Archivo | abril 2012

¿Cantarán La Internacional el 1º de Mayo en Cuba?


Por Isbel Díaz Torres

Se acerca el 1º de mayo, y el gobierno comienza a organizar sus tradicionales marchas del pueblo combatiente en las principales plazas del país. También se alistan las viejas grabaciones que históricamente han ¿animado? el evento, entre ellas el himno La Internacional.

Los cambios en esta isla se producen no de modo vertiginoso, sino con sutileza. A veces parece que estamos en un mismo punto, pero en realidad nos movemos levemente nos corremos solo hay que averiguar hacia dónde.

Es por eso que no estoy seguro si el viejo texto escrito por el poeta francés Eugène Pottier durante la Comuna de París en 1871, y más tarde musicalizado por Pierre Degeyter en 1888, será nuevamente cantado en las plazas cubanas.

En efecto, el himno fue adoptado en 1910 por la II Internacional, para ser reconocido universalmente como símbolo del movimiento comunista, y reza en su estribillo: Agrupémonos todos / En la lucha final / Y se alcen los pueblos / por La Internacional.

El optimismo y voluntarismo del que estaba impregnada la organización supranacional, podía adivinarse en las líneas del texto francés: El día que el triunfo alcancemos / Ni esclavos ni dueños habrá, / Los odios que al mundo envenenan / Al punto se extinguirán.

Ya sabemos que la historia no fue así justamente. Los anarquistas, por ejemplo, fueron expulsados de la I Internacional (1864-1876), y también de la II (1889-1814). Mucho habría que hablar de la III (1919-1943) fundada por Lenin, cuyo carácter autoritario se acentuó más bajo el mandato de Stalin; pero ese debate quedará para otro momento.

No obstante, es bueno saber que desde 1917 la marcha La Internacional fue también himno oficial de la entonces URSS, y que Stalin, al definir su nueva política de socialismo en un solo país, sustituyó la canción en 1944 por un nuevo himno nacional.

Lo menciono porque en un año de visita papal en Cuba, y donde la Iglesia Católica-Romana ha conquistado importantes espacios públicos, sería de mal tono entonar versos discriminatorios como los que rezan: No más salvadores supremos, / Ni César, ni burgués, ni Dios, / Que nosotros mismos haremos / Nuestra propia redención.

Mucho menos en la misma Plaza donde hace apenas un mes se ofició una misa católica, o en la capital donde los nuevos burgueses, a la sombra, engrosan sus capitales. Imagino que ambas instancias tengan todo el derecho a exigir respeto.

Para ser coherentes, los organizadores deberían censurar La Internacional, o quizás eliminar la molesta estrofa (algo que los censores han hecho otras veces con nombres de nuestra historia política, artística o deportiva). De seguro nadie se dará cuenta

Por lo pronto, la promoción televisiva que exhorta a los trabajadores a asistir a la Plaza, tiene de fondo la melodía de la legendaria marcha, pero no las partes cantadas.

Ya les contaré lo que suceda el 1º de mayo. Quizás en Cuba La Internacional corra la misma suerte que el videoclip del Chupi-Chupi.

Publicado en Havana Times

Un buen momento para hablar de democracia


Por Yusimí Rodríguez

El pasado miércoles, 11 de abril, el periódico Granma publicó la noticia de que el manager Ozzie Guillén, del equipo de béisbol Marlins de Miami, había afirmado respetar a Fidel Castro, y esto le costó la suspensión de su empleo y sueldo durante cinco partidos.

A la mañana siguiente, en el programa Buenos Días, de la televisión cubana, compareció un especialista (no tuve tiempo de ver en qué) que desnudó, con este ejemplo y otros argumentos, como la libertad de expresión, la falsa democracia de los Estados Unidos.

Me alegró. Es bueno saber cómo funcionan las cosas en ese país, para que nuestra insatisfacción con el gobierno cubano no nos lleve a añorar el modelo norteamericano.

Es bueno que las cosas buenas de aquella nación no nos cieguen, aunque nuestros medios se encargan de llenarnos los ojos solo con las malas.

En ese democrático país, hace solo unas semanas, fue asesinado un joven, y el autor del hecho estaba libre, amparado por las leyes norteamericanas. Quisiera soslayar el detalle de que ese joven era negro, porque no dejaría de ser un asesinato si se hubiese tratado de una persona blanca.

Y porque sé que hay personas blancas entre quienes reclaman justicia. Pero no creo que se trate de un detalle casual. No creo que estuviera muerto si no hubiese sido un joven negro. Ni que su asesino andaría libre si no fuera un hombre blanco.

Es bueno que nuestros medios nos hayan informado también que en España acaba de criminalizarse la convocatoria a manifestaciones a través de Internet, que incluso la resistencia pasiva como forma de protesta constituye un delito.

Hace solo unos meses, el actual presidente de España anunció medidas que exprimían, aún más, a los trabajadores. Según sus propias palabras, si no estallaban manifestaciones al día siguiente del anuncio, se había quedado corto.

Ahora, no solo exprime a los trabajadores, sino que les niega el derecho a quejarse. Me recuerda aquel tema que cantaba el dúo Buena Fe, hace diez años: Te atraparé por el cuello y te lo voy a apretar, mas te exijo firmemente no te puedes quejar.

Y por aquí

Celebro que nuestros medios nos informen de lo que sucede en las supuestas democracias del mundo. Eso me lleva a suponer que si a uno de nuestros managers de béisbol, o a alguno de nuestros artistas o intelectuales se le ocurre expresar en público su admiración por Yoani Sanchez, Miriam Celaya o Reinaldo Escobar, por ejemplo, no debe temer ninguna represalia, ni vera frustrado ningún viaje u oportunidad de trabajo.

Si a alguna de nuestras personalidades en el campo del deporte o la cultura se le ocurriera hablar en favor del pluripartidismo, si decide reunirse con personas opuestas al gobierno, no recibirá ninguna visita de nuestros agentes de la Seguridad del Estado, ni un acto de repudio por parte de los sectores pro-gobierno del pueblo.

Después de leer en el órgano oficial del Partido, con un enfoque crítico, las medidas antidemocráticas que ha tomado el gobierno español contra quienes protesten por los recortes, puedo suponer que si algún ciudadano de nuestro país convoca o participa en una manifestación pacífica, no será encarcelado. Se respetara su derecho a manifestar cualquier inconformidad, de manera pacífica.

Debo suponer que si nuestros medios oficiales son capaces de colocar bajo una lupa esas supuestas democracias, es porque los ciudadanos cubanos sí disfrutamos del ejercicio de todos nuestro derecho a la libre expresión, incluso el de oponernos al poder; que a ningún ciudadano se le han violado esos derechos.

No debo esperar entonces que nadie responda a este artículo con ejemplos de lo contrario, porque de haber ocurrido alguna violación de los derechos de algún ciudadano, nuestros medios oficiales, esos mismos que desnudan ante nosotros las falsas democracias del mundo, habrían sido los primeros en denunciarlos.

Advierto que no he hecho más que sentarme a la mesa que han servido nuestros medios oficiales al tocar el tema de la democracia y la libertad de expresión. Solo creo que si vamos a hablar de democracia, es un buen momento para abordar la nuestra.

Publicado en Havana Times

Jóvenes cubanos y las pelotas que salen del estadio


Por Yenisel Rodríguez Pérez

Recién llegaba a los jardines exteriores del estadio del equipo Metropolitanos, cuando una pelota Mizuno 200 se posó junto a mí después de ser bateada por el cuarto bate del equipo rojo de la capital.

Ya recuperado del susto me lancé a coger la pelota que se había detenido a unos metros de mí. Pero ya era tarde. Una bandada de muchachos se arrojó sobre a la pelota y en pocos segundo la pelota ya tenia dueño.

Miré con el rabillo del ojo a mí alrededor buscando la mirada compasiva de alguno de los presentes. Algunos me hicieron entender que para coger pelotas fuera del estadio era necesario tener mucha experiencia.

Ya aceptada la derrota me centré nuevamente en el juego de pelota. De repente, como salidos de la nada, una bandad de policías embiste a los muchachos “recuperadores de pelota.” Les exigieron que devolvieran la pelota que hacía unos minutos había picado junto a mí. Por un momento pensé que sería testigo del abuso policial. Pero no fue así, para mi sorpresa.

No lo fue porque los jóvenes enfrentaron con sabiduría y sobrada experiencia el ataque de los policías. Reconocí una contienda con historia. Los policías parecían maniatados por la picardía de los jóvenes. No percibí temor en ninguno de los presentes.

No obstante la cosa no quedo así. Los policías contraatacaron de manera inesperada. Resolvieron desalojar a todos los presentes del jardín exterior del estadio. Justos por pecadores gritaron muchos de los afectados. Leer Más…

Para ayudar a cambiar la Constitución (III)


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Quiero empezar esta entrega agradeciendo a varios conocidos y comentaristas con los que no puedo, desgraciadamente, interactuar a través de comentarios por mi escasa conectividad. Estos amigos se toman sumo interés y alguno me ha rectificado una inexactitud en una cita producto de mis lagunas en formación filosófica, otro me manifiesta acuerdos y desacuerdos; otro ejemplo es el de una lectora que me propone considerar que, después que se apruebe una versión de Carta Magna, se instaure además una especie de Tribunal Constitucional que vele porque no se cometan violaciones como las conocidas en el acceso de los nacionales a los hoteles, los temas de la nacionalidad del emigrante, etc. Tengo que decir que esta idea me pareció muy buena.

Ahora, continúo con las ideas de la entrega anterior. Hay varios artículos de la Constitución que habría que considerar modificar para definir un buen sistema de propiedad socialista de los trabajadores sobre sus medios de producción, de manera que se logre superar el estancamiento que implica esa propiedad estatal que es de todos y de nadie y al final termina al servicio de un puñado de burócratas y funcionarios y administradores corruptos y ladrones de cuello blanco. En sintonía con lo que defendemos muchos, los
centrales azucareros, las tierras de las empresas agrícolas, las fábricas, terminales de ómnibus y así por el estilo serán socialistas porque pertenecerán a las personas que en ellos trabajan, y a más nadie; y esto será beneficioso para ellos y para el país.

Naturalmente, estos trabajadores serán libres de organizarse a su manera, elegir líderes que administren y negocien y lleven el día a día, y que tendrán la inexorable obligación de rendirles cuentas en reuniones periódicas donde el colectivo tendrá la potestad de aprobarles la gestión y estimularlos, o llamarles la atención por mal desempeño y hasta sancionarles y removerles del cargo. El gobierno protegerá legalmente la propiedad de las empresas socialistas de sus trabajadores y ellos sabrán sin duda alguna cómo protegerla de los ladronzuelos menores.

Este proyecto requerirá de un funcionamiento novedoso de las estructuras sindicales respecto al que tienen hoy, pues parecería que son la herramienta obvia de los trabajadores de cada centro para organizarse a su manera, pero de eso que se encarguen los propios trabajadores que se organicen en cada lugar. Las estructuras sindicales también servirían de puente de los trabajadores hacia el resto de la comunidad, hacia el ágora donde las asociaciones de vecinos, jubilados, de estudiantes, etc., consensuarán
democrática y abiertamente en las bases -que son los lugares donde se decidiría todo lo importante- los temas de interés nacional, de corte ecológico, de planificación socioeconómica del futuro, de la solidaridad con los pueblos hermanos, de cómo regular el comercio exterior y la inversión extranjera, de la defensa de la nación contra las agresiones extranjeras, etc. Por ahí debe andar el tema del papel de las organizaciones sociales y de masas, reunidos sus representantes en Asamblea Nacional; sujetos al escrutinio y aprobación popular por los mecanismos de voto universal y estricta rendición de cuentas a los miembros electores de las bases; pero ahí hay trabajo para un gran equipo de gente calificada que un simple articulillo no puede pretender abarcar.

La Asamblea Nacional seguiría siendo el marco ideal para evaluar la gestión del gobierno. O sea, cuán bien cumple este gobierno con las políticas emanadas de aquellas bases que mencionamos. El gobierno velará por el cumplimiento de las leyes, y pondrá los impuestos recaudados al servicio de los fines de la nación. El gobierno recibe también la responsabilidad por administrar correctamente las entidades presupuestadas imprescindibles para asegurar la salud, la educación, mantener y mejorar las infraestructuras viales, de comunicaciones y ese tipo de cosas; rendiría en este marco cuentas detalladas de su trabajo y se someterá a la aprobación de los diputados; éstos evaluarían a aquel de acuerdo a los criterios simples de efectividad en su trabajo. Todos los funcionarios importantes serían electos de manera democrática, directa y transparente por los ciudadanos votantes,
que dispondrán de la información relativa a sus calificaciones y resultados obtenidos en su trabajo.

Este cuento, me di cuenta hace un tiempo, se puede volver interminable y no merece que una sola persona se le suban las ínfulas como para creer que tiene todas las opiniones que hacen falta -ni que hacen falta todas las que tiene-, y tampoco hace falta escribir una nueva Utopía. Simplemente añadiré que el lenguaje de la Constitución de mis sueños proscribirá explícitamente todas las discriminaciones; que deberá asimilar las conquistas en términos del discurso de género; que no se permitirá la intromisión artificial de ningún obstáculo ficticio en el disfrute de los derechos -que son inalienables- de las personas, por los que se han inmolado tantos revolucionarios en todo el mundo, a lo largo de la historia; que actualizará periódicamente su letra, teniendo en cuenta las repercusiones de los avances tecnológicos y científicos en los principios que recoge su espíritu; que se consideraría como la mayor riqueza del país la vitalidad, la pujanza y las iniciativas libres de las personas auto organizadas; que se considerará a la naturaleza y los recursos naturales como Patrimonio de la Humanidad, invaluable pero frágil, necesitados del amor de las personas y de protección contra la codicia de estas.

Como todos los sistemas del mundo que se pretenden organizar inteligentemente, el modelo esbozado en estos preceptos tendrá defectos y aspectos mejorables. El texto constitucional atenderá la necesidad de que las personas preocupadas tengan todas las facultades necesarias para proponer el mejoramiento de la misma de una manera sencilla y ágil, y proveerá las garantías necesarias para que esta libertad no pueda ser coartada; mejor aún, promoverá estas revisiones. De paso, se reafirmará el papel del Tribunal Constitucional del que hablamos al principio porque, hasta tanto no se modifique, desacatar sus cánones es una violación que
atenta contra la nación. También definiría yo, como otra de las funciones principales de este Tribunal, la de fiscalizar el completamiento legislativo de algunas de las cuestiones que en el texto mayor solo se esbozan de forma general y cuyos detalles se dejan pendientes.

Creo que el propósito que me tracé al empezar esta saga está cumplido. Cualquier renovación constitucional requiere del esfuerzo de muchas personas y, al final, por supuesto, de la aprobación de la nación. Yo meramente he lanzado algunas de las piedras, no sé si de las primeras; y espero con ello haber motivado a otras personas a “darle taller” al asunto, cultivar sus propias ideas y sacarlas al ruedo. Para tratar de los asuntos de la nación de todos, entre todos.

La relatividad del coraje


Por Veronica Vega (Amrit)

HAVANA TIMES, 21 abr — Aunque hace tiempo uso un seudónimo para publicar en esta revista, y ya expliqué la razón en una entrevista que me hizo una colega, hoy quiero usar mi nombre porque me parece indigno cualquier viso de anonimato en una réplica.

Y es que después de leer “Mucha baba en Cuba para el Papa,” post de Yasmín S. Portales, sentí la necesidad de compartirle algunas de mis dudas.

Antes, quisiera aclarar que no soy católica, ni cristiana en el sentido de practicar ninguna vertiente oficial del cristianismo. Sí creo en Dios, y en Jesús como uno de los tantos maestros espirituales que han venido a traer luz al mundo.

Entiendo, como ella dice, que en Cuba sólo el 5 por ciento de la población se reconoce católica, pero me asalta la duda de si esta exigua cifra no será en parte por toda la persecución que ha padecido en nuestro país la población creyente.

Y aquí quisiera incluir desde los grupos cristianos hasta a los santeros y a los que han aprendido y defendido practicas provenientes de la cultura oriental como diversas formas de budismo y de yoga.

La autora dice que “como en Cuba somos muy colectivistas el gobierno abraza sin dudar la felicidad de esas 550 000 personas de la fe católica y hace tarea de toda la nación recibir con pompa y boato al Peregrino de la Caridad.” Leer Más…

La izquierda cubana debe “ponerse las pilas”


Por Pedro Campos

Cuba vive momentos trascendentales de su historia caracterizados por el declive biológico de la figura de Fidel Castro, el abierto reconocimiento generalizado del fracaso del modelo de “socialismo de estado” que encubría un capitalismo monopolista de estado y la pugna en torno a la restauración del capitalismo privado o al avance a una nueva sociedad verdaderamente socialista y democrática.

Un factor adicional es la compleja situación que afronta la hermana nación venezolana y su eventual impacto en la economía cubana.

El gobierno-partido desde su política de la “actualización” privilegia la continuación del trabajo asalariado para el estado y para los privados nacionales y extranjeros, por encima de las formas cooperativas y autogestionarias de producción que tipificarían el socialismo, al tiempo que pretende mantener un control absoluto del estado sobre todo el movimiento económico de la sociedad.

Paralelamente, se aprecian contradicciones en el discurso oficial sobre su disposición a realizar transformaciones democráticas en el sistema político: Raúl habla de una mayor democracia para el partido y la sociedad, las vallas publicitarias del PCC expresan que los cambios en Cuba son para más socialismo; pero Marino Murillo dice que no habrá cambios políticos. Leer Más…

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