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Cuba: ¿Ser o tener? ¿cuál es la actualización?


Zulema Samuel del Sol entrevista a Enrique Ubieta

Cuba se ha vuelto polémica por estos días. Las actualizaciones económicas, las prisas y las pausas, las críticas y defensas que los recientes cambios  provocan, son temas recurrentes en las calles de la isla.

Enrique Ubieta Gómez, autor de varios libros como Cuba: ¿revolución o reforma?, Venezuela Rebelde. Solidaridad Vs. Dinero, La Utopía rearmada y director de la revista mensual La calle del medio, considera necesaria la nueva política económica iniciada en Cuba, pero nos advierte sobre la importancia de profundizar en una cultura del ser como una única alternativa al capitalismo global dominante.

Para disipar posibles confusiones en la izquierda y la derecha sobre la Cuba de hoy, el también filósofo y bloguero cubano, concedió esta entrevista en exclusiva para CubaSi.

En medio del proceso de actualización económica en el que estamos inmersos, usted propone en su libro Cuba: ¿revolución o reforma? cambios desde la cultura. ¿Es ese el verdadero campo de batalla?

No se puede construir una cultura alternativa a la capitalista sin una base material que la respalde. Eso es lo que nos hace dependientes, en estos momentos, de la cultura global. En tanto el modo de producción que impere en el mundo sea el capitalista, la cultura que predominará será la del capitalismo, la cultura del tener, no la del ser, la cultura del consumismo y no la del consumo.

Cuba forma parte del mundo, por lo tanto, la cultura universal nos invade y penetra por muchas vías diferentes. Ahora, ¿cómo empezar a construir una cultura alternativa?, ello solo es posible desde la contracultura que el propio capitalismo genera y desde la cultura tradicional popular que viene acumulándose a lo largo de los siglos en cada pueblo. Ambas actúan como formas de contracultura o de cultura alternativa, pero todavía de manera incipiente. Hay que desarrollar y construir una cultura del ser, pero esta necesita a su vez de una base material en la que sustentarse. Leer Más…

Cuba roja, Mensaje al futuro


Por Dean Luis Reyes

Tenía que ocurrir. Las versiones acerca de la Historia de la Revolución Cubana han sido, por norma general, la Historia oficial. Esto, cuando semejante relato ha existido. Una norma de mucho tiempo fue que, por lo menos en los textos de la cultura artística, pero también en los resúmenes historiográficos acerca de diversas experiencias cubanas, pareciera que todo se detuviera en 1959. Los exámenes con carácter de balance y resumen de acontecimientos sucedidos en lo adelante escasean o adquieren el carácter de summa monolítica, sin matices ni mucho menos contradicciones.

Pero decía antes que tenía que ocurrir. Ismael Perdomo, un realizador cuyo trabajo junto a Santiago Álvarez lo curtió para que, a través de la década del noventa, desarrollara su propia obra documental, lleva años inmerso en la realización de una serie de cinco horas que resume el medio siglo de experiencia socialista cubana. Cuba roja es su título y este crítico ha podido ver los dos primeros capítulos, ambos terminados, preliminarmente, en 2010. Los últimos están en fase de finalización mientras escribo. Leer Más…

Carta de Victor Fowler Calzada sobre cierre de cines 3D y salas de juego electrónico en Cuba


Por Victor Fowler Calzada

A la UNEAC

ICL

MINCULT

ICAIC

He leído con atención la nota oficial publicada en el periódico Granma el día 2 noviembre 2013 y en la cual se avisa de la decisión tomada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en cuanto a prohibir, con efecto inmediato, toda actividad de las salas de proyección de películas en 3D operadas por propietarios privados, así como de los salones de juegos de computadoras. El presente mensaje breve que les envío tiene que como objeto el expresar pese a que no tenga importancia alguna para algo que ya se decidió y aplicó- mi desacuedo con la medida, en particular todo lo que en ella propone -a propósito del consumo cultural – una suerte de oposición entre los conceptos calidad y banalidad dado las inquietantes consecuencias que ello tiene a nivel social.

Pienso que si bien cualquier Estado tiene el derecho y la obligación de regular y normar las actividades económicas que en el territorio que abarca son realizadas, ninguno lo tiene para decidir (y esto es de lo que principalmente trata el conflicto) cuál debe de ser el consumo cultural de sus nacionales. Al Estado le corresponde la obligación de facilitar una mejor educación y disfrute de la cultura realmente universales, durante la ejecución de sus proyectos esboza y presenta la meta de aquello que considera la virtud ciudadana respecto a la relación entre el individuo nacional y la cultura; pero como tal el Estado no es un maestro ni la sociedad un conjunto de estudiantes sentados en los pupitres de un aula permanente, sometido a exámenes periódicos de habilidad y temoroso de obtener bajas calificaciones o de una vez por todas suspender. Dicho de otro modo, el Estado es un enorme facilitador, no un juez severo (lo cual queda pasra el mundo sangriento de la guerra)..

Tan continuada insistencia en el tema de la banalidad, fantasma que en las más diversas intervenciones sobre cultura nacional aparece una y otra vez, hace pensar que en algún punto existe (o tendría que existir) algo así como el ser banal, especie de arquetipo negativo del consumidor cultural. En este punto, lo más difícil de entender (y aceptar) es que coexistiendo con el consumo cultural de (o con) calidad- igual debe de existir espacio de existencia para el consumidor banal.

En este sentido, ser banal es una más entre las opciones de realización que una sociedad sana tiene para sus sujetos y los individuos poseen todo el derecho a consumir, sin la interferencia del Estado, los productos culturales del nivel jerárquico que así deseen, en especial los del nivel más bajo desde el punto de vista de la estética. Esto último resulta fundamental, ya que la efectividad de una democracia se prueba en la capacidad de acción (de realización, de vida) que de manera concreta existe para aquellos portadores del límite negativo del proyecto.

Más allá de esto, y acaso lo principal, es que el fantasma de la banalidad fabrica una figura de supuesta alienación y que, prácticamente, equivale a un nuevo enemigo social, puesto que se trata de alguien que insiste en mantenerse externo a la supuesta corriente sana de la calidad en el consumo; entonces, contrario a ello, no sólo es necesario defender el ser banal como un derecho humano, sino denunciar la falsedad de establecer equivalencias entre la calidad del consumo cultural de la persona y el altruismo, sentido solidario y valor de su aporte social.

Se pierde la brújula cuando en lugar de orientar la discusión hacia la erosión de la solidaridad, los logros en el trabajo, la pérdida de amor o bondad en el trato entre las personas, el aumento del egoísmo, etc.- la energía se moviliza para extraer, de la calidad del consumo cultural, indicadores que alumbren la dinámica de los flujos sociales; como si la pregunta al reflejo pudiese sustituir el encuentro con el objeto.

Para mayor confusión, mientras que en una entrevista a Fernando Rojas, vice-ministro de Cultura (27/10/2013) este afirma que el Ministerio de Cultura estudia medidas que aplicar para que las salas 3D tributen a la política cultural de la Revolución, política cultural que Rojas señala que es una sola, en la nota oficial del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (2/11/2013), apenas una semana más tarde, es ordenado el cierre inmediato de tales salas y nada deja entrever que vayan a ser reabiertas. Con esto, y por más que la nota insista en que la medida no constituye un retroceso en la nueva política económica del país, de forma implícita acaba de consagrar el principio de que ningún nuevo oficio tiene posibilidades de existir hasta tanto no sea imaginado y comprendido por las más altas autoridades político-económicas del país.

Vale la pena señalar que -a reserva de algún descubrimiento- las películas proyectadas en las salas de video 3D (he asistido a tres diferentes) son las mismas que en cualquier sala de video del circuito estatal o en la televisión. Realmente es difícil entender de qué se habla cuando de la intervención de Rojas se deriva que lo normal de estas salas de video 3D es promover mucha frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad, lo que se contrapone a una política que exige que lo que prime en el consumo cultural de los cubanos sea únicamente la calidad.

Por desgracia, la ecuación entre frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad en absoluto es clara en el presente en que vivimos y hace ya más de 20 años que un conocido teórico cultural llamaba la atención acerca de que, en modo alguno, un espectáculo de Madonna (trabajado a un altísimo nivel organizacional, profesional y tecnológico) podía ser considerado baja cultura; cuando un fenómeno como el Cirque de Soleil hace de ese viejísimo entretenimiento una nueva forma de arte; cuando la amplia gama que va de la computadora al teléfono digital cambia la comunicación, el entretenimiento e incluso las formas de producir y consumir arte; cuando el refinado arte de la ópera encuentra, gracias a la canción popular, nuevos públicos.

Todo ha cambiado, incluso las bases en las cuales encuentra su apoyo el diseño de las políticas culturales.

Las prohibiciones constituyen cierres que niegan todo camino al diálogo, tanto en el presente como en un futuro situado a distancia razonable (préstese atención a la fuerza que en la nota oficial cobra el adverbio nunca) y, al cortar esa posibilidad, de inmediato dirigen la intensidad del poder (la enormidad del aparato administrativo y discursivo que lo conforma) en contra de procesos, actitudes y cosas.

Lo sorprendente que presenciamos aquí es la deriva según la cual una política pública (en este caso la política cultural), de servicio, cobra autonomía y se constituye en un objetivo en sí misma, por encima de los cambios que hayan tenido lugar en la temporalidad; es por eso que, aunque débil e incompleta, alguna explicación es ofrecida en cuanto a la prohibición de las salas de video 3D, a la vez que practicamente nada es dicho acerca de la prohibición de los salones de juegos de computadora. En este punto queda la amarga sensación de que la retórica (vieja) ha sido incapaz de elaborar algún discurso coherente para enfrentar a la (nueva) realidad.

Al final, y esta es la parte más nociva de las prohibiciones, es que actúan como si lo único que existiese fuesen las normativas y el control de un lado, mientras que del otro el objeto o la práctica que eliminar; de tal modo, puesto que no se discute, queda privado de voz (sin que tampoco se le ofrezca respuesta alguna) lo que a mi entender- es lo más importante: la alegría. Dicho de otro modo, el hecho de que la cantidad de alegría que a diario se manifestaba en los lugares ahora cerrados (salas de video 3D y salones de juegos de computadoras) proviene de miles de personas concretas que allí gozaban de su tiempo libre, mis hijos, mi esposa y yo entre ellas. A estos les ha sido negado algo que, muy rápidamente, aprendieron a considerar como parte del disfrute y a cambio reciben absolutamente nada.

Puesto que, junto con todo lo hasta aquí dicho, es loable exponer a la más severa crítica pública todo producto cultural que estimule el racismo, el machismo, el sexismo, la violencia, la prevalencia del dinero y sus formas de generar dominación por sobre la amistad, la solidaridad o el amor, pienso que, entre otros muchos temas, varios de los que motivan la presente intervención merecen ser discutidos en algunas de las Comisiones que realizarán su trabajo durante el venidero Congreso de la UNEAC. Por tal razón comparto preocupaciones y dudas con quienes, como ustedes, son mis colegas. Es algo que hago con la convicción de que debemos de discutir mucho, pero no con las pasiones de la agitación y propaganda, sino con la desgarrada profundidad de la ciencia.

Nota de OC: Victor Fowler Calzada (La Habana, 1960). Licenciado en Pedagogía. Notable intelectual y escritor cubano. Premio Nacional de la Crítica, 1998; Premios UNEAC de Ensayo y Poesía y Premio Nicolás Guillén de Poesía, entre otros. Consultar más aquí.

Defiéndanse contra… mis enemigos


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Un nuevo corto audiovisual presenta, al ciudadano cubano, a proyectarse más activamente ante lo que se puede apreciar como maltrato en determinadas instituciones del Estado.

Toda la trama ocurre en el salón de espera de una institución indeterminada, donde una secretaria guarda el orden, atrincherada en un inexpugnable buró. Ante ella, un grupo de personas aguarda, presumiblemente, para realizar alguna gestión burocrática. Algo raro se aprecia en sus rostros, que tienen la boca borrada.

Una persona aparece por el fondo y hace entrega de un paquete a la secretaria. Obviamente, un soborno que le abre las puertas a la solución de su problema. Tan solo una persona de entre los que aguardan, único que no aparece con la boca borrada, se activa en contra de la alteración. Frota los rostros de los demás, lo que les devuelve a la normalidad. Los rescata así de la condición de ciudadanos indefensos al abuso, y pareciera triunfará al fin la justicia.

Cuánta desfachatez.

La tesis subyacente de este corto es que la principal causa del maltrato es la indolencia de los funcionarios de menor rango. Que el deterioro ocurre en el piso más bajo de la pirámide verticalista del sistema cubano, y que los ciudadanos interesados tienen el poder y el deber de arreglar el problema. Algo similar he visto publicado, respecto al tema de los timos a los consumidores en diferentes mercados de alimentos o mercancías industriales. La prensa oficialista insiste en que lo único que debe hacer el consumidor, para resolver su problema, es defender sus derechos a ese nivel.

Solo que no es así.

Empecemos con la suposición de que la secretaria, y el resto de los funcionarios de la institución del primer episodio, cumplieran disciplinadamente su papel en el último eslabón de una cadena institucional, sin aceptar sobornos o componendas. Los ciudadanos que allí acuden seguirán bastante indefensos frente a la parafernalia de leyes, resoluciones, circulares, prohibiciones, regulaciones, etcétera, que enyugan sus vidas con todo el peso de una burocracia totalitarista.

Añadamos a esto que los ciudadanos acuden a cada uno de estos lugares, a sabiendas de que tratan con poderes superiores. Que van a intercambiar con la fuerza del Estado, que siempre tiene la razón. Que las estructuras formalmente previstas para la reclamación contra abusos, están a cargo de los mismos intereses responsables por los abusos en primera instancia.

Enfrentarse personalmente al funcionario que tiene las llaves de la solución de tu problema es, entonces, una mala idea. Para colmo, los dolientes que acuden a la oficina no se reconocen entre sí, no se tienen por tanto confianza. Pueden imaginar, perfectamente, que los demás harán lo que puedan por resolver egoistamente su problema. Están atomizados, divididos, más allá del intercambio o el diálogo intrascendente o hasta indignado, frente a un abuso que se sufre en común. Es exactamente igual al dilema del prisionero. Y es el resultado de la imposición de un sistema donde predomina el más fuerte, desde una posición de poder establecida, o fomentada, o permitida por la gestión del mismo Estado.

Los funcionarios de la burocracia, los vendedores y administradores de mercados, los decisores ene temas de Vivienda, Comunicaciones, Salud, Educación, Empleo… manifiestan por demás una notable unidad. Por el contrario, las posibilidades de resolver mediante amistades, sobornos, etcétera, tienden cuñas de desunión entre los desiguales estratos de solicitantes, usuarios, clientes, estudiantes, pacientes… El héroe que saca en el mercadito su pesa para comprobar la mercancía es mirado con asombro y preocupación por posibles represalias. La persona trabajadora teme alzar la voz en el puesto de trabajo. El infeliz que no conoce a nadie ni tiene un peso para regalar un cucurucho de maní, languidece tras décadas de gestiones para que el sistema, al que ha dedicado una vida de trabajo, le arregle la azotea de la casa en peligro de derrumbe. Si acaso, alguien envía una carta a un medio de prensa que la publica con gran alharaca. Esto, en ocasiones, tiene la capacidad de generar una reacción puntual, pero no amenaza la continuidad del problema.

Ah, pero qué distinto sería si los consumidores, estudiantes, pacientes, solicitantes, no tuvieran reparos en acudir a una asociación de defensa de sus derechos. O fundarla, cuando lo que exista no satisfaga sus necesidades. Una red, o más de una, auto organizada por los interesados, horizontal y democrática, con el reconocimiento jurídico legítimo en cualquier sociedad que se precie de democrática. Independiente de los poderes del Estado-Gobierno, solo obediente al interés de la población, que es el interés de la nación.

No sería el bálsamo milagroso cúralo todo, pero la protección de los derechos de los ciudadanos tendría mucho que ganar con ese tipo de estructuras. Su actuar, a través de debates, reclamaciones, negociaciones o conflictos legales cuando no quede otro camino, obligaría a replantear las condiciones de atención a los trajinados de hoy. Condiciones que irían más allá del mero tramitar de una cuestión o mecanismo burocrático: se produciría el cuestionamiento mismo de la validez de esos mecanismos agobiantes, que restan libertad a la persona. Las instituciones del Estado-Gobierno tendrían que empezar a escuchar y acatar las voluntades populares, en cuanto a acercar la solución de los problemas de la vida cotidiana, en vez de fabricar otros.

Por supuesto, que unas estructuras así están muy lejos de los intereses de unos estratos autoritaristas interesados en mantener y perfeccionar su privilegiada situación. Tal amenaza es inadmisible. ¿La ciudadanía se encuentra insatisfecha por el nivel de los servicios que la acompañan? Eso también es una amenaza para las altas autoridades, pero no tanto como el empoderamiento de la ciudadanía. De eso nada. Que se desgaste el ciudadano, luchando desnudo contra el tenderillo y el inspector corrupto. Y así se matan dos pájaros de un tiro, porque ese inspector sobornable y ese tenderillo también perjudican la placidez y los réditos del dominio. Defiéndanse, ciudadanos, parecen decir. Pero, cuidadito: solo contra aquellos que también me representen problemas a mí; nunca contra mí.

Por suerte, esto no podrá ser siempre así.

Los Joven Club ofrecen un espacio para el Reflejo de Cuba


Por Yasmín S. Portales Machado

HAVANA TIMES, 22 de septiembre El pasado jueves (20), el Noticiero del Mediodía me sorprendió con un reportaje sobre ¡la primera plataforma cubana para blogs disponible para cualquier persona! Una iniciativa sustentada por los Joven Club de Computación.

Como conozco a mi Estado y sus paranoias, me tomé un tiempo antes de ponerme feliz o enfadada. Busqué la URL indicada por la reportera y ¡ay mi madre!

Resulta ser que cubava.cu existe hace rato. Sus creadores se presentan como un pequeño equipo interdisciplinario adscrito a los Joven Club de Computación que trabaja en el diseño y la programación de distintas herramientas informáticas de producción y gestión de contenidos para ponerlas a disposición de los internautas cubanos.

Afirman que el objetivo es alojar en dominio .cu a los blogs cubanos que hoy se encuentran en plataformas extranjeras y cubanas, así como los que están por crearse. De modo que sea un espacio accesible donde compartir sus opiniones, intereses y necesidades. Aspiran a funcionar como un espejo en el que los cubanos podremos reconocernos en los intereses y anhelos comunes.

El directorio se divide en ocho categorías: Política, Tecnología, Cultura y Sociedad, Deporte, Fotografía, Historia y Tradición, Temas Generales y Otros temas. Los blogs pueden tener más de un tema, de modo que se repiten los nombres de una categoría a otra.

La primera señal que diferencia a Reflejos de la ya conocida cip.cu es que la lista más larga aparece por Tecnología, seguida por Cultura y Sociedad. Entre los blogs hay títulos interesantes sobre temas casi invisibles: Diseño y Animación 3D, Si de videojuegos se trata, Aeromodelismo o El bonsái cubano.

En Sin Tecnoestrés encontré detalles sobre Reflejos. El pasado 8 de septiembre, hubo un acto por los 26 años de los Joven Club. Parece que estaba la crema: PCC, Comité Central, ETECSA y Ministerio de Comunicaciones.

Ante tales autoridades se hizo la presentación de la red social cubana La Tendedera, la plataforma de Blogs Reflejos listos para usar, Hipermedia, para alojar en la red imágenes, audio y video, y Pitazo, émulo de Twitter con acortador de URL y todo estos dos en fase de desarrollo.

Raymond J. Sutil Delgado (Sin Tecnoestrés) llama la atención sobre las fallas de La Tendedera: nombre fatal, algunos problemas de programación e interfaz poco amigable. Voy a tener que creerle, porque a mi la URL me da Connection timed out.

En cuanto a Reflejos, las limitaciones son de acceso: hay que tener una dirección de correo nacional eso ya no es un problema, solo es caro- y la administración tiene que ser desde un Joven Club.

En opinión del profesor de la Universidad de La Habana y blogger Yudivián Almeida, restringirse a usuarios nacionales no es del todo descabellado Ahora mismo no hay soporte, en términos tecnológicos, para que esté disponible para cualquiera en el mundo () aunque eso no garantiza mucho y excluye un poco. Pero es la única alternativa técnica que veo.

Pero Almeida no ve racional que los blogs solo puedan ser creados y administrados desde Joven Clubs. Sería más eficiente aprovechar las otras redes de la intranet y afirma que Lograr eso técnicamente es nada.

Quedan entonces abiertas, al menos, dos preguntas: ¿Podrán los 600 Joven Club de Cuba soportar la afluencia que va a desatar esta oferta? ¿Planean en verdad habilitar el acceso remoto en poco tiempo?

Como resultado del empujón mediático, en 24 horas los blogs indexados han pasado de 31 a 44 [hoy 23 de septiembre ya son 105]. Puede que cubava.cu no sea un sueño, pero es un paso adelante por la diversidad, solo espero que perdure.

El agente que más daña la nación


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Las escenas que deseo explayar aquí, pretenden ilustrar otras de las facetas irracionales de nuestra cara burocracia, de la casta de funcionarios enquistada sobre la ciudadanía.

Podríamos empezar por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que se encuentra en un proceso asambleario nacional. La AHS, para los no enterados, agrupa y representa a los artistas jóvenes, desde músicos hasta literatos, ensayistas, actores, etc. Tiene sus pro y sus contra, pero no son tampoco el tema en este momento. Y se puede encontrar que hasta la prensa oficial cubana ha llegado a percibir los obstáculos que se llegan a interponer ante los empeños de los jóvenes creadores cubanos; los pensadores jóvenes, los pichones de intelectuales que aspiran, tal vez, a llegar a ser algún día vacas sagradas, pero sin perpetrar la etapa de terneros.

Con gran delicadeza, los periodista reconocen injustificados prejuicios de mentalidades en ciertos estamentos con poder decisorio, que conlleva a etiquetar a estos díscolos como muchachos con problemas ideológicos. Y la AHS se queja, particularmente en las provincias alejadas de La Habana, que se le cercenan las alas a proyectos, iniciativas, espíritus creativos y empeños socioculturales, que se apartan por el más mínimo margen de los anquilosados carrilitos de la época de grises quinquenios.

Si se vive en la capital, puede que el problema acucie más en otros sectores. Podría preguntársele, a más de un compañer@ nuestr@, qué le ocurre a los estudiantes que piensan ingenuos que la dirigencia de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), debe responder a sus bases. Pues ya llevamos unos años de reconocimiento público y sigo hablando de confesiones que se pueden encontrar en la prensa oficial, del divorcio entre los niveles altos y bajos en la FEU. El problema radica en que el divorcio se pretende solucionar bueno, los de arriba pretenden solucionarlo de esta forma sin reconocer la necesidad de la gestión democrática y participativa del estudiantado de sus derechos, intereses y necesidades. Y si los de abajo tienen otra opinión mejor que se queden calladitos, digan que sí a todo, y así se gradúan sin problemas, con un poquito apenas de cinismo mediante.

Pero resulta también que existen muchas razones, por más que puedan parecer difusas en ocasiones; incluso coinciden con cierta profusa propaganda gubernamental con la que, desgraciadamente, el gobierno no es consecuente. Ciertos sueños y utopías de la infancia pasan a la adolescencia y más adelante. Maduran, evolucionan, en la medida que amplían perspectivas y horizontes, se profundizan y radicalizan.

Lo que resulta de todo ello es que en la juventud, primero florece y cala el interés social. Luego se tropiezan con las estructuras de poder conservadoras, estalinistas, típicas de la mentalidad reaccionaria y totalitarista. En ese momento estallan los puñetazos arriba de las mesas; las acusaciones de ansias de protagonismo; los cierres por los consabidos problemas ideológicos.

Y así se van por el caño personas trabajadoras, ignominiosamente aniquiladas en los lugares donde más utilidad podía rendir el aporte que están ansiosas por ofrecer. Por el pecado de manifestar un pensamiento auténtico, inconforme y rebelde ante la apatía, la corrupción y la mediocridad imperante. Celosos perros guardianes del rumbo establecido ese mismo rumbo que nos llevó al borde del abismo y empuja a seguir adelante muerden a todo el que pretenda señalar otros caminos, o intentan simplemente expulsarlos. A aquellos cancerberos les importa un bledo la realidad de un país con una población escandalosamente decreciente de individuos comprometidos. Que el país sufra una escasez de fuerza de trabajo calificada a pie de obra, a partir de los emigrados hacia fuera, hacia el lado o exportados por el mismo gobierno. Qué va. Más importante para estos sujetos que el técnico de la salud que soluciona la necesidad de un paciente; que el proyecto sociocultural que mejora las opciones de niños y adolescentes marginalizados; que el establecimiento de la franqueza, la sinceridad, en las relaciones del estudiantado, el proletariado, los intelectuales, etc., es la necesidad de tales sujetos de destacarse y sobresalir en las cacerías de brujas por ellos organizadas.

Lo más patético del asunto es eso que todo el mundo sabe, que estos extremistas son nutrido filón para el polo opuesto. Nadie se extraña ya de verlos vociferar con la misma ferocidad, pero en sentido contrario, en cuanto se les ofrece la oportunidad de dar el salto. De una u otra forma, la CIA y todas las otras tenebrosas fuerzas que han maquinado alguna vez contra Cuba, se congratulan de tener tan buenos y gratis agentes, tan destacados en eso de dañar a este país.

Arriba la fuma! (Expo erótica en la Fototeca – aprovecha, que se acaba!)


A finales de la década del veinte las fábricas de tabaco cubanas, con la idea de promover las ventas de cigarrillos, comenzaron a colocar en el interior de las cajetillas, pequeñas postales eróticas con las que se debían completar álbumes, los que eran comercializados con hojas enumeradas para este fin. Estudios fotográficos como los de Gumá, Blez y Segovia son algunos de los que recibieron en sus salones a estas jóvenes, las que formaban parte, en su mayoría, de las variadas revistas musicales, tan en boga en esa época.

En esta ocasión se presentan 69 imágenes sobre este tema que forman parte de la colección de Miguel B. Cabrera Miembro de la Asociación Vitólfilica de Cuba.

Décimas del Anauta


Por El Anauta

¡Ya tenemos Internet!,
nos dicen con alegría
Y se anima el alma mía
pensando entrar en la red.
Pero encuentro otra pared
levantada ante mí ahora.
¡Caramba! ¡Esto no mejora!
¡Tiene un precio inaccesible!
En moneda convertible:
cuatro cincuenta la hora.

A navegar me convidan
mercaderes informáticos
con el servicio emblemático
y la novedad del día.
En su linda tarjetica,
esbelta modelo asoma
cual sirena tentadora
o atractiva timonel
que me cobra en su bajel
cuatro cincuenta la hora.

No sé quién podrá pagar
con esos precios de espanto.
Una semana sudando
me lleva a mí acumular
una horita nada más
a esos precios sin clemencia.
Seguiré yo en abstinencia
porque los nuevos servicios
siguen siendo para el rico
o para la disidencia.

Para el hijo del papá,
el exitoso golfista;
los nuevos capitalistas
de la escena nacional.
Don Dinero marcará
quién es el privilegiado.
Y hasta el flamante hacendado
dejará atrás los peones
sudar en sus plantaciones
en lo que él se ha conectado.

Uno, ufano, se esperaba
de avanzar escolarmente
y trabajar noblemente
que algo bueno resultara.
La utopía es destrozada
donde el Lineamiento mora.
Mi valor se esfuma ahora;
no soy más que un pobre A-nauta
ante inalcanzables pautas:
¡cuatro cincuenta la hora!

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