Archivo | noviembre 2012

Comunicado por el Día Mundial de Lucha Contra el Sida desde Santa Clara


Proyecto HSH-Santa Clara & Centro Municipal de Prevención de las ITS-VIH-sida de Santa Clara

Nota: Este texto nos llegó por mail a través de Luis Ernesto (de Proyecto HSH-Santa Clara.

El Día Mundial de Respuesta al VIH-sida es el único día internacional de acción coordinada contra la propagación del sida. Se realiza anualmente el 1ro de diciembre, con el propósito de fortalecer el esfuerzo mundial para hacer frente a los desafíos que presenta la pandemia del sida, que continua propagándose en todas las regiones del mundo.

En este 2012 se cumplen más de tres décadas de la existencia del sida. En este lapso, la epidemia a cobrado más de 25 millones de vidas, más de 60 millones de personas han sido infectadas por el virus, y día tras día, mas de 7000 son diagnosticadas por VIH. Ningún país ha escapado a la devastación de esta epidemia auténticamente mundial.

Nuestra misión es llegar aún mas lejos, realizar acciones aún mas novedosas, tener constancia y sistematicidad y que cada día nuestro trabajo tenga un resultado educativo y estratégico para el futuro, así como el exterminio de la epidemia del VIH-sida.

Mucho ha cambiado el panorama de los Hombres que tienen sexo con otros Hombres en estos años, y en proyecto HSH, como parte de las líneas de trabajo del centro municipal de prevención de las ITS-VIH-sida, nos proponemos trabajar en las estructuras institucionales, pero sobre todo con la idea de que la defensa de la salud va ligada a la defensa de la responsabilidad individual relacionada con la sexualidad, y esta es será nuestra bandera para combatir el VIH-sida con una perspectiva más integradora y multisectorial.

¡Detengamos al VIH-sida! ¡Mantengamos nuestro compromiso!

Acaso os cortaréis la oreja


Por Ramón García Guerra

Del lado de allá es muy fácil faltar al respeto
y más si está por medio el océano completo.
Si tú eres guapo de verdad saca un boleto
y ven pa´ que te meta en la candela que me meto.

Los Aldeanos

Saber de qué se habla.

Este artículo mío hace de respuesta a uno anterior de Armando Chaguaceda: “Preservar la solidaridad, desterrar los sectarismos”, que acaba de publicar en estas páginas.

Pero antes debo definir una línea de debate.

La opinión de Marlene Azor ante mi artículo: “Suicidio político”, que publiqué acá, motivó un artículo de mi parte: “Defensa de la Utopía”. Paramentis. Emplee en el texto un viejo truco de Raúl Roa para hacer saltar a la liebre. Usé la palabra coño. Estalló el gusto pequeñoburgués de la Astor. Pero en ella lo peor no será su “tono”. [¡Pobrecitos nosotros: “pacientes de su sabiduría”!] También su modo de razonar se aparta de toda lógica. Porque los métodos que emplea la Azor, por ejemplo, conducen a absurdos. Sus análisis se desconectan del objeto. Estableciendo al final premisas que más tarde emplea en silogismos que, al mirar atrás, nos ponen en el lugar del alumno que entra a clases al final del turno y mira atónito un largo pizarrón lleno de trazos a todas. Pero no solo conmigo lo ha hecho. También usó métodos tales con Dmitri, con Isbel, con Rogelio, con Erasmo… Detesto el diálogo de sordos.

Entonces publiqué: “La causa libertaria en Cuba”, que sería el segundo texto de la serie. La idea que justificó ese texto era marcar la diferencia entre el ideal socialista del ¿SPD? y el de los ácratas en la Isla. (Algo que fue advertido por Octavio Alberola solo de un vistazo.) Intentaba con ese artículo, además, ofrecer una visión de campo al mapear el mundo de la política en Cuba. ¿Cuánto vale tener en política esa visión de campo? [Curiosamente, el mapa que ofrecí allí pasó de largo.] Dibujé un programa de acción. Siempre llevo esa idea en mente: Los árboles no deben hacernos perder la perspectiva del bosque. Porque, si no, la maya afectiva nos traga. Desde luego, quien no esté metido de barriga en las luchas sociales en Cuba poco tendría qué decir de aquel mapa de la política.

Después se publicó: “Reflexiones de un libertario”. Este análisis se basó en realidades y no en teorías. Todo el tiempo hablo de luchas, escenarios, actores… concretos. ¡Hablo desde la experiencia de luchas reales! Porque no hago lecturas apacibles de textos poéticos. Sucede que supe qué es la política bajo las balas, en África. Precisamente, yendo de la mano de Roque Dalton: mientras leía Taberna y otros lugares. No sé. Quizá otros aprendieron con Sartre. Pero yo no. Ciertamente, hay un tono ríspido en el texto. (Entiéndase que mientras otros hacen una carrera académica con la venia del Señor, los ácratas son condenados al ostracismo más severo.) Pero hay más. En el texto se menciona dos veces a Haroldo Dilla: 1) mientras me refería a la “soledad de los libertarios” en otra época, y 2) cuando hablo de un cambio de contexto en las luchas sociales en Cuba. Porque ayuda a entender mejor la realidad. Leer Más…

Por la no violencia en cualquier circunstancia


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5,9.

Aunque parezcan conceptos no relacionados, la violencia, la crítica y el consenso necesario para el equilibrio de la sociedad, pueden ocasionalmente entrar en una alineación interactiva tal y como sucede con los planetas cuando se alinean unos con otros en su recorrido alrededor del sol. Entonces el sol y los planetas interactúan de acuerdo con los principios básicos de la gravitación universal, la acción y la reacción así como del movimiento o dialéctica del universo. Esas interacciones responden por tanto a las leyes fundamentales de la naturaleza que son ciegas; mientras que en el símil a que me refiero interactúan dramáticamente conforme al ejercicio de la voluntad, el libre albedrío y los intereses de los seres humanos. Lo decisivo en esos alineamientos sociales será por tanto las acciones de las personas, así como el desenvolvimiento de una gobernabilidad que asegure pacíficamente el orden, la justicia, los derechos humanos y la paz.

Las consecuencias y los resultados en unos y en otros alineamientos siempre devienen impactos significativos; pero en los que se ejercen movidos por el arbitrio de la voluntad pueden ser además ocasionalmente devastadores, si no se tienen en cuenta el respeto por la ética, los derechos inalienables de las personas y los principios básicos del amor del prójimo como a uno mismo, concepto esencial de la vida del que no puedo desentenderme porque soy cristiano y porque propugno el socialismo participativo y democrático que se aparta del autoritarismo así como de las centralizaciones verticales. Y, que además concibe, el desenvolvimiento y el desarrollo horizontal en la sociedad a partir de la más libre participación de las personas así como del respeto irrestricto por las diferencias individuales y la diversidad del pensamiento. Todos estos elementos esenciales para alcanzar la concordia, la equidad distributiva, la justicia social y la paz. Leer Más…

Periódico oficial cubano (re)marca el camino al capitalismo


Por Rogelio Manuel Díaz Moreno

Cada día que transcurre permite apreciar evidencias reveladoras de un fenómeno inevitable: la burocracia todo-centralizadora, que intenta dominar y controlar cada aspecto de la vida económica y social del país mediante métodos autoritarios, al comprender que no tiene manera de montar un sistema económico, eficiente y funcional bajo el monopolio estatal, prepara la transición hacia esquemas capitalistas con la aspiración a mantenerse en puestos de privilegio mediante la metamorfosis de funcionarios a empresarios.

Hace un par de semanas denunciábamos el inicio de la entrega de centrales azucareros a capitalistas extranjeros, bajo el eufemismo de contratos de administración. Veamos esta vez un par de perlas del diario oficial del Partido-Estado-Gobierno, que ilustran perfectamente más escenas de esta tragicomedia.

La incapacidad estatal de asegurar la distribución de toda la producción agropecuaria generada por los campesinos es un mal especialmente doloroso en el contexto nacional de insuficiente producción de alimentos. Quienes siguen la sección Cartas a la dirección habrán encontrado en los últimos días un intercambio que desnuda este fenómeno de una manera muy particular. Ayer, veamos, se publicaba una misiva del Director General de la Empresa de Conservas de Vegetales, que explicaba por qué ciertas unidades en Santi Spiritus no podían asimilar toda la producción de guayabas de un campesino que se quejaba, días antes, de contemplar cómo se le echaban a perder en el campo los quintales de la sabrosa y saludable fruta.

Esto resulta ya bastante grotesco de por sí, considerando las necesidades no resueltas de la población. Pero lo más patético está por manifestarse en otro mensaje, también acogido días antes, que revelaba la perplejidad e indignación de los trabajadores de un centro elaborador y comercializador de dulces donde podrían haber empleado muy bien las dichosas guayabas y, de tal forma, haber evitado las afectaciones económicas sufridas por falta de abastecimiento. De veras que, si esto es el resultado de la planificación de la economía que pregona el gobierno cubano, la CIA que persigue el fin del sistema que tenemos en Cuba no les está pagando a los que son en realidad sus mejores agentes.

La solución de la burocracia

Si bien Carlos Marx desnudó la falta de nacionalidad de las burguesías, otro tanto puede hacerse con las burocracias. Esto puede contemplarse cuando, ante situaciones parecidas, aquellas obran a través de los mismos mecanismos, las mismas motivaciones y miedos.

Por ejemplo, la repulsión a la idea de dar paso al poder de las personas trabajadoras. No importa cuán grande sea el caos que tienen formado los burócratas: la posibilidad de dejar, a quienes tienen en sus manos o cerebros las responsabilidades por las tareas productivas, dirigir y decidir en la administración de sus asuntos no pasa por la cabeza de la nomenklatura. Los voceros que claman su incondicionalidad al socialismo sin haberse molestado en elaborar un cuerpo teórico y filosófico que lo respalde, más allá de la necesidad de una obediencia piramidal prefieren abandonarse al capitalismo, con la esperanza de conservar posiciones de privilegio. La metamorfosis se anuncia mediante un discurso tan superficial y acomodaticio como el de la etapa anterior, que a su vez permite diagnosticar con precisión el fenómeno.

Los que primero experimentan la mutación, pueden al menos hacer gala de alguna originalidad. De aquí que el famoso eslogan enriquecerse es glorioso, del dirigente chino Deng Xiao Ping, haya resultado hasta pintoresco. Su versión caribeña, la que asoma la oreja en el Granma de ayer viernes, es simplemente patética.

En todo caso, se debe reconocer que se apoya en un estado de opinión totalmente preparado, abonado, ansioso, de recibir este tipo de exhortaciones. Ante el descrédito de las variantes anteriores a las que en mala hora se les llamó socialismo, humanamente es natural que a las personas que se les anuncia la otra variante como garantía de felicidad y bienestar, piquen el anzuelo. Con un insignificante barniz que no disimula en lo absoluto la loa cantada al empresario capitalista, presenta nuestro inefable Granma el camino de un moderno hacendado cubano, feliz empleador de un buen número de braceros que trabajan para él.

El periodista correspondiente no parece encontrar nada extraño en la relación de explotación que describe. El emprendedor patrón dirige desde bien temprano las labores de los empleados que obtienen para él, en su finca, abundantes cosechas de viandas y productos como carne y leche. Como la riqueza así generada es producto del trabajo honrado, no resulta escandaloso que el exitoso hacendado se la apropie en su mayor parte. Después de todo, le paga a sus trabajadores un buen jornal mejor que el que obtienen médicos, maestros y demás profesionales cubanos, por cierto. Henry Ford movería su cabeza en un gesto aprobador.

En vano buscará el lector detalles sobre los derechos laborales de los empleados, pues no se comenta, sino escuetamente, que la contratación de los mismos se efectúa a través de una cooperativa. A fuerza de no mencionados, las prerrogativas de asociación, seguridad social, vacaciones pagadas, licencias de maternidad y otras cuestiones de ese tipo, imagino que estén prontas a pasar a la misma categoría que los conceptos de democracia, sociedad civil, derechos humanos y otros inventos del capitalismo para manipular y perjudicar a nuestro país.

La burocracia cubana consiguió primero el dudoso éxito de despoblar las áreas campesinas con su política de restricciones, controles infinitos y acaparamiento de la dirección de la actividad agropecuaria. En estos tiempos no le interesa, evidentemente, el regreso al paradigma de unidades familiares o cooperativas que hagan progresar la actividad económica campesina de manera autónoma, libre, que concierten directamente con los consumidores la comercialización de sus productos y sin explotaciones de por medio. Al menos, en este reportaje que nos ocupa, se proclama abiertamente que ojalá hubiera más empresarios como el descrito. Puerilmente se intenta obviar el hecho que el sudor que produce su riqueza es mayoritariamente ajeno y que, para que haya un hombre que acumula fortuna así, tiene que haber un buen número de otros que no puedan hacer otra cosa sino subordinársele.

Con tal de que haya alimentos, todo es aceptable, se indica sin ninguna clase de rubor. Entonces, para arreglar las cosas que han funcionado mal todos estos años, ¿lo correcto es entregarlos al sector privado? Con tal de que retornar hospitales y escuelas, hoy en mala situación, a un estado funcional, ¿deberíamos privatizarlos? ¿Podríamos fomentar contratistas de seguridad privados, bancos, aerolíneas, maquiladoras, siderúrgicas, todas basadas en la propiedad privada y la contratación de trabajo asalariado? Con base a los materiales que he leído en el Granma, aprecio que el periódico del Partido-Estado-Gobierno, en estos tiempos, se inclina hacia la respuesta afirmativa.

Desarrollo local. ¿endógeno, autónomo, liberador?


Por Ramón García Guerra

Las luchas sociales están golpeando la puerta de la Academia y ésta trata de acomodarse a los nuevos tiempos. Participamos del taller: “El desarrollo local en Cuba: Potencialidades y desafíos”, que realizó en esta capital la Sociedad Económica de Amigos del País –teniendo por sede al Instituto de Literatura y Lingüística– los días 15 y 16 de noviembre de 2012. Este artículo se dedica a problematizar la actitud de la Academia frente a la actualización en Cuba del modelo de sociedad.

Patética es la Academia.

Quienes hoy presiden esta Sociedad, –según la confesión de parte– sienten ser herederos de aquella élite sacarocrática (criolla, ilustrada, colonial) que trató de modernizar el país a partir del liberalismo de la época. [¿Explica esto la adhesión de la vetusta Academia a la política del PC cubano? En su charla de introducción el doctor Julio García Oliveras trazó un silogismo laxo que integró: reforma política, modelo económico y desarrollo local en una ecuación. Convirtiendo en puerto de destino a este último.] ¡Sueñan ellos con ser mentores de un cambio en el país, para traer de vueltas a la Sociedad las glorias del pasado!

Debemos dejar morir en paz a estos muertos.

Esta élite letrada fue un fruto del Siglo de las Luces en la colonia. En tal sentido el régimen esclavista sería el resultado de su proyecto de sociedad. Ciertamente, nunca antes ni después una clase dirigente en Cuba fue capaz de realizar algo así en la Isla. Pero su éxito le condujo a un fiasco. La falta de confianza en la masa hacedora y silenciosa hace que la Ciudad Letrada se entregue al culto estatista. Defender en estos términos el desarrollo de la localidad –no endógeno– resulta una actitud congruente con la visión liberal-burguesa que asume el PC cubano al distinguir entre economía estratégica y economía ordinaria. La tarea que se adjudica la Academia sería la de hacer el trabajo sucio. Esto es, ordenar el gallinero… allá abajo. Dejando las manos libres al poder.

Este es un debate aún pendiente que exige otro espacio.

La tradición libertaria en Cuba, que nace en el Cabildo (no digo: habanero) del siglo XVII criollo, más tarde será relegada por las políticas borbónicas que inducen la formación de élites mercantilistas del tipo: Real Compañía de La Habana, para acabar por resurgir en el siglo XIX entre la emergente sociabilidad del negro (barracón, cabildo, palenque) y la creciente masa de laborantes en la ciudad colonial. [Dejando en el pórtico de la “resurrección” de ésta a Varela, y un paso adelante a Aponte.] Podríamos, incluso, trazar una línea de continuidad entre aquella élite letrada de partida, la literatura de costumbres y la clase dirigente del mambisado en la Guerra civil del 68. Estas clases mediadoras hicieron una pésima traducción de la tradición libertaria en medio de la sociedad colonial.

Definitivamente, la clase media y media alta de la sociedad colonial sólo podía dar en Occidente: un José Antonio Saco y en Oriente: un Carlos Manuel de Céspedes. Dándole así la espalda a los sectores más humildes de la sociedad colonial.

Según el discurso oficial, por una parte, la nación cubana tiene su momento fundacional en la segunda mitad del siglo XIX y, por otra parte, la lógica de poder que argumenta al sistema político está basada en una relación que enfrenta a mayorías contra minorías. Discurso del poder que busca legitimar un proyecto de país apelando a un pasado heroico, así como trata de justificar con un futuro luminoso toda la violencia que practica en la actualidad.

Considerar las guerras por la independencia de Cuba como el momento de mayor protagonismo del espíritu libertario en la Isla es cometer un error histórico. [Incluyendo en este análisis al “independentismo” de la guerra de 1895. (Entre otras cosas, en este último caso, como un resultado de la resistencia que ofreció la clase dirigente ante el proyecto martiano de nueva sociedad.) Considerada aquella, además, como la versión más insurgente al interior del autonomismo.] El desafío no resuelto que enfrentan los cubanos entre 1870 y 1930 es el mismo: la inserción de la Isla en la civilización emergente por vía de la actualización histórica –según el esquema de Darcy Ribeiro.

Entonces la reacción de la Academia frente al cambio de época que ocurre en la actualidad es regresiva. Pretender hoy restituir la gloria pasada de la Sociedad Patriótica es pura nostalgia. Significando tal actitud, además, el peor servicio que pudiera ésta presta al poder al ocuparse en “ordenar el gallinero” para liberar de tan engorrosa tarea a los elegidos. Este sería el costado negativo en el análisis del taller. En cambio, visto desde otro ángulo, este evento motivó un debate que merece ser atendido por aquellos que participamos de las luchas sociales en la Cuba del siglo XXI.

Dando giros sin tocar fondo.

Escuchamos disertar a expertos de altísima calidad profesional, ética y humana. Potencialidad que fue reducida por la forma ortodoxa que emplea la Academia al tratar temas de actualidad. La agenda de temas que ofrecieron los paneles a debate y el modo tan sustancial en que fue planteada dicha agenda, precisamente, alcanzó a rendir frutos cuando el auditorio rompió aquel esquema.

Sucedió todo según lo previsto: un panel en cada mañana.

Después de la charla del doctor García Oliveras se dio inicio al taller. Durante el día 15 se realizó el panel que discutió los resultados y proyecciones del trabajo de las instituciones y centros de investigación con respecto al desarrollo local y estuvo integrado por Alfredo Jam, asesor del ministro de Economía; Jorge Núñez, que coordina el Programa ramal de gestión universitaria del conocimiento y la innovación para el desarrollo en el Ministerio de Educación Superior; Ada Guzón, directora del Centro de Desarrollo Local que integra el CITMA, y Martha Zaldívar y Zoe Rodríguez, profesoras de la Universidad de La Habana. En cambio, el debate del 16 resultó más animado. Dedicado a las nuevas formas de gestión y experiencias de las iniciativas y proyectos de desarrollo local en el país, dicho panel fue llevado por el director de FLACSO-UH: Reynaldo Jiménez; el coordinador del Proyecto de producción local de materiales de la construcción: Fernando Martirena; un miembro de la Fundación Núñez Jiménez: Yociel Marrero, así como la representante del Banco de Crédito y Comercio: Vivian Sorolla.

[Para más detalles ver la relatoría del evento, que espero sea publicada en la WEB.]

Enterarnos que no contamos con una planificación del desarrollo por territorios, y que tampoco se dispone de una cartografía de la economía municipal, podría ser desalentador si no advertimos antes la revolución que ha producido el Ministerio de Economía en materia de métodos. La crítica de Alfredo Jam en contra de la idealización del desarrollo local, –así como en contra de la satanización del poder central– resulta acaso discutible si se entiende el sentido que otorgó a la misma. Estamos ante un ministerio que reduce el desarrollo local al estímulo de la producción de alimentos y a la búsqueda de fuentes de energía. Este no será acaso un Estado facilitador de un desarrollo local definido y conducido por la comunidad. Asimismo, la política que adopta el ministerio sobre el comercio, que trata de restituirlo en la economía, exige una reforma de las estructuras de poder que supere la actual adjetivación del consumo con respecto a la producción de bienes y servicios. Corresponde a las alcaldías el administrar las partidas del consumo. Pero… Consideremos acaso la capacidad de gestión y la disponibilidad de recursos que fuera asignada al municipio por el Gobierno.

Hablar de gestión del conocimiento en Cuba es un dilema.

Somos el país que tiene la mayor cantidad de tesis doctorales sin aplicación práctica que se hallan hundidas en el olvido. Entender la gestión del conocimiento como un sistema impostado en la comunidad y no como un sistema de producción colectiva del mismo en la localidad, entonces, condena a aquel al fracaso. Sucede que el sistema de gestión del conocimiento que adopta el MES reproduce los defectos del modelo económico que se intenta hoy cambiar. Participando como algo impostado en el proceso de desarrollo de la comunidad… desde afuera. La cantidad de centros universitarios municipales de que dispuso el MES resultó una oportunidad (perdida) para cambiar esta realidad. Entonces la criatura fue ahogada al nacer por la vetusta Academia. Increíblemente, la razón que esgrimió el MES para cometer tal crimen sería la supuesta falta de rigor docente y científico de que adolecían dichos centros de estudios. Los estudios de diagnóstico que realizan las instituciones docentes, sanitarias y culturales en la comunidad, sin embargo, son estudios de posibilidad y de bajo valor científico. En cambio, el sistema de la Educación Superior no logra emplear el millón de profesionales que ha aportado a la sociedad.

Golpea la verdad al rostro.

El montón de trabas que frenan el desarrollo local hacen una relación tan grande, que llegó a ocupar el mayor espacio en las disertaciones hechas por Jorge Núñez y Ada Guzón. La cantidad de municipios que son atendidos por el MES-GUDIC y el CDL-CITMA, respectivamente, apenas superan la veintena. [Es decir, un 12% del total.] Aquellos que se relacionan con el primero se mantienen dentro del reducido alcance (hinterland) de los institutos del MES; así como los vinculados al segundo (CITMA), en cambio, resultan ser municipios con desventajas que se presentan como una demanda de la Asamblea Nacional. Explica esto que la actividad que realizan ambas entidades (MES-GUDIC, CITMA-CDL) tengan un carácter instrumental con respecto de la comunidad y se hallen sujetas a la lógica institucional que preside a las mismas. Cuando la primera logra superar las exigencias metodológicas y procedimentales de la Academia para entrar al universo de la comunidad, o acaso la segunda llega a prescindir del recetario de instrucciones y recomendaciones del poder central, entonces, estas entidades se enfrenta al escaso interés o la reducida capacidad de maniobra que muestran las alcaldías.

El desafío que impone la realidad nos obliga a abordar y resolver los problemas de fondo que afectan al desarrollo local para deshacer sin demora la fracturar que padece la sociedad.

Estamos ante la necesidad de producir un rápido desplazamiento desde el actual mecanismo estatal de regulación, basado en la gestión administrativa y policial de la sociedad; hacia un estado de autodeterminación de las personas, donde éstas logren mantener un control popular sobre las condiciones que facilitan la reproducción social, económica y cultural en la vida cotidiana de las mismas.

Según nos dice la especialista del Banco de Crédito y Comercio: Vivian Sorolla, los fondos que destina la entidad para financiar proyectos locales (FRIDE) están siendo usados en un 16%, dada la escasa demanda que recibe dicha entidad. Proyectos que deben ser aprobados por los CAP del Poder Popular y que exigen dos requisitos como mínimo: a) identificar las potencialidades del municipio, y b) demostrar la factibilidad del proyecto. Cómo se podría explicar esta escasa demanda sino como un resultado del estado de anomía social que padece la sociedad. Sucede lo mismo con una industria de materiales de construcción de escala pequeña que podría sostener un crecimiento de 200 viviendas anuales con apenas una inversión inicial de 30 mil dólares. Escuchamos hablar del tema a Martirena y los datos que ofrecía hacían más absurdo el estado de cosas. ¿Cómo un país con un déficit que supera las 600 mil viviendas –según datos ofrecidos por Fidel Castro (2006)– puede darse el lujo de desechar esta solución? Eliminaríamos en apenas un lustro el déficits de viviendas en Cuba con una inversión de 18 millones de dólares. Pero… ¿Quién va a movilizar a la gente? Este es un desafío para los CDR y la FMC.

Definitivamente, la solución local a los problemas del hábitat a manos de la población nos conduce a la adopción de formas de autogobierno en la comunidad. Imaginemos el tipo de decisión que adoptaría el pueblo ante el potencial que muestra la industria de materiales en escala de la localidad y que hoy sus alcaldes pasan por alto. Creados por el grupo de trabajo de la Universidad de Las Villas que dirige Martirena, existe un total de 24 pequeños talleres en todo el país. (¡Explotados en un 18% de su capacidad!) Entonces, en verdad, ¿cuántas son las alcaldías en Cuba (y en qué medida están) interesadas en dar solución a este dilema? ¿Quién se siente hoy representado por estos alcaldes? La relación de iniciativas que desarrolla la Fundación Núñez Jiménez, según el relato de Yociel, hace un abanico que cubre: desde el suministro de abono orgánico y el intercambio de semillas, hasta la siembra de bosques y el manejo de desastres. La cuestión es qué hacen los municipios con toda esa asistencia. Precisamente en este taller se recordaba la labor de Educación Popular que ha realizado el Centro Martin Luther King en dos décadas. Ciertamente un esfuerzo sin parangón. ¿Y qué ha resultado al final?

Cambiar la textura del mundo.

Las críticas que hicieran dos muchachas dieron un giro epistémico al curso del evento. Primero fue una joven socióloga de la Oficina del Historiador de la Ciudad que exigió una visión integral del desarrollo local y que, yendo más allá de la crematística, se fuera por el rescate de la integridad del ser humano. La segunda fue una representante del Centro Félix Varela, que defendió una pedagogía de la singularidad como derecho a la diferencia y exigió el mayor respeto ante la autonomía de los actores sociales. Durante el día anterior la voz femenina había abogado por la constitución de un denso entramado de Pymes en la sociedad, para darle así al proyecto de sociedad otra textura –propio de lo doméstico y lo familiar–. En tal sentido ha dicho Raúl Zibechi[1]:

“…el papel de la familia parece responder a una feminización de los movimientos y de las luchas sociales, que forma parte, claro está, de una feminización de la sociedad en su conjunto. Por feminización debemos entender tanto un nuevo protagonismo de las mujeres como, en un sentido más amplio, un nuevo equilibrio femenino-masculino que atraviesa a ambos sexos y a todos los espacios de la sociedad”.

Pero esta marcha hacia el futuro es ardua e incierta.

Preguntaba sobre la existencia de un mapa empresarial de la economía a Martha Zaldívar y Zoe Rodríguez, profesoras de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, y asombradas, –como si hablara de algo exótico– éstas me dijeron que al respecto nada sabían. Veinte años dedicado al estudio de la empresa cubana sin saber cuántas existen por sectores y regiones, sobre el utillaje de las mismas, acerca de las cadenas de valores que articulan dichas entidades, etcétera, etcétera. Pero los años de estudio de estas empresas le hacen apostar por un cambio en su textura. Entendemos su postura. También hemos apostado los libertarios por una economía a escala humana de bajo impacto ecológico.

Después del giro epistémico dado por estas compañeras nos resulta más sencillo advertir los límites en las formas cooperativas que analizó Reynaldo Jiménez (FLACSO-UH). Señalamos dos limites en aquéllas: 1) Durante el proceso de producción el hombre se reproduce a sí mismo. Por tanto, toda forma de trabajo cooperado que sea obligada a operar bajo las condiciones de una economía mercantil acabará siendo un capitalista colectivo que tendrá que enfrentarse con otros en el mercado. 2) La creación de un clima emancipatorio hace surgir sujetos libres. Los sujetos libres se autoeducan sobre la marcha. Durante el proceso. Las formas cooperadas de trabajo tienden a la dispersión antes que a la centralidad. Y esto hace más pertinente esa otra textura que sugieren hoy las mujeres.

Como ha dicho Zibechi:

“La idea guía es que «sólo se emancipa por sí mismo» pero si en un espacio-tiempo existe un clima signado por la lógica de emancipación y no por la lógica de «los primeros de la clase», o sea si existe un clima propicio a la emancipación, ese clima no cayó de cielo sino que habrá sido creado por la actividad colectiva de los movimientos sociales que son, en definitiva, el «hogar de la gente común», parafraseando a Braudel”.

Sobre estas bases será posible reconstruir el débil tejido de la sociedad. Descosificando las relaciones sociales. Estimulando en el pueblo la creatividad. En tal sentido, darle mayor densidad al tejido social –como requiere un desarrollo local: integral, singularizado y afectivo, según el parecer de estas mujeres– conduce a un proceso de rearticulación del modelo de sociedad. Pasando por encima de nuestras diferencias se hallará una estación de llegada. La sociedad abierta y libertaria que defienden los radicales de izquierda en Cuba resulta congruente con un concepto del desarrollo local a escala humana de bajo impacto ecológico. Buscamos, en cambio, una solución de continuidad entre el municipio y la nación. Dejarle las manos libres a las élites del poder es hacerle un flaco favor al pueblo. Acabaríamos por hacer del poder de autodeterminación de la gente una ficción. Descentraríamos a la comunidad. Seríamos hojas lanzadas al viento.

¿Deseáis hacer esa vida que otros exigen?

Contra las élites del poder.

Los radicales de izquierda en Cuba luchamos por el desarrollo. (Estos no apuestan por cualquier tipo de cambio.) Ahora bien, estas batallas no se reducen al objetivo de lograr una sociedad más prospera; sino, además, liberar de toda alienación a esta última. Explicará esto, entre otras cosas, nuestra oposición a la corriente neodesarrollista hoy instalada en Palacio. [Las tapas de los libros de economía que edita la CEPAL pueden decir que son de factura regional, pero en verdad son asiáticos: éstos parten de la experiencia de Corea del Sur.] La lucha de los libertarios no va contra los elegidos o las ideologías que éstos adoptan, sino en contra del orden que produce el poder de los de arriba. Retorciendo así la condición humana de las personas. Los radicales de izquierda en Cuba luchamos contra la pobreza, el racismo, la homofobia, el ecocidio, la exclusión y el elitismo.

¿Produce el socialismo su alienación? Sí. Pensemos ahora en el ninguneo que produjo el régimen autoritario y que acabó dañado la autoestima de millones de personas. Consideremos la ineptitud de un régimen que mantuvo y acrecentó la segregación racial y territorial de la nación en cinco décadas. Los estudios de pobreza han revelado que el 14% de los habaneros son indigentes. Pero esta pobreza tiene color. Las tierras han sido asesinadas y los campos despoblados como un resultado de políticas (neo)desarrollistas que insisten en “modernizar” a la sociedad. Las políticas sexistas del Estado ¿acaso son excesos del pasado? [Invito a releer el acápite anterior de este artículo bajo esta óptica.] Sí. Produce el socialismo su alienación. Porque la misma idea del partido de vanguardia parte de la desconfianza en el poder revolucionario del pueblo y reniega de la experiencia del proceso.

Sobre el tema he escrito más de una vez.

[Denunciamos lo menos tres falacias que justifican a las elites en el poder. Estas son: a) Las masas no está preparadas aún para el autogobierno y debe ser tuteladas hasta llegar a la mayoría de edad; b) Los ácratas son opuestos al orden; c) La unidad nos asegura la victoria y la división nos conduce a la derrota. Deshagamos estas “mentirotas de niño asustado”, habría dicho Roque Dalton.]

Cuando el manejo por el Estado de la política nacional ha sido pésimo, en verdad, ¿acaso no será lo más adecuado el hacer que recobre la sociedad el poder instituyente que antes fue usurpado por el Estado? Después de todo, en Cuba, ¿quién ha logrado una mejor administración de las crisis ocurridas de 1930 a la fecha?

En tal sentido el pueblo ha aprendido a hacer el distingo entre lo real y lo ilusorio. Porque el dilema no es encontrar un culpable de la situación sino hallar una solución que supere la misma. La sociedad ha cerrado un ciclo histórico (años 60-90s) y se abre al siguiente (años 10-40s). Estamos en medio de una nueva sociedad que se autodefine y acerca a un estado de plenitud (años 20-30s). Los sectores más satisfechos buscan dar forma definitiva a dicha sociedad, mientras las masas adoloridas tratan de encontrar una salida decorosa. Ciertamente, tienen a su favor las masas un capital social tan inmenso que podría justificar metas más audaces que aquellas que imaginan las élites letradas.

Quienes han estudiado el proceso, desde el fondo del caldero, saben que hemos llegado a este punto –tantas veces– a pesar de las políticas del Estado. Y es que siendo el cubano un pueblo nuevo –según Darcy Ribeiro–, la élite del poder ha tenido a su favor ese poder de la multitud de reciclar lo mal hecho por aquélla para seguir adelante y salvar la nación. Quizá nos ha faltado una mejor comprensión acerca de cuán complejo ha sido el proceso en curso.

Intentemos hallar una explicación al estado de excepción en cinco décadas. Encontramos de inicio una nación descentrada. Entonces los núcleos de decisión se hallaban fuera de sí misma. Continúa aún siendo este el mayor desafío que el proceso debe de resolver para lograr seguir adelante. ¿Dejará de ser el Estado el centro de todo? Y es que los desafíos que debió enfrentar la Revolución cubana en este período, –como todo proceso de transición hacia el socialismo en países del Tercer Mundo ha tenido que encarar– grosso modo, superó la capacidad de autonomía de aquélla y acabó por engarrotar al cuerpo político. [Creando así el Estado policial.] Asimismo, la nueva sociedad ha debido de luchar en contra del subdesarrollo que heredó del pasado (neo)colonial y aún debe de luchar en contra del poder subdesarrollante con que cuenta el capital mundial. Explica esto nuestra lucha por vencer una alienación que hace menos al pueblo.

Padecemos, en fin, una tiranía sin tiranos. Después de tanto mecer el cachumbambé hemos aprendido la lección: detrás de cada tirano se haya el sistema. Fundemos la sociedad de iguales.

Santa Fe, Playa, La Habana: 19 de noviembre de 2012.

E-mail: ramon0260

¿Una “pifia” claramente deliberada?


Por Dmitri Prieto

HAVANA TIMES — El pasado 7 de noviembre se conmemoró el 95 aniversario de la Revolución Soviética en Rusia. Las autoridades cubanas hicieron la tradicional celebración en el Memorial del soldado soviético, donde concurrieron representantes de las Fuerzas Armadas y del cuerpo diplomático.

En el noticiero de la noche, la TV cubana trasmitió esa actividad, pero también hubo una “noticia” sobre un gran desfile en la Plaza Roja de Moscú para celebrar la fecha revolucionaria, donde –lo vimos en la pantalla- marcharon bloques de soldados con banderas rojas, columnas de tanques y otras formidables maquinas militares, incluso cohetes intercontinentales y sistemas anti-misiles… para colmo, pude ver los rostros emocionados del Presidente y del Primer Ministro de Rusia.

La noticia me intrigó. En Rusia desde ya hace mucho (1991) no gobierna el Partido Comunista, y la Administración Putin ha hecho todo lo posible por “des-socializar” el país. Su organización política –el Partido Rusia Unida- se declara abiertamente “de ideología conservadora” y “de derechas”, mientras los comunistas ahora son oposición y tienen un montón de discrepancias con los actuales gobernantes.

Incluso, el acostumbrado feriado del 7 de noviembre se trasladó en el calendario para unos días antes, con vistas a conmemorar en vez de la revolución de 1917 la liberación de Moscú de las fuerzas polacas, en 1612.

Más todavía, me resultó extraño que los grandes carteles conmemorativos de la Plaza Roja que mostraba la pantalla de mi TV no aludían al 7 de noviembre, sino al 9 de mayo (día de la Victoria contra el nazi-fascismo). Y los sitios noticiosos rusos que me llegan vía internet no mencionaban absolutamente nada del “gran desfile” que tan marcial se veía en el noticiero cubano.

Pregunté por email a mi hermano, quien vive en la capital de Rusia. Su respuesta fue clara: sólo hubo ese día una pequeña y simbólica marcha militar, para recordar no la revolución como tal, sino a los soldados soviéticos que en el frío noviembre de 1941 fueron directo de la Plaza Roja al frente de la guerra, donde se definiría el destino de Rusia y de su capital.

Todo el resto de la parafernalia mostrada en pantalla, incluidos los cohetes, las banderas rojas y las imágenes del emocionado Presidente (quien por cierto estuvo enfermo de la columna por esa fecha, viéndose imposibilitado de ir a cualquier actividad pública), resultó ser un generoso “corta-y-pega”, contribución de la TV cubana al mito de que la Rusia de Putin –de alguna extraña y fantasmagórica manera- puede calificarse como un país “comunista”.

Una preocupación permanente


Recientemente, mientras toda Cuba se moviliza para ayudar a las víctimas del huracán Sandy, hemos recibido informaciones que -de resultar ciertas- aluden a muy preocupantes casos de brutalidad policial y detenciones que pueden ser calificadas de arbitrarias.

En el marco en que nos desenvolvemos, existe un cuerpo de conquistas y garantías que son el fruto de luchas y labores de muchas personas trabajadoras, obrer e intelectuales. Aspiramos a alcanzar, por la vía del mejoramiento y profundización de las libertades y oportunidades para la iniciativa y la solidaridad, un futuro más pleno y satisfactorio para todas las personas. Muchas de estas conquistas han sido plasmadas en códigos legales de distintos tipos. La violación de estos requisitos, aún cuando se realice entre o contra sujetos que son nuestros antagonistas en ideas y proyectos políticos, es también una amenaza a nuestra propia libertad y nuestras propias posibilidades de trabajar por las convicciones que sostenemos.

Como hemos argumentado en diversos foros, para alcanzar la liberación social no pueden esgrimirse medios totalitarios, que lo que hacen es alejarnos a tod del horizonte anhelado. No podemos obrar realmente en ejercicio de nuestros derechos y libertades, si las otras opciones posibles, son penalizadas y reprimidas con instrumentos policiales y para-policiales. Todo cuerpo de leyes justo tiene que incluir obligatoriamente los mecanismos para que las personas insatisfechas promuevan sus modificaciones, dentro de las preferencias individuales de cada cual, siempre que no incluyan criterios de odio o discriminación. Por esas razones se deben observar y criticar, permanentemente, las desviaciones de estos principios por las fuerzas detentoras de poder, y denunciar sus abusos contra cualquier otra persona.

En todo caso, debe tratarse a tod con el mismo rasero con que a un@ le gustaría ser tratad@. Si se ejecutan detenciones arbitrarias, o si los derechos de l detenid no son debidamente respetados por fuerzas que rehúsen el cumplimiento de la legalidad -mediante la debida identificación, el aseguramiento de la comunicación con allegad, la protección de su integridad física y sicológica, la comunicación de las razones de la detención y el pronto juicio con las debidas garantías para la persona acusada-, entonces estas acciones son merecedoras del repudio de todas las gentes honestas. Si en las condiciones extremas de la guerra civil cubana contra el dictador Batista, el Ejército Rebelde hizo ostentación del respeto a los prisioneros del ejército enemigo, no nos cabe en la cabeza que, en tiempos de paz y consolidados en el poder, aquellos que invocan la Revolución Cubana como fuente de su legitimidad y mandato puedan asumir otra actitud que no sea la más total consecuencia con los principios humanitarios.

Cualquier brutalidad policial es absolutamente inaceptable por principio, y debe ser condenada, con independencia de las actitudes de sus víctimas. Igualmente, son inaceptables las detenciones arbitrarias y la criminalización de la protesta. L autor materiales e intelectuales de tales actos no sólo traicionan la memoria de mártires, héroes y heroínas de la nación cubana. Objetivamente, también son cómplices de la propaganda reaccionaria y colaboracionistas en activo del bloqueo imperialista contra Cuba, el cual acaba de ser condenado casi unánimemente en la ONU.

Periódicamente se extienden denuncias a partir de la detención, por parte de las autoridades, de integrantes de grupos opuestos a su predominio. Estas denuncias incluyen acusaciones acerca de presuntas violaciones de los principios anteriormente expuestos. El gobierno, por su parte, acusa a estas personas de mantener vínculos negativos con la Oficina de Intereses de los EEUU (lo que se generaliza, pues tales relaciones solo se verifican en algunas personas y grupos).

La brutalidad policial y las detenciones arbitrarias en nuestro medio no deben ser tomadas a la ligera. Con demasiada frecuencia se aprecia que grupos considerados marginales, como afrodescendientes, rastafaris, abakuás, rocker, trabajador sexuales, personas LGBT, vendedor del sector informal menos favorecido, migrantes de provincias orientales, y otras, sufren por la aplicación de burdos y atávicos prejuicios por parte de las fuerzas policiales. A diferencia de los casos políticos, estas situaciones no despiertan sino una mínima repercusión, solamente en el estrecho marco de dolientes directamente afectadados y sin ecos en la esfera mediática. La situación de desventaja de estas personas, inocentes de todo pecado que no sea el de vivir con el color de su piel, o ejercer en condiciones difíciles el derecho de manifestar sentimientos y personalidades propias, constituye un poderoso motivo de movilización y emociones para toda la gente honesta capaz de ofrecer su solidaridad con el inocente.

Tan condenables hechos no solo no aportan en nada a la causa anticapitalista o a la justicia social, sino que las perjudican y, si no dejan de ocurrir, demostrarían una gravísima falta de compromiso de las autoridades cubanas con los principios de justicia y libertad para tod que se precian de enarbolar. La actitud consecuente de las personas partidarias de la plena emancipación humana implicará entonces la condena a tales situaciones, la solidaridad con las personas afectadas y la demanda de que la justicia sea aplicada a l responsables de tales violaciones, que amenazan los fines por los que luchamos: los de una sociedad libre de toda forma de dominación, exclusión y explotación.

Dmitri Prieto Samsónov
Rogelio Díaz Moreno
Ovidio DAngelo Hernández
Isbel Díaz Torres
Jimmy Roque Martínez
Armando Chaguaceda Noriega
Karel Negrete Vázquez
Yasmín S. Portales Machado
Luis Rondón Paz
Mario Castillo Santana
Julio Tang Zambrana
Ramón García Guerra

Desarrollo local… ¿endógeno, autónomo, liberador?


Por Ramón García Guerra

Las luchas sociales están golpeando la puerta de la Academia y ésta trata de acomodarse a los nuevos tiempos. Participamos del taller: “El desarrollo local en Cuba: Potencialidades y desafíos”, que realizó en esta capital la Sociedad Económica de Amigos del País –teniendo por sede al Instituto de Literatura y Lingüística– los días 15 y 16 de noviembre de 2012. Este artículo se dedica a problematizar la actitud de la Academia frente a la actualización en Cuba del modelo de sociedad.

Patética es la Academia.

Quienes hoy presiden esta Sociedad, –según la confesión de parte– sienten ser herederos de aquella élite sacarocrática (criolla, ilustrada, colonial) que trató de modernizar el país a partir del liberalismo de la época. [¿Explica esto la adhesión de la vetusta Academia a la política del PC cubano? En su charla de introducción el doctor Julio García Oliveras trazó un silogismo laxo que integró: reforma política, modelo económico y desarrollo local en una ecuación. Convirtiendo en puerto de destino a este último.] ¡Sueñan ellos con ser mentores de un cambio en el país, para traer de vueltas a la Sociedad las glorias del pasado!

Debemos dejar morir en paz a estos muertos.

Esta élite letrada fue un fruto del Siglo de las Luces en la colonia. En tal sentido el régimen esclavista sería el resultado de su proyecto de sociedad. Ciertamente, nunca antes ni después una clase dirigente en Cuba fue capaz de realizar algo así en la Isla. Pero su éxito le condujo a un fiasco. La falta de confianza en la masa hacedora y silenciosa hace que la Ciudad Letrada se entregue al culto estatista. Defender en estos términos el desarrollo de la localidad –no endógeno– resulta una actitud congruente con la visión liberal-burguesa que asume el PC cubano al distinguir entre economía estratégica y economía ordinaria. La tarea que se adjudica la Academia sería la de hacer el trabajo sucio. Esto es, ordenar el gallinero… allá abajo. Dejando las manos libres al poder. Leer Más…

Declaración contra detenciones arbitrarias en Cuba


Los abajo firmantes, que participamos de la amplia y diversa Red Observatorio Crítico, expresamos nuestra preocupación y rechazo frente a los recientes actos de detención arbitraria, violencia y encarcelamiento de los cuales han sido víctimas varios ciudadanos cubanos, pertenecientes a diferentes grupos de oposición y activismo en La Habana, así como líderes religiosos que en el Oriente cubano llevaban materiales humanitarios a damnificados del huracán Sandy.

Entendemos que la solidaridad y los derechos no pueden ser ejercidos o dispensados únicamente por y para aquellos que se identifican con nuestras perspectivas socialistas, emancipadoras y anticapitalistas, ya que son patrimonio de toda la ciudadanía. Razón por la cual hacemos pública nuestra más enérgica repulsa ante estos y cualquier otro acto represivo cometido en contra de ciudadanos pacíficos.

Asimismo, exigimos se esclarezcan de inmediato y públicamente los hechos sucedidos, y sean puestas en libertad las personas implicadas que aún permanezcan bajo arresto.

La Habana, 19 de noviembre de 2012

  • Armando Chaguaceda Noriega
  • Karel Negrete Vázquez
  • Pedro Campos Santos
  • Hibert García Jordá
  • Julio Tang Zambrana
  • Isbel Díaz Torres
  • Jimmy Roque Martínez
  • Yasmín S. Portales Machado
  • Luis Rondón Paz
  • Daisy Varela
  • Eduardo Fernández

Cuando se trata del pensamiento


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

En medio de la gran conmoción creada por el paso del ciclón Sandy a través del Oriente cubano y por las inundaciones producidas en las provincias centrales del país, lo que reflejé en mis dos últimas crónicas en Por Esto!, se han comenzado a realizar algunos debates, al respecto de nuestra profesión, entre los periodistas cubanos que trabajan en los medios oficiales con vistas a un próximo Congreso de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba). Debo decir que en mis crónicas mencionadas también he significado este hecho, porque considero que pudiera ser muy importante si en definitiva se va al fondo de los problemas sin consideraciones preestablecidas ni limitaciones prohibitivas, que impidan que el pensamiento profundo pueda expresarse libremente. Incluso además, se tiene muy en cuenta, lo planteado por el Presidente Raúl Castro sobre la necesaria objetividad en nuestra prensa.

En un párrafo del Informe Central al 6to. Congreso del PCC en abril del 2011, expresó textualmente el Presidente Raúl Castro al respecto de la prensa en Cuba: “En este frente se requiere también dejar atrás definitivamente el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad y generar materiales escritos y programas de radio y televisión, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión publica, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas, si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política Informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión. La suma de estos factores explica la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.” (Fin de la cita) Leer Más…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 405 seguidores

%d personas les gusta esto: