Un atraso que lo complica todo…


Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

Percibo una situación generalizada de retraso socio económico, político e incluso científico que crece por días en Cuba como parte esencial de las más diversas manifestaciones subjetivas y objetivas presentes en nuestra realidad del momento, con independencia de algunos campos como la medicina, la biotecnología y algún que otro más. Me refiero a un fenómeno que amenaza con embargar y complicar a todos los ámbitos de la sociedad cubana contemporánea, incluyendo a los que he mencionado como excepciones en algunos de los cuales también comienzan a manifestarse síntomas de decadencia y retraso. Estamos ante una obsolescencia sostenida que pienso no aguantará por más tiempo sin afectar estructural y definitivamente a la totalidad de la nación y del territorio nacional en el cual se asienta y da origen la cubanía que nos distingue a los cubanos asentados adentro y en el exterior de nuestras fronteras geográficas. En consecuencia, considero que no se debería desconocer a ese retraso, pasarlo por alto o bien negarlo tal y como algunos se empeñan en hacerlo con persistencia y empecinamiento, subestimando además a la inteligencia popular de compresión de lo que sucede a nuestro alrededor y considerando que pueden continuar estableciendo los contornos de una realidad virtual como imagen de lo que realmente es sin que en verdad lo sea.

Me refiero en específico al atraso evidente y generalizado en que se encuentra Cuba en los sectores básicos de la economía incluyendo los procesos de elaboración de azúcar en los que en un tiempo fuimos punteros en el mundo, así como al respecto de la puesta en práctica efectiva de las nuevas tecnologías digitales y de información, además de la espiritualidad de la sociedad en su conjunto, muy especialmente entre otras manifestaciones las de la política e incluso la ética ciudadana así como el respeto por el pensamiento diferente y por la diversidad, por tan sólo mencionar algunos ámbitos esenciales que considero más importantes a escrutar y analizar con vistas a la identificación de esta tendencia que nos mantiene detenidos en el tiempo.

No exagero, Cuba se retrasa con ritmo galopante y por días crece la brecha que nos está separando del proceso en que marcha el mundo en este siglo XXI, si bien cargado de peligros, injusticias y amenazas, pero también de avances científico técnico y de perspectivas para el futuro. Es como si no formáramos parte de ese mundo real con sus peligros y sus amenazas, pero también con sus perspectivas de futuro.

En este orden de pensamiento, quiero añadir además, que quizás algunos no hayan percibido que desde hace algún tiempo los cubanos estamos ante una ventana que día a día nos abre las puertas que teníamos cerradas para apreciar en tiempo real al mundo que nos rodea desde nuestro aislamiento provocado por los bloqueos externos e incluso internos. Escribo sobre la posibilidad que tenemos en nuestros televisores de ver las transmisiones de Telesur, que si bien algunos en el exterior las consideran, según expresan, insuficientes y parcializadas, para los cubanos que estamos en Cuba son realmente de una apertura no vista en nuestros medios locales de información, que nos permite contrastarnos con el dinamismo que se manifiesta en América Latina. Incluso hay algunos de los post publicitarios en Telesur como el que habla de las nuevas posibilidades de conexión a Internet que abre Cantv (1) a todos los venezolanos, que plantea algo que es inusitado para los cubanos carentes de conexión a INTERNET, muy a pesar del tan publicitado cable extendido desde Venezuela a un costo de unos 70 millones de dólares por iniciativa del Comandante Hugo Chávez. Ya ha transcurrido más de un año de aquel acontecimiento y todavía no aparecen para los cubanos las posibilidades de aperturas generalizadas de acceso a INTERNET, sólo algunas muy tibias y con precios muy altos que excluyen el acceso universal desde las residencias de las personas, algo que caracteriza a nuestra época en el mundo exterior. Realmente no se pueden continuar esgrimiendo excusas válidas para privarnos de INTERNET porque China, Argentina, Brasil e incluso Venezuela, por no hablar de Bolivia y otros más, poseen tecnologías al respecto que no están limitadas por el bloqueo a Cuba, como se ha hecho con la televisión digital de tecnología china recientemente establecida en Cuba.

La realidad es que en nuestro país no hay voluntad política para modernizarse; parece ser que las cúpulas lo consideran muy riesgoso y subsiste un estado de cosas detenidas en el tiempo que lo entorpece todo. Cuba tiene urgencia de una modernización integral y generalizada, así como de una efectiva agilidad de vida institucional que nos saque del letargo tan prolongado en que nos encontramos sumidos que poco tiene que ver con la vertiginosidad de lo que acontece en el mundo, especialmente en América Latina. Las luchas y la pasión de masas que provocan las elecciones que últimamente se están realizando en diversos países latinoamericanos, contrasta con el hastío y la falta de vida institucional ciudadana que subsiste en Cuba. Además considero con especial preocupación, que es urgente tomar muy en cuenta las razones para hacerlo de los muchos que se marchan definitivamente del país, lo que se mantiene en un ritmo ascendente.
Es necesario escuchar los clamores de la población angustiada con la cual es imprescindible dialogar, pues tal parece que sólo se dialoga entre los tecnócratas y los burócratas “friéndose en su propia salsa” para plantear medidas impopulares, restricciones y advertencias. Por otra parte hay que decir: Basta ya de descalificar a los que se atreven a realizar análisis objetivos sobre la realidad en que estamos insertados, incluso a los que lo hacen desde adentro a partir de las perspectivas socialistas y progresistas en general, señalando los retrasos de Cuba que son cada vez más contrastantes con lo que sucede en América Latina, la región de la que forma parte nuestro país. Estamos bordeando el precipicio en sus bordes más peligrosos, lo percibo con dolor a partir de mis convicciones revolucionarias, socialistas participativas y democráticas. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@enet.cu

(1) Empresa estatal venezolana de telefonía.

Publicado en Por Esto!, el jueves 23 de octubre del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=358819

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FPROPIEDAD SOCIAL


Por Félix Guerra

PROPIEDAD SOCIAL. SUEÑO MAS ANTIGUO.

Desde remotas fechas, hombre y mujer riegan sudor y sangre, y crean a destajo la conciencia humana. Con el propósito recóndito y distante de abatir al fin el flagelo del uso ajeno de su creatividad y productividad y ser reyes de su propio reino.

Por Félix Guerra

Sociedad humana cabalgó durante siglos entre la propiedad privada y la propiedad estatal. Era carne incómoda y apretada entre ambas formas de apropiarse de los bienes, recursos y productos. Masa cautiva entre dos élites siempre pujantes.

La propiedad comunal y natural de la raza humana, con que se inicia la experiencia social, allá en los orígenes más remotos, fue luego y rápidamente expropiada por poderes que inauguran una vitalicia preponderancia. Los más fuertes y ricos, se hicieron con lo que llamamos la propiedad privada, por otro lado surgió la propiedad sagrada e inamovibe del Estado.

En lo adelante, tales poderes, casi siempre mancomunados, se apoderaron de los mayores tesoros naturales y sociales. Creando una singularidad social, ricos y pobres. Con una tendencia evidente, cada vez más acentuada, ricos más ricos y más pobres más pobres.

La propiedad estatal, asentada en la necesidad de administrar, regular justicia y proporciones y emitir leyes, que incluye burocracia, gendarmes, ejércitos y aparatos de seguridad, se mantuvo estable y arraigada siempre, hasta cuando la propiedad privada cambió de rostros. A veces las dos eran una, en los momentos más angustiosos del drama social.

Algo de la propiedad social, reducida a propiedad personal, acaso quedó flotando en el aire familiar. Lo que llevo puesto, mi camisa, los zapatos, ese taburete, aquella cama, la vivienda quizás cuando termine de pagar, la biblia, el perro guardián que vela nuestros sueños.

Durante la fase esclavista (superado el primitivo comunismo de inicios), ricos y poderosos, por un lado, y Estado, por otro, se repartían la propiedad de esclavos, así como del resto de los recursos, bienes y productos.

Una suerte de súper bipartidismo económico, con vigencia hasta hoy, y leyes escritas o tácitas, por la cuales se derramó sangre y declararon interminables y crueles guerras, que empujó los destinos sociales por extraños callejones.

Duró hasta que esa suerte de propiedad, comenzó a ser fastidiosa e irrentable y se sucedían además sangrientas insubordinaciones de esclavos, además de conflictos entre naciones. En época del imperio romano, Espartaco escribió, desde su condición de propiedad del déspota, páginas traumáticas de la epopeya antiesclavista, que distaba mucho aún de encontrar lógicas soluciones.

La etapa feudal permutó la propiedad del hombre y la mujer esclavos, por la propiedad extensiva de la tierra. El antiguo esclavo, mujer, hombres y descendencia, obtuvo domicilio, manutención y ciertas protecciones, a cambio de trabajar la tierra para el señor y obtener el sustento diario suyo y familiar.

Esclavitud sin esclavos, resultaba más lucrativa y benéfica tanto para la propiedad privada como estatal. Abundaron además impuestos, injusticias y duras condiciones para el jinete, una vez más maltratado por el destino social.

Un día, en alguna parte, el sistema de siervos de la gleba, labriegos o campesinos, presento inconveniencias y fallas de irrentabilidad. Una cojera evidente e imposible de restañar. Ciencia y técnica, mercado y cultura, navegación y comercio, nuevas cotas de participación y democracia, etcétera, convertían en obsoleto la propiedad absoluta sobre la tierra, el feudalismo, y aparecían con halagüeñas promesas las formas de producción capitalistas.

El obrero asalariado entra corriendo a escena como símbolo de una nueva sociedad: ya ningún hombre o mujer era dueño de otro hombre o mujer. Un porciento adicional y novedoso de libertades públicas y democracia, durante la lenta evolución clasista, alumbró rincones de la Historia.

Quienes no fueran ricos y propietarios y quienes no eran el Estado, constituían el mayor grupo humano, el más numeroso, pero seguía cabalgando entre dos. A cambiar por un salario, que era el precio fijado por patrones, privados y estatales, la energía y resistencia de sus músculos e intelectos. Pero artesano u obrero, trabajadores en general, eran dueños definitivamente de algo más o menos tangible: su propia fuerza de trabajo.

El Estado, por su cuenta, continuaba fortaleciéndose, El privado, por su cuento hacia ciencia de acumular riquezas y capital, en un marco de mayor legitimidad y menos cruento, comparado con épocas anteriores.

Todos salían ganando de esa manera. Capitalista ya no tenía los dolores de cabeza de esclavista y feudales, para alimentar o frenar resistencias y rebeliones de esclavos y labriegos. Otras leyes e instituciones, dominadas por el Estado, se encargaban de tales asuntos.

La sociedad avanzaba viento en popa y se veían maravillas en las calles, autos y luego teléfonos, y mucha gente con buena ropa por las alamedas. Y lámparas del alumbrado eléctrico y tiendas que exhibían joyas o muebles. El progreso, en fin. Más tarde, autos, cines, teléfonos y un sinfín de maravillas soñadas.

Como el Estado crecía, demandaba cada vez más quien se ocupara de los asuntos de administración y gobierno. Miles de personas se empleaban en el aparato estatal. Crecía la llamarada burocrática, y las castas catapultadas a presidentes, ministros y vices, directores, jefe de esto y jefes de lo otro y parlamentarios, jueces, fiscales, generales, coroneles, capitanes, etcétera.

Pero la tendencia obvia a perpetuase de los que arribaban, encontró resistencia de los que también aspiraban a ser elegidos a esas instancias.

La política cobró un auge asombroso, sin paralelo, porque además de poder significaba celebridad para cualquiera. Egolatría de emperadores, zares, reyes, marqueses, duques, gente de sangre azul, pasó a nuevas manos. Políticos y partidos políticos entraron al baile con enormes fanfarrias publicitarias, afilando el arma de las promesas hechas en público. La vieja retórica fue desenfundada y magnificada con ilustración y modernidad. Poder de la realeza y la aristocracia, fue sustituido poco a poco por el poder de los políticos de cuello blanco.

El mecanismo de las elecciones periódicas y la necesidad de crear nuevas estructuras democráticas, civilizaron algo más las relaciones humanas y también las de producción.

El progreso abriendo huequitos por aquí y por allá. Derecho al voto para todos, hombre y mujeres. Nuevos estilos de participar, agitando un cartel o recitando una consigna o la ayuna prolongada de una huelga. Días de asueto o feriado. Derecho a ser elegido, derecho a leyes para todos iguales. Derecho a opinar y publicar la opinión. Prensa crítica. Jornadas más cortas de trabajo. Mejor salario para el próximo año, ajustando el costo de la vida con el valor del dinero.

Más o menos, nada perfecto aunque en ascenso, que movía a la sociedad y permitía concebir sueños inéditos.

Hubo esclavitad durante el feudalismo y aún subsisten casos de esclavitud en el capitalismo. La propiedad feudal de la tierra, encuentra espacios todavía dentro de la propiedad capitalista, sobre todo en países que fueron colonizados desde muy temprano por antigua o nuevas metrópolis (España, Portugal, Inglaterra, Francia, Bélgica, Estados Unidos y otras).

En el largo deambular de la sociedad humana, se arriba al siglo XX, donde se habla con entusiasmo de Socialismo, una revelación y promesa nueva de organización social. Obreros y campesinos, estudiantes e intelectuales, combatientes novísimos, protagonizan grandes páginas proezas y luchas, ya en la antesala de la sociedad donde, se anuncia, reinarán mayores libertades y las más perfectas formas de democracia.

Hombre y mujer podrían apearse ya de aquel rocín de cabalgar en el tiempo como embutidos golpeado por los flancos.

La visión social recién aparecida, insólita y conmovedora, encarnaba además los mejores y más esenciales contenidos de los humanismos antiguos, medievales, renacentistas y de la Ilustración, presentes también en casi todas las religiones. En Occidente, tanto en el cristianismo y los diferentes protestantismos, antes y después de las grandes reformas. También el islam y el judaísmo esenciales recogen sin dudas esos ideales de redención.

Así como aparecen además en cultos religiosos y pensamiento político de hombres y mujeres que en América, en particular, unieron fuerzas a los grandes libertadores, Loverture, Bolívar, San Martín, Washington, Lincoln, Sucre, Juárez, José Martí, para liquidar el poder férreo de las metrópolis europea en el continente americano.

Cumplido el dilatado ciclo, camino sangriento y torturador, queda claro que la propiedad social no es ni un extremo ni el otro. Y que la condición humana no deba cabalgar una vez más entre dos que fueron sempiternamente inicuos o velados explotadores. El Estado socialista, que aún no lo puede ser ya que no existe ni ha existido aún Socialismo en ninguna latitud ni país, se encaminó, desde la URSS, por el viejo camino de camino de ser propietario y aun expropió las riquezas de las antiguas clases explotadoras.

Al comienzo parecía que se cumpliría una quimera: transición real hacia la propiedad social, de todo el pueblo. Eso quedó en consignas. El Estado retuvo toda o casi toda la propiedad y reforzó sus poderes. Y amplió sus controles. Encontraron argumentos en cualquier amenaza, sobre todo en las guerras y rivalidad con los imperios capitalistas del mundo. También en el retraso económico de tales países insurgentes y la necesidad de un desarrollo económico y militar acelerados, para evitar sitios y cercos.

El precio de no ser jinete maltrecho entre dos entes precarios y relativamente retrogrados, solo se satisfaría con ciencia y método, con ideología y la emancipación clasista definitiva: hacer desparecer con plazos la gran propiedad privada y sobre todo la gran propiedad estatal, que debe iniciar su parpadeante pero visible camino hacia el convento.

Las riendas de la Historia pertenecen en verdad al jinete aporreado de siempre. Y ningún malabar económico o político puede o debe arrebatarlo.

¿Revolución? Si. El último patrón debe ser apartado.

Además, y es importante, con su consentimiento. Con su cooperación y comprensión humanista y científica. De forma paulatina y calendario. Sin calendas griegas. Protegiendo con cuidado los intereses de individuo, familia y Nación. Y Humanidad.

En Cuba, por ejemplo, luego de la fase de expropiación inicial y obligatoria, para recuperar los imprescindibles recursos naturales y la habilidad de andar por casa por nuestra cuenta, la socialización de la propiedad debió comenzar ya hace mucho su tanteo, marcha y fogueos inevitables.

Es decir, el traspaso del grueso de la propiedad estatal a la colectiva, social, cooperativista, autogestionada, comunitaria, particular e individual, así como las pequeñas y medianas empresa privadas, bajo término, mientras sociedad y economía lo considere un acicate de progreso y productividad. Ese acontecimiento sin precedentes, debió producirse de forma ideal en los años 70 y 80, cuando permanecía vivo el fervor de la gesta revolución y el entusiasmo era un recurso inestimable, listo para invertir contra el subdesarrollo económico y los crecimientos sociales.

No ocurrió así. Se siguió de largo. Estado creció lo que debió y lo que no debía. Lo poderes se polarizaron. Se estableció con razón y a veces hasta sin razón la lógica de ciudad sitiada. La influencia soviética y del llamado socialismo real copo ideología, psicología, el poder y métodos de dirigir, orientar y construir, se impuso sin obstáculos. Entonces los asuntos patrios e internacionales se mezclaron con un rojo insano. Y se coaguló el paisaje.

Ya no fueron solo pueblo y utopías, ideales, soberanía e independencia, lo primario a conservar. Fueron sobre todo Estado, en franco distanciamiento y deformación, e ideología y partido único, lo que con más urgencia necesitaban constante protección. El Partido alcanzó el pedestal supremo: la inmortalidad.

En la URSS, desde comienzos del XX, por el acoso imperial y más luego por la muerte de Lenin, se comenzaron a petrificar las estructuras estatales y partidarias.

También cualquier atisbo de pensamiento crítico e ideología trasponiendo dogmas. Se concentró y centralizó el poder al máximo, con las consiguientes pérdidas de democracia y libertad. Propiedad estatal se tragó las riquezas mayores. Se militarizó la sociedad, etcétera. Para, con una lógica de aparente sobrevivencia, preservar el socialismo y el poder de los soviets (que en el transcurso dejó de ser tal).

Parecía una decisión sin opciones. La sobrevivencia sagrada de íconos y consignas saturó los medios. Crítica y disenso perdieron legalidad. Otras alternativas posibles fueron desoídas, arrinconadas o eliminadas de raíz.

No duró el intento, masivo y autoritario, sin base en ninguna parte, ni en la Historia ni el marxismo. El desenlace fatal, con perdida mundial de ilusiones, ocurrió no veinte años más tarde, pero sí setenta años después.

Primera lección de la historia. Sin creciente democracia acompañante, sin participación efectiva en expansión, sin debate social abierto, no hay resguardos sólidos. Con hipoacusia y centralismo, secretismo y autoritarismos, con prejuicios y recelos izquierdistas semejantes a los de derecha, no se salvan revoluciones.

Segunda lección: el sistema de propiedad crea el modo de democracia. Los propietarios en cada época generaron su propia democracia y la extendieron al resto de la sociedad, siempre de acuerdo con sus más preciados intereses. Con el llamado socialismo real en la URSS, sobrevino una suerte de democracia estatal bien definida.

Necesario, cuando se cierran puertas y ventanas, abrir otras muchas que apunten en la dirección del viento. Se cierra para evitar males y peligros. Los que se abre con necesaria osadía es para multiplicar el susurro y vigor de instituciones, multitudes, población, familia, ciudadano, individuo y pueblo.

Luego sigue todo. El resto interminable.

Entronizar y vigorizar paso a paso la propiedad social, evitando cualquier equívoco y trapalería. Hoy podríamos comenzar. Mañana también.

De alguna manera eficiente y práctica, no de forma deletreada y dogmática, es posible retornar al punto ideológico y económico en que fueron posibles los sueños represados de la humanidad. Sin perder el almanaque, por supuesto, que dice 2014 y siglo XXI.

Cada día, andar pasos públicos en esa dirección. Arrebatar al Estado su papel de celestina prodiga, que ampara poderes no democráticos, escuda burócratas y corrupción del pensamiento y el bolsillo. Y que a largo y corto plazo ralentiza la velocidad de los procesos sociales y las esperanzas mundiales.

La propiedad estatal permite demasiadas sinecuras y desproporciones impropias que impiden avanzar por el camino socialista legítimo. Obliga a constantes pragmatismos y prebendas que desvían camino y apuntan nuevamente a poderes omnímodos, vitalicios, arbitrarios y antidemocráticos.

Exceso de pragmatismo aniquilan el alma socialista. Muchos rejuegos para la retención del Poder, mucha hipocresía y oportunismos políticos, alejan y oscurecen interminablemente cualquier meta. La desconfianza se entroniza, el desgaste paraliza gomas delanteras y apaga el motor.

El camino de la propiedad social es inequívoco. Ningún truco hábil de índole política y demagógica, verbal o económica, logrará evitarlo. Ni podrá camuflajearlo con follajes de utilerías.

Es, esta vez sí, una forma magna de destino manifiesto y natural, para las entonces antiguas clases sociales y las legiones humanas, que viene mereciendo desde los albores esa meta social.

No es posible que esa última mezcla de patrón a medias y propietario ambiguo, perturbado por el Poder y los egos y a nombre de ideales y justicias improvisados, se proponga así, con comentarios mediáticos y apoyo hoy y luego mañana de prensa escrita, radial y televisada, perpetúe el uso del mismo candado e igual celador.

Es decir, el salario. Al parecer, fruta envenenada que convertiría en difunto a cualquier intérprete ciego. Salario, que en manos estrictas del Estado además se torna pírrico, ajeno, rígido, decreciente, burocrático, inapelable. Y siempre adquiriendo y pagando a bajo precio la fuerza del musculo y el intelecto de la mente.

¿Otra vez montar al sudoroso protagonista en el escenario de largas y fatigosas carreras, llevando solo el añejo legajo de la propiedad de su fuerza de trabajo? No creo, imposible, a menos que historia e ideología no sean más que simples cuentos de camino.

Nueva desgracia sería. Otro infeliz final, de los que nos tienen acostumbrados los siglos y con los que se volverían a cerrar candados. Un escenario para la desolación económica y la desilusión espiritual. Tampoco creemos, pienso yo, en las deliciosas mentiras de los happy ends. Nada nos es dado con facilidad y gentileza.

Será seguramente otro doble final, terrible y hermoso, con múltiples combates y derrotas repetidas para el maléfico y contradictorio ser retrógrado que llevamos dentro.

POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA. OCTUBRE DE 2014. Ciudad de la Habana. Cuba.

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El ébola es un problema que amenaza a todos.


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Crónicas Cubanas es una labor que realizo hace algunos años que ya van siendo muchos de acuerdo con mis posibilidades físicas y espirituales, encaminada a testimoniar y analizar lo que sucede en Cuba y lo que afecta directamente a los cubanos en específico. Por otra parte, debo decir que analistas internacionales tenemos muchos muy buenos en nuestro país y no pretendo competir con ellos.

Mi especialidad en el tiempo ha sido y son los aspectos conceptuales; así como de ética, política, economía y cultura, sociológicos e incluso teológicos enfocados desde la realidad interna de Cuba que actualmente es muy compleja y asediada. Considero que en esos aspectos esenciales con Crónicas Cubanas puedo hacer algunos muy modestos aportes específicos en favor del desarrollo espiritual, socio político y económico de Cuba que atraviesa por momentos decisivos. Además pretendo hacer de cronista de mi época y escribir testimonios sobre la vida, los anhelos y preocupaciones del pueblo cubano sin distingo de que se encuentre dentro de nuestras fronteras o en la diáspora, porque todos somos cubanos y todos estamos llamados a trabajar en pos del encuentro, del diálogo, de la reconciliación, de la paz y del desarrollo de nuestros país y de la nación cubana en su conjunto. Es lo que puedo hacer dado mi edad y mis posibilidades; y lo tomo como una acción de vida en esta etapa de mi peregrinaje terrenal, que me permite cumplir con mi deber de ser humano comprometido con la existencia e incluso con su fe en Dios.

José Martí, nuestro Apóstol, tal y como expresó textualmente, nos dejó un legado de sublime patriotismo y amor por la vida cuando planteó su obra: ¡con todos y para el bien de todos! Ese es el paradigma que me motiva e inspira y en esta ocasión ante una amenaza inusitada desde lo más profundo del mundo que se cierne sobre nosotros y sobre todos los pueblos de la tierra: ¡el ébola!, una verdadera epidemia apocalíptica que avanza como nunca antes otra epidemia contemporánea. En estas circunstancias, no me puedo quedar en silencio porque ese silencio sería cobarde e inconsecuente.

En este siglo XXI los cubanos tenemos retos muy importantes y muy significativos, en los que el deber con la vida, con la humanidad y con la patria se pone en primer orden y por delante de todo lo demás. Nunca en absoluto, pero en los actuales momentos muy especialmente, son aceptables los odios y los rencores de quienes sin valor real para ponerse en favor de la humanidad, ponen por delante sus criterios e intereses políticos. La epidemia no hace distingos y, ante un hecho así, no cabe una politización extemporánea porque lo primero es la vida ya que sin vida no habría nada más; y para que la vida no muera entre las personas, la salud hay que verla como un derecho humano y nunca como una mercancía o una moneda de cambio.

Así es que apoyo sin ambages ni cortapisas algunas, a todos los esfuerzos que se están planteando al respecto de este grave problema y muy especialmente a mis compatriotas que han marchado a combatir esa terrible enfermedad en los países de África. Sus gestos son de una solidaridad sin fronteras que merece todo el respeto y admiración, porque más allá de cualquier otra consideración en específico: es altruismo de vida contra el que no caben los odios y rencores con que algunos lo analizan todo, a partir de sus criterios e intereses políticos que en cambio deberían partir del amor por la vida, por la humanidad y por la paz. Tratar de enturbiar estas entregas humanas por los demás constituye una aberración que anula por completo a cualquier opción política que la haga suya.

Por eso vaya mi solidaridad, mi admiración y mi apoyo total a la obra de mis compatriotas que han dado un paso al frente contra el ébola. Así, lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto!, sección de cultura , el martes 21 de octubre 2014-

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Autoridades del transporte en Cuba: ¿roban, y autorizan a robar?


Las autoridades cubanas del transporte dan verdaderamente mucho de qué hablar por estos días. El cierre del acceso a las áreas del aeropuerto José Martí a los cubanos no viajeros constituyó un verdadero escándalo, hasta que finalmente se derogó la ilegal medida. Sin embargo, el asunto trae otra cola, envuelta en el secretismo tan entrañable de nuestro gobierno.

El boletín digital independiente Desde la Ceiba divulga sendos comentarios al respecto, de Jorge C. Oliva Espinosa y de quien firma como Sempronio el de Regla. Además de hacerse eco de la noticia del restablecimiento del acceso, descubren otros detalles picantes que a la prensa oficial se le ha olvidado mencionar.

Parece ser que durante las famosas obras de remodelación del aeropuerto, se desfalcó una cantidad de dinero nada desdeñable. Según fuentes no identificadas, varios funcionarios, inversionistas, económicos y hasta un general han sido señalados por una auditoría que destapó el fraude. Algunos de los implicados habrían sido detenidos y extraídos pos policías, el general habría quedado en su casa en “plan piyama”.

Esto recuerda otros escándalos que han rodeado el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, como el alquiler irregular de aviones de la compañía Cubana de Aviación. Los ingresos por el arriendo de las naves eran apropiados por bolsillos particulares de los jefes involucrados. Al igual que en el caso reciente, aquella vez estuvo implicado otro general de alto nivel.

Ahora bien, en el espacio de un transporte mucho más terrenal, el ciudadano de esta sufrida ciudad de La Habana se enfrenta a otro engendro diabólico. Este tiene que ver con el transporte urbano y la tradicional incapacidad de sus administradores para administrar servicios e ingresos. La nueva jugada tiene tintes maquiavélicos y carga la más descarada falta de ética que se pueda imaginar. Es una manera de convalidar el robo al pasajero por parte de los choferes, hacerlo “legal”.
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Organopónicos: la otra cara de la moneda


Por Isbel Díaz Torres

Para dar continuidad a mi reciente diario dedicado a los
organopónicos, quiero compartir algunas ideas sobre los principales riesgos de salud relacionados con la Agricultura Urbana y Sub-urbana.

Declaro de antemano que a pesar de estas críticas, considero mucho menos dañino este esquema de agricultura que los modelos agrícolas extensivos altamente tecnificados, cuyos impactos ambientales han sido catastróficos, como bien demostró la mal llamada “Revolución Verde”, iniciada a mediados del pasado siglo.

La Agricultura Urbana y Sub-urbana implica la posibilidad de efectos tanto positivos como negativos sobre la salud y las condiciones ambientales. Quizás el más significativo sea la contaminación de las cosechas con patógenos como bacterias, protozoos o virus, debido a la irrigación con aguas contaminadas o aguas negras no tratadas adecuadamente, o por residuos orgánicos sólidos.
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CAUSAS Y EFECTOS: ESPECTROS QUE CONFUNDEN


Por Félix Guerra

CAUSAS Y EFECTOS: ESPECTROS QUE CONFUNDEN

Mirar y ver con calidad y precisión: trascendente responsabilidad actual.

Observaciones críticas por la justicia social, la democracia y el Socialismo en Cuba.

Todo cuenta y vale cuando se trata de economía y política. Cualquier acción tiene consecuencias inevitables a corto y largo plazo. Estado y gobierno, como narra la literatura, tiene espejos en las calles de la realidad social, de hoy y siempre. Las secuelas invariablemente se aprecian de mil maneras en reflejos y los tantos y complejos acontecimientos cotidianos.

Lo que parecen causas, muchas veces son efecto. Si se confunden uno con otros, los análisis serán frecuentemente erróneos. Y generarán por lógica conceptos y adopción de medida equivocadas. Errores y culpas que se escarban en un extremo posiblemente se encuentran en puntos cardinales muy diferentes y opuestos.

Tales análisis trascedentes, algunas de las mayores y verdaderas responsabilidades de Estado y gobierno, si lo son en las dimensiones no solo esperadas sino además soñadas, ante el pueblo de ahora y las páginas de la historia.

La relación que sigue recoge, según creo, antecedentes del pasado inmediato y sus consecuencias múltiples en los acontecimientos de la actualidad.

1 Propiedad estatal como proyecto absolutamente mayoritario, permanente y dominante.

Que no concuerda con textos clásicos del socialismo y choca con análisis contemporáneos. Sí coincide con el socialismo que fracasó masivamente en Europa, que tenían como sostén principal la propiedad monopólica del Estado sobre industria, agricultura, arte y cultura, ciencias, riquezas acumuladas y recursos humanos y naturales de la Nación.

En este apartado, la izquierda latinoamericana y mundial necesita URGENTE hacer repaso de lo ocurrido. La legítima propiedad social devolvería vigor a las ideas del Socialismo, constituiría una herramienta formidable de acicate, lucha y defensa de las conquistas. Ofrecería además al género humano la oportunidad de una nueva y mayor profundización en el desarrollo espiritual, artístico y científico, así como cualitativas libertades y democracia social.

La propiedad, socialista, al fin en manos de personas y trabajadores creadores y productivos de todas las esferas y ramas sociales, cerraría un ciclo de explotación que se inicia con la esclavitud, sigue con el feudalismo y debiera cerrarse con el capitalismo.

2 Replica estructural, desde muy temprano, del modelo soviético en política, economía e ideología. Homologación casi al dedillo y trasplante de moral, ética y estéticas bien ajenas y diferentes a paradigmas e idiosincrasias vigentes. Se importó al país moral socialista, realismo socialista y se trajo de vuelta a los generales. Se generó además un estilo bolo en la producción de artículos, servicios y tratos a la población. Sin contar la ilusión del Comunismo científico y el terrífico Ateísmo científico.

3 Fusión de poderes.

Estado, gobierno, partido, parlamento, poder judicial, sindicato y organizaciones de masas, instituciones culturales y científicas, en un solo haz. Individuo y ciudadano quedan en desamparo, en espera de la clemencia y generosidad de la burocracia.

4 Partido y pensamiento únicos.

Monopolios de ideas, pensamientos ideológicos y filosóficos, que reducen paulatinamente esferas de la democracia y disminuyen el papel de ciudadanos, individuos, grupos y colectivos, crean espíritu de triunfalismo y unanimidad. Anatemiza las discrepancias. Imponen la visión de un solo ojo.

5 Proliferación de estructuras de control social. Síndrome de Plaza sitiada.

6 Restricciones a libertades y derechos civiles, laborales y políticos.

7 Sistema salarial rígido y paralizado durante años, con importantes alzas periódicas del costo de la vida y depresión constante del valor adquisitivo de la moneda. Actúa como exprimidor que desarticula resortes sociales, invierte pirámide social, destruye valores éticos y deja prácticamente sin alternativas financieras legítimas al ciudadano. Olvidos de leyes económicas y de sobrevivencia se convierten en auto estocadas.

8 Uso constante y combinado, como hábito de gobierno, de secretismos, paternalismos, verticalismos, voluntarismos, autoritarismos.

Política que consecuentemente aleja diálogos, intercambios, debate abierto y democrático, y alejamiento de las bases. En tanto formaliza las relaciones con las instancias administrativas provinciales y municipales. Finalmente, así, toda orientación baja de arriba. Finalmente, así, languidece el célebre contacto con las masas.

9 Prensa subordinada al Estado-Partido y control absoluto de Internet.

Flujo de información, investigación y análisis disminuye drásticamente en cualquier sentido y se vacía de contenidos. Medios reducen su función a la distribución de consignas, repetición de antiguas y actualizadas retóricas y mecanicismos, que sustituyen imaginación, creatividad y pensamiento crítico.

10 Ausencia de crítica real, razonada, opinada libremente y recogida de forma mediática.

Mecanismos indispensables para evitar adocenamientos de las ideas y obsolescencias técnicas y conceptuales.

11 Ausencia de diálogo ramal especializado, sostenido y democrático en las diferentes instancias: educación, medicina, salud, deportes, artes y ciencia, industria, agricultura, producción, economía.

12 Ausencia de sistema electoral que permita la elección directa de los gobernantes a todas las instancias: municipal, provincial y nacional.

14 Ausencia de participación popular efectiva, decisoria y constitucional en los principales proyectos nacionales de desarrollo económico.

13 Vida espiritual, política e ideológica de la nación, restringidas a consignas, proliferación de efemérides (en sustitución de las arengas por el futuro), sucesos marcados, repetición del discurso y saturación obsesiva de los medios.

15 Priorizar pertenencia a partido y organizaciones políticas, co

mo razón primordial para la promoción social del individuo, por encima de experiencia, calificación técnica y profesional, prestigio social, vocación, talento, aptitud e inteligencia demostrados.

16 Aspirar oficial y mediáticamente a la incondicionalidad de personas, individuos y ciudadanos, así como de estudiantes, profesionales, artistas y deportistas.

17 Ausencia de planes definidos, económica y científicamente calculados, a largo plazo y sometidos a escrutinios periódicos, como parte de análisis transparentes y planes de desarrollo multisectorialmente fundamentados, debatidos, divulgados y establecidos.

18 No reencuentros periódicos de la Nación en foros de participación democráticos y con la presencia de la totalidad de corrientes posibles de pensamiento vigentes en el País.

19 Escasa preocupación sobre promesas y metas y momento en que se cumplen, no se cumplen o se olvidan definitivamente. O se sustituyen por otras que corren igual suerte.

20 No tener presentes, en mente y el corazón, que el fin no justifica los medios.

SOCIEDAD, NACION Y SISTEMA vigente no soportan tales cargas sin grandes menoscabos y asfixias. Las consecuencias en el mediano y largo plazo son:

1 Improductividad social.

2 Pérdidas de creatividad. Y competitividad.

3 Desideologización y despolitización.

4 Pérdidas de autoridad familiar, docentes y de las estructurales sociales, del Estado en particular y en su conjunto.

5 Pérdidas múltiples de valores sociales, culturales y patrios.

6 Pérdidas de legitimidad institucional, jurídica y constitucional.

7 Pérdidas constantes de credibilidad y confianza.

8 Pérdidas de nuevos actores y talentos naturales y/o sociales emergentes.

9 No renovación de valores éticos, estéticos, nacionales, patrimoniales, acarreados normalmente por las nuevas generaciones.

10 Importantes deformaciones y graves pérdidas generacionales.

11 Pérdidas del sentido de pertenencia y de identidad

12 Incrementos constantes de marginalidad. E indisciplina social.

13 Burocratización creciente. Adquisición de nuevos poderes por parte de las burocracias.

14 Corrupción de las estructuras civiles, policiacas, gubernamentales y estatales

15 Cancelación de horizontes y expectativas de futuro.

16 Desencanto, indiferencia e incredulidad.

17 Emigración.

18 Anarquía administrativa. Ingobernabilidad. Síntomas de colapso.

19 Pérdida de prestigio de las palabras Revolución y Socialismo.

20 Daños a la izquierda continental y las utopías mundiales.

POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA.

Agosto de 2013. Adiciones en septiembre de 2014.

CIUDAD DE LA HABANA. CUBA.

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Trabajo comunitario cubano se abre al enfoque de derechos


Por Ivet González (IPS)

LA HABANA, 7 oct. .- Un día lejano y perdido en la memoria, alguien levantó con escasas tablas, cartones y metales la primera casa en San Gabriel, uno de los barrios insalubres que emergieron en la periferia de esta capital y otras ciudades del país.

Los llamados “llega y pon”, observados al menos en Holguín, Santiago de Cuba y Matanzas, son la expresión más dura de la persistencia y crecimiento de la pobreza en Cuba, que califica de “con amparo” porque el gobierno socialista garantiza acceso gratuito a la salud y educación junto a otras asistencias sociales.

Según las últimas cifras públicas de la década de los 2000, la precariedad afecta a casi la cuarta parte de la población de 11,2 millones de habitantes. Especialistas en la materia estiman que hoy viven esa misma cantidad o más familias por debajo de la subsistencia, a causa de la aguda crisis económica de más de 20 años.
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Una asistencia social para buscar con un catalejo


Por Rogelio M. Díaz Moreno

El economista cubano José Luis Rodríguez pone a nuestro alcance un dato impactante. En un artículo del ex-ministro de economía, que el medio Cubadebate toma de Cubacontemporanea, Rodríguez despliega varias informaciones estadísticas del panorama nacional. Una de las cifras más significativas es la disminución de un 60% en los gastos de asistencia social y la contracción de casi un 67% del total de familias subvencionadas por este mecanismo.

Aquí viene a la mente, obligatoriamente, la canción del grupo Buena Fe, “Catalejo”. Esta pieza hace alusión a la enquistada costumbre de nuestra prensa oficialista de criticar lo que sucede en los países lejanos y ocultar los sucesos locales que causen preocupación. Ábrase al azar cualquier edición del Granma o sus retoños, que con seguridad se encontrarán las críticas más amargas contra los gobiernos estadounidenses, el español, el griego, el chipriota y un largo etcétera, por los recortes sociales que hubieran realizado. La cobertura sobre la situación de las personas pobres en esos países y su abandono por parte de los estados y las sociedades es masiva y gana gruesos titulares. En cambio, acá tenemos un tajazo de esta magnitud, y no ocupa más que una escondida frase, en un artículo reproducido por un medio de mucho menos alcance.
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