventud Rebelde no se acomode de ese lado rosado, donde se olvidan las penurias de los prójimos menos favorecidos.

El último kilómetro… la clave del éxito


Por Rafael de la Osa Díaz

Reza un viejo axioma de las comunicaciones que el máximo de velocidad de una conexión depende del tramo más lento del enlace.

Puedo sonar un poco extraño o sin mucho sentido, pero cuando una persona se conecta a una red y establece comunicación con otro punto de la misma, esta comunicación no es un enlace directo entre ambos puntos, con las mismas características en todo su trayecto.

Por ejemplo, cuando una persona se conecta desde determinado lugar por una línea telefónica a través de un módem (equipo que permite conectarse a través de una llamada telefónica) para alcanzar una red como CUBARTE, y al lograrlo trata de establecer comunicación directa con otra computadora ubicada, por ejemplo, en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, entidad que forma parte de la red CUBARTE), está pasando por una conexión telefónica cuya velocidad de trasmisión nunca es superior a los 64 Kbps (Kilo bits por segundo), hacia una planta telefónica digital que enruta la llamada a través de una conexión dedicada (flujo de datos E1) hacia el nodo de CUBARTE, en donde entra a una red de computadoras a 100 Mbps (Mega bits por segundo), pasa a un canal inalámbrico de 1 Mbps y entra en otra red de computadoras interconectadas a 100 Mbps. Es evidente que los canales cambian y las velocidades con que se mueven los datos en cada uno de ellos también.

Resulta lógico suponer que esa persona de que hablamos, nunca logrará enviar o recibir datos a una velocidad mayor a 64 Kbps que es el enlace de menor velocidad dentro de esta conexión de ejemplo.

Por lo general el enlace de menor velocidad es el que conecta al usuario final a la red, ya que el resto de las conexiones tienen casi siempre mayor velocidad de trasmisión ante la necesidad de manejar flujos de datos mucho mayores y múltiples. A ese tramo final que permite la conexión de un usuario final con una determinada red es a lo que llamamos “Conexión del último kilómetro”.

Si algo puede influir en el resultado final, además de la velocidad del tramo más lento, es el nivel de congestión del resto de las conexiones. Nos referimos entonces a que la cantidad de solicitudes y datos que viaja por uno de estos tramos supera la capacidad real del mismo para atenderlos, con lo que se provoca una demora (delay) controlada por el sistema de trasmisión a lo largo de todo el trayecto.

Entonces, si bien la demora en una conexión de redes de datos puede estar asociada a diferentes factores, lo que sí determina el máximo de velocidad a alcanzar está asociado a la velocidad del tramo más lento de la conexión, casi siempre vinculada a la conexión del último kilómetro.

Es lógico que la conexión del último kilómetro sea el tramo de menor velocidad, toda vez que se sobrentiende que es el canal que menos datos a la vez tiene que trasmitir por tener menos usuarios concurrentes que el resto en el mismo servicio, incluso pudiendo ser uno solo.

Como el objetivo de este artículo es comentar sobre las posibilidades de acceso a Internet en Cuba de manera individual (o sea, desde los lugares de residencia de las personas), a partir de la problemática de solucionar los problemas del “último kilómetro”, pues nos centraremos en las posibilidades tecnológicas más comunes y probables de utilizar.

Diferentes vías, diferentes modos

La variante que más hemos conocido durante todos estos años es el enlace conmutado. Este se realiza mediante un módem (viene de la combinación de las palabras “modular/demodular”) que no es más que el equipo que convierte la señal de datos en el pulso que será trasmitido a través de la línea telefónica, al final de la cual habrá otro módem que realiza el proceso inverso. Por eso al comienzo de esta comunicación ambos módems se ponen en contacto y fijan la velocidad a la que van a establecer la conexión. Esta velocidad está sujeta al nivel de “ruido” que exista en la línea a partir de problemas de contacto, fuentes que generen corrientes parásitas en la línea (como una contestadora automática o un aparato para teléfonos inalámbricos), etc. En nuestro país se considera bueno cuando esta conexión logra establecerse a una velocidad que oscila entre 40 y 50 Kbps, velocidad que para los estándares internacionales de hoy es muy baja. De hecho, ya la tecnología para este tipo de conexión prácticamente no existe y apenas se fabrica.

El mundo, ante la necesidad de conexiones más rápidas y seguras, avanzó hacia conexiones remotas mediante enlaces dedicados. Después de pasar por varias tecnologías y mecanismos de transporte de la señal, se han generalizado los enlaces del tipo DSL (siglas de Digital Subscriber Line, que traducido sería “línea de suscripción digital”). Este es un término utilizado para referirse de forma global a todas las tecnologías que proveen una conexión digital sobre línea de la red telefónica habitual a partir de hilos trenzados de cobre, pero que como tecnología permite trasmitir información a alta velocidad.

De los diferentes tipos de conexiones DSL la de mayor difusión es sin dudas la ADSL (sigla de Asymmetric Digital Subscriber Line que significa “línea de suscripción digital asimétrica”) en la cual la trasmisión no es igual en ambos sentidos, de ahí su nombre de “asimétrica”, ya que es mucho mayor la información que viaja hacia el receptor que la que este envía, caso típico de la navegación a través de páginas Web donde Ud. solo con enviar un clic del mouse recibe una página Web completa cargada de información de todo tipo. La tecnología ADSL está diseñada para que la capacidad de bajada (descarga) sea mayor que la de subida, lo cual se corresponde con el uso de Internet por parte de la mayoría de usuarios finales, que reciben más información de la que envían (o descargan más de lo que suben) y esto lo realiza independientemente de si por la misma línea se está utilizando el teléfono, ya que pueden trasmitirse ambas señales a la vez por la misma línea. Quiere esto decir que ofrece la posibilidad de hablar por teléfono al mismo tiempo que se navega por Internet.

Para este tipo de conexión se requiere un tipo de módem, del tipo módem-router, que está todo el tiempo conectado a la línea telefónica y permite tanto la conexión del aparato telefónico y de la computadora o red para el acceso a las redes de datos. Estos equipos se han ido abaratando con el tiempo dado su masiva utilización en el mercado.
Se le puede señalar como limitante significativa a esta tecnología la distancia que existe entre el suscriptor y la planta telefónica a que se conecta, que no debe superar los 5,5 kms, algo poco común que puede suceder dentro de una ciudad o pueblo. De ahí su rápida extensión por todo el mundo ante las ventajas que brinda, especialmente, el poder utilizar la red telefónica instalada con buenos resultados.

Paralelo a este desarrollo de las conexiones mediante distintos tipos de cable comenzaron a proliferar las conexiones inalámbricas dentro de las que en los últimos años se han estandarizado las de tipo WiFi.

Es importante destacar que las tecnologías inalámbricas siempre consideran un nivel de pérdida por posibles interferencias. No nos damos cuenta, pero alrededor nuestro circulan decenas de señales que viajan de manera inalámbrica y por lo general la forma de diferenciar una señal de otra se hace controlando determinada frecuencia o rango de frecuencias, pero muchas veces se producen colisiones que hacen perder determinados fragmentos de la comunicación, que si bien para hablar por teléfono puede no ser significativo, en la trasmisión de datos sí puede resultar una pérdida sensible. Es por eso que las tecnologías inalámbricas tienen formas de reenviar o repetir la misma señal ante posibles pérdidas de datos, siendo por tanto menos eficientes que las conexiones mediante cables donde, por ejemplo, la trasmisión por cable de fibra óptica puede considerarse con pérdida cero.

Otro problema clave que presenta esta tecnología es el alcance o radio de acción que tienen los emisores de señal y el nivel de percepción que tienen los receptores de tal forma que garanticen la correcta recepción de los datos enviados. De aquí que la instrumentación de enlaces inalámbricos implica la determinación de la técnica a adquirir según el alcance necesario a abarcar.

Con el desarrollo y alto nivel de penetración en el mercado que ha tenido la telefonía móvil, pues también apareció la posibilidad de acceder a las redes de datos desde los teléfonos celulares. Ya en la actualidad todos los teléfonos conocidos como “teléfonos inteligentes” o smartphone son capaces de conectarse, además de mediante una conexión telefónica a la red nacional, a una red de datos mediante una conexión inalámbrica de tipo WiFi, completamente configurable, convirtiéndose así en un dispositivo más a tener en cuenta en las redes de datos.

Estos teléfonos vienen ya con un sistema operativo, al estilo de los que conocemos para las diferentes computadoras y por tanto con aplicaciones específicas desarrolladas sobre las facilidades que estos sistemas operativos brindan. Así vemos que tiene una agenda, cliente de correo electrónico, navegador para páginas Web, programas de oficina (hoja de cálculo, libreta de notas), reproductor de música y video, visualizador de imágenes y por supuesto juegos, entre otras muchas. Dos sistemas operativos marcan la pauta del mercado actual: El IoS de los equipos tipo iPhone de la empresa Apple Computer y los de la gama Androide defendidos por Google y especialmente por la empresa Samsung.

Existen otros mecanismos de comunicación para las redes de datos, pero sería complicar tecnológicamente el tema y no resultaría imprescindible para el análisis que estamos haciendo. Por tanto dejemos aquí estas referencias técnicas y pensemos como aplicarlas mejor.

¿Cómo se aprovechan entonces las ventajas de todas estas tecnologías en función de la conectividad del “último kilómetro”?

En primer lugar, no es posible pensar en una solución única para todo el país. En todos los casos la solución será una suerte de híbrido utilizando cada una de estas tecnologías según las condiciones técnicas y naturales de cada lugar, además de las posibilidades económicas para realizar la inversión necesaria.

Imaginemos un edificio del reparto Alamar, en La Habana, donde hay 30 conexiones conmutadas, o sea, personas que hoy se conectan a alguna red de datos en el país. Pudiera decidirse que el resto de los apartamentos se conectaran por la misma vía, pero tendríamos que tener decenas de módems tipo dial-up disponibles en el país para que ese otro grupo de apartamentos se conectara.

Por lo general este edificio tiene un panel central adonde llegan todos los pares telefónicos a utilizar en el edificio. Imaginemos que vamos a utilizar un par telefónico para montar una conexión dedicada con la planta telefónica más cercana y colocamos en el edificio un equipamiento que sea capaz de interconectar con este enlace una conexión por apartamento. Para cada apartamento habría que tener un módem-router, pero en este caso es una tecnología más actual, por tanto en existencia en el mercado y que al parecer se va a mantener un tiempo aún en uso. Quiere decir que ahora desde cualquier apartamento se pueden conectar mediante una computadora a la Red Nacional utilizando una conexión dedicada de cada apartamento al panel central de este edificio y de ahí con el proveedor de servicios telefónicos. Si mañana la conexión principal del edificio con la planta telefónica puede ser mejorada (por ejemplo, pasar a ser un enlace de fibra óptica) pues el resto de las conexiones se mantienen igual y mejora la calidad y velocidad del servicio.

Ahora bien, si el número de pares telefónicos no alcanza para todos los apartamentos, entonces se puede instalar en el panel central del edificio un equipo de trasmisión inalámbrica al que se conectarían los apartamentos que no cuentan con un par telefónico y así vamos armando una solución híbrida pero efectiva. De hecho, al instalar la conexión inalámbrica posiblemente podamos beneficiar a vecinos de otros edificios aledaños.

Después puede pensarse en un proyecto inversionista que conecte por un cable de fibra óptica soterrado los edificios más cercanos a este y repetimos el mismo esquema. Pronto una pequeña red remota de unos 10 edificios de Alamar cuenta con conexión dedicada, sin una inversión excesivamente cara, que podría estar beneficiando a 5000 personas. Pero incluso si la solución del cable de fibra óptica resulta muy cara pues entonces pensamos en una conexión WiFi (o sea inalámbrica) que interconecte los edificios.
Espero que este hipotético pero sencillo ejemplo ilustre cómo se pueden ir haciendo las cosas y que no hay una solución única para todo, sino que en cada caso se debe aplicar la solución más adecuada a las características del lugar y el financiamiento disponible.

¿Y entonces qué podemos hacer en Cuba?

Bueno, en primer lugar me parece que debemos ponernos a trabajar en lo que podamos y olvidar los conceptos igualitaristas de que todo tiene que ser para todos. Hay que comenzar a trabajar con los recursos que disponemos y buscando la solución específica para cada lugar.

Si en La Habana resulta más difícil comenzar a trabajar por el estado de las líneas de comunicación, la cantidad de habitantes o cualquier otra razón, pues comencemos por la capital de otra provincia. Si aún resulta complejo o sencillamente queremos probar algún tipo de modelo de negocio a pequeña escala, pues tomemos algún pueblo donde la instalación de estas redes pueda tener una utilidad palpable tanto en el entorno institucional y empresarial (oficina de la vivienda, notaría, gobierno local, oficina de correo, empresas de electricidad, agua, etc. y sus habitantes, tanto mediante espacios públicos como privados).

En cualquier caso la variante inicial más fácil es habilitar todas las posibilidades de conexión remota conmutada y si no hay módems tipo dial-up para venderle a la población, pues dejar este problema en manos de la propia población hasta tanto se puedan instrumentar nuevas y mejores soluciones. Hoy en Cuba existen centenares de miles de conexiones conmutadas desde las casas de muchas personas y no siempre se les ofreció en el país un módem para establecer la conexión.

Esta forma de enfrentar el problema permite en primer lugar romper la inercia en que nos encontramos, se comienzan a probar disímiles variantes que después serán generalizadas en otros lugares y sobre todo empieza a cambiar la mentalidad de los que deciden, los que compran, los que venden, los que instalan y los que hacen uso del servicio.

No hay que pensar, en primera instancia, que todo esto se hará para acceder a Internet, pero sí le puede dar una cuenta de correo electrónico a cada ciudadano y acceso a una red nacional de datos que está repleta de información a la cual casi no se accede, que cuenta con enlaces nacionales sobre fibra óptica que apenas aprovechan la capacidad de alto tráfico que tienen, que quizás por problemas estructurales y organizativos no facilita el acceso a cada lugar donde está la información, pero sobre todo que no tiene a nadie pensando en la facilidad y beneficio para todos sino de forma sectaria para un subconjunto de la sociedad.

Paralelamente se pueden ir también activando servicios de acceso inalámbrico bajo conexiones WiFi en espacios de uso público o de gran concentración de población, como es el caso de espacios con concentración de edificios de residencia, hoteles, terminales de ómnibus, trenes, aviones, salas de navegación de servicio público, entre otras. Y esto se puede hacer tanto para computadoras como para teléfonos con estas posibilidades.

De seguro la implementación de un grupo de estas medidas y su extensión según las posibilidades económicas del país, significarán no solo un primer paso en el camino de incrementar la conectividad a nivel de la población, sino que será también un primer paso en romper con la inercia y la transformación del pensamiento colectivo en función de ir encontrando soluciones parciales que, en su conjunto, resuelvan el problema general: mayor y mejor nivel de conectividad y aplicación de las TIC en función de la informatización de la sociedad.

¿Qué opinas tú?

Fuente: CUBARTE

La biografía del Ché Guevara que no se va a publicar en Cuba


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Un amigo me permitió tomar prestado su ejemplar de la biografía, escrita por Paco Ignacio Taibo II, sobre Ernesto Guevara, conocido universalmente como el Che. En pocos días acumulé mucho material para meditaciones.

Varias de las obras de Taibo II, consecuente intelectual revolucionario mejicano, han sido publicadas en Cuba. Algún despistado podría esperar, entonces, que su descripción de la trayectoria del Ché Guevara fuera editada eventualmente para el público cubano.

Tristemente, esto no ocurrirá, mientras la actual estructura totalitarista cubana mantenga el poder. Este libro sobre el Ché le resultaría en exceso lacerante; revelador y condenador de las lacras de una burocracia gobernante cuya conducción, según confesión del presidente Raúl Castro, ha llevado a nuestro país al borde del abismo.

Desde el punto de vista humano, resulta fascinante recorrer las páginas que describen al Ché adolescente y joven. Taibo II aporta abundancia de estampas poco conocidas en Cuba. Se destaca el precio que la enfermedad hace pagar al asmático; el avance de una voluntad indomable, y el desarrollo de una personalidad de rasgos difíciles, con ese desapego de ermitaño feroz hacia las cuestiones mundanas, que tanto contribuyeron a la leyenda posterior. También sorprende la intensidad de movimientos de un protagonista que parece asumir una road movie como forma de vida y recordar que en Cuba apenas se hace mención de uno entre muchos viajes, el famoso que hace con Alberto Granados.

A los que gustan de mantener una imagen purista de los prohombres, disgustará seguramente el carácter bohemio de esta etapa de Guevara, capaz de inspirar malas ideas en los jóvenes cubanos. Tampoco sus relaciones con mujeres no solamente las conocidas aquí son descritas como un modelo puritano.

El lector cubano, naturalmente, acrecentará su interés cuando llegue a la etapa de los contactos del Ché con los cubanos. Desde temprano en este libro, empiezan a caer palos sobre el entonces Partido Socialista Popular (PSP). Según varias fuentes, el PSP jugó un papel que dejó bastante que desear en el enfrentamiento a la dictadura de Fulgencio Batista. Por parte del Ché, durante la etapa de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, se revela también una crítica a su incapacidad para apreciar la importancia del rol que jugó la parte del movimiento insurreccional conocido como el llano.

Pero lo que resulta inadmisible para la casta que luego se instauraría en Cuba, la razón por la cual esta biografía no será publicada aquí, es la revelación de la incompatibilidad entre el carácter guevariano y el totalitarismo burocrático establecido posteriormente a 1959. La historia cubana oficialista establece que la actitud sectaria, estalinista, fue apenas una desviación de una fracción del PSP, corregida ejemplarmente por Fidel Castro; Aníbal Escalante, el malo del cuento, fue adecuadamente castigado. Sin embargo, según Taibo II y todos los que sufrieron luego el quinquenio gris o fueron reprimidos de alguna manera por no comulgar con las políticas impuestas verticalmente no se hizo mucho para que, en cada ciudadano, se cumplieran las promesas de democracia y libertades políticas hechas antes del triunfo de 1959.

Esto no demerita la tremenda hazaña de levantar de la miseria a capas enteras del pueblo cubano, especialmente en el campo. Como tampoco se pueden obviar los obstáculos resultantes de la inmediata reacción, desatada por el imperialismo yanqui, con su secuela de agresiones, atentados terroristas y patrocinio de invasiones militares. En todo caso estos méritos pertenecen, en nuestra opinión, a los anónimos protagonistas que hicieron posible cada escalón, y que sufrieron pacientes cada revés y cada posposición del paraíso prometido.

No es entonces el menosprecio por el correcto pelado o afeitado, el escarnio de una vestimenta o de la moralina sexual hechos por el Ché, lo más temen nuestros burócratas que inspire a las nuevas generaciones. Lo más revolucionario y herético en esta biografía es la insubordinación guevariana a los acatamientos jerárquicos. Es la incitación a la polémica sobre cada aspecto que no esté claro para todos, conducida con sinceridad, transparencia e igualdad de condiciones en el debate. Es la libertad de cuestionamiento de los dogmas y su corrección en cuanto se revelan defectuosos. Es el concepto más puro de igualdad, ese concepto de cero privilegios para los dirigentes, que pareciera que el Ché ha sido el único alto dirigente en defender y practicar consecuentemente en el transcurso de los años.

Otra arista peliaguda fue la actitud del Ché ante la Unión Soviética y el campo socialista de entonces. Si bien creyó, aparentemente, en versiones bastante edulcoradas de aquellas historias que mal disimulaban el estalinismo y sus secuelas, sí desconfió profundamente de la conducción burocrática e hipertrofiada del aparato estatal soviético. El Ché fue uno de los que favorecieron el acercamiento a aquel polo, por razones de convicción y de estrategia de la revolución cubana, pero a través de un análisis crítico de sus logros y dificultades.

La actividad política del Ché Guevara descrita por el cronista, en esos primeros años posteriores al triunfo de la revolución cubana de 1959, fueron demostrativos de los principios enunciados. Taibo II recibió testimonios de que esto le costó ser blanco de campañas por izquierdista, por parte de la vieja guardia del PSP. Por haberse confiado ciegamente en la capacidad organizativa de esos cuadros, se revela en este libro, el Ché previó el advenimiento de una etapa negra. Para colmo, el Ché tuvo muestras de aprecio hacia la obra de León Trotsky, y esto debía ser del conocimiento de quienes proscribieron en Cuba la impronta del camarada bolchevique.

¿Qué pasaría si se tomaran en serio las ideas del Ché sobre cambiar las políticas y los cuadros, al nivel que fuesen, cuando sus resultados los revelaran incapaces de resolver los problemas enfrentados? Literalmente, según el libro de Taibo II, al plantear un número de problemas económicos, expresó: Los culpables somos nosotros y hay que decirlo francamente […] Hombre, que nos condenen, que nos cambien, que nos fusilen, que hagan cualquier cosa, pero el problema está aquí

¿Qué pasaría si se tomaran en serio sus críticas al papel pasivo de los sindicatos, convertidas en meras correas de trasmisión sin prestigio ni autoridad, tales que mejor sería que se disolvieran? ¿Qué pasaría si se practicara el adagio guevariano: Contrarrevolucionario es aquel que lucha contra la revolución, pero también es contrarrevolucionario el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después consigue dos carros, […] que después tiene todo lo que no tiene el pueblo?

Claro, que si ello se cumpliera, no habría problemas para editar, en Cuba, esta biografía de Ernesto Ché Guevara.

Defiéndanse contra… mis enemigos


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Un nuevo corto audiovisual presenta, al ciudadano cubano, a proyectarse más activamente ante lo que se puede apreciar como maltrato en determinadas instituciones del Estado.

Toda la trama ocurre en el salón de espera de una institución indeterminada, donde una secretaria guarda el orden, atrincherada en un inexpugnable buró. Ante ella, un grupo de personas aguarda, presumiblemente, para realizar alguna gestión burocrática. Algo raro se aprecia en sus rostros, que tienen la boca borrada.

Una persona aparece por el fondo y hace entrega de un paquete a la secretaria. Obviamente, un soborno que le abre las puertas a la solución de su problema. Tan solo una persona de entre los que aguardan, único que no aparece con la boca borrada, se activa en contra de la alteración. Frota los rostros de los demás, lo que les devuelve a la normalidad. Los rescata así de la condición de ciudadanos indefensos al abuso, y pareciera triunfará al fin la justicia.

Cuánta desfachatez.

La tesis subyacente de este corto es que la principal causa del maltrato es la indolencia de los funcionarios de menor rango. Que el deterioro ocurre en el piso más bajo de la pirámide verticalista del sistema cubano, y que los ciudadanos interesados tienen el poder y el deber de arreglar el problema. Algo similar he visto publicado, respecto al tema de los timos a los consumidores en diferentes mercados de alimentos o mercancías industriales. La prensa oficialista insiste en que lo único que debe hacer el consumidor, para resolver su problema, es defender sus derechos a ese nivel.

Solo que no es así.

Empecemos con la suposición de que la secretaria, y el resto de los funcionarios de la institución del primer episodio, cumplieran disciplinadamente su papel en el último eslabón de una cadena institucional, sin aceptar sobornos o componendas. Los ciudadanos que allí acuden seguirán bastante indefensos frente a la parafernalia de leyes, resoluciones, circulares, prohibiciones, regulaciones, etcétera, que enyugan sus vidas con todo el peso de una burocracia totalitarista.

Añadamos a esto que los ciudadanos acuden a cada uno de estos lugares, a sabiendas de que tratan con poderes superiores. Que van a intercambiar con la fuerza del Estado, que siempre tiene la razón. Que las estructuras formalmente previstas para la reclamación contra abusos, están a cargo de los mismos intereses responsables por los abusos en primera instancia.

Enfrentarse personalmente al funcionario que tiene las llaves de la solución de tu problema es, entonces, una mala idea. Para colmo, los dolientes que acuden a la oficina no se reconocen entre sí, no se tienen por tanto confianza. Pueden imaginar, perfectamente, que los demás harán lo que puedan por resolver egoistamente su problema. Están atomizados, divididos, más allá del intercambio o el diálogo intrascendente o hasta indignado, frente a un abuso que se sufre en común. Es exactamente igual al dilema del prisionero. Y es el resultado de la imposición de un sistema donde predomina el más fuerte, desde una posición de poder establecida, o fomentada, o permitida por la gestión del mismo Estado.

Los funcionarios de la burocracia, los vendedores y administradores de mercados, los decisores ene temas de Vivienda, Comunicaciones, Salud, Educación, Empleo… manifiestan por demás una notable unidad. Por el contrario, las posibilidades de resolver mediante amistades, sobornos, etcétera, tienden cuñas de desunión entre los desiguales estratos de solicitantes, usuarios, clientes, estudiantes, pacientes… El héroe que saca en el mercadito su pesa para comprobar la mercancía es mirado con asombro y preocupación por posibles represalias. La persona trabajadora teme alzar la voz en el puesto de trabajo. El infeliz que no conoce a nadie ni tiene un peso para regalar un cucurucho de maní, languidece tras décadas de gestiones para que el sistema, al que ha dedicado una vida de trabajo, le arregle la azotea de la casa en peligro de derrumbe. Si acaso, alguien envía una carta a un medio de prensa que la publica con gran alharaca. Esto, en ocasiones, tiene la capacidad de generar una reacción puntual, pero no amenaza la continuidad del problema.

Ah, pero qué distinto sería si los consumidores, estudiantes, pacientes, solicitantes, no tuvieran reparos en acudir a una asociación de defensa de sus derechos. O fundarla, cuando lo que exista no satisfaga sus necesidades. Una red, o más de una, auto organizada por los interesados, horizontal y democrática, con el reconocimiento jurídico legítimo en cualquier sociedad que se precie de democrática. Independiente de los poderes del Estado-Gobierno, solo obediente al interés de la población, que es el interés de la nación.

No sería el bálsamo milagroso cúralo todo, pero la protección de los derechos de los ciudadanos tendría mucho que ganar con ese tipo de estructuras. Su actuar, a través de debates, reclamaciones, negociaciones o conflictos legales cuando no quede otro camino, obligaría a replantear las condiciones de atención a los trajinados de hoy. Condiciones que irían más allá del mero tramitar de una cuestión o mecanismo burocrático: se produciría el cuestionamiento mismo de la validez de esos mecanismos agobiantes, que restan libertad a la persona. Las instituciones del Estado-Gobierno tendrían que empezar a escuchar y acatar las voluntades populares, en cuanto a acercar la solución de los problemas de la vida cotidiana, en vez de fabricar otros.

Por supuesto, que unas estructuras así están muy lejos de los intereses de unos estratos autoritaristas interesados en mantener y perfeccionar su privilegiada situación. Tal amenaza es inadmisible. ¿La ciudadanía se encuentra insatisfecha por el nivel de los servicios que la acompañan? Eso también es una amenaza para las altas autoridades, pero no tanto como el empoderamiento de la ciudadanía. De eso nada. Que se desgaste el ciudadano, luchando desnudo contra el tenderillo y el inspector corrupto. Y así se matan dos pájaros de un tiro, porque ese inspector sobornable y ese tenderillo también perjudican la placidez y los réditos del dominio. Defiéndanse, ciudadanos, parecen decir. Pero, cuidadito: solo contra aquellos que también me representen problemas a mí; nunca contra mí.

Por suerte, esto no podrá ser siempre así.

Los Joven Club ofrecen un espacio para el Reflejo de Cuba


Por Yasmín S. Portales Machado

HAVANA TIMES, 22 de septiembre El pasado jueves (20), el Noticiero del Mediodía me sorprendió con un reportaje sobre ¡la primera plataforma cubana para blogs disponible para cualquier persona! Una iniciativa sustentada por los Joven Club de Computación.

Como conozco a mi Estado y sus paranoias, me tomé un tiempo antes de ponerme feliz o enfadada. Busqué la URL indicada por la reportera y ¡ay mi madre!

Resulta ser que cubava.cu existe hace rato. Sus creadores se presentan como un pequeño equipo interdisciplinario adscrito a los Joven Club de Computación que trabaja en el diseño y la programación de distintas herramientas informáticas de producción y gestión de contenidos para ponerlas a disposición de los internautas cubanos.

Afirman que el objetivo es alojar en dominio .cu a los blogs cubanos que hoy se encuentran en plataformas extranjeras y cubanas, así como los que están por crearse. De modo que sea un espacio accesible donde compartir sus opiniones, intereses y necesidades. Aspiran a funcionar como un espejo en el que los cubanos podremos reconocernos en los intereses y anhelos comunes.

El directorio se divide en ocho categorías: Política, Tecnología, Cultura y Sociedad, Deporte, Fotografía, Historia y Tradición, Temas Generales y Otros temas. Los blogs pueden tener más de un tema, de modo que se repiten los nombres de una categoría a otra.

La primera señal que diferencia a Reflejos de la ya conocida cip.cu es que la lista más larga aparece por Tecnología, seguida por Cultura y Sociedad. Entre los blogs hay títulos interesantes sobre temas casi invisibles: Diseño y Animación 3D, Si de videojuegos se trata, Aeromodelismo o El bonsái cubano.

En Sin Tecnoestrés encontré detalles sobre Reflejos. El pasado 8 de septiembre, hubo un acto por los 26 años de los Joven Club. Parece que estaba la crema: PCC, Comité Central, ETECSA y Ministerio de Comunicaciones.

Ante tales autoridades se hizo la presentación de la red social cubana La Tendedera, la plataforma de Blogs Reflejos listos para usar, Hipermedia, para alojar en la red imágenes, audio y video, y Pitazo, émulo de Twitter con acortador de URL y todo estos dos en fase de desarrollo.

Raymond J. Sutil Delgado (Sin Tecnoestrés) llama la atención sobre las fallas de La Tendedera: nombre fatal, algunos problemas de programación e interfaz poco amigable. Voy a tener que creerle, porque a mi la URL me da Connection timed out.

En cuanto a Reflejos, las limitaciones son de acceso: hay que tener una dirección de correo nacional eso ya no es un problema, solo es caro- y la administración tiene que ser desde un Joven Club.

En opinión del profesor de la Universidad de La Habana y blogger Yudivián Almeida, restringirse a usuarios nacionales no es del todo descabellado Ahora mismo no hay soporte, en términos tecnológicos, para que esté disponible para cualquiera en el mundo () aunque eso no garantiza mucho y excluye un poco. Pero es la única alternativa técnica que veo.

Pero Almeida no ve racional que los blogs solo puedan ser creados y administrados desde Joven Clubs. Sería más eficiente aprovechar las otras redes de la intranet y afirma que Lograr eso técnicamente es nada.

Quedan entonces abiertas, al menos, dos preguntas: ¿Podrán los 600 Joven Club de Cuba soportar la afluencia que va a desatar esta oferta? ¿Planean en verdad habilitar el acceso remoto en poco tiempo?

Como resultado del empujón mediático, en 24 horas los blogs indexados han pasado de 31 a 44 [hoy 23 de septiembre ya son 105]. Puede que cubava.cu no sea un sueño, pero es un paso adelante por la diversidad, solo espero que perdure.

¿Ciberfeminista yo? Las paradojas de las identidades


Yasmín Silvia Portales, bloguera y activista cubana defensora de la diversidad sexual, destaca tanto por sus posts políticos como por sus relatos de ciencia ficción, que difunde pese a las limitaciones tecnológicas de la Isla

Por Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez (@Negracubana)

12 de septiembre – Reconocerse feminista es un ejercicio de arduo de identidad para las mujeres cubanas, explicable a partir de las particularidades que ha tenido en el país el movimiento de mujeres, luego de 1959. Por suerte, hay quienes tienen esta cuestión superada (o nunca pasaron por ella), como es el caso de la feminista Yasmín Silvia Portales.

Yasmín es graduada de Teatrología y Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte, ex-tallerista del Centro Onelio y colaborada de varios medios de prensa. Con esos antecedentes “ilustres”, la joven ha desarrollado una carrera en las redes cubanas, que comenzó en 2005, momento en el que sacó a la luz Palabras Robadas, blog dedicado a sus narraciones de fanficción, del cual hablaremos más adelante.

Sin embargo, su bitácora más reconocida es En 2310 y 8225, en la cual desde el encabezamiento reconocemos su intención primigenia: Vivir en Cuba y ser queer ha sido elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico[1].

El primer post data de 2007 y en aquel entonces se reconocía como una mujer con una heterosexualidad iconoclasta, que usaba las redes para expresarse, lo que imprime cierta riqueza al tratamiento discursivo, revelando argumentos consistentes: Lo hago porque la defensa del derecho a la libre expresión de la diversidad sexual es parte de mi vida cotidiana, tanto personal como profesional. En los posts de carácter personal simplemente expreso mi sexualidad heterodoxa, cómo permea mi percepción del mundo. En los textos periodísticos o académicos se trata de una toma de partido consciente. No se narra desde la neutralidad, siempre se narra desde cierto punto de vista, y parte de mi punto de vista es la defensa del derecho a la diferencia[2].

Del mismo modo, la bloguera fundamenta la pertinencia de Internet para dar cauce a sus preocupaciones y la reconoce como un medio válido como cualquier otro, señalando como la principal ventaja la naturaleza inclusiva y dialógica de la red[3]. Según ella, se puede opinar, se puede discutir, se puede denunciar sin esperar a que los responsables de los medios de comunicación tradicionales decidan que es políticamente oportuno sacar a colación la injusticia que afecta a X grupo social[4]. En 2310 y 8225 es muestra de sus intereses en campos afines como la diversidad sexual, las relaciones de género y la filosofía.

Una de sus entradas, “Pulsar en negativo“, es en nuestra opinión una de las más subversivas en cuanto a la maternidad en la vida de una mujer joven profesional: Creo que todo se resume a que llevo tres meses sin un orgasmo, me picaron la barriga y ahora comparto la habitación con un extraño que no habla mi idioma y de quien soy totalmente responsable ().[5]

No obstante, como los procesos identitarios son harto difíciles y en ocasiones inexplicables, al preguntársele recientemente si era ciberfeminista expresa:

¿Ciberfeminista? No. Yo soy una feminista marxista, creo que las discriminaciones (de raza, religión, capacidad física, género, orientación sexual, identidad de género y hasta etcétera) son mecanismos (intuitivos al principio) de la clase dominante para perpetuarse en el poder. Yo creo que la cosa está en desmontar el control material sobre los medios de producción y los modelos sociales que justifican la exclusión, todo a la vez, o se traba la catalina. () Yo tengo una relación crítica con los discursos sobre el uso de la tecnología (que no tiene ideología, que es natural en los hombres, y eso), pero estoy lejos de ser una usuaria activa con la tecnología. Para mí eso es: capaz de analizar un código y modificarlo para que responda a mis intereses; capaz al menos de resolver mis propios problemas con la PC. () Claro que reflexiono sobre la presencia femenina en Internet, pero es una derivación de la obsesión del feminismo marxista por el uso social de la tecnología (). Recojo la perspectiva de que Internet es una expresión más del espacio público y debemos hacer visibles nuestra presencia, los aportes (contenido, forma o tecnología pura) que hacen las mujeres y los mecanismos a través de los cuales se intenta replicar el sexismo preexistente en el espacio público físico. Yo soy una feminista marxista que mira con atención al ciberespacio. Nada más.

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