Archivos por autor | luchatuyucataino

Las imágenes de Pedry


Carta abierta a Pedry y Roxana Rojo


Por Isbel Díaz Torres

Amigo, amiga, los galgos ladran. ¿Será que cabalgamos? ¿Será que es tan incómoda nuestra postura que la rabia le da a estos señores grises por cometer errores? Hemos de bregar con estos lastres, pero sobre todo, hemos de denunciarlos. Ya el momento del silencio cómplice y agradecido ha quedado atrás.

Por supuesto, más que el pataleo, nos complace el hacer, la transformación directa de nuestro entorno, y la implicación colectiva de los seres que nos rodean. Pero si hemos de patalear, lo haremos tan fuerte que le retumben los oídos a quienes no quieren oír. Sobre todo, porque son tan groseros en sus procederes que imagino estén muriendo de vergüenza al ver que obtienen justo lo contrario de lo que buscan. Intentan silenciarnos, aislarnos, y logran más palabras, más acciones, más solidaridad.

No hay mucho más que agregar a tu sentida declaración, testimonio tremendo de manipulación, de cómo un grupo “secreto” intenta robarse nuestra Revolución, testimonio de una vida rica y azarosa que compartes con nosotrxs, lo cual no hace deudores de ti.

Estamos contigo. No ha habido tiempo de avisar a toda la gente del OC, por eso firmo este texto solo a mi nombre, pero sé que todxs o la inmensa mayoría, estarían dispuestos a abrazarte y darte las gracias.

Ya, cuando nuestra Asamblea se reúna, pensaremos qué hacer para estar a tu altura, y lograr que nos sientas a tu lado.

Un abrazo libertario color verde arcoíris desde La Habana.

Isbel

El estúpido poder de una imagen fuera, o cómo se fabrica un disidente dentro


Por Pedro Manuel González Reinoso

Escribir y publicar algunos trabajos en Observatorio Crítico de Cuba ha sido mi gran suerte y también mi nimia condena. Encontré aquí, entre el millar de sitios y blogs contestatarios que pululan, el espacio democrático justo de una izquierda incómoda, descontenta como yo con las arbitrariedades impuestas, con esa visión desprejuiciada sobre el mismo “acontecer nacional” que la otra prensa magnifica hasta el mareo, y el que sin groseras animadversiones trata de desmenuzar públicamente los argumentos mezquinos que impiden mejorar las cosas sencillas o profundas que nos conciernen, encontrando sentido ético al proyecto de nación que soñaron el apóstol y tantos otros, cuyos sueños se han ido mutilando ante nuestros ojos. Relatar pequeñas historias de avatares, injusticias o de logros (que los hay) desde mi pueblo de pescadores/ desclasados/desempleados, u ofrecer mi opinión sobre los desastres y penurias que hoy abundan por desgracia en la vida cubana (así como denunciar a quienes se sirven de sus investiduras para hacerles la vida más miserable al que siempre la ha tenido), han sido suficientes razones como para no vacilar frente a amenazas y chantajes de los que detentan temporalmente poderes decisoriales, con los que pretenden acallar cualquier voz no comprometida con la oficialidad.

Creo que mi primer aporte al OC fue aquella entrevista a la famosa transexual que llegaba a delegada popular hace un par de años en mi zona. Luego conté de la desventura hospitalaria con mi madre, diabética maltratada. A continuación manifesté mi indignación por el doble discurso de un intelectual al servicio de la nueva boloburguesía –empleado con salario delirante por hotelera transnacional– y sus afanes por modificar por decreto la rígida apotema ideológica de otras épocas, inútil ya para las actuales políticas del estado. Ese artículo que transcribía la labia alquilada de tan ilustrado profesional, fue el detonante que aludía a las órdenes de sus empleadores. Recuerdo que omití en aquella traslación del material la frase con que comenzaba su disertar: “Raúl nos ha servido la mesa a todos los sicólogos” –decía el ponente pantagruélico. De inmediato la maquinaria represora activó sus resortes “visitando” a superiores de mi ramo y al PCC municipal, para hacer recordar que (como todos) estoy siendo vigilado desde que nací, que arrastro un largo expediente policial, aunque no clasifique aún como “opositor” abierto, y que pronto puede haber consecuencias nefastas de persistir en decir lo que a otros les estará eternamente vedado, por cobardía o por tacto que es casi lo mismo (no soy quien para juzgar las opciones de cada coterráneo en callar o apostar por los procesos futuros y las políticas que les afectarán, lo quieran o no). Es típico de cualquier totalitarismo tener asalariados despiertos que velen por “su paz proletaria” y no seré para ellos el último ni el primero en sus interminables nóminas. A lo largo de la Historia Nacional (posrevolucionaria, aclaro, porque ni hablar de otras foráneas o anteriores peores, esta es la que nos tocó vivir, padecer o manifestar, no aquellas) los ejemplos desbordan nuestra capacidad de la memoria.

No voy a hacer una cronología de datos ni nombres de fiduciarios, si no de algunos hechos concebidos recién para el silencio, pero sí daré breve introducción a mi vida descensurada, cual suerte de autoentrevista –ridículamente reveladora–, empero prescindiendo de preguntas fútiles:

–Tengo 55 años, vivo donde nací: en Caibarién, soy hijo de revolucionarios entusiastas que hoy tienen + de 80 años y ni recuerdan porqué pelearon, por lo que me tocó “disfrutar” también de sus rigores; estudié el nivel medio en una escuela militar por embullo familiar (todos creían que era bueno posar de verde redentor) hasta que me botaron de ella por burlas e indisciplinas. También me eximieron del registro militar en 1977 por Maricón –término acuñado en Granma por Eusebio Leal– y en el 80 me “invitaron” –a cambio de 4 años de prisión–, a usar salvoconducto de plumas por el mismo Mariel que ahora importa pollos yuma (argumentando múltiples desvíos; el sexual, el ideológico y… el osteomuscular, incorporado más tarde como enfermedad genética). Tenía 20 años. Hoy me repiten quienes me lanzaron fuera del país, que no son ellos los mismos que aún nos gobiernan. (¿?) La irreverencia me arrastró a estudiar; Idiomas y Economía, mas no terminé la carrera. He crecido mucho mejor entre insuficientes autodidactismos. Trabajé en oficinas durante 5 lustros y soy promotor de literatura (mi pasión: lector empedernido) desde hace casi dos para el Instituto del Libro (2005). Me fajo cuando puedo desde el 97 por algún dinero extra para subsistir como peluquero (propista en solitario, sin súbditos-explotados tan en moda de vuelta a esta tierra que expolió la pseudorepública y más tarde el batistato). A finales de los 80s me acerqué a un grupo de derechos humanos por simpatías con los postulados de la revista soviética “El siglo XX y la Paz” hasta que descubrí la superficialidad de algunos presupuestos y el origen incierto de los financiamientos. Me llamaron “a con(s)tar” varias veces las autoridades en esa época terrible. En 2006 me invitaron, en marco académico, a una universidad en USA para presentarme a un proyecto artístico-teatral multicultural en el Instituto Cervantes: CUBA-URSS y la experiencia postsoviética. Antes había participado en un docudrama intitulado “Sin Embargo/Nevertheless” (2003) para testimoniar como sobreviviente furibundo acerca del período especial y de la habilidad de los cubanos para resistir las miserias reciclándolo todo. La administración de Bush me eximió, junto a otros mejores conocidos en esos ámbitos de letras, colgándome el sambenito de “terrorista”, por haber procesado mi pasaporte la UNEAC[1], institución progubernamental a la que jamás pertenecí. Fue una triquiñuela acomodaticia del MINCULT encargado en hacerlo. Luego del 2009, gracias a un librito editado en Latinoamérica sin permiso de los comisarios trasnochados de acá, viajé a otros países, entre ellos, al enemigo histórico, quien no obstante esa cláusula que quedará para siempre; la 212(f) que explicita sobre “la peligrosidad individual en detrimento de los intereses del los EE.UU.”, se me otorgó una visa pro en el 2011 y se me trató inmejorablemente, como a cualquier persona ordinaria que sin mediar el no haber contribuido para nada en la construcción cultural de aquel país, se le depara el más espléndido recibimiento. Curioso que estando allí, algunos extremistas del sur me tildaran de “comunista” por mis actividades “revolucionarias” dentro del régimen y que mis fotos publicitadas en los medios junto a Mariela Castro fueran causa de abucheo. Me llamaron entre otras lindezas “la rusa roja del partido”. Ninguna fue retirada por mí del espacio público, a pesar de los comentarios que las calzan en mi página en Facebook u otros lugares revisitables. Soy una representación real del ser que debe enfrentar apoyos y detracciones idénticamente con dignidad, amén de asumir a los que quieran sumarse en pro o en contra. No sufro de escisiones ni diferendos propios. Hace mucho deshice esas batallas intestinas e intolerancias de las cuales no suelen zafarse las dictaduras. En España, que es también mi otra patria, supe por fin lo que se siente al salir en plena la calle a gritar ¡abajo el gobierno! durante el M-15 del 2012 y que la policía te cuide, aunque le disguste. Son elementales derechos ciudadanos que experimenté y los que deberíamos aprender a expansionar, aún a sabiendas de que poco o nada al cabo resolverán, aquí ni allá. Sólo por ejercer el goce libertario vale la apuesta. Durante años atendí el programa infantil de la Feria del Libro en Villa Clara, el que me fue suspendido cuando –presentado mi libro de Vidas y leído el texto– tuvieron certeza de mis críticas al sistema y a su gradual empeoramiento, igual que ante cualquier injusticia cometida dentro o fuera, y de mi incondicionalidad absoluta a nada. La parte laboral para esa fecha ya me había retirado el apoyo que me brindó antes: ni pasaporte cultural ni permiso para viajar. (A recordar las multas migratorias vigentes para esos preceptos irracionales). Tuve que hacerlo luego como extranjero, porque siéndolo también he violentado la hipócrita e irreformada constitución vigente que nos exime de esa dualidad en su Art.18/Cap.2. Desempeñarme además como travesti desde 1994 en un sitio inclusivo llamado “El Mejunje de Silverio” en Sta Clara, e itinerar a veces con él, me ha premiado al conocer buena parte de la isla y lo artístico e intelectual que la habita. Nuestro proyecto se ha forjado en la lucha por el fin de las zafias exclusiones de toda naturaleza, y nuestras batallas contra la homofobia datan de fecha muy anterior a las propaladas hoy desde el CENESEX. En varios libros reeditados, doy testimonio de estos hechos. Intuyo, que de haber tenido edad en los 60s, también clasificaría para marchar en las UMAP, émulas de los soviets gulags, pues todavía no sabemos bien quien las copió ni si en verdad se arrepintió de abrirlas. Tendría pues, currículo extra. Fui quizá al cabo un tipo afortunado que ni estuvo preso, ni se marchó de su hogar.

Ahora resumo los hechos recientes que me hacen sospechar el desespero de los operarios de esta nueva campaña anti “subversión” –(sufragada por la USAID o la SINA o dios sabrá quienes) y desatada por los agentes del MININT por encargo gubernamental luego del apagado el zunzuneo del ignoto colibrí que casi nadie percibió–, en la que parecen querer incluirme:

–Rodaba en casa en el 2013 un documental con realizador foráneo –acreditado ante el CIP con visa del ICAIC más supervisión autorizada del MINCULT–, cuando se personó la autoridad migratoria municipal excusando papeles legales. (Resulta conveniente mencionar que este documental no es el primero, y para saber lo que declaro en ellos, basta con buscarlos). Ante la falta de evidencias por trasgresión a la Ley, se retiró satisfecha, pero dejó –el que atiende a la cultura en el municipio por el DSE que aprovechaba para colarse–, una citación a Inmigración. Este abogado del G2, como cualquier gendarme frustrado en la detección temprana de espías e infiltrados, es conocido por el contrito modo cortés de citar a su oficina a los artistas locales –residan o no en la Isla– cuando entran o salen del país, para cuestionarles visitas y contactos. No se pudo entrevistar conmigo entonces, porque no mediaba lo adecuado: ni la razón expedita ni el papel oficial. Habérselo dicho de esa manera fue suficiente para volver a molestarme en este 2014, cuando se enteró de que viajaría a España. Mandaron el documento con tardo edecán la noche misma antes del vuelo, con el fin de personarme en la unidad habilitada para los “delitos contra la seguridad del estado” en la capital. A las 9 a.m. estuve, me hicieron esperar. Lo primero abordado fue: –Te conocemos, sabemos cómo piensas y nos preocupas más que un premio Sajárov ¿quieres colaborar con nosotros? estamos al tanto de tu utilidad (¿vanidad?)…creemos no obstante por esa foto colgada, que ya te reclutó el enemigo. Estás en ella (v. file: http//: Pedro Manuel González Reinoso & Roxana Rojo/El Actor, el transformista y la de un escritor en su primera novela apócrifa/Exilio Unido Ya/.html) junto a algunos de los secuaces de la FNCA…Mencionaron un nombre de mujer (La desacreditación moral del oponente sigue siendo prioridad estratégica descrita minuciosamente en los manuales de sus consortes: la STASI y la NKVD). Me dijeron de comprometimientos desatinados que olvidé. Sucedió que me cambié de bando, dicen, cuando presenté mi libro en Cuba 8, la galería de arte de Miami parecida al Mejunje de Silverio, por la mixtura cultural y la inclusión abierta. Sólo recuerdo el nombre de mi representante allí: Josán Caballero, escritor cubano. (Estuve en esa ciudad apenas 12 días en 3 meses. 18 total en Florida. Tiempo suficiente para secuestrarme los agentes de la fundación, lavarme el cráneo y encima, retribuirme). Luego me amenazaron con jugarretas judiciales usando testigos localizables a los que presuntamente proveí de videos “contra”, de usar escritos antigubernamentales míos en su poder, obtenidos a través de amigos intervenidos en sus casas o vía terceros, no publicados siquiera. Resumiendo: me chantajearon a firmar un acta por Propaganda Enemiga. De nada habría valido rechazarla: no saldría más del país. No extienden copia del documento firmado, cuidado con eso. Además, resulta igual de válido que lo firmes o no ante procesos amañados, existe el registro electrónico a su haber (manipulable) y con los que convencerán a magistrados ‘revolucionarios’ de tu pertenencia inexorable al bando contrario. Creo que si hubiesen tenido certeza de que alguien me paga un centavo por lo que digo, ya estaría a buen recaudo. Como me dijo el oficial: “Estás alertado: en ese saco del delito descrito por nosotros te cabe todo lo que le echemos. En cualquier momento vamos a tu casa; te quitamos la máquina en donde escribes, te guardamos y se acabó”. Añadí: “Así rematan a mis viejos, quienes dependen de mí, en suma profilaxis humanitaria y socialista”. En resumen: no tenían suficiente caos para detenerme, el objetivo era intimidarme. Regresé de afuera, como otras veces, y me puse a trabajar de inmediato: en la Feria del Libro y en casa. Publiqué otro post en OC en el intermedio, sobre los venenos agropecuarios que ingerimos ante la mirada cómplice de los que debían actuar, firmé una carta en contra del maíz transgénico que el estado importa (sin importarle un pepino su obligada misión sanitaria a favor del capitalismo sucio) y hace una semana salió otro comentario sobre los desmanes conjuntos de la ONAT y el Órgano Laboral que exprimen con sus leyes a los entes nacionales, junto a opiniones sobre el Congreso de los Trabajadores con su famosa Ley aprobada también por una asamblea acéfala. Ni hablar de la inversión extranjera. Acaban de quitarme el espacio en internet de 4 horas semanales (a la sideralidad de menos de 7 kbs de velocidad) que como creador me regalaron en 2005 cuando ardía la luego finiquitada batalla de ideas. Para castigarme por usarlo “indebidamente” en protestar, por no abdicar del contento incivil que esperan, me han prohibido su empleo para siempre. (¿Debí emplear acaso “los canales correspondientes, el momento perfecto”?). No voy a reclamar nada. No lo necesito. Le doy las gracias póstumas al Director Provincial de la Cultura en Villa Clara por esa decisión suya, tan independiente, personal y salvadora: para la nación enardecida que se preserva así de críticas desmedidas de sus adversarios de clase, y para el opositor creciente que creen ver en mí. El próximo paso de los represores irritados –esos sagaces compatriotas que tuvieron a bien esperar por una agencia norteamericana de prensa para que les desenmarañaran la extinta red de mensajes contrarrevolucionarios que nadie leyó–, será fácil crearme una causa falsa y meterme preso. Cuando les plazca.

Me ha parecido imprescindible entonces, antes que los apremiados reciban sus espaldarazos y condecoraciones, hacer la siguiente:

Declaración pública de principios éticos y estéticos del Pedry y su doble, la rusa Roxana Rojo;

Hacemos Constar

A QUIEN PUEDA INTERESAR;

Que:

Somos entes soberanos, plurisexuales y amantes de los placeres mundanos, (RR)llen@s de ambiciones por el aprendizaje y la búsqueda cansina de la felicidad (aunque ambas resulten breves o precoces). Poseemos hace mucho un solo carné: El de identidad, el que lamentablemente no es dable a bipolaridades. Las filiaciones rígidas nos huelgan, sin-embargo andamos hurtando equidades por doquier, a la par que sembrando amigos que a veces se malogran como cualquier cosecha por causa de la lluvia y el viento, naturalmente. Sentimos en cambio un respeto oportuno por los escasos adversarios dignos que quedan. Nos conmueven también los que, por su fe ciega, se vuelven incapaces de juzgar con claridad (siquiera tanteando en braille) el objeto adorado de su fe. Pensamos a menudo en los seres que queremos, y fustigamos con verbo a quienes intenten coartar tales quereres. Nos cae requete bien la izquierda, pues los derechos resultan arduos en todas partes, y demasiado duros de centrar. Deploramos las armas, por prolongación onto(i)lógica de aquellos que aman (y arman) sus infinitas guerras contra cualquier cosa y con cualquier pretexto que les permitan cobrar. Las únicas conquistas plausibles nos son las obras, más, si imperfectas. Creemos serenamente en el mejoramiento humano –mal que nos sepa a lugar común– y soñamos con una nación lúcida, que quepa exacta a la prole entera, un hogar donde junto al culto pleno quede borrado el odiar. Nuestro anhelo cesará –de facto– el día en que el ex enemigo guiña al ex amigo (o viceversa, como prójimos), y se inviten a yantar y a emborracharse, como hizo Madiba con sus ex carceleros allá por África un día de sol. (Por lo que apreciamos, “ex” será en lo adelante clave divina, de manera que la albergamos). Confiamos en el poder desenmascarador de la verdad, única que no se escurre cobarde bajo los gritos del teatro Villanueva puesto en pie. José Martí, Julián del Casal, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Delfin Prats, el bodeguero de la esquina, el preso ya suelto, el que aún no, el que esté por entrar, el asesino inconfeso, el traidor arrepentido, el enfermo alcohólico y psicodependiente, el potencial suicida, la jinetera y el pinguero que salvan con sus egoísmos corporales a familias pendientes de la inanición, y tantos otros cubanos como nosotr@s 2, para esa fecha tremenda, estaremos content@s y sonreiremos. Quizá hasta podamos añadir que, por decirlo ya, también somos libres. Ojalá que pronto tod@s lo sean.

En Caibarién, Y Abril 13 del 2014.

PS: Preferimos ingerir dosis descabelladas de pescado, mucho fósforo+fitina, para que no se nos apaguen nunca las imágenes distorsionadas de los empoderados.

[1] El actual lema rescatado para el congreso que corre dicta que “lo primero que hay que salvar es a la cultura”. No sé si se refieren a la parte buena de nuestra corriente ilustrada que defiende sin cuestionamientos los recios dictados y se desmarca oportunamente de la responsabilidad ciudadana, o a la entera de la nación. Yo agregaría que mejor salvamos primero al recipiente y creador de aquella, para que no se nos vuelva impersonal, incontenible. Se me olvidaba que los presidentes de esa asamblea de artistas (ONG), históricamente, han sido parte/usuarios del aparato estatal/partidista. Y anexo un exergo que no hago mío, para decantar ambiciones que pueda imputarnos el represor de turno previa absolución del adeudo pendiente, más por el colaboracionismo implícito en cada uno, me parece válido asumir al fin que:

‘We had all become used to the totalitarian system and accepted it as an unchangeable fact and thus helped to perpetuate it. [. . .] None of us is just its victim. We are all also its co-creators".

Vaclav Havel; poeta, disidente y luego primer ministro.

Algunas notas sobre “Cuba: crímenes de odio?


Por Alberto Roque Guerra

El pasado miércoles, 9 de abril, se publicó en el portal digital CubaSí el artículo Cuba: ¿crímenes de odio?, firmado por el periodista Yuris Nórido.

Además de lo ya dicho en mi posts: “¡No a la violencia! ¡Protección a las personas LGBT vulnerables a los crímenes de odio!” y “Crímenes de odio por homofobia: “Impunidad cero” y la necesidad de romper el silencio”, me referiré concretamente a algunos aspectos sesgados, triunfalistas y heteronormativos en el artículo de Nórido.

Sobre la Nota Informativa del Ministerio del Interior (MININT) por el asesinato de tres personas en La Habana Vieja

Me parece excelente que nuestras instituciones ejerzan una política de transparencia, tal y como lo establece la Constitución de la República. Sin embargo, la redacción de la nota de marras es preocupante por múltiples motivos: no menciona por su nombre las relaciones entre los ciudadanos Francisco José García Peña (víctima) y Adrián Abelarde Varela (victimario). El eufemismo “relaciones estrechas” deslegitima a las relaciones amorosas, sexuales o eróticas entre personas del mismo género. Sin embargo, la nota dice en el penúltimo párrafo que el móvil del crimen fue pasional, sin más comentarios.

Me pregunto si la pasión amorosa también conllevó a asesinar a una anciana y a un niño. Me pregunto si la pasión por sí misma genera actos criminales, ¿es eso pasión o violencia extrema?, ¿es pasión o sentido de posesión y odio?, ¿tienen claridad nuestros criminalistas y operadores del derecho sobre las implicaciones de estos términos? Adicionalmente, en nuestra Ley Penal no existe el crimen pasional. La nota puede hacer presuponer que “las personas homosexuales matan por pasión” y es, en sí misma, discriminatoria.

Sobre los crímenes a la comunidad homosexual cubana

El uso del término “comunidad homosexual” es un implante de los modelos neoliberales que dividen y clasifican a los grupos humanos sin acceso pleno al poder y que se ha utilizado políticamente por los propios grupos para legitimarse. Así se encuentran hispanos, afrodescendientes, indígenas, nativos,latinos, italianos, chinos, lobby judío, entre muchos otros.

De ser correcto el uso dado por el autor al término, implicaría que existe una toma de consciencia política de las personas homosexuales cubanas sobre sus cuerpos y sus sexualidades, más allá de la convivencia y visualización pública en sitios de “homosocialización”, cuestión que no percibo con claridad en el escenario social y político cubanos actuales.

También excluye a otros personas con identidades/roles de género, prácticas sexuales y tipos diversos de parentesco que conforman grupos humanos discriminados en Cuba en la actualidad.

Además, Nórido no realiza un análisis de los móviles de los crímenes donde han sido homosexuales las víctimas ni cita la fuente estadística que le permite llegar a algunas conclusiones. Si no cuenta con elementos objetivos y comprobables (a los cuales apela en todo su escrito), ¿sobre cuáles bases afirma que la mayoría de los ataques denunciados por miembros del colectivo LGBT cubano no pueden ser considerados delitos de odio?, ¿cómo se atreve a afirmar que no hay una oleada de estos crímenes en Cuba al concluir su artículo?

En resumen, afirmar que existe una oleada de crímenes de odio hacia personas homosexuales es pura especulación, negarlo también lo es. No obstante, hay un hecho alarmante expresado por los servicios de consultoría jurídica del CENESEX: en 2013 un porciento importante de las víctimas de homicidio eran homosexuales.

Sobre la promiscuidad como un estilo de vida

El término promiscuidad es uno de los estandartes más hipócritas de las normas heterosexistas, percibido como un privilegio de las hegemonías masculinas y como un estigma para las sexualidades que se le subordinan jerárquicamente. Ya las ciencias biomédicas superaron este concepto discriminatorio y lo definen (políticamente correcto) desde el punto de vista epidemiológico como relaciones sexuales frecuentes y recurrentes con diferentes personas.

Coincido con Nórido sobre el peligro que implica que muchas personas homosexuales lleven desconocidos a su casa, en tiempos donde el dinero y lo material ensucia de forma creciente las relaciones humanas. Sin embargo, tomo nota de que en el caso de La Habana Vieja, Frank y Adrián tenían “relaciones estrechas” hace mucho tiempo y el homicida convivía prácticamente con la familia.

Por lo tanto, no son los tipos de prácticas sexuales el problema, sino los valores que se ponen en juego en toda relación humana. Si se continúa desconociendo, desvalorizando o revictimizando las múltiples causas que generan estos crímenes en grupos vulnerables, no se resolverá el problema.

Sobre el choteo nacional y la homofobia

Me parece peligroso, farragoso y poco serio relacionar el choteo nacional con la homofobia verbal. La historia de la Nación en todos sus periodos (colonial, república burguesa y república socialista) ha mostrado — con una tendencia a la modificación favorable del discurso en los últimos 15 años— discursos y prácticas homofóbicas, que, como expresión de la cultura se ha legitimado en los espacios institucionales.

Muchos son los ejemplos lamentables de agresiones físicas a personas trans, a homosexuales masculinos y femeninas y a las propias mujeres heterosexuales, quienes sufren violencia de género, doméstica y sexual (la violación por sus propias parejas no es reconocido un delito en nuestra ley penal).

Puede que no sean actos violentos alarmantes, pero me despiertan muchas dudas el silencio que las cubre y la poca disposición a reconocer al espacio público como continuidad íntimamente relacionada con el espacio privado. Por lo tanto todo lo que se afirme en este sentido es pura especulación.

Sobre la “condición” homosexual y su reconocimiento institucional

¿Acaso existe la condición heterosexual?, ¿existe algo llamado condición de negritud o de blanquitud? “Condición” es un término peligroso que ha generado mucho sufrimiento. De hecho se usa por la medicina para hablar de un estado morboso o enfermedad. Muchas de las categorías, etiquetas o “condiciones” han sido un invento humano ubicadas por las políticas de identidad como constructos subjetivos. Todas las categorías identitarias de género, raciales, por orientación sexual y étnicas son invenciones de grupos humanos que ostentan el poder de nombrar a la otredad, a lo diferente y han tenido un macabro éxito en hacerlos naturales y “productos de la cultura”.

Nuestras instituciones aún tienen mucho que avanzar en la producción de políticas que reconozcan a la sexualidad y al género (no binario) como consustanciales a la ciudadanía. No es posible disfrutar de personalidad jurídica, de derechos políticos, civiles, sociales y culturales, de una verdadera fraternidad y solidaridad entre los seres humanos si no se integra a la sexualidad y al género junto a cuestiones raciales, étnicas, religiosas, entre otras. Deben revisarse urgentemente las bases del contrato social —y del contrato sexual— en una sociedad como la nuestra, en plena transición al socialismo. (Cayo Hueso, 12 de abril de 2014)

Publicado en HomoSapiens@Cuba

Cuba: Crímenes de odio?


Por Yuris Nórido

La prensa nacional se ha hecho eco del asesinato de homosexuales. Algunos creen ver en esos casos crímenes de odio. Pero los móviles dicen otra cosa…

La prensa nacional, normalmente parca en estos asuntos, ha referido la muerte violenta de algunos homosexuales en los últimos meses. En dos de los casos, la publicación tuvo que ver fundamentalmente con el reconocimiento público de las víctimas: eran destacados artistas. En las notas (escritas en las redacciones culturales de los medios) no se mencionó su orientación sexual (no era necesario, francamente), en buena parte de ellas ni siquiera se aludió la causa de la muerte (en nuestro caso sí lo especificamos).

Sobre el tercer caso, hace pocas semanas, el Ministerio del Interior (MININT) divulgó una nota informativa donde tampoco se explicita la orientación sexual de una de las víctimas y del victimario, aunque se sugiere. En un párrafo se dice que el autor del crimen “mantenía relaciones estrechas” con la víctima, hombre de 49 años de edad. En otro párrafo se afirma que “durante los interrogatorios (el victimario) confesó que su actuación estuvo condicionada por un móvil pasional”.

Sin caer en los excesos de la crónica roja, la divulgación de estos hechos resulta prudente. La ciudadanía necesita estar informada de acontecimientos tan graves. No hay que convertir estos crímenes en un morboso espectáculo, pero tampoco conviene ignorarlos en los medios: los rumores terminan siempre por desvirtuar los hechos. Y en las redes sociales el rumor se difunde sin que medien comprobaciones.

Precisamente en algunas redes sociales se ha afirmado que estos hechos y otros contra homosexuales que no han sido reseñados por la prensa forman parte de una ola de crímenes de odio que sacude a la sociedad cubana ahora mismo. Nunca antes habían asesinado a tantos homosexuales —dicen algunos, y otros hasta sugieren que se trata de una especie de conspiración en contra de la diversidad.

Algunos medios extranjeros —particularmente los más críticos con el sistema en Cuba— se han hecho eco de estas denuncias, sin profundizar en las causas de los crímenes ni en el verdadero cariz de los delitos de odio.

Con buenas, regulares y malas intenciones, se ha achacado a un odio militante a los homosexuales buena parte de las agresiones que ha sufrido esa comunidad en los últimos años. Es probable que algunos de los delitos contra ese grupo estén motivados por ese odio; pero lo cierto es que la mayoría de los crímenes tiene móviles comunes, que poco o nada tienen que ver con la orientación sexual de las víctimas. O quizás sí tengan que ver, pero por razones más tangenciales.

El delito de odio, según la convención, es aquel que se comete contra individuos de determinado grupo social, por su edad, raza, religión, etnia, nacionalidad, ideología, discapacidad, género, identidad de género u orientación sexual. O sea, el móvil del ataque es precisamente el odio hacia esas características, desde los prejuicios o la incapacidad de tolerar al diferente.

No es lo mismo asesinar a un homosexual para robarle que asesinarlo por el mero hecho de ser homosexual. El segundo caso es un crimen de odio. El primero es un crimen común. Obviamente, muchas veces es difícil establecer fronteras. Es posible que el individuo que mate para robar también rechace a los homosexuales, pero en todo caso esa será una causa secundaria.

La mayoría de los ataques denunciados por miembros del colectivo LGBT cubano no pueden ser considerados delitos de odio. Ni siquiera cuando medie en alguna medida cierto rechazo a los homosexuales. Es más, asumir que lo son implicaría cierto matiz discriminatorio o “victimista”. Si una persona agrede a una mujer o a un anciano para robarles —o incluso, por mera manifestación de violencia— no hay que asumir necesariamente que esa persona odie a las mujeres o a los ancianos.

Algunos se preguntan: ¿por qué casi siempre son homosexuales las víctimas? Lo primero que hay que establecer es que no siempre son homosexuales.

Y en segundo lugar habría que añadir que ese grupo es mucho más vulnerable que otros colectivos sociales. Por la discriminación, los prejuicios o por pura elección personal (que es perfectamente legítima), los homosexuales pueden asumir la promiscuidad casi como estilo de vida. No pocos llevan a sus casas a personas que apenas conocen. La falta de lugares establecidos para los encuentros íntimos (y también la elección personal) los hacen frecuentar sitios de encuentro poco convencionales (apartados, poco iluminados, escabrosos), que suelen ser campo de acción de delincuentes.

Cuba sigue siendo uno de los países más seguros del continente. Y en buena medida, uno de los más pacíficos y “bien llevado”. El tan llevado y traído “choteo” nacional ha mostrado también una vocación discriminatoria contra el homosexual, pero en pocas ocasiones se ha traducido en agresiones físicas graves. Es más, la lógica de que “cada cual haga de su vida lo que quiera” ha primado por encima de actitudes más beligerantes.

De acuerdo, hace falta más educación, hace falta más sentido de la solidaridad, hace falta más sentido cívico, hace falta más reconocimiento institucional a la condición homosexual. Y hace falta también más sensibilidad y conocimiento por parte de las fuerzas públicas.

Pero lo cierto es que por el momento no sufrimos ninguna ola de crímenes de odio, ni contra los homosexuales ni contra otras minorías. Ojalá no la padezcamos nunca.

Publicado en CubaSí

Arriba las manos, esto es un atraco (II)


Por Rogelio M. Díaz Moreno

En la segunda parte de esta diatriba, voy a abordar otro soberbio atraco que madura el Estado cubano contra sus trabajadores. Este está relacionado con la actividad en la llamada Zona Franca del Mariel.

En la Zona Franca del Mariel (ZFM), el gobierno cubano planea establecer un mega puerto y una planta industrial abierta a las inversiones de los empresarios extranjeros. Para ser competitivos en el área caribeña, el gobierno cubano ha establecido las condiciones más amables que ha podido concebir. Los inversores tendrán bajos impuestos, períodos prolongados de gracia fiscal, facilidades de repatriación de ganancias, etcétera. Uno se preguntaría, ¿dónde está la ganancia, entonces, para el Estado cubano?

Una nota en Cubadebate, aparecida hará un par de días, me esclareció esta duda. Se vuelve a manifestar otro principio del marxismo, relativo a la obtención de ganancias en base a la explotación. La ganancia está, como siempre, en apretarles los tornillos a los asalariados tan duro como sea posible.

Leer Más…

Una inconformidad que recorre por dentro


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

En algunas de mis crónicas he escrito con reiteración que no puedo negar ni mis orígenes ni mi historia dentro de los procesos revolucionarios de Cuba en los últimos cincuenta y tantos años; pero si bien este planteamiento formal y muchas veces apasionado lo reafirmo plenamente en la actualidad y no me canso de hacerlo por mucho que transcurran los años, también debo confesar con la misma formalidad y pasión que no por ello quiere decir que ahogue mis inconformidades en un silencio oportunista, miedoso y acomodaticio muy al uso últimamente. Leer Más…

Arriba las manos, esto es un atraco (I)


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Se le cansan los brazos a uno de tanto sostenerlos en alto. Cuando se cree que se sale de un atraco y los cuatreros te van a dejar tranquilo un tiempo, ya está montado el siguiente asalto y hay que volver a pagar, por más que uno crea que el anterior ya lo dejó seco. Se confirma por enésima vez el concepto marxista de que aquel infeliz que solo posee su fuerza de trabajo para ofrecer en el mercado, será víctima sistemáticamente de los abusos de los dueños de los recursos, los Estados y las leyes.

El anuncio de la subida de los salarios en un limitado sector laboral de nuestro país –la salud pública– apenas se había asentado, cuando volvieron a caer rayos sobre el bolsillo de los trabajadores cubanos. La noticia salió hasta en el oficialista diario Granma, como para no dar margen a especulaciones: aumentan los precios de la leche en polvo. La ya de antes incosteable bolsa del producto sube otro 15%, para desolación de todas las familias que dependen de los salarios del Estado cubano. La razón ofrecida en el comunicado oficial invoca una supuesta subida del producto en el mercado mundial. Eso mezcla, descubrimos, el cinismo más alevoso con la mentira más desvergonzada. Pero vamos por orden, y con los trapitos de marxismo que conocemos por delante.

Leer Más…

Cuba y el asesino de sueños


Por Fernando Ravsberg

Una investigación de la agencia de prensa AP revela que Washington creó un Twitter cubano llamado “Zunzuneo” para desestabilizar al gobierno de la isla. Buscaban que los mensajes de textos fueran la chispa de una “primavera tropical”.

Días después Cuba informa que otro programa similar, “Piramideo”, se encuentra en pleno funcionamiento con los mismos objetivos. Todo indica que la Casa Blanca insiste en influir en los cubanos para provocar una rebelión.

En realidad esto no es nada nuevo, se trata de la versión digital de TV Martí y está teniendo sus mismos resultados: millones de dólares de los contribuyentes gastados  para lograr una influencia ínfima dentro del país, llegaron solo a 40 mil personas. Leer Más…

Democratización: necesidad prioritaria objetiva de toda la sociedad cubana


Por Pedro Campos

En la sociedad cubana está casi generalizado el criterio de que la causa principal de la precaria situación actual y de los graves problemas sociales que enfrentamos, es el modelo económico social y político vigente.

De una u otra forma, todas las corrientes de pensamiento político en la Cuba de hoy, dentro y fuera del gobierno, coincidimos en que debemos trabajar por realizar cambios en el mismo.

Las diferencias están en la profundidad y el sentido de los cambios. Pero mirándolo con detenimiento y profundidad hay elementos que se presentan comunes. Veamos.

La oposición tradicional al gobierno, primero desde posiciones violentas y hace ya décadas  desde enfoques pacíficos, viene abogando por cambios democráticos. Por sus acciones ha pagado un alto precio.

La  amplia Izquierda Democrática y Socialista donde encontramos trotskistas, anarquistas, gramscianos, libertarios, consejistas, socialdemócratas, comunistas democráticos, autogestionarios, partidarios del cooperativismo y otras tendencias, también desde los mismos primeros tiempos del 59 ha sido víctima de represiones en diverso grado, pero durante mucho tiempo algunos creyeron (me incluyo) que podrían lograre modificaciones  en favor de sus posiciones, a partir del modelo existente. Leer Más…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 405 seguidores

%d personas les gusta esto: