Mousquetaires


Por Black Hat

¡Todos para uno…!

De seguro todos habrán escuchado esa frase al menos una vez en la vida. Ya sea cuando han visto los muñequitos, cuando han leído el libro de Alexandre Dumas o cuando están esperando a la salida de las salas de navegación (cibercafés).

Estás salas se han procreado como conejos por todo el país en un abrir y cerrar de ojos, y a pesar que en realidad son accedidas por miles de personas el éxito de las mismas, para muchos, aun es cuestionable.

¿Qué es un cibercafé?

Antes de continuar sería bueno explicar –para los que por suerte nunca han tenido que asistir a uno- que un cibercafé no es más que un local de unos pocos metros cuadrados con algunas computadoras conectadas a internet y al cual se accede abonando un determinado precio por cada hora que se esté dentro. Vale aclarar que el contador empieza desde el mismo momento en que se hace contacto con el teclado y que todo el tiempo que uno está redactando su mensaje –aunque no se esté enviando/recibiendo nada– el reloj lo cuenta como “acceso a la Internet” y por lo tanto se consume el saldo depositado, lo que hace que uno se cuestione seriamente si lo que se cobra es el acceso a la red o el acceso a un ordenador.

Los cibercafé existen en todo el mundo desde 1994. La idea de la creación de los mismos no es la de impedir/dificultar el acceso desde las casas sino todo lo contrario, brindar puntos alternativos de conexión para las personas que por determinadas razones no se encuentren cerca de un ordenador y requieran los servicios de Internet.

A pesar de que no fuimos nosotros los inventores de esta idea, la hemos acogido, modificado y aplicado a nuestro antojo; el resultado final ha sido que se haya reemplazado la idea primordial –brindar un acceso ALTERNATIVO a Internet- por un concepto más… “cubanizado”, convirtiendo a los cibercafés en los ÚNICOS sitios desde donde una persona particular puede acceder a la red.

La cara oculta de la luna

Supongamos que X no tiene conexión a ningún tipo de red desde su casa pero cuenta con familiares que le proveen la cantidad de dinero suficiente como para que se pueda pasar varias horas diarias en uno de estos espacios.

X paga, X entra, X intenta navegar…

Pero lo que X -y su familia que con tanto sacrificio le habrán mandado el dinero- ignora, es que no puede entrar a algunos sitios internacionales porque los mismos han sido previamente bloqueados por un “Administrador” el cual alega que no hizo otra cosa que cumplir órdenes de “arriba”.

Lo que X tampoco sabe es que en varias salas se encuentra prohibido por el mismo “Administrador” la inserción de pendrives, por lo cual X tampoco podrá llevarse a casa las cosas a las que ha podido acceder.

En fin, que X ha perdido su tiempo, su dinero y su ilusión. Pero lo más triste quizás es que en un futuro X puedo volver a ser yo… o usted.

Si, la realidad es más dura de lo que se pueda redactar, y siempre nos lleva al mismo punto: “Acceso libre a Internet”.

Y si…

Después de lo antes comentado, muchos podrían verme como un formador de “cabecitas de playa”; y es todo lo contrario. Mi objetivo con este artículo no es más que hacer una reflexión desde mi punto de vista para ayudarlos a ustedes a llegar a las mismas conclusiones que llegué yo y ver si entre todos encontramos una solución más razonable a este ciber-problema.

Mi propuesta es que, ahora que están tan de moda los trabajos por cuenta propia, se defina una licencia para “cibercafeteros” en donde se autorice a las personas particulares que sean propietarias de cuentas de Internet –y quieran ayudar a sus coterráneos- a fundar sus propias salas de navegación. Esto acarrearía un grupo de ventajas económico-sociales entre las que podríamos destacar:

1. Aumento de los puntos de acceso
2. Disminución de las colas por parte de los usuarios
3. Abaratamiento de los costes de navegación –producto de la competencia–
4. Creación de nuevas plazas laborales
5. Disminución de los costes de mantenimiento a las salas por parte del Estado

Esto, si bien no resuelve del todo la problemática del Internet para el país, si puede desembocar en un alivio general en torno a la conectividad.

Publicado en BlackHat. Edición: #108. Lectores: 2361 (+1)
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3 respuestas a Mousquetaires

  1. Alturo Sandoval dijo:

    Considero atrevido pero necesario tu reflexion, me identifico 100 por ciento

  2. Alturo Sandoval dijo:

    Tengo entendido que el nuevo nombre del proyecto Black Hat es .BAK y no .DAT como reflejan las etiquetas.

  3. Ma dijo:

    Me parece perfecto. Y seria realmente bueno. Enn USA casi no hay cierbcafes. Mas bien en los lugares donde venden cafe, o libros, te dan internet gratis para que vayas y consumas. Claro que el precio de la conexion ya esta en el precio de la taza de cafe o el libro.
    Muy buen negocio. Pero sera tecnicamente viable? Aun si el gobierno se decidiera a soltar el monopoliio de ese negocio?
    Tambien las bibliotecas municipales debiera de darse gratis este servicio, que en fin de cuenta supuestamente en Cuba todo es de todos.No? Aunque sea una sola computadora y aunque tuvieras que esperar una semana por tu turno. Pero seria en realidad lo justo. apegado a la supuesta propiedad social de las cosas en Cuba.
    Y sin filtro politico ninguno.

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