Mujer que toca tambor, con su música paga


Por Mayté Madruga Hernández
Tomado del Boletín Altercine, de la agencia IPS

Adelantos de un documental sobre mujeres tamboreras en Cuba.

Liván Magdaleno Cruzata es un realizador definido por la música. Graduado de la especialidad de sonido en la Facultad de Medios Audiovisuales (FAMCA), este profesor, devenido director de documentales, se enfrenta actualmente al reto de reconocer los aportes de las mujeres percusionistas al folclor afrocubano.”Tamboreras es un documental donde se hablará de machismo y racialidad”, comenta el entrevistado acerca de su próxima obra, en pleno rodaje, con Francisco Delgado como asistente de dirección y Kalet Polo en la dirección de fotografía y la edición. Además, se destacarán espacios donde se promueve la rumba.

Antes de llegar a este proyecto, Magdaleno Cruzata filmó Hombres de cocodrilo (2013), un documental donde ya sobresalía el interés del cineasta por reflejar la situación y perspectiva de las mujeres, en este caso, en el poblado de Cocodrilo, Matanzas.

La rumba conforma un ambiente machista que se apoya en criterios religiosos e históricos para discriminar a la mujer en varios ámbitos. El instrumento escogido por Liván fue el tambor. A través de él, pretende discursar sobre la impronta de la mujer en ese instrumento y los obstáculos que enfrenta para tocarlo. El realizador entrevistará a exponentes del género, tales como Yuliet Abreu, La papina, “quien aún siendo estudiante ganó un premio Percuba —comenta Liván—, lo que significa que las mujeres tienen un lugar en la historia del tambor y hay que dárselo”.
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Fomentar la creatividad, deber ineludible


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

La creatividad constituye uno de los dones esenciales que caracterizan a la condición humana; y ha sido además, un factor decisivo en el desarrollo de la sociedad muy especialmente en los aspectos materiales y espirituales del mundo en que vivimos. Además la creatividad deviene un instrumento de lucha y resistencia del que algunos hacen un uso decisivo. Fomentar la creatividad muy en especial la femenina, dado lo preteridas que han estado y están las mujeres en medio de un mundo patriarcal y machista, es de una importancia de primer orden que debe ser apoyada y saludada con el máximo de solidaridad posible.

En Cuba el fomento de la creatividad es de una urgencia ineludible para enfrentar los complejos problemas que afrontamos especialmente el estancamiento económico, tecnológico y político que subsiste en la actualidad. En consecuencia, cuantas iniciativas se produzcan al respecto requieren en mi criterio de la máxima atención posible al objeto de potenciarlas en pro de su éxito y generalización.

En este orden de cosas quiero referirme al Festival Ellas crean que es una iniciativa de género que por segundo año consecutivo nos llega a La Habana desde España, encaminada a poner en valor y defender la creatividad de las mujeres en encuentros solidarios en los que mujeres creadoras cubanas y españolas juntaron sus talentos para desde la Capital de todos los cubanos lanzar un fuerte mensaje de género en el que se propuso, según sus organizadores, lograr un mayor efecto multiplicador y trascendencia entre sus participantes en temas tan interesantes y diversos como la gastronomía, la restauración, la elaboración de un plan de negocios, la arquitectura, el urbanismo, el género y la sociedad, entre otras áreas de creación.

Ante esos hechos no caben la exclusión ni tampoco el silencio. Así es que trato testimoniarlos en la presente crónica al respecto de este interesante festival de mujeres creadoras, y lo hago favorablemente impresionado por el resumen que se efectuó del evento durante el jueves de la Embajada con la participación de importantes artistas e intelectuales españolas participantes, activad cultural que regularmente se realiza en La Habana en la que actuó al final la muy popular cantante cubana Haila María Mompié. Un encuentro cultural y artístico más allá de la política y de las confrontaciones ideológicas, sobre el que he escrito varias veces, porque considero que la vida no se puede ver esquemáticamente solo en blanco o negro; y que cuando se manifiestan acciones positivas, deben destacarse sin prejuicios de ningún tipo.

El Festival en cuestión tuvo varios momentos importantes en diferentes locaciones habaneras. El establecimiento de este festival en Cuba tuvo también características muy propias, según expresó textualmente en uno de sus catálogos la reconocida artista de la plástica y crítica cubana de arte contemporáneo Gabriela García Azcuy y cito: La identidad visual del Festival en Cuba buscó desde su creación tener autonomía con respecto a la matriz española El propio carácter innovador que alcanzó la edición cubana, llevó a que sus organizadores decidieran no crear una identidad única que definiera el evento, sino hacer de la misma un criterio sujeto a la constante creación, a partir de este criterio Ellas Crean del 2014 efectuó un concurso de carteles por la identidad; y en el hermoso Palacio Velasco Sarrá una verdadera joya arquitectónica de art nouveau y de skyline de nuestra ciudad en la que se asienta la Embajada Española de La Habana, se organizó una exposición de los 12 carteles finalistas del evento reflejados en un muy creativo catálogo que se entregó a los que participamos en el jueves de la Embajada a que me refiero. (Ver adjunto ilustración del primer l del concurso, logotipo del evento)

Los principales eventos del encuentro en esta ocasión fueron los siguientes: Retrospectivas de cineastas cubanas programada por la Cinemateca de Cuba durante los días 11 al 19 de octubre en horarios de 5 a 8 PM; Concierto de Zule Guerra y Blues Habana en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes; Jornadas teóricas sobre arquitectura y urbanismo con concepto de género realizadas durante los días 13 al 16 de octubre en la Casa del Conde San Esteban de Cañongo de la Oficina del Historiador de La Habana en la que participaron especialistas españolas que nos visitaron con motivo del evento; además en ese mismo lugar del Casco Histórico de La Habana se realizó un Panel sobre el tema si ¿Se puede aplicar el concepto de género a la arquitectura y el urbanismo?, en el que participaron destacadas especialistas españolas y cubanas; también en la sede de la compañía teatral habanera ARGOS se presentó el libro de la intelectual española Marifé Santiago quien posee un amplio currículo de labor intelectual y es miembro correspondiente de la Real Academia de Historia y Artes de San Quince, titulado El Secreto de Ofelia. Teatro, tejidos, el cuerpo y la memoria. Además en el marco del Festival, se exhibió un grupo de videos de creadoras cubanas y se realizaron otras acciones importantes que sería muy extenso describir dado el espacio con que cuento, tales como un taller de género y sociedad, un taller de restauración y algunas demostraciones de la reconocida Chef Eva Arguiñano, una de las cocineras de la saga familiar de hostelería más conocida de la televisión española. Su cierre se efectuó en el teatro Mella de La Habana con un Reality Show de la actriz cubana, Laura de la Uz, en el que expresó referido a la mujer como es la vida, sus preocupaciones, sus ilusiones, sus tormentos y su alegría de vivir que incluyó a Beatriz Márquez, Lynn Milanés y la muy novedosa y popular por su estilo de rap suave Telmary Díaz con la interpretación de canciones que han marcado a las mujeres y que han trazado destinos. Además a Frank Delgado quien interpretó Una canción a Laura,

En resumen puedo decir que fueron días de intensa actividad y de estímulo a la creación femenina con una destacada participación de creadoras españolas acompañadas de creadoras cubanas. Albricias por Ellas crean y que se repita con una mayor participación mujeres creadoras. Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto!, sección de cultura, Mérida Yucatán el miércoles 29 de octubre del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=360085

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Decálogo para identificar a un derechista


Isbel Díaz Torres

Con el afán de aportar parte de mi visión en ese debate nunca extinto sobre derechas e izquierdas, acá dejo algunas ideas que han venido a mi mente sobre elementos que definirían a los derechistas, según mi humilde criterio, y algunas propuestas para identificarlos.

1. Casi nunca se reconocen como derecha. De hecho, consideran pueril pensar en términos derecha/izquierda. Tampoco las denominaciones arriba/abajo los convencen. Están más cómodos con cierta diversidad que incluya los derechos de todos a vivir bajo un puente o a ser caritativos millonarios, de acuerdo con los humores personales.

2. Son defensores férreos de la democracia, sin cuestionarse quién decidió que su país fuera a la guerra, aumentara los impuestos sobre la renta, o construyera campos de golf.

3. Cada noche colocan una velita ante una efigie de la angelical Merkel, y no permiten que nadie se meta con ella, mientras algunos más moderados alzan en sus altares fotos de capitalistas alternativos como Dilma Rousseff, Vladimir Putin, o Xi Jinping. Sigue leyendo

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Un atraso que lo complica todo…


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

Percibo una situación generalizada de retraso socio económico, político e incluso científico que crece por días en Cuba como parte esencial de las más diversas manifestaciones subjetivas y objetivas presentes en nuestra realidad del momento, con independencia de algunos campos como la medicina, la biotecnología y algún que otro más. Me refiero a un fenómeno que amenaza con embargar y complicar a todos los ámbitos de la sociedad cubana contemporánea, incluyendo a los que he mencionado como excepciones en algunos de los cuales también comienzan a manifestarse síntomas de decadencia y retraso. Estamos ante una obsolescencia sostenida que pienso no aguantará por más tiempo sin afectar estructural y definitivamente a la totalidad de la nación y del territorio nacional en el cual se asienta y da origen la cubanía que nos distingue a los cubanos asentados adentro y en el exterior de nuestras fronteras geográficas. En consecuencia, considero que no se debería desconocer a ese retraso, pasarlo por alto o bien negarlo tal y como algunos se empeñan en hacerlo con persistencia y empecinamiento, subestimando además a la inteligencia popular de compresión de lo que sucede a nuestro alrededor y considerando que pueden continuar estableciendo los contornos de una realidad virtual como imagen de lo que realmente es sin que en verdad lo sea.

Me refiero en específico al atraso evidente y generalizado en que se encuentra Cuba en los sectores básicos de la economía incluyendo los procesos de elaboración de azúcar en los que en un tiempo fuimos punteros en el mundo, así como al respecto de la puesta en práctica efectiva de las nuevas tecnologías digitales y de información, además de la espiritualidad de la sociedad en su conjunto, muy especialmente entre otras manifestaciones las de la política e incluso la ética ciudadana así como el respeto por el pensamiento diferente y por la diversidad, por tan sólo mencionar algunos ámbitos esenciales que considero más importantes a escrutar y analizar con vistas a la identificación de esta tendencia que nos mantiene detenidos en el tiempo.

No exagero, Cuba se retrasa con ritmo galopante y por días crece la brecha que nos está separando del proceso en que marcha el mundo en este siglo XXI, si bien cargado de peligros, injusticias y amenazas, pero también de avances científico técnico y de perspectivas para el futuro. Es como si no formáramos parte de ese mundo real con sus peligros y sus amenazas, pero también con sus perspectivas de futuro.

En este orden de pensamiento, quiero añadir además, que quizás algunos no hayan percibido que desde hace algún tiempo los cubanos estamos ante una ventana que día a día nos abre las puertas que teníamos cerradas para apreciar en tiempo real al mundo que nos rodea desde nuestro aislamiento provocado por los bloqueos externos e incluso internos. Escribo sobre la posibilidad que tenemos en nuestros televisores de ver las transmisiones de Telesur, que si bien algunos en el exterior las consideran, según expresan, insuficientes y parcializadas, para los cubanos que estamos en Cuba son realmente de una apertura no vista en nuestros medios locales de información, que nos permite contrastarnos con el dinamismo que se manifiesta en América Latina. Incluso hay algunos de los post publicitarios en Telesur como el que habla de las nuevas posibilidades de conexión a Internet que abre Cantv (1) a todos los venezolanos, que plantea algo que es inusitado para los cubanos carentes de conexión a INTERNET, muy a pesar del tan publicitado cable extendido desde Venezuela a un costo de unos 70 millones de dólares por iniciativa del Comandante Hugo Chávez. Ya ha transcurrido más de un año de aquel acontecimiento y todavía no aparecen para los cubanos las posibilidades de aperturas generalizadas de acceso a INTERNET, sólo algunas muy tibias y con precios muy altos que excluyen el acceso universal desde las residencias de las personas, algo que caracteriza a nuestra época en el mundo exterior. Realmente no se pueden continuar esgrimiendo excusas válidas para privarnos de INTERNET porque China, Argentina, Brasil e incluso Venezuela, por no hablar de Bolivia y otros más, poseen tecnologías al respecto que no están limitadas por el bloqueo a Cuba, como se ha hecho con la televisión digital de tecnología china recientemente establecida en Cuba.

La realidad es que en nuestro país no hay voluntad política para modernizarse; parece ser que las cúpulas lo consideran muy riesgoso y subsiste un estado de cosas detenidas en el tiempo que lo entorpece todo. Cuba tiene urgencia de una modernización integral y generalizada, así como de una efectiva agilidad de vida institucional que nos saque del letargo tan prolongado en que nos encontramos sumidos que poco tiene que ver con la vertiginosidad de lo que acontece en el mundo, especialmente en América Latina. Las luchas y la pasión de masas que provocan las elecciones que últimamente se están realizando en diversos países latinoamericanos, contrasta con el hastío y la falta de vida institucional ciudadana que subsiste en Cuba. Además considero con especial preocupación, que es urgente tomar muy en cuenta las razones para hacerlo de los muchos que se marchan definitivamente del país, lo que se mantiene en un ritmo ascendente.
Es necesario escuchar los clamores de la población angustiada con la cual es imprescindible dialogar, pues tal parece que sólo se dialoga entre los tecnócratas y los burócratas “friéndose en su propia salsa” para plantear medidas impopulares, restricciones y advertencias. Por otra parte hay que decir: Basta ya de descalificar a los que se atreven a realizar análisis objetivos sobre la realidad en que estamos insertados, incluso a los que lo hacen desde adentro a partir de las perspectivas socialistas y progresistas en general, señalando los retrasos de Cuba que son cada vez más contrastantes con lo que sucede en América Latina, la región de la que forma parte nuestro país. Estamos bordeando el precipicio en sus bordes más peligrosos, lo percibo con dolor a partir de mis convicciones revolucionarias, socialistas participativas y democráticas. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@enet.cu

(1) Empresa estatal venezolana de telefonía.

Publicado en Por Esto!, el jueves 23 de octubre del 2014.

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FPROPIEDAD SOCIAL


Por Félix Guerra

PROPIEDAD SOCIAL. SUEÑO MAS ANTIGUO.

Desde remotas fechas, hombre y mujer riegan sudor y sangre, y crean a destajo la conciencia humana. Con el propósito recóndito y distante de abatir al fin el flagelo del uso ajeno de su creatividad y productividad y ser reyes de su propio reino.

Por Félix Guerra

Sociedad humana cabalgó durante siglos entre la propiedad privada y la propiedad estatal. Era carne incómoda y apretada entre ambas formas de apropiarse de los bienes, recursos y productos. Masa cautiva entre dos élites siempre pujantes.

La propiedad comunal y natural de la raza humana, con que se inicia la experiencia social, allá en los orígenes más remotos, fue luego y rápidamente expropiada por poderes que inauguran una vitalicia preponderancia. Los más fuertes y ricos, se hicieron con lo que llamamos la propiedad privada, por otro lado surgió la propiedad sagrada e inamovibe del Estado.

En lo adelante, tales poderes, casi siempre mancomunados, se apoderaron de los mayores tesoros naturales y sociales. Creando una singularidad social, ricos y pobres. Con una tendencia evidente, cada vez más acentuada, ricos más ricos y más pobres más pobres.

La propiedad estatal, asentada en la necesidad de administrar, regular justicia y proporciones y emitir leyes, que incluye burocracia, gendarmes, ejércitos y aparatos de seguridad, se mantuvo estable y arraigada siempre, hasta cuando la propiedad privada cambió de rostros. A veces las dos eran una, en los momentos más angustiosos del drama social.

Algo de la propiedad social, reducida a propiedad personal, acaso quedó flotando en el aire familiar. Lo que llevo puesto, mi camisa, los zapatos, ese taburete, aquella cama, la vivienda quizás cuando termine de pagar, la biblia, el perro guardián que vela nuestros sueños.

Durante la fase esclavista (superado el primitivo comunismo de inicios), ricos y poderosos, por un lado, y Estado, por otro, se repartían la propiedad de esclavos, así como del resto de los recursos, bienes y productos.

Una suerte de súper bipartidismo económico, con vigencia hasta hoy, y leyes escritas o tácitas, por la cuales se derramó sangre y declararon interminables y crueles guerras, que empujó los destinos sociales por extraños callejones.

Duró hasta que esa suerte de propiedad, comenzó a ser fastidiosa e irrentable y se sucedían además sangrientas insubordinaciones de esclavos, además de conflictos entre naciones. En época del imperio romano, Espartaco escribió, desde su condición de propiedad del déspota, páginas traumáticas de la epopeya antiesclavista, que distaba mucho aún de encontrar lógicas soluciones.

La etapa feudal permutó la propiedad del hombre y la mujer esclavos, por la propiedad extensiva de la tierra. El antiguo esclavo, mujer, hombres y descendencia, obtuvo domicilio, manutención y ciertas protecciones, a cambio de trabajar la tierra para el señor y obtener el sustento diario suyo y familiar.

Esclavitud sin esclavos, resultaba más lucrativa y benéfica tanto para la propiedad privada como estatal. Abundaron además impuestos, injusticias y duras condiciones para el jinete, una vez más maltratado por el destino social.

Un día, en alguna parte, el sistema de siervos de la gleba, labriegos o campesinos, presento inconveniencias y fallas de irrentabilidad. Una cojera evidente e imposible de restañar. Ciencia y técnica, mercado y cultura, navegación y comercio, nuevas cotas de participación y democracia, etcétera, convertían en obsoleto la propiedad absoluta sobre la tierra, el feudalismo, y aparecían con halagüeñas promesas las formas de producción capitalistas.

El obrero asalariado entra corriendo a escena como símbolo de una nueva sociedad: ya ningún hombre o mujer era dueño de otro hombre o mujer. Un porciento adicional y novedoso de libertades públicas y democracia, durante la lenta evolución clasista, alumbró rincones de la Historia.

Quienes no fueran ricos y propietarios y quienes no eran el Estado, constituían el mayor grupo humano, el más numeroso, pero seguía cabalgando entre dos. A cambiar por un salario, que era el precio fijado por patrones, privados y estatales, la energía y resistencia de sus músculos e intelectos. Pero artesano u obrero, trabajadores en general, eran dueños definitivamente de algo más o menos tangible: su propia fuerza de trabajo.

El Estado, por su cuenta, continuaba fortaleciéndose, El privado, por su cuento hacia ciencia de acumular riquezas y capital, en un marco de mayor legitimidad y menos cruento, comparado con épocas anteriores.

Todos salían ganando de esa manera. Capitalista ya no tenía los dolores de cabeza de esclavista y feudales, para alimentar o frenar resistencias y rebeliones de esclavos y labriegos. Otras leyes e instituciones, dominadas por el Estado, se encargaban de tales asuntos.

La sociedad avanzaba viento en popa y se veían maravillas en las calles, autos y luego teléfonos, y mucha gente con buena ropa por las alamedas. Y lámparas del alumbrado eléctrico y tiendas que exhibían joyas o muebles. El progreso, en fin. Más tarde, autos, cines, teléfonos y un sinfín de maravillas soñadas.

Como el Estado crecía, demandaba cada vez más quien se ocupara de los asuntos de administración y gobierno. Miles de personas se empleaban en el aparato estatal. Crecía la llamarada burocrática, y las castas catapultadas a presidentes, ministros y vices, directores, jefe de esto y jefes de lo otro y parlamentarios, jueces, fiscales, generales, coroneles, capitanes, etcétera.

Pero la tendencia obvia a perpetuase de los que arribaban, encontró resistencia de los que también aspiraban a ser elegidos a esas instancias.

La política cobró un auge asombroso, sin paralelo, porque además de poder significaba celebridad para cualquiera. Egolatría de emperadores, zares, reyes, marqueses, duques, gente de sangre azul, pasó a nuevas manos. Políticos y partidos políticos entraron al baile con enormes fanfarrias publicitarias, afilando el arma de las promesas hechas en público. La vieja retórica fue desenfundada y magnificada con ilustración y modernidad. Poder de la realeza y la aristocracia, fue sustituido poco a poco por el poder de los políticos de cuello blanco.

El mecanismo de las elecciones periódicas y la necesidad de crear nuevas estructuras democráticas, civilizaron algo más las relaciones humanas y también las de producción.

El progreso abriendo huequitos por aquí y por allá. Derecho al voto para todos, hombre y mujeres. Nuevos estilos de participar, agitando un cartel o recitando una consigna o la ayuna prolongada de una huelga. Días de asueto o feriado. Derecho a ser elegido, derecho a leyes para todos iguales. Derecho a opinar y publicar la opinión. Prensa crítica. Jornadas más cortas de trabajo. Mejor salario para el próximo año, ajustando el costo de la vida con el valor del dinero.

Más o menos, nada perfecto aunque en ascenso, que movía a la sociedad y permitía concebir sueños inéditos.

Hubo esclavitad durante el feudalismo y aún subsisten casos de esclavitud en el capitalismo. La propiedad feudal de la tierra, encuentra espacios todavía dentro de la propiedad capitalista, sobre todo en países que fueron colonizados desde muy temprano por antigua o nuevas metrópolis (España, Portugal, Inglaterra, Francia, Bélgica, Estados Unidos y otras).

En el largo deambular de la sociedad humana, se arriba al siglo XX, donde se habla con entusiasmo de Socialismo, una revelación y promesa nueva de organización social. Obreros y campesinos, estudiantes e intelectuales, combatientes novísimos, protagonizan grandes páginas proezas y luchas, ya en la antesala de la sociedad donde, se anuncia, reinarán mayores libertades y las más perfectas formas de democracia.

Hombre y mujer podrían apearse ya de aquel rocín de cabalgar en el tiempo como embutidos golpeado por los flancos.

La visión social recién aparecida, insólita y conmovedora, encarnaba además los mejores y más esenciales contenidos de los humanismos antiguos, medievales, renacentistas y de la Ilustración, presentes también en casi todas las religiones. En Occidente, tanto en el cristianismo y los diferentes protestantismos, antes y después de las grandes reformas. También el islam y el judaísmo esenciales recogen sin dudas esos ideales de redención.

Así como aparecen además en cultos religiosos y pensamiento político de hombres y mujeres que en América, en particular, unieron fuerzas a los grandes libertadores, Loverture, Bolívar, San Martín, Washington, Lincoln, Sucre, Juárez, José Martí, para liquidar el poder férreo de las metrópolis europea en el continente americano.

Cumplido el dilatado ciclo, camino sangriento y torturador, queda claro que la propiedad social no es ni un extremo ni el otro. Y que la condición humana no deba cabalgar una vez más entre dos que fueron sempiternamente inicuos o velados explotadores. El Estado socialista, que aún no lo puede ser ya que no existe ni ha existido aún Socialismo en ninguna latitud ni país, se encaminó, desde la URSS, por el viejo camino de camino de ser propietario y aun expropió las riquezas de las antiguas clases explotadoras.

Al comienzo parecía que se cumpliría una quimera: transición real hacia la propiedad social, de todo el pueblo. Eso quedó en consignas. El Estado retuvo toda o casi toda la propiedad y reforzó sus poderes. Y amplió sus controles. Encontraron argumentos en cualquier amenaza, sobre todo en las guerras y rivalidad con los imperios capitalistas del mundo. También en el retraso económico de tales países insurgentes y la necesidad de un desarrollo económico y militar acelerados, para evitar sitios y cercos.

El precio de no ser jinete maltrecho entre dos entes precarios y relativamente retrogrados, solo se satisfaría con ciencia y método, con ideología y la emancipación clasista definitiva: hacer desparecer con plazos la gran propiedad privada y sobre todo la gran propiedad estatal, que debe iniciar su parpadeante pero visible camino hacia el convento.

Las riendas de la Historia pertenecen en verdad al jinete aporreado de siempre. Y ningún malabar económico o político puede o debe arrebatarlo.

¿Revolución? Si. El último patrón debe ser apartado.

Además, y es importante, con su consentimiento. Con su cooperación y comprensión humanista y científica. De forma paulatina y calendario. Sin calendas griegas. Protegiendo con cuidado los intereses de individuo, familia y Nación. Y Humanidad.

En Cuba, por ejemplo, luego de la fase de expropiación inicial y obligatoria, para recuperar los imprescindibles recursos naturales y la habilidad de andar por casa por nuestra cuenta, la socialización de la propiedad debió comenzar ya hace mucho su tanteo, marcha y fogueos inevitables.

Es decir, el traspaso del grueso de la propiedad estatal a la colectiva, social, cooperativista, autogestionada, comunitaria, particular e individual, así como las pequeñas y medianas empresa privadas, bajo término, mientras sociedad y economía lo considere un acicate de progreso y productividad. Ese acontecimiento sin precedentes, debió producirse de forma ideal en los años 70 y 80, cuando permanecía vivo el fervor de la gesta revolución y el entusiasmo era un recurso inestimable, listo para invertir contra el subdesarrollo económico y los crecimientos sociales.

No ocurrió así. Se siguió de largo. Estado creció lo que debió y lo que no debía. Lo poderes se polarizaron. Se estableció con razón y a veces hasta sin razón la lógica de ciudad sitiada. La influencia soviética y del llamado socialismo real copo ideología, psicología, el poder y métodos de dirigir, orientar y construir, se impuso sin obstáculos. Entonces los asuntos patrios e internacionales se mezclaron con un rojo insano. Y se coaguló el paisaje.

Ya no fueron solo pueblo y utopías, ideales, soberanía e independencia, lo primario a conservar. Fueron sobre todo Estado, en franco distanciamiento y deformación, e ideología y partido único, lo que con más urgencia necesitaban constante protección. El Partido alcanzó el pedestal supremo: la inmortalidad.

En la URSS, desde comienzos del XX, por el acoso imperial y más luego por la muerte de Lenin, se comenzaron a petrificar las estructuras estatales y partidarias.

También cualquier atisbo de pensamiento crítico e ideología trasponiendo dogmas. Se concentró y centralizó el poder al máximo, con las consiguientes pérdidas de democracia y libertad. Propiedad estatal se tragó las riquezas mayores. Se militarizó la sociedad, etcétera. Para, con una lógica de aparente sobrevivencia, preservar el socialismo y el poder de los soviets (que en el transcurso dejó de ser tal).

Parecía una decisión sin opciones. La sobrevivencia sagrada de íconos y consignas saturó los medios. Crítica y disenso perdieron legalidad. Otras alternativas posibles fueron desoídas, arrinconadas o eliminadas de raíz.

No duró el intento, masivo y autoritario, sin base en ninguna parte, ni en la Historia ni el marxismo. El desenlace fatal, con perdida mundial de ilusiones, ocurrió no veinte años más tarde, pero sí setenta años después.

Primera lección de la historia. Sin creciente democracia acompañante, sin participación efectiva en expansión, sin debate social abierto, no hay resguardos sólidos. Con hipoacusia y centralismo, secretismo y autoritarismos, con prejuicios y recelos izquierdistas semejantes a los de derecha, no se salvan revoluciones.

Segunda lección: el sistema de propiedad crea el modo de democracia. Los propietarios en cada época generaron su propia democracia y la extendieron al resto de la sociedad, siempre de acuerdo con sus más preciados intereses. Con el llamado socialismo real en la URSS, sobrevino una suerte de democracia estatal bien definida.

Necesario, cuando se cierran puertas y ventanas, abrir otras muchas que apunten en la dirección del viento. Se cierra para evitar males y peligros. Los que se abre con necesaria osadía es para multiplicar el susurro y vigor de instituciones, multitudes, población, familia, ciudadano, individuo y pueblo.

Luego sigue todo. El resto interminable.

Entronizar y vigorizar paso a paso la propiedad social, evitando cualquier equívoco y trapalería. Hoy podríamos comenzar. Mañana también.

De alguna manera eficiente y práctica, no de forma deletreada y dogmática, es posible retornar al punto ideológico y económico en que fueron posibles los sueños represados de la humanidad. Sin perder el almanaque, por supuesto, que dice 2014 y siglo XXI.

Cada día, andar pasos públicos en esa dirección. Arrebatar al Estado su papel de celestina prodiga, que ampara poderes no democráticos, escuda burócratas y corrupción del pensamiento y el bolsillo. Y que a largo y corto plazo ralentiza la velocidad de los procesos sociales y las esperanzas mundiales.

La propiedad estatal permite demasiadas sinecuras y desproporciones impropias que impiden avanzar por el camino socialista legítimo. Obliga a constantes pragmatismos y prebendas que desvían camino y apuntan nuevamente a poderes omnímodos, vitalicios, arbitrarios y antidemocráticos.

Exceso de pragmatismo aniquilan el alma socialista. Muchos rejuegos para la retención del Poder, mucha hipocresía y oportunismos políticos, alejan y oscurecen interminablemente cualquier meta. La desconfianza se entroniza, el desgaste paraliza gomas delanteras y apaga el motor.

El camino de la propiedad social es inequívoco. Ningún truco hábil de índole política y demagógica, verbal o económica, logrará evitarlo. Ni podrá camuflajearlo con follajes de utilerías.

Es, esta vez sí, una forma magna de destino manifiesto y natural, para las entonces antiguas clases sociales y las legiones humanas, que viene mereciendo desde los albores esa meta social.

No es posible que esa última mezcla de patrón a medias y propietario ambiguo, perturbado por el Poder y los egos y a nombre de ideales y justicias improvisados, se proponga así, con comentarios mediáticos y apoyo hoy y luego mañana de prensa escrita, radial y televisada, perpetúe el uso del mismo candado e igual celador.

Es decir, el salario. Al parecer, fruta envenenada que convertiría en difunto a cualquier intérprete ciego. Salario, que en manos estrictas del Estado además se torna pírrico, ajeno, rígido, decreciente, burocrático, inapelable. Y siempre adquiriendo y pagando a bajo precio la fuerza del musculo y el intelecto de la mente.

¿Otra vez montar al sudoroso protagonista en el escenario de largas y fatigosas carreras, llevando solo el añejo legajo de la propiedad de su fuerza de trabajo? No creo, imposible, a menos que historia e ideología no sean más que simples cuentos de camino.

Nueva desgracia sería. Otro infeliz final, de los que nos tienen acostumbrados los siglos y con los que se volverían a cerrar candados. Un escenario para la desolación económica y la desilusión espiritual. Tampoco creemos, pienso yo, en las deliciosas mentiras de los happy ends. Nada nos es dado con facilidad y gentileza.

Será seguramente otro doble final, terrible y hermoso, con múltiples combates y derrotas repetidas para el maléfico y contradictorio ser retrógrado que llevamos dentro.

POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA. OCTUBRE DE 2014. Ciudad de la Habana. Cuba.

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El ébola es un problema que amenaza a todos.


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Crónicas Cubanas es una labor que realizo hace algunos años que ya van siendo muchos de acuerdo con mis posibilidades físicas y espirituales, encaminada a testimoniar y analizar lo que sucede en Cuba y lo que afecta directamente a los cubanos en específico. Por otra parte, debo decir que analistas internacionales tenemos muchos muy buenos en nuestro país y no pretendo competir con ellos.

Mi especialidad en el tiempo ha sido y son los aspectos conceptuales; así como de ética, política, economía y cultura, sociológicos e incluso teológicos enfocados desde la realidad interna de Cuba que actualmente es muy compleja y asediada. Considero que en esos aspectos esenciales con Crónicas Cubanas puedo hacer algunos muy modestos aportes específicos en favor del desarrollo espiritual, socio político y económico de Cuba que atraviesa por momentos decisivos. Además pretendo hacer de cronista de mi época y escribir testimonios sobre la vida, los anhelos y preocupaciones del pueblo cubano sin distingo de que se encuentre dentro de nuestras fronteras o en la diáspora, porque todos somos cubanos y todos estamos llamados a trabajar en pos del encuentro, del diálogo, de la reconciliación, de la paz y del desarrollo de nuestros país y de la nación cubana en su conjunto. Es lo que puedo hacer dado mi edad y mis posibilidades; y lo tomo como una acción de vida en esta etapa de mi peregrinaje terrenal, que me permite cumplir con mi deber de ser humano comprometido con la existencia e incluso con su fe en Dios.

José Martí, nuestro Apóstol, tal y como expresó textualmente, nos dejó un legado de sublime patriotismo y amor por la vida cuando planteó su obra: ¡con todos y para el bien de todos! Ese es el paradigma que me motiva e inspira y en esta ocasión ante una amenaza inusitada desde lo más profundo del mundo que se cierne sobre nosotros y sobre todos los pueblos de la tierra: ¡el ébola!, una verdadera epidemia apocalíptica que avanza como nunca antes otra epidemia contemporánea. En estas circunstancias, no me puedo quedar en silencio porque ese silencio sería cobarde e inconsecuente.

En este siglo XXI los cubanos tenemos retos muy importantes y muy significativos, en los que el deber con la vida, con la humanidad y con la patria se pone en primer orden y por delante de todo lo demás. Nunca en absoluto, pero en los actuales momentos muy especialmente, son aceptables los odios y los rencores de quienes sin valor real para ponerse en favor de la humanidad, ponen por delante sus criterios e intereses políticos. La epidemia no hace distingos y, ante un hecho así, no cabe una politización extemporánea porque lo primero es la vida ya que sin vida no habría nada más; y para que la vida no muera entre las personas, la salud hay que verla como un derecho humano y nunca como una mercancía o una moneda de cambio.

Así es que apoyo sin ambages ni cortapisas algunas, a todos los esfuerzos que se están planteando al respecto de este grave problema y muy especialmente a mis compatriotas que han marchado a combatir esa terrible enfermedad en los países de África. Sus gestos son de una solidaridad sin fronteras que merece todo el respeto y admiración, porque más allá de cualquier otra consideración en específico: es altruismo de vida contra el que no caben los odios y rencores con que algunos lo analizan todo, a partir de sus criterios e intereses políticos que en cambio deberían partir del amor por la vida, por la humanidad y por la paz. Tratar de enturbiar estas entregas humanas por los demás constituye una aberración que anula por completo a cualquier opción política que la haga suya.

Por eso vaya mi solidaridad, mi admiración y mi apoyo total a la obra de mis compatriotas que han dado un paso al frente contra el ébola. Así, lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto!, sección de cultura , el martes 21 de octubre 2014-

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=358554

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Autoridades del transporte en Cuba: ¿roban, y autorizan a robar?


Las autoridades cubanas del transporte dan verdaderamente mucho de qué hablar por estos días. El cierre del acceso a las áreas del aeropuerto José Martí a los cubanos no viajeros constituyó un verdadero escándalo, hasta que finalmente se derogó la ilegal medida. Sin embargo, el asunto trae otra cola, envuelta en el secretismo tan entrañable de nuestro gobierno.

El boletín digital independiente Desde la Ceiba divulga sendos comentarios al respecto, de Jorge C. Oliva Espinosa y de quien firma como Sempronio el de Regla. Además de hacerse eco de la noticia del restablecimiento del acceso, descubren otros detalles picantes que a la prensa oficial se le ha olvidado mencionar.

Parece ser que durante las famosas obras de remodelación del aeropuerto, se desfalcó una cantidad de dinero nada desdeñable. Según fuentes no identificadas, varios funcionarios, inversionistas, económicos y hasta un general han sido señalados por una auditoría que destapó el fraude. Algunos de los implicados habrían sido detenidos y extraídos pos policías, el general habría quedado en su casa en “plan piyama”.

Esto recuerda otros escándalos que han rodeado el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, como el alquiler irregular de aviones de la compañía Cubana de Aviación. Los ingresos por el arriendo de las naves eran apropiados por bolsillos particulares de los jefes involucrados. Al igual que en el caso reciente, aquella vez estuvo implicado otro general de alto nivel.

Ahora bien, en el espacio de un transporte mucho más terrenal, el ciudadano de esta sufrida ciudad de La Habana se enfrenta a otro engendro diabólico. Este tiene que ver con el transporte urbano y la tradicional incapacidad de sus administradores para administrar servicios e ingresos. La nueva jugada tiene tintes maquiavélicos y carga la más descarada falta de ética que se pueda imaginar. Es una manera de convalidar el robo al pasajero por parte de los choferes, hacerlo “legal”.
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